Mostrando entradas con la etiqueta Cumpleaños. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cumpleaños. Mostrar todas las entradas

domingo, 5 de enero de 2014

Escritos de Ensoñación N° 19: LO QUE NO SÉ DECIR... (Post - 94)


 
 

 
 
Quién ha de poner tus frases favoritas en corazones, quién ahora te las regalará con pétalos de rosa alrededor.
 
 
A quién besaras cada 31 de diciembre. Quién te regalará un dibujo de los dos. Quién más te mareará con sus besos. Quién cocinará para ti a pesar de ser cuadriculada en la comida. Quién más te hará bailar luego de hacer el amor, a quién más dejarás sin espacio en la cama. Quién  aceptará que te gusten las series coreanas, las películas hindús. Quién ha de creer ahora en tus mentiras a sabiendas que lo son.
Quién más te atrapará con la mirada, quién más se dormirá a pesar de tus ronquidos. Quién más descifrará lo que sientes para ti, quién ha de explicarte al oído cómo compensarme. Quién más ha de pedirte que seas su enamorada tantas veces, a quién soportarás terminar contigo más de una vez.
Quién más te hará saltar de felicidad. Quién más sabrá cómo hacerte mujer, cómo hacerte crecer. Quién te escribirá una historia solo con verte desnuda todas las noches. Quién te hará lavar los platos, acomodar el cuarto, tender la cama aun cuando odias hacerlo.
Quién trepará por la ventana de tu casa cada vez que te olvides las llaves. Quién más querrá cambiar por ti, quién más estará a dispuesto a curar tus quemaduras. A quién más estropearás la ropa en la cena.
Quién más ha de hacer todas las cosas como yo las hacía. Quién más podría decirte adiós de esta forma tan retórica, tan melódica e indiscreta, tan artista, algo bello que recordar:
-          “Fue lo mejor de nuestras vidas, que continúan…”
Nota a pie de página: Feliz día tiempo nuevo, esperando que adentro cambie.
 
 
 


viernes, 11 de junio de 2010

Escritos de Aniversario Nº 1: PRIMER AÑO (post - 40)


No tengo un pastel, no llevo conmigo un par de regalos, no me han felicitado y tal vez no lo veo necesario y es que no necesito más que una vela para poder festejar el sentirme bien, de tantas ideas que llevaba en la mente comencé a notarlas, a anotarlas… porque eso me hacia sentir bien.

Hoy tengo una de esas alegrías que comienzan en uno y son capaces de llegar a todo un mundo, una de esas cosas importantes que estaba acostumbrado a guardar para mí y que ahora muestro a los demás a mi manera, no he dejado de ser poco sociable, no he dejado de ser callado ni un poco ensimismado, pero todas esas cosas que antes me preocupaban hoy me hacen sentir bien aunque aún tenga formas de las que me hago por completo; sin embargo supongo que cuando todo lo que sienta lleve una oportunidad y cuando pueda realizar todas mis ideas ya no encargaré más las emociones a mi sangre en un papel. Así que está bien tener asuntos pendientes al igual que una vida entera para realizarlos.

Hablando sencillamente me parece increíble todo lo que ha pasado en este año, como he podido ser constante en todo este tiempo dejando de lado mi intermitencia, como empecé con un viejo cuaderno que yo mismo fabriqué y terminé aquí luego de romper su pasta y perder algunas de sus hojas, como me acostumbre a la seguridad del Internet y a los antojos que me daba para mejorar la presentación de mis trabajos, como me emocioné cuando pude googlear el blog o cuando aumentaban las visitas, cuando llegue a las 100, a las 500 a las 1000, como me convencía esforzadamente a mi mismo para publicar mis historias, para darlas a conocer… es increíble todo esto, como increíble será también lo que esté por venir, lo que sea que eso implique.

Soy malo para agradecer (quizá algo orgulloso) así que prefiero apreciar, aprecio mucho las visitas que ha tenido este blog de los diversos países que entraron en el ya sea por curiosidad o por despiste y aprecio más aún a los que se quedaron (un azar algo gracioso) así debería mencionar a Argentina, Bolivia, Canadá, Chile, Colombia, Ecuador, España, Estados Unidos, Panamá, Venezuela, como a otros más y por supuesto Perú. Todos los que me leen sin conocerme y encuentran algo de mi en ellos, a los que me conocen y se sorprendieron (o se enredaron) tratando de juntar esas dos imágenes que ellos tienen de mi para comprobar si cuadraban, la verdad es que yo también lo hago a veces y no siempre calzan, pero esta bien eso es muy natural de mi. Supongo que tanto para los que me ven como para los que no, llegar a entender esa confusión, esa diferencia y esa extrañeza que representa el conocerme vendría a ser uno de los motivos más importantes de mi aprecio.

Es gracioso como algunas personas piensan que este blog es escrito por un viejo sensato y filosofo o por lo menos por un adulto bien instruido el que aseguran que no baja de tener 28 o 30 años, bueno no sé si sea una decepción o no pero en realidad no soy viejo, no me importa tanto la palabra adulto y no tengo más de 22 años. Tampoco soy un gran seductor, no me paso horas meditando sobre lo que he de escribir de hecho solo he hablado de tres chicas a lo largo de este año y los escritos casi siempre los hago de última hora. Yo solo trato de escribir las cosas como vienen a mi, trato de enamorarme aunque sea difícil y trato de pensar a momentos para poder sentir un poco más.

A estas alturas el blog parece tener vida propia, yo tenia pensado tomarme un par de semanas luego de mis exámenes finales pero aparentemente algo me empuja a seguir escribiendo, aún tengo muchos temas pendientes y muchas historias que a pesar de mi remanente pudor seguro terminare contando, siendo así me gustaría seguir escribiendo por mucho tiempo más; así que yo seguiré fastidiándolos con estas historias cada vez que ustedes deseen escucharme o leerme. Después de todo llevamos juntos un año, así que tener otro ya no nos parece tan pesado… ¡Felicidades a ustedes por este primer año!

Nota a pie de página: Me pregunto cuanto tiempo durará este blog.

domingo, 6 de junio de 2010

Escritos de Fuego N° 7: ¿BAILAMOS? (post – 39)

(DIARIO SOKUSEKI)


Era de noche, yo, seis años menor de lo que soy ahora conversaba de algo sin importancia con alguno de mis amigos del salón, una de esas platicas en las que debes dar la apariencia de estar pasándola genial para que nadie note el hecho de que va más de dos horas de empezada la fiesta y tu no conoces siquiera si rechinan tus zapatos en la pista de baile. No es que nunca me haya gustado bailar, de hecho me dicen que de pequeño solía divertirme mucho en las fiestas moviendo delirante y acompasadamente mis extremidades con atisbos de destreza, pero supongo que todo cambio cuando dejo de gustarme la musica que los demás adoptaron como “bailable” así que poco a poco me fui apartando hasta esa noche en la que actuaba mis risas para que las chicas supieran que la estaba pasando bien con mis patas y que no me apetecía menear mis desaceitadas articulaciones al ritmo de una de esas canciones que estaban de moda.


Todo ya terminaba, algunas de mis amigas y compañeros ya se habían ido así que el local lucía oscuro dándole un aura romántica y abandonada, un gran amigo mío, cuya invitación a celebrar su cumpleaños no puede rechazar sin prever en la serie de predicamentos que tendría que eludir, estaba bailando con la chica que siempre le gustaba aprovechando el ambiente que había jugado coquetamente a su favor, siendo más de las doce el único amigo que quedaba de mi parapeto se escabullo a la terraza a tomar aire y súbitamente me encontré a mi mismo solo, a merced de cualquiera de mis restantes amigas que no dudarían en insistir una pieza conmigo si se acercaban lo suficiente, quise apostar mi seguridad a su falta de sueño y al dolor en sus pies para reafirmarme de que no se arrimarían a mis costas pero en un intento descuidado para preservar mi bienestar cruce la pista de baile para agazaparme por unos minutos en el vestíbulo, fue ahí cuando sentí la suavidad de una pequeña mano en la mía y una voz achillada por el frió y por el ruido que llegó cerca a mi oído diciendo ¿Bailamos?


¡Carajo! Pensé, como pude arruinar toda mi empresa en un par de segundos, cruzar la pista de baile fue como poner a un conejo a punto de mira en temporada de caza, gire discretamente y la mire, era Eliza. Me sorprendió un momento verla ahí tomando mi mano, ella que siempre bromeaba de mis cosas y que buscaba nuevas entonaciones a mi nombre y aunque nunca me molestaba que lo hacia me intrigaba su forma de ser y la poca vergüenza que tenia para burlarse de si misma imitando sonidos de animales o cosas. Intente salir del impase diciéndole que no sabía bailar (que es mejor que decirle “no me gusta la música que tu bailas”) pero ella insistió diciendo “No te preocupes yo te enseño” tirándome del brazo hacia el centro de la pista que ahora me parecía inmensa pues en ella solo estaban el cumpleañero que aún bailaba con mi amiga y ahora yo y Eliza. La música cambio a una salsa tranquila y pensé “Bueno por lo menos no es merengue” yo estaba completamente nervioso y avergonzado tanto por estar ahí con ella como por verla tratar de romper el cemento que tenía (y aún tengo en cierta medida) en los zapatos y desempolvar mis engranajes dancísticos, sin embargo ella fue muy dulce.


Me dijo -“Es sencillo solo te mueves contando 1, 2, 3 y 1, 2, 3 hasta que agarres el ritmo…”- y yo conteste -“Eh, no soy bueno con las matemáticas”- sintiéndome muy estúpido un segundo después de haberlo dicho pero ella sonrió y replico –“pero pon tu mano aquí…”- y calzó mi mano en su cintura y yo por poco me detengo, por poco la piso, no entendía que pasaba pero estaba más nervioso y avergonzado que antes volteé a un lado para no verla y me tope con la sonrisa pendeja del cumpleañero que me mostraba los dientes como señal de orgullo. Pretendí no hacerle caso y regresé a mirarla, ella que ahora se dedicaba a bailar y ha tomarme del hombro permanecía callada mientras que yo me esforzaba al máximo para no hacerla quedar mal frente a esos pocos que aún estaban y nos miraban. Permanecí callado un buen rato hasta que finalmente dije – “No pensé que durara tanto esta canción, ya me estoy cansando…”- Eliza inclinó la cabeza y mirándome con esos ojos chinitos respondió –“Si es que las canciones de este grupo duran mucho…” – yo solo atiné a asentir y a ensayar una de mis primeras sonrisas tontas mientras le di una vuelta al compás de la música para que no se percatara de que había perdido el ritmo y mientras yo retomaba el 1, 2, 3 volvimos a quedarnos en silencio ella bailando y yo tomándola de la cintura, una cintura dibujada cuya calidez quemaba en mis manos y me hacia más torpe de lo que ya era en ese momento. Preocupado por mis engarrotadas piernas, mi colorado rostro y mis acaloradas manos volví a quedarme en silencio, mucho silencio hubo hasta que ella dijo – “Ya me canse” – y me soltó el hombro y yo me aleje humeante de su cintura viéndola irse entre las sillas y preguntándome (a pesar de que lo dije muchas veces) por qué no me sentía cansado.


Nunca hable mucho con Eliza ni antes ni después de aquel baile, nunca le pregunté por qué bailo conmigo, por qué le gustaba jugar con mi nombre, por qué a veces me daba esa sensación extraña cuando se acercaba. Al año siguiente ella se cambio de colegio y volví a verla tan solo un par de veces y aún ahora solo por fotos, fotos que despiertan en mi un cariño inusitado… Que interesante es lo intrigante que llegan a ser algunas personas en tu vida, aquellas que te dejan con una duda, con un enigma, con una pregunta… ¿Bailamos?


Nota a pie de página 1: Si, si ultimamente estoy posteando muy tarde, perdonenme eso.


Nota a pie de página 2: Por ser semana de aniversario el prox. post sera el viernes 11 de junio. ¡Primer año!



martes, 6 de abril de 2010

Escritos de Viento N° 7: 21 / 89 (post – 32)

(24 DE MARZO)


A pesar de lo que amerita para la mayoría de personas y de todas las licencias que se pueden tomar y comprender nunca me ha gustado tomarme más atribuciones de las que debería o quisiera para este día, no lo sé. Así como hoy no me apetece una prosa enfática y trajinada ni tampoco parecer uno de esos burgueses literatos de los que se sobran por ahí, hoy voy a escribir hablando. Para ser más sencillo, para ir más a pie, como todos, los que vamos caminando y en combi.

24 de Marzo del 2010, un miércoles como otros en los que me despierto con ganas de seguir durmiendo, tomar un buen desayuno o bañarme con agua fría, ligeras peticiones que la universidad, la prisa y el calor se encargar de terminar. Ese día me levanto con sueño y algo de joda, voy pensando en lavarme, cambiarme y ordenar algo el dpa antes de irme a la U si no fuera porque un repentino saludo me recuerda que es mi cumpleaños, no es que no lo recordara días antes es solo que en ese momento no era importante, nunca me ha preocupado tanto, no soy de los que esperan con ansias, no me provoca o quizá no me han incentivado lo suficiente, en fin, el día parece bien.

Salgo del dpa. y veo que Lima sigue igual, la avenida esta tan ruidosa, calurosa y congestionada como todas las mañanas, cruzo y subo a un carro, bajo y subo a otro, los hombres en los asientos leen sus periódicos, se callan y miran por las ventanas como usualmente suelen hacerlo, las mujeres conversan, se ríen y se maquillan en los micros con la misma destreza femenina con la que solo ellas pueden hacerlo, y yo, recostado en el espaldar de mi asiento escucho algo de música mientras muevo agitadamente mis audífonos ya echados a perder intentando recuperar su doble sonido. A cinco minutos antes de cerrarse la puerta entro a la U con el compás de siempre, llego tranquilo y me siento sin saludar a nadie, no soy sobrado es solo que ya estoy acostumbrado a hacerlo y no me gusta interrumpir conversaciones. No espero muchos saludos allí no soy de los que proclama sus fechas importantes esperando algo de reconocimiento, me entretiene más saber después quien se tomo la molestia de averiguarlas así que ese día recibo de 3 a 5 saludos me parece luego muy curioso (sin saber que tan malo o que tan bueno) que dos chicas se hayan pasado la voz para acordarse de mi cumpleaños y al final las dos terminaron olvidándolo, es gracioso pienso, una de tantas cosas que cruzan por mi mente cuando al terminar las clases me apodero por un rato de un lado de la baranda en los pasadizos del cuarto piso, 21 años son muchos en realidad aunque parezcan muy pocos cuando me ves o cuando escribo.

Cuando era niño era muy impulsivo, muy ansioso, engreído y torpe. Ahora no muchas cosas han cambiado sigo siendo impulsivo pero solo cuando dejo de estar calmado, ya no soy tan engreído aunque no me gusta estar rodeado de gente estúpida y soy algo atolondrado porque me gusta serlo, además soy olvidadizo aunque no de cosas importantes, soy un perdedor de objetos importantes por excelencia porque no suelen importarme tanto. Solo considero dos objetos en mi vida, mi guitarra y mis cuadernos (obviamente no académicos) he abrazado sinceramente solo dos veces, me vislumbro fácilmente pero me enamoro muy difícil así que no tengo otra enamorada aún porque soy demasiado orgulloso como para estar con una chica sin quererla, me gusta permanecer callado por cansancio a las palabras, creen que soy más sociable o gilero de lo que en realidad soy, pocas veces duermo bien, no quiero a las personas más de lo que quisiera unos audífonos que nunca se malograran, me bastaría mi vida si conociera a unas cuantas personas que pudiera llamar amigos, si tocara o presentara un libro en algún bar de Barranco cada fin de semana, si conociera a alguna chica que sepa que la amo aunque algunos días quisiera cambiarla por cualquiera y en esos mismos regresaría para besarle la frente antes de irnos a dormir. Me bastaría mi vida si recibiera algún buen regalo en este día, me bastaría mi vida si fuera un mediocre, pero ninguno de estos 21 años lo he sido y no me apetece cambiar ahora ¿Para qué? Um… este día estuvo bien ¿no crees?
Nota a pie de página: Como este post esta retarde (que habre hecho todo el fin de semana) el post de estos dias pasará de jueves a viernes para darle algo de respiro al blog.