"Podria decirte que son historias, cuentos, relatos o simples anotaciones en un diario, pero la verdad es que solo a ti te corresponde la eleccion. Como en el amor y la vida... todo depende de ti..."
domingo, 5 de enero de 2014
Escritos de Ensoñación N° 19: LO QUE NO SÉ DECIR... (Post - 94)
lunes, 31 de diciembre de 2012
Escritos de Ensoñación N° 17: "EN LA AVENIDA DEL CAFÉ Y LAS COPAS..." (Post - 89)
PARTE 2
Hay un pacto sin firmar, una carta en blanco con un sello carmesí en forma de labios. La promesa de quienes no hacen cosas normales, de quienes buscan un solo momento, un solo motivo aunque pequeño para cambiarlo todo. Si yo fuera diferente… Si tú creyeras que no todo cambio es malo, tal vez no tomaríamos taxis separados. Nuestra vida sería otra… Pero, felicidad por felicidad ¿Quién lo haría? En la avenida del café y las copas nos preguntamos sin palabras si el amor no se equivoca aunque sea real.
sábado, 15 de diciembre de 2012
Escritos de Tierra N° 16: UN VIEJO FRAGMENTO (Post - 88)
lunes, 1 de octubre de 2012
Escritos de Ensoñación N° 16: "LA AVENIDA DEL CAFÉ Y LAS COPAS..." (Post - 86)
Luego de varios años, cada lunes como a las seis te vuelvo a ver.
PARTE 2
lunes, 7 de mayo de 2012
Escritos de Ensoñación N° 15: PUENTE DE CEREZOS (9/15) (Post - 80)
martes, 27 de marzo de 2012
Escritos de Ensoñacion N° 14: Y en tus vestidos... (Post - 79)

Coge una manera dulce de mirar, tira un par de mis papeles tristes al suelo, salta hacia mí sin la menor intención de saltar de regreso y en alguno de esos momentos me veras con una expresión de claridad. Cómo puedes ser tan niña, cómo puedes aceptar mi seriedad y volverla tu alegría. Cómo puede enamorarme tanto tu manera de jugar.
Camina por el parque junto a mí, golpea tu cadera con la mía intentando sacarme del camino. Consíguelo. Búrlate de mí y vuélveme a mirar. Fija sobre mí esos ojos que siempre extrañaré. No me prestes atención, digo tantas cosas que no entiendes, dices tantas cosas que no me preocupan. Cómprame un helado sin que te lo pida, hazme sentir mal por ello. Cómo puedes ser niña tan niña, como puedes usar esos vestidos sin que te queden mal. Te quedan genial. Más que la apariencia creo que te gusta el viento, el viento sin malicia que acaricia tus rodillas, que sopla por tu cuerpo y suspira en tus mejillas. Toma estas, mis pocas ganas de hablar y conviértelas en rimas (como ahora). Respóndeme ahora ¿Qué tan difícil puede ser colarme en tus vestidos cuando no me ves? ¿Qué tan loco es sentir celos del aire?
Pelea conmigo. Si lo vas a hacer grítame que tienes razón aun cuando ambos sabemos que no. Enfádate conmigo, hazme unos pucheros. Nunca he sido un buscapleitos, pero no importa que tan calmado sea tú siempre sabes hacerme enojar. Confróntame como lo haces. Ponte caprichosa, engreída y sin cruzar los brazos todavía déjame engreírte. Recuéstate en mí. Tomate una foto conmigo aun sabiendo lo malo que soy para las fotos. Consérvala, aunque no me guste… lo importante es estar los dos.
Diles a todos sin decirlo lo mucho que me gustas, usa esas viñetas que nunca entiendo. Lo mucho que te extraño cuando no estas se puede resumir en una de ellas. Di que te encanta cuando digo lo mucho que te quiero con palabras sencillas. Di lo poco que te importa lo mucho que me esfuerzo cuando lo trato de decir con frases complejas que simplemente no te gustan. Luego de hacerme saber lo diferentes que somos me besas, me tomas de la mano con algo de inocencia, de hipocresía a la vida. Lo que hay que saber no lo sé contigo. Pero lo puedo sentir.
Domina con tus muecas mi indomable buen humor, háblame de la vida con tu voz de niña, muéstrame la madurez que hay detrás de esos vestidos de colores. Sé más seria, formal, impávida como cuando me preguntas que te queda mejor, como cuando no crees en el juicio que te doy. Sé nada de lo que antes dije, quien sería yo si tratara de cambiarte y para empezar ¿Por qué lo haría?
Si fuera un buen hombre con un buen corazón doblaría mis camisas contigo, tendería la cama, te haría el desayuno. Si fueras una buena mujer cocerías mis botones y no solo los harías volar, cocinarías de vez en cuando y no solo me darías órdenes de cómo hacerlo. Si fuéramos así mis lapiceros nunca perderían su tinta y tus vestidos nunca hubieran salido de la tienda. Que aburrida sería la vida si tu no fueras niña y yo no fuera lo que soy. Dicho sea de paso ¿Sabes quién soy?
Un día tú y un día yo. En tu maldad y en tu sonrisa soy aquel que las cree no siempre tan fingidas, tan indefensas. En tus rabietas soy la almohada de tus golpes. Soy en tus antojos lo que no puedes conseguir, tus dudas en el rumbo de la noche… La danza en tus vestidos, la tierra que mueve tu baile. De alguna manera tú y yo nos vemos bien, nos llevamos mejor. De todo lo que dije antes creo que eso es lo importante.
Nota a pie de página: My shadow days are over now...
lunes, 12 de diciembre de 2011
Escritos de Ensoñación N° 12: A PRINCESS SORROW (Post - 77)
Déjame ver si entiendo, otra vez, has decidido no hablar con nadie, te vas a esconder de todos como lo haces cada vez que te lastiman. No responderás los mensajes, no contestaras las llamadas, no actualizaras tu perfil en la red social todos los días como sueles hacerlo. En definitiva, estas planeando desaparecer del mundo ¿verdad?
Lastimosamente para ti, como te lo he dicho antes, no lo podrás hacer. Aunque no los leas, los mensajes seguirán llegando (Por lo menos los míos). Aunque apagues tú celular, quedarán los registros y el buzón de voz. Y en la red social, bueno, ya deberías saber que esa nunca se detiene. Como ves, ponerte en la torre más alta del reino… princesa, no va a hacer que el mundo o tu desaparezcan. Solo te hará un poco más difícil de ubicar, pero nada más.
La cosa es que, siempre has sido más inteligente que yo y por ende ya lo sabes. No obstante… a pesar de ello aún sigues prefiriendo el exilio. Si usarás ese tiempo para pensar, para sentir lo que más duele, descubrirías que hay una manera de afrontarlo, de seguir adelante. Pero no, tu usas ese tiempo para tratar de olvidar, para comprimir tu dolor hasta lo más ínfimo. Reprimiéndolo… mientras que en una parte de tu piel aparece un pequeño lunar.
Ay princesa… Yo no sé como le haces para no hacer lo correcto. Siendo como eres, tanto en tanto ¿Cómo puedes creer que el simple piquete de una aguja puede herirte? ¿De dónde sacas que eres débil? ¿Qué llevas una maldición? Decir que no eres buena para ser tú, que lo único que te queda por hacer es dormir.
Y por última vez (Como cada vez) me pregunto, mientras reconfirmo que aún sigues encerrada en tu habitación ¿Qué puedo hacer yo por ti? Si quien lo intenta termina siendo con el tiempo el villano de tu historia. Si en el descuido de un parpadeo creas un laberintoso castillo rodeado de lava, alejado por un puente de madera que se tambalea bajo la sombra de un gran dragón. Como le hago para armarme del valor, de coraje… como hacerte entender, sin tocarte, que con tu decisión estas equivocada. Princesa… si no te puedo ver.
Y van tus dudas en rumores por el pueblo, van tus miedos y temores en murmullos que escucho cada vez más fuerte cuando parezco acercarme. Todo lo que sé de ti son elementos de una historia que artistas como yo escriben en sus cuentos. Me haces comprender que no he sido el único que alguna vez ha sentido ser un pequeño heroesillo incapaz de luchar ante tanta adversidad.
Y al final de una noche, cuando no sepa si atacar o defenderme, cuando llegar a ti se haya vuelto más difícil; volverás a despertar. Me hablaras. O cuando menos contestaras el celular. Y como quién deja un pañuelo de seda blanco en el balcón que súbitamente cae hacia mí, me dejarás un extenso mensaje en el buzón (Tú oculta muestra de afecto). Preguntándome como estoy, que recién hoy reapareces porque antes tenías mucho que hacer, que todo lo tuyo te agobia. Y yo me preguntaré por qué la primera persona con la quisiste hablar fui yo. Y haré volar la mente, albergando la tierna esperanza de que siempre sea así me daré cuenta segundos después de que no lo será, que la próxima vez que te vuelva a ver serás una nueva persona y que si intento saber que pasó o que puedo hacer por ti solo terminaré incomodándote. Y me daré cuanta sin que me lo digas que esa nueva princesa querrá conocer también nuevas personas, porque la gente del pasado le hará revivir malos recuerdos y entenderé que entre los nombres de esa lista caprichosa en algún momento estaré yo. Eventualmente llegará el día en el que quieras olvidarte de mi y aunque sé que no debería consentir tales engreimientos no tendré opción, porque después de todo son tus ojos y en ti está la libertad de saber en dónde los dejas descansar y yo lucharé mi permanencia en ellos sólo hasta cierto punto, pues siempre seré un caballero muy orgulloso como para seguir adelante luego de éste.
Ya ahora que volvemos a hablarnos naturalmente, que vuelves a dejarme mensajitos en el buzón y vuelvo a ver tu naturaleza coqueta y escondida caminando junto a mi por la calle, tan misteriosa, mi fascinación trasciende mi mirada. Eres una niña inquieta y engreída. Una mujercita tierna y juguetona de brincos y vestidos. Como una princesa… (Quizá nunca debí empezar a llamarte así, pero no pensé que nos llegará a gustar tanto tu pequeño sobrenombre) tan sonriente y tan fácil de herir. Tengo una duda antes de que vuelvas a dormir, antes de verte regresar a la torre castillo… Dime ¿Será tan difícil evadir tu encanto? Créeme que me gustaría intentarlo. Sin embargo, lastimosamente para mi… ya no estoy en condiciones para hacerlo…
Nota a pie de página: And my sorrow too.
domingo, 21 de agosto de 2011
Escritos de Ensoñación Nº 13: THE SOULS OF AN ILLUSIONIST (POST - 68)
"Recuerda hijo mío, no hay nada que no puedas imaginar... no hay nada que te ponga límites y no hay nada que me impida quererte pero si en algún momento no te puedo ver... imagina mi rostro, mi voz, siente mis abrazos con los latidos del corazón... y duerme, duerme que es tarde y luego tu mamá se molesta conmigo por tenerte despierto escuchando otra vez las tontas historias de tu viejo... aunque siempre terminen por gustarle..."
Ya es muy noche en el teatro y en escena el telón se corre de lado a lado frente a nosotros descubriendo la figura de un tipo flaco de cabellos rizos y atuendo divertido, él nos observa y sonríe. Su sola sonrisa nos hace reír. Con las luces encendidas la música empieza a llenar de tambores los oídos. El ilusionista comienza la función, despliega su contoneo gigantesco y el público carcajea, su cuerpo realiza figuras que cautivan, no pareciera que los brazos y las piernas pudieran doblarse así. El público se emociona. Telares de colores descienden cuando el retumbar de los tambores cesa. Detrás de él aparecen maniquíes disfrazados de personas. “Su acto principal” se rumorea en las butacas, no obstante yo pienso que es solo uno de ellos. La nueva melodía que nos cala la atención es hermosa. El embeleso sublima su intención, inclusive yo que soy consciente de ello no puedo resistirme.
El ilusionista nos ha sumergido en su mundo estrellado, en su mundo enrarecido, en su cielo de estelas, sus campos de madera y sus personas de porcelana, materia inanimada que en sus manos cobra vida, gentes sin rostro que sonríen, figurillas sin alma que bailan, muñecos pintados de sentires que como nosotros se rinden y se maravillan ante él, ante sus sueños, su fantasía, la fantasía de una sola persona porque aunque no lo parezca allí arriba en la tarima frente a nosotros hay solo una sola persona cubierta de su mundo, cubierta de humo blanco, de brocados, de burbujas; magia en una sola persona que nos tiene a todos extasiados, alucinados en su imaginar, una utopía que por esos instantes fue nuestra. Lo maravilloso de un ilusionista es que en su ilusión todo se ve espectacular y la verdad cuando eres parte de esos ojos uno puede olvidar que nada de lo que ves existe, desafortunadamente eso es lo que más lastima. La sensación de irrealidad, lastima. La expectativa de lo real. Lastiman las sonrisas que nos damos cuando estamos solos imaginando recuerdos…
- “Sabes, el final de cada acto me lastima, porque me hace saber que lo que viví fue tan frágil que se pudo desvanecer con el simple sonido de los aplausos… y sin embargo su sonido me reanima tanto… tal vez es porque entiendo que lo cree fue algo hermoso… tal vez por eso continúo, porque me agrada sentir esa fascinación… no importa como termine… las ilusiones son fugaces e intensas eso lo sabemos todos, pero no por eso dejaran de ser atractivas… ¿no crees?”
Es curioso como el ilusionista no sabe fumar, pero cada vez al salir del teatro enciende un cigarrillo solo para verlo consumirse. Antes hubiera creído que mi amigo el ilusionista es una de esas personas extrañas de las que uno debe alejarse o evitar conocer, pero ahora me agradan y en realidad busco conocer más personas como el… he descubierto que sus vidas son metáforas de lo que nosotros no nos atrevemos a hacer o de lo que hacemos en exceso. Sus historias sin duda hacen que mi mundo sea mucho más interesante. Me pregunto si eso también será una ilusión… que bueno que el humo del cigarro nunca se decida a responderme… supongo que ya entiendo porque a mi amigo le encanta tanto su naturaleza oscilante...
Nota a pie de página: Continuará.... pero ya no en el blog.
jueves, 18 de agosto de 2011
Escritos de Ensoñación Nº 11: THE ILLUSIONIST (post - 67)
“No debería hacerlo, lo sé, sé que me lastimaré al final, pero es tan agradable, tan agradable que no quiero resistirme… crees que un solo instante de felicidad pueda valer tanto sufrimiento…”
2 ó 3 cucharadas de azúcar al café en los ojos de un romántico podrían indicar que hay personas que les gusta tomar la vida más dulce de lo que en verdad es. 1 o inclusive 2 podrían hacer suponer que hay personas que les agrada igual cantidad de amargura que de placer y para otras personas… bueno para otras personas el café solo es café.
Yo tengo un amigo, un amigo ilusionista que es capaz de crear metáforas de cosas tan absurdas como estas, metáforas cursis, exageradas todo el tiempo, pero que al terminar resultan siendo muy divertidas. Si lo tratas por mucho tiempo es posible que le tomes cariño, en la mayoría de ocasiones, más a él que a sus frases.
En la cafetería a la vuelta de la esquina del teatro aquel por el que estas noches su público le espera el ilusionista y yo nos tomamos un café cada viernes una hora antes de la función. Últimamente, como pocas veces, le he vuelto a sorprender mirando detenidamente el humo que se escapa de la taza – “Mi amigo el ilusionista suele ser muy hablador” – le digo – “… salvo en ocasiones en que las palabras que debe decir no viven precisamente de la razón…”. Lo conozco bien, con tantos años de amistad no podría ser de otra manera, sus ojos raros, su contextura delgada, sus brazos flacos, cualquiera que lo viera diría que es solo un adolescente y a mi ver tendrían razón. El ha elegido vivir así.
“Lo volví a hacer… - contestó – cómo no podría si se siente tan bien… si es lo que siento más mío… me ilusioné… volví a ver luces dónde no las había, volví a crear edificios en arenas movedizas, creo amigo mío, que esto ya es parte de mi, si tratas de cambiar algo sin éxito ¿Deberías seguir intentándolo?… ¿y si es mi naturaleza? ¿mi forma de ser?… supongo que cuando pasas tanto tiempo en el aire el cuerpo se te adormece tan rápido que el suelo ya no duele tanto…”
“¿Será verdad?...”. La mayoría de veces, cuando nos vemos, el ilusionista me hace reír con sus tretas , sus muecas, sus trucos, sus líneas sin sentido; sin embargo debo reconocer que de cuando en cuando hace o dice algo que me deja sorprendido. El es un hombre de muchas contradicciones, uno de esos románticos entristecidos que reniega de las cosas mientras suspira por ellas. El ilusionista sufre del corazón, en sus días oscuros, como hoy, nunca sé si sufre por una mujer, por su realidad o por sus sueños… supongo que una ilusión es una ilusión sin importar de donde provenga, si no llegan a realizarse siempre nos lastiman. En estas noches frente al espejo antes de cada función él ilusionista se mira fijamente y trata de adivinar si el mismo no es un espejismo, si todos no somos más que un espejismo, si no somos una suerte de luces, telas y mascarillas que danzan y cantan en las manos de algo o alguien superior a nosotros. Alcanzado por sus eternas interrogantes nunca se si consigue hallar las respuestas solo sé que de alguna manera logra desdoblar la tristeza pintándose una sonrisa en el rostro.
Nota a pie de página 1: Creo que he creado una historia que me reta como escritor.
Nota a pie de página 2: La segunda parte la subiré el domingo.
domingo, 13 de marzo de 2011
Escritos de Ensoñación Nº 11: COSMONAUTA (post - 60)

Me he arrancado a mi mismo un par de risas, unas cuantas manos a la cara y algunos ceños fruncidos por las cosas que escribía; cuando era adolescente. Impetuosas y atontadamente profundas las miro con ternura, la ternura con la que un joven contempla sus juguetes de niño. No puedo evitar volar la mente y ser irreal, pretender cosas que no pasaran. Aún deseo no enredar tantos sentires. Aún deseo no complicarlo todo.
Cuando era niño creía que las luces de la ciudad eran un regalo de las estrellas que solo podían cambiar de color bajo las luces de Navidad. Si en este preciso momento pudiera sentir como nuevas todas las cosas, me gustaría caminar un poco más bajo la luz de la ciudad… Soñando en pensar poco, en actuar más. No sería mala mi vida si pudiera vivirla así.
Es en días como hoy en los que mi falla de recuerdos hace que me sienta más ligero. Para alguien tan inusitado y orgulloso como yo no hay merito en alegrarse solo de las cosas buenas, es una reacción obvia y natural, mas poder sonreír ante lo malo, ante un problema o un mal día creo que lo hace diferente todo. La nueva inquietud de seguir viviendo. Hoy solo quiero la sola simpleza de un amar por existir. La tan ansiada respuesta a la pregunta ¿A qué velocidad debo vivir… para poder verte de nuevo?
Nunca he sabido mentir. Siempre suele quedarme ese amargo sabor en la boca, que no me gusta. No extraño los besos tanto como extraño el cielo en una noche de verano. No quisiera vivir encasillado, vivir acostumbrado. Me gustaría vivir tranquilo, me gustaría vivir en paz. Me gustaría viajar… De regreso a ti, todo viene de regreso a ti, no depende del viento, del cielo, de la gravedad. El mundo no se rige por las leyes. Todo gira en torno a ti y girando como va el mundo me acosa por completo. Hoy, lo confieso, todo me lleva a ti… Seria más fácil olvidarte si abrazaras a cualquiera. Había tanto por nacer entre tú y yo. Pero aquí me ves, despidiendo un supuesto, una aparente idea; los recuerdos de un futuro que ya nadie puede ver.
Me pregunto que tan equivocado puedo estar, que tan certero soy, cuántas de mis tristes confusiones realmente me pertenecen, aquellas que a la distancia van intentando hacer lo mejor… Tal vez no debería creerme cuando digo que tengo todo controlado… Tal vez hoy extraño la torpeza de mi llanto…
Verte brillar es la mejor manera de sentirme bien. Si tan solo supiera como llevar algo de tu brillo en mis manos, en mis ropas, en mi piel. Tu brillo me hace ser caprichoso, lo sé. Quizá nunca me haya dado cuenta cuan perfecta queda mi mano en tu cintura, que tanto rubor puedo dar a tus mejillas cuando tu piel se funda con la mía, cuando lleve tu beso entre mis dedos. Tal vez tenemos más de lo que el trajín de la vida nos permite apreciar y disfrutar… Mis ojos son cansados, tristes, viejos, transparentes, irritados, con cierto desengaño y algo de profundidad… sin duda una mirada torpe que a veces busca ver más allá… Mis palabras son honestas, son casuales, traen problemas y a veces los enmiendan. Mis palabras son impulsivas, elegantes pero rebeldes; son bien intenciones pero mal entendidas. Mis palabras vienen del corazón pero son desordenadas y suelen llegar tarde. Mis palabras son tontas pero complicadas. Mis palabras son mías y al igual que mi mirada llevan ideas de lo que soy, ideas que se mezclan con el aire, con el timbre de mi voz, con mi rostro y el silencio, con las horas, mi perfume y la estación. Nunca he podido dejar de ser tan errático, cuando joven, aún ahora suelo sentir esa necesidad de ver las cosas pasar. Como una vida tan hermosa puede excitarse en mi mirada. Es curioso pero quizá en los inviernos el alma se duerme un poco por el frió que contienen los heleros, como si el hielo del mundo empozara nuestras almas.
Cómo podría confesar una emoción con los movimientos del cuerpo, transmitir un deseo, un anhelo de felicidad, de complemento. Mi primer impulso natural. Una sincronía de latidos que aún ahora me acompaña cada vez que me detengo. Hubiera querido susurrarle lo mucho que presentía que sería para mí, pero hay cosas que no es bueno decirlas aunque el corazón nos apueste su certeza. El viento que cae en la tierra y la fecunda. La felicidad de dar vida. La máxima expresión de la muerte. Una sonata de invierno. Los primeros prismas de nieve. Una tenue luz filtrada en la frondosidad de las ramas capaz de crear lugares perfectos. Las memorias de un cazador, de un artista, de un viajero. La imaginación de un niño que no sabe de misterios. Un cuenta cuentos, un salvador, un extranjero, un recolector. Coleccionista del mundo… sé que soy un cobarde por cuidar bien lo que siento, pero si me gustaba tanto no es ninguna sorpresa el que haya querido hacerla feliz… No te sientas mal, ese día en la estación, fui yo el que no supo llegar a ti.
Niña de la más linda sonrisa, la más agradable compañía un último beso a los labios del sueño me da la cálida dulzura de comprender tu historia y creo verte por los rincones de la casa antes tuya, quizá esa mujer que dibuja las paredes, que me acompañe ciertas lunas sea parte del soñar; quizá ahora como todo este tiempo, Princesa crayón, te he estado soñando a ti. Tal vez siga caminando por el limbo con tanto placer y dolor como hasta ahora… quizá la incomodidad se vuelva paz. Si ando alucinado, deslumbrado por estrellas de noches que aún no llegan, si hay bondad con maldad en mis besos, si puedo ser muchas personas entre silencios no es nada personal… Por ti soy dibujante, soy escritor, soy escultor…
… Soy el patrio navegante de tus cuerpos, el brío respirar de tus arrullos, silente taciturno, soy tu amante furibundo, la pasión que se derramaba por tus muslos. La esencia que clama tu emoción, la imaginación de tus deseos, los sueños de tus sueños, soy tus mundos en mi mundo, soy mis manos en tus senos, soy tu cuerpo en mis ideas, lo que excita y te incita a verme como soy el tinto trovador de tus serías, el claro postulante de tus nortes, el lúdico creador de tu horizonte, lo inesperado de tus cielos, la rareza de tus nubes, el canto que te cubre cuando vuelas, cuando anhelas, cuando sientas todo lo que escribo no habrá suelo, no habrá tiempo. Cuando llegues hacia mi, cuando veas lo que yo, cuando estés donde yo estoy, cuando alces el universo con la yema de tus dedos, cuando admires las estrellas en el alba, cuando obtengas la visión de un cosmonauta nada morirá, nada acabará tal cual y entenderás que una vida puede ser muchas cosas, puede adoptar muchas formas, puede provocar, puede exaltar, puede imaginar, puede crear… puede eternizar… Las historias que uno cuenta a veces pueden ser verdad…
En estos días no sé exactamente si éste pudiera ser el mejor final para este capítulo, me gustaría creer que finalmente mis historias me han superado pero creo que estoy siendo algo exagerado y que solo estoy algo confundido. A lo largo de mi vida siempre imaginar y crear han sido las formas más puras que he tenido de enfrentarme a la vida. La naturaleza de mi arte siempre ha sido algo cosmonauta. La visión de sentirme tan pequeño ante un universo tan grande ha sido la fuente más fuerte de mi orgullo, tal vez lo que quiero transmitir hoy es eso; la posibilidad de crear un mundo y admirarlo, de viajar por el y de sentirlo tuyo solo al entregarlo. Cosmonauta… Fin del capítulo 2, fin de la segunda temporada…
Nota a pie de página: Me he tardado no? Si, lo sé... creo que demasiado...
lunes, 17 de enero de 2011
Escritos de Ensoñacion Nº 10: PRINCESA CRAYÓN (post – 57)
¿Cuántos sueños debería soñar para comprender el mundo? Quizá una historia llena de ilusión, quizá un punto de lejano al corazón sea suficiente para entender la naturaleza de todo lo vivido. En la simpleza de un retrato la figura de una mujer me ha dado un segundo de tranquilidad. Los antiguos mayordomos de la casa van avivando mi curiosidad. Esa mujer en realidad fue una niña, una princesa ante sus ojos “Los mejores días de mi vida” “La más linda sonrisa” “La más agradable compañía” “Ella lo era todo hasta su irremediable reposo”.
¿Qué le pasó a la princesa? “¿Qué le sucede a la niña? Su sonrisa ya no relumbra, su mirada no destella; ella juega, baila y ríe tan bella. Ella sueña y a la mañana siguiente no despierta, ella duerme, duerme como si los días fueran noches y no despierta. No hay llanto, no hay temor, en su rostro la niña no tiene dolor. ¡Ay! Princesa por qué aún sigues dormida ¡Ay! Princesa por qué no quieres despertar, ya han pasado los días, los meses, los años y tus sirvientes todavía te seguimos esperando ¿Por qué no quieres regresar? ¡Ay! Princesa de sedosos cabellos ¿No podrías reavivar tan solo uno de ellos? ¡Ay! Princesa ¿Qué habremos hecho para cambiarte así? Tu pequeña voz ya no resuena, tu cuerpecito en vilo no revuela, ahora solo se mueve con el alicaído vaivén de tu respiro.
La niña no volvió a probar alimento a tocar el mar a beber el sol, pero tendida allí en su cama como estaba ella no desfallecía, no envejecía… a pesar de los años ella aun se veía como el primer día. Nunca supimos por que se puso así, quizá nunca llegó a gustarle nuestro mundo, quizá había cosas que quería cambiar y no podía quizá en sus adentros había más felicidad de lo que nosotros podíamos darle. Nunca lo supimos, pero aún así la cuidábamos, aun así aguardábamos por ella, aun así la quisimos y como tristemente tratábamos de aceptar algunas noches, contemplando la agridulce beldad de su ausencia, una cálida tarde de verano la princesa partió del mundo que ya no gustaba de ver, la niña de la casa nos dejó, diez años después de su misteriosa enfermedad, de su inexplicable decisión y nosotros que tanto la habíamos amado quisimos recordarla para siempre en un retrato; uno que hablara de ella como fue y como habría sido si hubiera llegado a esa edad con vida, con su sonrisa, con su alegría y aún con nosotros.”
Si tuviera que elegir, si pudiera decidir un lugar en el que pueda sentirme tranquilo, en el que tenga la fe total de poder conseguir todo lo que he deseado, si pudiera permanecer en un solo lugar que tenga todo lo que quiero, que me pueda dar todo lo que necesito no estoy muy seguro si todavia estaria aquí… no, miento, quiza no estaria aquí. Aunque para mi sorpresa no puedo alcanzar un objeto sin intentar mover las manos, no puedo probar una limonada que no sea dulce, no puedo enamorarme de alguien sin mirarla a los ojos.
En estas noches estoy totalmente convencido de que el pequeño oleaje artifical que construyo en mi resquebrajada copa de vino lleva más poesia y encanto que la inmutable soledad que navega por las playas de Barranco. Atrapado en sus arenas los sueños parecen una tibia caricia de mañana, un ultimo beso a los labios del sueño me da la calida ternura de comprender tu historia. Esta noche deambulo por los rincones de la casa antes tuya y creo verte en los pasillos del vestibulo, en las flores del jardin, en las pinturas de los cuartos, los óleos de tu habitación princesa parecen oler a ti, evocaciones de esa ausencia ahora escondida ¿Por qué niña? ¿Por qué nunca supiste que el imaginar lastima? Quiza los sueños de esta casa fueron tuyos, quiza esa mujer que dibuja las paredes (y que me acompaña ciertas lunas) sea parte del soñar; quiza ahora como todo este tiempo, Princesa crayón, te he estado soñando a ti.
Tal vez sea solo un deseo (como son), instintos que a momentos controlan el cuerpo y lo hacen reaccionar o dejar de hacerlo, dejar que la mente adormecida proyecte anhelos alrededor, verlas, escucharlas, sentirlas ¿Bastaría para volverlas realidad? Niña de la más linda sonrisa, de la más agradable compañía ¿Tus ojos cerrados hasta ahora te hacen feliz? ¿Los lienzos de ese mundo tuyo todavia conservan su intenso color? ¿llevaran sus colores la intencion, la razon? ¿Buscaran en la brecha de la realidad los motivos para no hacerte despertar? Princesa ¿Será que nunca quisite hacerlo? ¿Será que olvidaste cómo? Niña ¿Será que pensaste que por fin habias despertado?
Hoy he vuelto a la casa sola, a la casa vieja, he vuelto después de un largo tiempo y tu cuadro al centro de la habitacion aún encandila mi mirada como el primer día. Los mayordomos y sirvientes me reciben de la manera más grata posible, ellos son especiales en verdad, luego de la cena vuelvo a caminar por los pasillos, por el balcón y te veo ahí Princesa, nuevamente, bailando en el corredor. Descuida no le contaré a nadie (si tus sueños son los mios, si tu me estas soñando a mi, si yo te sueño a ti), el verte para mi es un secreto, una ilusion, un punto cercano al corazón, un estado de estupor, la naturaleza del sueño, la escencia del dolor.
Nota a pie de página 1: Los dias de mi ausencia los explicare en el prox post.Nota a pie de página 2: Les debo el video, en estos dias lo colgaré
domingo, 12 de septiembre de 2010
Escritos de Ensoñación Nº 8: LOS ABRAZOS DEL ALMA (post – 49)
Año 2006, cuatro años atrás, no creo que en un día como hoy, pero quizá sí en un mes parecido a este, donde el invierno no lo es tanto en las mañanas como lo es por las noches, donde las calles parecen vacías aunque estén llenas de gente y donde yo ya guardaba mis primeros escritos en retazos de papel que escondía en los bolsillos de mi pantalón, sin cruzárseme por la mente siquiera el compartirlos, el publicarlos o leerlos y menos a Aura, que en ese año y como ahora ya es costumbre aparecía de vez en cuando para hablarme, para caminar, para llenarme aún más los bolsillos, para mejorar mis historias.
Una de esas noches en las que yo bajaba del boulevard, abstraído y distraído, me detuve a conversar con un viejo amigo que aún tengo, sin nada en particular que decir, solo para platicar. Es curioso pero quizá en los inviernos el alma se duerme un poco por el frió que contienen los heleros, como si el hielo del mundo empozara nuestras almas. Lo cierto es que no la sentí llegar o acercarse, solo miré y ahí estaba ella, no recuerdo quien la acompañaba, no recuerdo cuanto tiempo tenía sin verla, solo tengo grabado en la memoria que la saludé y nos abrazamos automáticamente, como un reflejo, un abrazo que nos sumió en una noche diferente, un naufragio para dos, la fisonomía de un secreto… el abrazo de las almas.
Como confesar una emoción con los movimientos del cuerpo, transmitir un deseo, un anhelo de felicidad, de complemento. Mi primer impulso natural. Una sincronía de latidos que aún ahora me acompaña cada vez que me detengo. Pienso en ella, atisbos de lo que podría sentirse consumar un espejismo. La propia esencia abandonando la carne y los huesos huyendo por los poros de la piel como si el cuerpo entero suspirara. Paralizando el corazón, quemando la sangre en mi pecho, dejándome sin aire, cambiando mi centro, dejándome suspendido en un silencio abrasador, un cúmulo de emociones de tórridos momentos, respirando por inercia, oyendo por inercia, sin oxigeno, sin sonidos, con el halo entumecido, dudando; entrelazado en lo deslumbradoramente etéreo del tiempo. Sintiendo como una aura imperceptible nos envuelve alrededor, el resultado de su transpiración en la mía, la mezcla sordina del calor que se convierte en fragancia, el inútil abandono de un mundo que por un instante nos hacía feliz, la inopinada aproximación de lo que algunos llaman amor, intransigente capricho… un beso imaginario con los ángulos del cuerpo.
Mas a mitad de la noche me asaltaron la luna y sus estrellas, preguntando ¿La vas a dejar ir o ella te dejará ir? Ni lo uno ni lo otro, inexactos son mis recuerdos, creativos a veces, pero no temo decir que trastabillamos un par de gradas abajo y terminamos separados, ella con una sonrisa enrojecida y yo con una frase estúpida, parte de mi nerviosismo. Lentamente, a regañadientes, los cuerpos recobraban su espesura, su soledad, sus barreras. Hubiera querido susurrarle lo mucho que presentía que sería para mí, pero hay cosas que no es bueno decirlas aunque el corazón nos apueste su certeza, quizá en ese entonces compartimos una epifanía, quizá el recuerdo de un futuro nos incluyó en sus delirios, quizá después de todo si existen dos almas con la misma medida. Quizá, sin importar el invierno, hay meses donde los cuerpos pesan menos que el alma y caen como una caricia. No importa como, todos hemos tenido besos más íntimos que un abrazo; pero abrazos más íntimos que un beso, solo pueden ser los abrazos del alma, empatía que toma años en otros cuerpos conseguir y aunque ahora en estos años los días se pasen muy rápido es bueno poder recordar mis nostalgias, que formar parte de lo que soy porque me gusta ser quien soy y las personas que conozco y conoceré a causa de ello.
Nota a pie de página 1: Algo demorado lo sé. Hace mucho que no hablaba de Aura
sábado, 14 de agosto de 2010
Escritos de Ensoñación N° 7: LUNA (post – 46)

Nunca he podido dejar de ser tan errático, cuando joven, aún ahora suelo sentir esa necesidad innata de caminar, de correr, de viajar, esa necesidad de ver las cosas pasar, de sentir que el escaparate de la vida gira a mi alrededor, que con los dedos puedo tocar su lienzo sin desdibujarlo y que a veces soy capaz de impregnar en su manto un poco de mi esencia y sentirme parte de ese cuadro de manera inherente, intermitente, intangible porque es así como me gusta estar y existir. Un viajero no tiene muchas fascinaciones en su vida pues en él nada se queda lo suficiente como para desarrollar un sentimiento, pero si algo me puede atraer de esta vida sería la luna, su brillo, su lejanía, su compañía.
Luna es diferente (como me suelen cautivar), es atractiva, decidida y creo que escondidamente algo malgeniada. Luna, como su estrella (aquella que le otorga el destino) aparece repentinamente cuando por descuidado no miras al cielo, no tiene reparos en acercarse a ti, en apresarte y en hablarte de ella sin la mínima intención de saber de ti. Luna sonríe nerviosa ante mi sonrisa, inclina ligeramente la cabeza y me sonríe como si la hubiera sorprendido haciendo algo malo, malo seria que no supiera que me gusta su sonrisa, pero ella lo sabe, sabe que me agrada que lo sepa aunque quizá no sepa que yo lo sé. Luna se oculta varias noches sin importar si sigo caminando o no. Ella aparece cuando quiere y a mi me gusta que así lo haga; me da la libertad del viajero, aquel que no se aferra a nada no por displicencia sino por naturaleza y que comprende al final que lo único constante en sus pasos ha sido la luna, ese caprichoso destello que nunca lo abandona aunque suela estar distante y no siempre la pueda ver. Un viajero ama tanto la luna que la luna también comienza a amarlo a él.
Luna pocas veces me deja hablar y lo hace solo cuando chocamos palabras o cuando quiere mostrarme un poco de cortesía, una tierna manera de no sentirse maleducada. Mas luna aún no sabe que me gusta el silencio y más aún si lo adorna con su voz. Luna matiza su cabello negro como la noche con los halos color café en sus ojos, el café a mi lado refleja una luz blanca que metaforiza mis deseos. Luna esta conciente de su atractivo en mi (aunque no quiera enfrentarlo) y coquetamente lo usa para que le ayude y la espere, Luna se apena cuando la ayudo más de lo que ella esperaba y cuando la espero más de lo que necesitaba ayudarla. Ella no sabe que no puede engañarme y que soy yo quien decide buscarla aunque no me mueva, como siempre ha sido, un viajero lo es tanto que ya nadie sabe si es él quien sigue a las estrellas o las estrellas lo siguen a él.
La luna es hermosa, enigmática, embelesadoramente distante pero calidamente cercana. Luna detesta las mañanas y se queda despierta en las noches, Luna tiene esta expresión fuerte y segura que resguarda muy bien su fragilidad; esas que las nubes suelen tapar. Luna es desconfiada y autoritaria pero no puede ocultar su encanto cuando me escucha hablar de verdad, cuando ve que en unas pocas palabras soy único y muy diferente a los demás. Luna descubre sus defensas con mucho cuidado, quizá este equivocado, pero intuyo algo de soledad, de infelicidad que ella rápidamente oculta bajo un velo de premura, de agobio y de agitación. Yo siento que quiero aliviarla, como un viajero que no encuentra un mejor remedio para su compañía que contarle sus historias a la luna y esperar luego que en un soplido de la noche en la sabana, en los campos o en las lagunas, logré descifrar las historias de la propia luna llenando sus curtidos pasos. Yo solo quisiera que Luna confíe en mi, que pueda hacerla reír y que me pueda enamorar; después de todo mi estrella es la del viajero y la de ella es la luna y sus destinos siempre han contemplado un mundo justo antes de crearlo, antes de amarlo.
Nota a pie de página 1: Bienvenida Luna.
Nota a pie de página 2: Aun estoy decidiendo si el dia para los post será jueves o viernes... ¿Alguna sugerencia?




