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domingo, 5 de enero de 2014

Escritos de Ensoñación N° 19: LO QUE NO SÉ DECIR... (Post - 94)


 
 

 
 
Quién ha de poner tus frases favoritas en corazones, quién ahora te las regalará con pétalos de rosa alrededor.
 
 
A quién besaras cada 31 de diciembre. Quién te regalará un dibujo de los dos. Quién más te mareará con sus besos. Quién cocinará para ti a pesar de ser cuadriculada en la comida. Quién más te hará bailar luego de hacer el amor, a quién más dejarás sin espacio en la cama. Quién  aceptará que te gusten las series coreanas, las películas hindús. Quién ha de creer ahora en tus mentiras a sabiendas que lo son.
Quién más te atrapará con la mirada, quién más se dormirá a pesar de tus ronquidos. Quién más descifrará lo que sientes para ti, quién ha de explicarte al oído cómo compensarme. Quién más ha de pedirte que seas su enamorada tantas veces, a quién soportarás terminar contigo más de una vez.
Quién más te hará saltar de felicidad. Quién más sabrá cómo hacerte mujer, cómo hacerte crecer. Quién te escribirá una historia solo con verte desnuda todas las noches. Quién te hará lavar los platos, acomodar el cuarto, tender la cama aun cuando odias hacerlo.
Quién trepará por la ventana de tu casa cada vez que te olvides las llaves. Quién más querrá cambiar por ti, quién más estará a dispuesto a curar tus quemaduras. A quién más estropearás la ropa en la cena.
Quién más ha de hacer todas las cosas como yo las hacía. Quién más podría decirte adiós de esta forma tan retórica, tan melódica e indiscreta, tan artista, algo bello que recordar:
-          “Fue lo mejor de nuestras vidas, que continúan…”
Nota a pie de página: Feliz día tiempo nuevo, esperando que adentro cambie.
 
 
 


lunes, 31 de diciembre de 2012

Escritos de Ensoñación N° 17: "EN LA AVENIDA DEL CAFÉ Y LAS COPAS..." (Post - 89)

PARTE 1

PARTE 2

Hay un pacto sin firmar,  una carta en blanco con un sello carmesí en forma de labios. La promesa de quienes no hacen cosas normales, de quienes buscan un solo momento, un solo motivo aunque pequeño para cambiarlo todo. Si yo fuera diferente… Si tú creyeras que no todo cambio es malo, tal vez no tomaríamos taxis separados. Nuestra vida sería otra… Pero, felicidad por felicidad ¿Quién lo haría? En la avenida del café y las copas nos preguntamos sin palabras si el amor no se equivoca aunque sea real.


Cuando haya un cielo completamente azul tan inmenso que cubra mis ojos con su manto, cuando las arenas de otro mar llenen de un tibio frio la timidez de tus tobillos en una tarde caída de abril, cuando acabe mis hojas y la tinta me sea escasa, cuando hayas pintado ya todos los colores con los que siempre soñaste. Pienso, que solo en esos bocetos podremos encontrar nuestra respuesta y en ese instante cuando el cielo me deje ciego y la vida me envejezca, cuando conocer el mundo te deje ignorante de ti misma y la paleta haya incluido por ti un nuevo color… En ese destello abriremos un poco más los ojos. Arqueando las cejas finalmente desataremos el nudo en la garganta de la duda y como cada noche de lunes a lo largo de este año, me temo que esa claridad terminará con el mismo gesto con el que ambos regresamos  a casa y que para ese día ya habremos olvidado.

Tú, te humedecerás los labios mientras te encoges de hombros...Y yo, tendré un intenso hormigueo en las manos y un ligero tic que se agolpará en mi mejilla en donde debería caer una lágrima… ésa que no mostré por miedo a tu ausencia y por cariño a tu felicidad…  

Nota a pie de página: Termiado... quisiera.


sábado, 15 de diciembre de 2012

Escritos de Tierra N° 16: UN VIEJO FRAGMENTO (Post - 88)


“Hay algo que nunca debes hacer, después de eso todo puede estar permitido”. Es una regla muy sencilla para mí. Mi padre solía decirla todo el tiempo. “Debes tener cuidado, si no vives tu vida adecuadamente terminarás siendo la vaga inspiración para algún tonto escritor de mediano calibre como yo y créeme hijo que no hay nada más jodido en este mundo que ser la gran historia de una persona que nunca llegó a serlo.” No podría asegurar que ahora a mis 23 años entienda por completo el significado de esas palabras así como tampoco entendí la necesidad de decírmelas desde los 10. Supongo que mi padre siempre fue una de esas personas a las que les gusta hablar a media espuela  dejando lo más importante de la vida en el tintero para ver si alguien se anima a preguntar o a descubrirlo. Desafortunadamente para mi gracias a eso sé que me he vuelto una persona muy (demasiado) curiosa.

Ahora bien ¿Qué significaba lo adecuado para él, que lo es todo? Estamos hablando de una persona que no me regañaba cuando llegaba a las 3 de la madrugada a la casa pero que podía castigarme una semana entera cuando no ayudaba a mi hermana con la tarea. “No me importa que quieras destruirte a ti mismo privándote del sueño o tomando demás – decía -  después de todo es parte de tu adolescencia. Pero ayudar a la familia o a los demás en problemas es parte de ser hombre y esas faltas si no te las voy a pasar…” – Bah, menudo tío el que había resultado ser mi viejo. Bastante difícil de entender. Tal vez por eso soy muy tolerante  con las personas.

En la cabecera de su cama el respaldar era como una pequeña estantería ahí había una hilera de libros que siempre tuve curiosidad de leer, mi padre nunca pareció una persona  que tuviera tal hábito y en sus conversaciones nunca le escuchaba decir “Según… o, como dijo…”. Una noche cuando tenía 9 y él no estaba cerré la puerta del cuarto con llave y me abalancé sobre los libros sin titubear. Indescifrable sorpresa. Tenía libros con menos de la mitad de páginas en blanco, escritas a mano, algunas con hojas ya muy viejas. Tenía razón sobre el hábito – me dije – mi viejo no lee, escribe. Creo que desde ese día comencé a respetarlo. Como era de esperarse cada que podía me escabullía al lado de la cama para leer sus historias, pienso que si mi viejo hubiera tenido la constancia suficiente hubiera sido un gran escritor, pero él nunca pudo terminar sus historias. Quizá el trabajo lo cansó, quizá la vida le distrajo, que sé yo, de hecho nunca fue una persona muy constante, era algo olvidadiza con la mayoría de cosas, tenía la tez de siempre estar viendo algo con un semblante de tristeza y cuando le sorprendías ensaya o hacía algo tonto para hacer parecer que estaba perdiendo el tiempo. Soñando despierto le llaman.

Lo que nunca hizo mi padre fue llorar frente a nosotros aun cuando mi madre falleció, después de eso todo nos estaba permitido. Las primeras veces que yo, Katia y Almudena preguntábamos por ella no se rehusó a contestar, cuando quisimos verla nos llevó al lugar donde estaba enterrada inclusive nos mostraba fotos y grabaciones de ella. Cuando Katia cumplió 15 y Almudena tenía 13 mi viejo les regalo unos dijes que usaba mama de cuando ella era joven ¿Cómo los consiguió? Probablemente ya tenía pensado dárselos desde que hace mucho lo que me sorprendió fue el hecho de que los haya podido guardar hasta ese momento con lo descuidado que era pero para esas cosas siempre fue un papa genial, siempre tenía la habilidad de sorprendernos.

“Sabes hijo – una de nuestras últimas conversaciones – Un hombre siempre debe proteger a los suyos y proteger lo que otras personas valoran también…”. Que les digo, mi viejo a veces tenía la facilidad de sacarse una líneas esas de película en pleno fraseo, sobre todo cuando las sentía. Los meses que no pasan en vano me dan una buena oportunidad para reunirme con él y mis hermanas. Todo irá por mi cuenta esta vez, pero esta bien, el dinero nunca es importante en estos casos ¿Me pregunto que sería bueno para comer hoy? Quizá después podamos ir al cine o sólo regresar y ver una película en casa.

lunes, 1 de octubre de 2012

Escritos de Ensoñación N° 16: "LA AVENIDA DEL CAFÉ Y LAS COPAS..." (Post - 86)


Luego de varios años, cada lunes como a las seis te vuelvo a ver.

Luego de todos mis trabajos, de tus clases en la universidad, de tus mil peros (mi lucha eterna), de mi inconvencional melancolía y nuestro poco tiempo. Luego de tanto tenemos una tarde libre en común. Quien diría que esta vida que nos debía tanto ahora nos vuelve a unir.

Hay cosas que han cambiado. Tengo un trabajo más rentable, puedo pagar un taxi de la oficina a tu casa si me apetece, aunque igual trato de salir temprano y tomar el tren. Te siento más madura, ya no te preocupa que nos veamos por temor a lo que pueda sentir por ti y aunque ahora lo haga o no por fin podemos creer cuando te decía que una relación así podía funcionar. El descaro nos cae bien. Tú oculta pasión por lo que escribo y mi amor platónico por ti no tendrían por qué arruinar nuestra amistad.

La avenida del café y las copas se ha convertido con los años en el punto de encuentro de artistas y bohemios que pretenden más de lo que en verdad son y aunque solo algunos de verdad merezcan el título el ambiente que ellos han formado con sus afanes ha envuelto las noches tan humildes como esta con un cálido manto de inspiración, algo que nos resulta íntimamente atrayente. Cualquier lugar aquí puede ser nuestro refugio. Es imposible no sentirnos tan bien cuando tu aún muy en el fondo sueñas con ser esa gran pintora que viaja por el mundo y yo sigo debatiéndome entre ser un escritor errante o un cantante célebre.

Mientras hablamos de trabajo y de estudios nos miramos con una pequeña luz azul en los ojos preguntándonos si podremos tirar todo algún día y dedicarnos de por vida a lo que sentimos y aunque lo planeamos todavía nos falta la entereza para poder hacerlo o tal vez solo unos tragos de más.

Cada tarde al comenzar la semana me reencuentro con una vieja amiga que nunca lo fue tanto, de la que alguna vez me enamore sin saber cómo. Todos los lunes (o al menos esa es la idea) nos reunimos para planear como escaparnos de la vida que llevamos. Rodeados de bocetos de las personas que queremos ser la admiro porque ella es la mejor chica que conozco sin conocer. La más igual a mí, la que juega a dejar a su enamorado si yo dejo a la mía y aunque haya días en los que me parezca un sano intercambio sé que ninguno de los dos lo hará. Estamos atrapados en una gran comodidad. Una sensación de felicidad. Ella madura muy lejos de mí y yo me vuelvo viejo lejos de ella. Ella ya no tiene en el alma esa tierna inocencia con la que vino a mí la primera vez y yo de seguro ya no guardo rastro de esa luz que logro ilusionarla aquel día.

Pero ahora nos vemos, con la mitad de nuestras vidas ya resueltas nuestras frases de cordialidad se pierden entre ideas delirantes de rebelión, rebelión a la vida, al pasado, a esos malditos días que no quieren ir atrás. Lo que nos queda entonces es jugar entre supuestos. Una probabilista consolación de saber que en alguna vida paralela estaríamos los dos partiendo al mundo en un crucero por los mares del océano atlántico y sus purpurinas aguas de las que tanto te han hablado.

Los sueños que tuvimos cuando jóvenes quizá nunca fueron lo suficientemente fuertes como para dejarlos salir. Quizá la felicidad real sea mejor que la de ensueño, quizá nos vemos cada vez con esa pregunta en los labios esperando que el otro la responda pero nos quedamos callados. Tomándonos el último trago nos retiramos del lugar esperando volver la semana siguiente.

Cada lunes como a las seis la vida nos brinda la última oportunidad para tomar nuestra elección y cada lunes al parecer

PARTE 2

Nota a pie de página: Perdonen pero me siento incompleto para  terminar esta historia. El parpadeo contante del cursor en el documento se ha metido en mi cabeza, como el único final que puedo darle por ahora.


lunes, 7 de mayo de 2012

Escritos de Ensoñación N° 15: PUENTE DE CEREZOS (9/15) (Post - 80)


(Serendipity / Eureka)  


Si me vieras hoy, me pregunto si… seriamos amigos, si me invitarías a algo más. Lo admito, lo mucho que he cambiado, lo que puedo atraer o lo que sigo rechazando. Lentes de superhéroe, una expresión un poco tonta… “Un escote. Labial, tal vez no lo note…”.

Han de ocurrir aquellos días que tan celosamente guardaba en la memoria, más que de los abrigos, el paisaje cubierto de lluvia que imagine entre sueños, lo cuidaba de tu ausencia.

En la mañana el cansancio se impregna de un perfume que me hace padecer. Sigo buscando tu regalo  algunas veces… esa gorra de pintor que siempre quise darte. Es el aroma del café y de las sorpresas que tanto evité idear. Las realizaré de todos modos, sino a ti, a alguien más, como son, a quien sea, es imposible que puedan fallar… No obstante, todavía no las hago…

El cabello más corto de lo que me quedaba ya era demasiado ¿Había necesidad de sumarle a eso una cara tan poco agraciada? Contextura delgada (Más bien flaca) de uniforme, con problemas de estética y un habla no tan fluida. A veces me pregunto cómo le hice para afrontar todos esos años con tan pocas herramientas.

“Sin tacones, no es que ahora me gusten es solo que ahora puedo notar la diferencia. La cara lavada, un par de pegatines en las orejas. Con el cabello amarrado, con cerquillo. Con nada más que mi sonrisa y algún dato curioso que mostrar: Unos hoyitos, un lunar, unas pecas… Me pregunto por qué se fijaban en mí en ese entonces…”

Camisa a rayas, lentes negros, mocasines de cuero, horario de oficina, cansancio de oficina, mirada enrojecida, comida a delivery, mi semana son los fines de semana, un mal dormir, un buen beber. Amigos del trabajo, un tanto diferentes a los amigos comunes. Amigos del colegio… ¿Será que solo fuimos eso? Vale, aunque eso para nada es poco.

“Laceado japonés, lentes de contacto, vestidos de oficina, por más que intento las arrugas en el ceño no se me van. Tal vez me he vuelto renegona. Agenda en la cartera, cepillo y pasta dental. Perfume de channel ya no tomo a hurtadillas los de mi madre ¿Aún te acordarás de esa historia? Un celular que ya nunca para de sonar. Tal vez debería apagarlo, pero ¿Y si pasa algo importante…?”

En lo alto de mi techo a la medianoche, los edificios, el distrito más alejado del norte, el frío, mi terquedad ¿En cuál de esos recuerdos estas tú? ¿A qué dirección debo mirar para poder encontrarte? Lo que antes me preguntaba. La ingenuidad de tantos años, proyectos que perdí en la madurez ¿Qué tanto habrás perdido tú…?

“Y qué si no me veo igual, no creo que él tampoco lo esté, luego de tantos años es natural cambiar. Ser más listo, más mona, menos crío. Si no resulta grato uno se puede retirar. La excusa de una emergencia en el trabajo es siempre la menos hiriente. Me siento preocupada…”

(“Los cerezos aquí son lo más bello en la ciudad…”). Tal cual lo leía en aquellas cartas, lo veo ahora. Cari, sus pétalos alfombran las calles creciendo una tentación a cada paso. “Podríamos recostarnos en cualquier lugar yo a pintar y tú a escribir…”. Gracias a esas palabras tuve los mejores sueños de mi vida aquella noche.

“Siempre supe que tu nombre quedaba genial para un escritor. De alguna forma, aún sigo esperando a que te animes, aún me gustaría saber de ti… indirectamente… siempre quise conocer tu intimidad, lo que no sabías contar en tus momentos de silencio, en los que me hubiera gustado abrazarte…”

“Para conocerte”. Para tenerte “Para saber que hay una parte de mí que nunca cambiará”. Porque quisiera que así fuese. “Porque hay cosas que quisiera llevar siempre en la memoria”. Porque tuve anhelos que aún quiero vivir. “Por eso...”. Dame más velocidad… “Dame más certeza”. Porque hay cosas que presiento de esta vida…

-          “Que aún puedo encontrar…”


martes, 27 de marzo de 2012

Escritos de Ensoñacion N° 14: Y en tus vestidos... (Post - 79)

Coge una manera dulce de mirar, tira un par de mis papeles tristes al suelo, salta hacia mí sin la menor intención de saltar de regreso y en alguno de esos momentos me veras con una expresión de claridad. Cómo puedes ser tan niña, cómo puedes aceptar mi seriedad y volverla tu alegría. Cómo puede enamorarme tanto tu manera de jugar.


Camina por el parque junto a mí, golpea tu cadera con la mía intentando sacarme del camino. Consíguelo. Búrlate de mí y vuélveme a mirar. Fija sobre mí esos ojos que siempre extrañaré. No me prestes atención, digo tantas cosas que no entiendes, dices tantas cosas que no me preocupan. Cómprame un helado sin que te lo pida, hazme sentir mal por ello. Cómo puedes ser niña tan niña, como puedes usar esos vestidos sin que te queden mal. Te quedan genial. Más que la apariencia creo que te gusta el viento, el viento sin malicia que acaricia tus rodillas, que sopla por tu cuerpo y suspira en tus mejillas. Toma estas, mis pocas ganas de hablar y conviértelas en rimas (como ahora). Respóndeme ahora ¿Qué tan difícil puede ser colarme en tus vestidos cuando no me ves? ¿Qué tan loco es sentir celos del aire?


Pelea conmigo. Si lo vas a hacer grítame que tienes razón aun cuando ambos sabemos que no. Enfádate conmigo, hazme unos pucheros. Nunca he sido un buscapleitos, pero no importa que tan calmado sea tú siempre sabes hacerme enojar. Confróntame como lo haces. Ponte caprichosa, engreída y sin cruzar los brazos todavía déjame engreírte. Recuéstate en mí. Tomate una foto conmigo aun sabiendo lo malo que soy para las fotos. Consérvala, aunque no me guste… lo importante es estar los dos.


Diles a todos sin decirlo lo mucho que me gustas, usa esas viñetas que nunca entiendo. Lo mucho que te extraño cuando no estas se puede resumir en una de ellas. Di que te encanta cuando digo lo mucho que te quiero con palabras sencillas. Di lo poco que te importa lo mucho que me esfuerzo cuando lo trato de decir con frases complejas que simplemente no te gustan. Luego de hacerme saber lo diferentes que somos me besas, me tomas de la mano con algo de inocencia, de hipocresía a la vida. Lo que hay que saber no lo sé contigo. Pero lo puedo sentir.


Domina con tus muecas mi indomable buen humor, háblame de la vida con tu voz de niña, muéstrame la madurez que hay detrás de esos vestidos de colores. Sé más seria, formal, impávida como cuando me preguntas que te queda mejor, como cuando no crees en el juicio que te doy. Sé nada de lo que antes dije, quien sería yo si tratara de cambiarte y para empezar ¿Por qué lo haría?


Si fuera un buen hombre con un buen corazón doblaría mis camisas contigo, tendería la cama, te haría el desayuno. Si fueras una buena mujer cocerías mis botones y no solo los harías volar, cocinarías de vez en cuando y no solo me darías órdenes de cómo hacerlo. Si fuéramos así mis lapiceros nunca perderían su tinta y tus vestidos nunca hubieran salido de la tienda. Que aburrida sería la vida si tu no fueras niña y yo no fuera lo que soy. Dicho sea de paso ¿Sabes quién soy?


Un día tú y un día yo. En tu maldad y en tu sonrisa soy aquel que las cree no siempre tan fingidas, tan indefensas. En tus rabietas soy la almohada de tus golpes. Soy en tus antojos lo que no puedes conseguir, tus dudas en el rumbo de la noche… La danza en tus vestidos, la tierra que mueve tu baile. De alguna manera tú y yo nos vemos bien, nos llevamos mejor. De todo lo que dije antes creo que eso es lo importante.


Nota a pie de página: My shadow days are over now...


lunes, 12 de diciembre de 2011

Escritos de Ensoñación N° 12: A PRINCESS SORROW (Post - 77)

Déjame ver si entiendo, otra vez, has decidido no hablar con nadie, te vas a esconder de todos como lo haces cada vez que te lastiman. No responderás los mensajes, no contestaras las llamadas, no actualizaras tu perfil en la red social todos los días como sueles hacerlo. En definitiva, estas planeando desaparecer del mundo ¿verdad?


Lastimosamente para ti, como te lo he dicho antes, no lo podrás hacer. Aunque no los leas, los mensajes seguirán llegando (Por lo menos los míos). Aunque apagues tú celular, quedarán los registros y el buzón de voz. Y en la red social, bueno, ya deberías saber que esa nunca se detiene. Como ves, ponerte en la torre más alta del reino… princesa, no va a hacer que el mundo o tu desaparezcan. Solo te hará un poco más difícil de ubicar, pero nada más.


La cosa es que, siempre has sido más inteligente que yo y por ende ya lo sabes. No obstante… a pesar de ello aún sigues prefiriendo el exilio. Si usarás ese tiempo para pensar, para sentir lo que más duele, descubrirías que hay una manera de afrontarlo, de seguir adelante. Pero no, tu usas ese tiempo para tratar de olvidar, para comprimir tu dolor hasta lo más ínfimo. Reprimiéndolo… mientras que en una parte de tu piel aparece un pequeño lunar.


Ay princesa… Yo no sé como le haces para no hacer lo correcto. Siendo como eres, tanto en tanto ¿Cómo puedes creer que el simple piquete de una aguja puede herirte? ¿De dónde sacas que eres débil? ¿Qué llevas una maldición? Decir que no eres buena para ser tú, que lo único que te queda por hacer es dormir.


Y por última vez (Como cada vez) me pregunto, mientras reconfirmo que aún sigues encerrada en tu habitación ¿Qué puedo hacer yo por ti? Si quien lo intenta termina siendo con el tiempo el villano de tu historia. Si en el descuido de un parpadeo creas un laberintoso castillo rodeado de lava, alejado por un puente de madera que se tambalea bajo la sombra de un gran dragón. Como le hago para armarme del valor, de coraje… como hacerte entender, sin tocarte, que con tu decisión estas equivocada. Princesa… si no te puedo ver.


Y van tus dudas en rumores por el pueblo, van tus miedos y temores en murmullos que escucho cada vez más fuerte cuando parezco acercarme. Todo lo que sé de ti son elementos de una historia que artistas como yo escriben en sus cuentos. Me haces comprender que no he sido el único que alguna vez ha sentido ser un pequeño heroesillo incapaz de luchar ante tanta adversidad.


Y al final de una noche, cuando no sepa si atacar o defenderme, cuando llegar a ti se haya vuelto más difícil; volverás a despertar. Me hablaras. O cuando menos contestaras el celular. Y como quién deja un pañuelo de seda blanco en el balcón que súbitamente cae hacia mí, me dejarás un extenso mensaje en el buzón (Tú oculta muestra de afecto). Preguntándome como estoy, que recién hoy reapareces porque antes tenías mucho que hacer, que todo lo tuyo te agobia. Y yo me preguntaré por qué la primera persona con la quisiste hablar fui yo. Y haré volar la mente, albergando la tierna esperanza de que siempre sea así me daré cuenta segundos después de que no lo será, que la próxima vez que te vuelva a ver serás una nueva persona y que si intento saber que pasó o que puedo hacer por ti solo terminaré incomodándote. Y me daré cuanta sin que me lo digas que esa nueva princesa querrá conocer también nuevas personas, porque la gente del pasado le hará revivir malos recuerdos y entenderé que entre los nombres de esa lista caprichosa en algún momento estaré yo. Eventualmente llegará el día en el que quieras olvidarte de mi y aunque sé que no debería consentir tales engreimientos no tendré opción, porque después de todo son tus ojos y en ti está la libertad de saber en dónde los dejas descansar y yo lucharé mi permanencia en ellos sólo hasta cierto punto, pues siempre seré un caballero muy orgulloso como para seguir adelante luego de éste.


Ya ahora que volvemos a hablarnos naturalmente, que vuelves a dejarme mensajitos en el buzón y vuelvo a ver tu naturaleza coqueta y escondida caminando junto a mi por la calle, tan misteriosa, mi fascinación trasciende mi mirada. Eres una niña inquieta y engreída. Una mujercita tierna y juguetona de brincos y vestidos. Como una princesa… (Quizá nunca debí empezar a llamarte así, pero no pensé que nos llegará a gustar tanto tu pequeño sobrenombre) tan sonriente y tan fácil de herir. Tengo una duda antes de que vuelvas a dormir, antes de verte regresar a la torre castillo… Dime ¿Será tan difícil evadir tu encanto? Créeme que me gustaría intentarlo. Sin embargo, lastimosamente para mi… ya no estoy en condiciones para hacerlo…


Nota a pie de página: And my sorrow too.

domingo, 21 de agosto de 2011

Escritos de Ensoñación Nº 13: THE SOULS OF AN ILLUSIONIST (POST - 68)

PARTE FINAL (2 DE 2)


"Recuerda hijo mío, no hay nada que no puedas imaginar... no hay nada que te ponga límites y no hay nada que me impida quererte pero si en algún momento no te puedo ver... imagina mi rostro, mi voz, siente mis abrazos con los latidos del corazón... y duerme, duerme que es tarde y luego tu mamá se molesta conmigo por tenerte despierto escuchando otra vez las tontas historias de tu viejo... aunque siempre terminen por gustarle..."


Ya es muy noche en el teatro y en escena el telón se corre de lado a lado frente a nosotros descubriendo la figura de un tipo flaco de cabellos rizos y atuendo divertido, él nos observa y sonríe. Su sola sonrisa nos hace reír. Con las luces encendidas la música empieza a llenar de tambores los oídos. El ilusionista comienza la función, despliega su contoneo gigantesco y el público carcajea, su cuerpo realiza figuras que cautivan, no pareciera que los brazos y las piernas pudieran doblarse así. El público se emociona. Telares de colores descienden cuando el retumbar de los tambores cesa. Detrás de él aparecen maniquíes disfrazados de personas. “Su acto principal” se rumorea en las butacas, no obstante yo pienso que es solo uno de ellos. La nueva melodía que nos cala la atención es hermosa. El embeleso sublima su intención, inclusive yo que soy consciente de ello no puedo resistirme.


El ilusionista nos ha sumergido en su mundo estrellado, en su mundo enrarecido, en su cielo de estelas, sus campos de madera y sus personas de porcelana, materia inanimada que en sus manos cobra vida, gentes sin rostro que sonríen, figurillas sin alma que bailan, muñecos pintados de sentires que como nosotros se rinden y se maravillan ante él, ante sus sueños, su fantasía, la fantasía de una sola persona porque aunque no lo parezca allí arriba en la tarima frente a nosotros hay solo una sola persona cubierta de su mundo, cubierta de humo blanco, de brocados, de burbujas; magia en una sola persona que nos tiene a todos extasiados, alucinados en su imaginar, una utopía que por esos instantes fue nuestra. Lo maravilloso de un ilusionista es que en su ilusión todo se ve espectacular y la verdad cuando eres parte de esos ojos uno puede olvidar que nada de lo que ves existe, desafortunadamente eso es lo que más lastima. La sensación de irrealidad, lastima. La expectativa de lo real. Lastiman las sonrisas que nos damos cuando estamos solos imaginando recuerdos…


- “Sabes, el final de cada acto me lastima, porque me hace saber que lo que viví fue tan frágil que se pudo desvanecer con el simple sonido de los aplausos… y sin embargo su sonido me reanima tanto… tal vez es porque entiendo que lo cree fue algo hermoso… tal vez por eso continúo, porque me agrada sentir esa fascinación… no importa como termine… las ilusiones son fugaces e intensas eso lo sabemos todos, pero no por eso dejaran de ser atractivas… ¿no crees?”


Es curioso como el ilusionista no sabe fumar, pero cada vez al salir del teatro enciende un cigarrillo solo para verlo consumirse. Antes hubiera creído que mi amigo el ilusionista es una de esas personas extrañas de las que uno debe alejarse o evitar conocer, pero ahora me agradan y en realidad busco conocer más personas como el… he descubierto que sus vidas son metáforas de lo que nosotros no nos atrevemos a hacer o de lo que hacemos en exceso. Sus historias sin duda hacen que mi mundo sea mucho más interesante. Me pregunto si eso también será una ilusión… que bueno que el humo del cigarro nunca se decida a responderme… supongo que ya entiendo porque a mi amigo le encanta tanto su naturaleza oscilante...


Nota a pie de página: Continuará.... pero ya no en el blog.



jueves, 18 de agosto de 2011

Escritos de Ensoñación Nº 11: THE ILLUSIONIST (post - 67)

PRIMERA PARTE (1 DE 2)




“No debería hacerlo, lo sé, sé que me lastimaré al final, pero es tan agradable, tan agradable que no quiero resistirme… crees que un solo instante de felicidad pueda valer tanto sufrimiento…”



2 ó 3 cucharadas de azúcar al café en los ojos de un romántico podrían indicar que hay personas que les gusta tomar la vida más dulce de lo que en verdad es. 1 o inclusive 2 podrían hacer suponer que hay personas que les agrada igual cantidad de amargura que de placer y para otras personas… bueno para otras personas el café solo es café.



Yo tengo un amigo, un amigo ilusionista que es capaz de crear metáforas de cosas tan absurdas como estas, metáforas cursis, exageradas todo el tiempo, pero que al terminar resultan siendo muy divertidas. Si lo tratas por mucho tiempo es posible que le tomes cariño, en la mayoría de ocasiones, más a él que a sus frases.



En la cafetería a la vuelta de la esquina del teatro aquel por el que estas noches su público le espera el ilusionista y yo nos tomamos un café cada viernes una hora antes de la función. Últimamente, como pocas veces, le he vuelto a sorprender mirando detenidamente el humo que se escapa de la taza – “Mi amigo el ilusionista suele ser muy hablador” – le digo – “… salvo en ocasiones en que las palabras que debe decir no viven precisamente de la razón…”. Lo conozco bien, con tantos años de amistad no podría ser de otra manera, sus ojos raros, su contextura delgada, sus brazos flacos, cualquiera que lo viera diría que es solo un adolescente y a mi ver tendrían razón. El ha elegido vivir así.



“Lo volví a hacer… - contestó – cómo no podría si se siente tan bien… si es lo que siento más mío… me ilusioné… volví a ver luces dónde no las había, volví a crear edificios en arenas movedizas, creo amigo mío, que esto ya es parte de mi, si tratas de cambiar algo sin éxito ¿Deberías seguir intentándolo?… ¿y si es mi naturaleza? ¿mi forma de ser?… supongo que cuando pasas tanto tiempo en el aire el cuerpo se te adormece tan rápido que el suelo ya no duele tanto…”



“¿Será verdad?...”. La mayoría de veces, cuando nos vemos, el ilusionista me hace reír con sus tretas , sus muecas, sus trucos, sus líneas sin sentido; sin embargo debo reconocer que de cuando en cuando hace o dice algo que me deja sorprendido. El es un hombre de muchas contradicciones, uno de esos románticos entristecidos que reniega de las cosas mientras suspira por ellas. El ilusionista sufre del corazón, en sus días oscuros, como hoy, nunca sé si sufre por una mujer, por su realidad o por sus sueños… supongo que una ilusión es una ilusión sin importar de donde provenga, si no llegan a realizarse siempre nos lastiman. En estas noches frente al espejo antes de cada función él ilusionista se mira fijamente y trata de adivinar si el mismo no es un espejismo, si todos no somos más que un espejismo, si no somos una suerte de luces, telas y mascarillas que danzan y cantan en las manos de algo o alguien superior a nosotros. Alcanzado por sus eternas interrogantes nunca se si consigue hallar las respuestas solo sé que de alguna manera logra desdoblar la tristeza pintándose una sonrisa en el rostro.



Nota a pie de página 1: Creo que he creado una historia que me reta como escritor.



Nota a pie de página 2: La segunda parte la subiré el domingo.




domingo, 13 de marzo de 2011

Escritos de Ensoñación Nº 11: COSMONAUTA (post - 60)


Me he arrancado a mi mismo un par de risas, unas cuantas manos a la cara y algunos ceños fruncidos por las cosas que escribía; cuando era adolescente. Impetuosas y atontadamente profundas las miro con ternura, la ternura con la que un joven contempla sus juguetes de niño. No puedo evitar volar la mente y ser irreal, pretender cosas que no pasaran. Aún deseo no enredar tantos sentires. Aún deseo no complicarlo todo.


Cuando era niño creía que las luces de la ciudad eran un regalo de las estrellas que solo podían cambiar de color bajo las luces de Navidad. Si en este preciso momento pudiera sentir como nuevas todas las cosas, me gustaría caminar un poco más bajo la luz de la ciudad… Soñando en pensar poco, en actuar más. No sería mala mi vida si pudiera vivirla así.


Es en días como hoy en los que mi falla de recuerdos hace que me sienta más ligero. Para alguien tan inusitado y orgulloso como yo no hay merito en alegrarse solo de las cosas buenas, es una reacción obvia y natural, mas poder sonreír ante lo malo, ante un problema o un mal día creo que lo hace diferente todo. La nueva inquietud de seguir viviendo. Hoy solo quiero la sola simpleza de un amar por existir. La tan ansiada respuesta a la pregunta ¿A qué velocidad debo vivir… para poder verte de nuevo?


Nunca he sabido mentir. Siempre suele quedarme ese amargo sabor en la boca, que no me gusta. No extraño los besos tanto como extraño el cielo en una noche de verano. No quisiera vivir encasillado, vivir acostumbrado. Me gustaría vivir tranquilo, me gustaría vivir en paz. Me gustaría viajar… De regreso a ti, todo viene de regreso a ti, no depende del viento, del cielo, de la gravedad. El mundo no se rige por las leyes. Todo gira en torno a ti y girando como va el mundo me acosa por completo. Hoy, lo confieso, todo me lleva a ti… Seria más fácil olvidarte si abrazaras a cualquiera. Había tanto por nacer entre tú y yo. Pero aquí me ves, despidiendo un supuesto, una aparente idea; los recuerdos de un futuro que ya nadie puede ver.


Me pregunto que tan equivocado puedo estar, que tan certero soy, cuántas de mis tristes confusiones realmente me pertenecen, aquellas que a la distancia van intentando hacer lo mejor… Tal vez no debería creerme cuando digo que tengo todo controlado… Tal vez hoy extraño la torpeza de mi llanto…


Verte brillar es la mejor manera de sentirme bien. Si tan solo supiera como llevar algo de tu brillo en mis manos, en mis ropas, en mi piel. Tu brillo me hace ser caprichoso, lo sé. Quizá nunca me haya dado cuenta cuan perfecta queda mi mano en tu cintura, que tanto rubor puedo dar a tus mejillas cuando tu piel se funda con la mía, cuando lleve tu beso entre mis dedos. Tal vez tenemos más de lo que el trajín de la vida nos permite apreciar y disfrutar… Mis ojos son cansados, tristes, viejos, transparentes, irritados, con cierto desengaño y algo de profundidad… sin duda una mirada torpe que a veces busca ver más allá… Mis palabras son honestas, son casuales, traen problemas y a veces los enmiendan. Mis palabras son impulsivas, elegantes pero rebeldes; son bien intenciones pero mal entendidas. Mis palabras vienen del corazón pero son desordenadas y suelen llegar tarde. Mis palabras son tontas pero complicadas. Mis palabras son mías y al igual que mi mirada llevan ideas de lo que soy, ideas que se mezclan con el aire, con el timbre de mi voz, con mi rostro y el silencio, con las horas, mi perfume y la estación. Nunca he podido dejar de ser tan errático, cuando joven, aún ahora suelo sentir esa necesidad de ver las cosas pasar. Como una vida tan hermosa puede excitarse en mi mirada. Es curioso pero quizá en los inviernos el alma se duerme un poco por el frió que contienen los heleros, como si el hielo del mundo empozara nuestras almas.


Cómo podría confesar una emoción con los movimientos del cuerpo, transmitir un deseo, un anhelo de felicidad, de complemento. Mi primer impulso natural. Una sincronía de latidos que aún ahora me acompaña cada vez que me detengo. Hubiera querido susurrarle lo mucho que presentía que sería para mí, pero hay cosas que no es bueno decirlas aunque el corazón nos apueste su certeza. El viento que cae en la tierra y la fecunda. La felicidad de dar vida. La máxima expresión de la muerte. Una sonata de invierno. Los primeros prismas de nieve. Una tenue luz filtrada en la frondosidad de las ramas capaz de crear lugares perfectos. Las memorias de un cazador, de un artista, de un viajero. La imaginación de un niño que no sabe de misterios. Un cuenta cuentos, un salvador, un extranjero, un recolector. Coleccionista del mundo… sé que soy un cobarde por cuidar bien lo que siento, pero si me gustaba tanto no es ninguna sorpresa el que haya querido hacerla feliz… No te sientas mal, ese día en la estación, fui yo el que no supo llegar a ti.


Niña de la más linda sonrisa, la más agradable compañía un último beso a los labios del sueño me da la cálida dulzura de comprender tu historia y creo verte por los rincones de la casa antes tuya, quizá esa mujer que dibuja las paredes, que me acompañe ciertas lunas sea parte del soñar; quizá ahora como todo este tiempo, Princesa crayón, te he estado soñando a ti. Tal vez siga caminando por el limbo con tanto placer y dolor como hasta ahora… quizá la incomodidad se vuelva paz. Si ando alucinado, deslumbrado por estrellas de noches que aún no llegan, si hay bondad con maldad en mis besos, si puedo ser muchas personas entre silencios no es nada personal… Por ti soy dibujante, soy escritor, soy escultor…

… Soy el patrio navegante de tus cuerpos, el brío respirar de tus arrullos, silente taciturno, soy tu amante furibundo, la pasión que se derramaba por tus muslos. La esencia que clama tu emoción, la imaginación de tus deseos, los sueños de tus sueños, soy tus mundos en mi mundo, soy mis manos en tus senos, soy tu cuerpo en mis ideas, lo que excita y te incita a verme como soy el tinto trovador de tus serías, el claro postulante de tus nortes, el lúdico creador de tu horizonte, lo inesperado de tus cielos, la rareza de tus nubes, el canto que te cubre cuando vuelas, cuando anhelas, cuando sientas todo lo que escribo no habrá suelo, no habrá tiempo. Cuando llegues hacia mi, cuando veas lo que yo, cuando estés donde yo estoy, cuando alces el universo con la yema de tus dedos, cuando admires las estrellas en el alba, cuando obtengas la visión de un cosmonauta nada morirá, nada acabará tal cual y entenderás que una vida puede ser muchas cosas, puede adoptar muchas formas, puede provocar, puede exaltar, puede imaginar, puede crear… puede eternizar… Las historias que uno cuenta a veces pueden ser verdad…


En estos días no sé exactamente si éste pudiera ser el mejor final para este capítulo, me gustaría creer que finalmente mis historias me han superado pero creo que estoy siendo algo exagerado y que solo estoy algo confundido. A lo largo de mi vida siempre imaginar y crear han sido las formas más puras que he tenido de enfrentarme a la vida. La naturaleza de mi arte siempre ha sido algo cosmonauta. La visión de sentirme tan pequeño ante un universo tan grande ha sido la fuente más fuerte de mi orgullo, tal vez lo que quiero transmitir hoy es eso; la posibilidad de crear un mundo y admirarlo, de viajar por el y de sentirlo tuyo solo al entregarlo. Cosmonauta… Fin del capítulo 2, fin de la segunda temporada…

Nota a pie de página: Me he tardado no? Si, lo sé... creo que demasiado...

lunes, 17 de enero de 2011

Escritos de Ensoñacion Nº 10: PRINCESA CRAYÓN (post – 57)

¿Cuántos sueños debería soñar para comprender el mundo? Quizá una historia llena de ilusión, quizá un punto de lejano al corazón sea suficiente para entender la naturaleza de todo lo vivido. En la simpleza de un retrato la figura de una mujer me ha dado un segundo de tranquilidad. Los antiguos mayordomos de la casa van avivando mi curiosidad. Esa mujer en realidad fue una niña, una princesa ante sus ojos “Los mejores días de mi vida” “La más linda sonrisa” “La más agradable compañía” “Ella lo era todo hasta su irremediable reposo”.

¿Qué le pasó a la princesa? “¿Qué le sucede a la niña? Su sonrisa ya no relumbra, su mirada no destella; ella juega, baila y ríe tan bella. Ella sueña y a la mañana siguiente no despierta, ella duerme, duerme como si los días fueran noches y no despierta. No hay llanto, no hay temor, en su rostro la niña no tiene dolor. ¡Ay! Princesa por qué aún sigues dormida ¡Ay! Princesa por qué no quieres despertar, ya han pasado los días, los meses, los años y tus sirvientes todavía te seguimos esperando ¿Por qué no quieres regresar? ¡Ay! Princesa de sedosos cabellos ¿No podrías reavivar tan solo uno de ellos? ¡Ay! Princesa ¿Qué habremos hecho para cambiarte así? Tu pequeña voz ya no resuena, tu cuerpecito en vilo no revuela, ahora solo se mueve con el alicaído vaivén de tu respiro.

La niña no volvió a probar alimento a tocar el mar a beber el sol, pero tendida allí en su cama como estaba ella no desfallecía, no envejecía… a pesar de los años ella aun se veía como el primer día. Nunca supimos por que se puso así, quizá nunca llegó a gustarle nuestro mundo, quizá había cosas que quería cambiar y no podía quizá en sus adentros había más felicidad de lo que nosotros podíamos darle. Nunca lo supimos, pero aún así la cuidábamos, aun así aguardábamos por ella, aun así la quisimos y como tristemente tratábamos de aceptar algunas noches, contemplando la agridulce beldad de su ausencia, una cálida tarde de verano la princesa partió del mundo que ya no gustaba de ver, la niña de la casa nos dejó, diez años después de su misteriosa enfermedad, de su inexplicable decisión y nosotros que tanto la habíamos amado quisimos recordarla para siempre en un retrato; uno que hablara de ella como fue y como habría sido si hubiera llegado a esa edad con vida, con su sonrisa, con su alegría y aún con nosotros.”

Si tuviera que elegir, si pudiera decidir un lugar en el que pueda sentirme tranquilo, en el que tenga la fe total de poder conseguir todo lo que he deseado, si pudiera permanecer en un solo lugar que tenga todo lo que quiero, que me pueda dar todo lo que necesito no estoy muy seguro si todavia estaria aquí… no, miento, quiza no estaria aquí. Aunque para mi sorpresa no puedo alcanzar un objeto sin intentar mover las manos, no puedo probar una limonada que no sea dulce, no puedo enamorarme de alguien sin mirarla a los ojos.

En estas noches estoy totalmente convencido de que el pequeño oleaje artifical que construyo en mi resquebrajada copa de vino lleva más poesia y encanto que la inmutable soledad que navega por las playas de Barranco. Atrapado en sus arenas los sueños parecen una tibia caricia de mañana, un ultimo beso a los labios del sueño me da la calida ternura de comprender tu historia. Esta noche deambulo por los rincones de la casa antes tuya y creo verte en los pasillos del vestibulo, en las flores del jardin, en las pinturas de los cuartos, los óleos de tu habitación princesa parecen oler a ti, evocaciones de esa ausencia ahora escondida ¿Por qué niña? ¿Por qué nunca supiste que el imaginar lastima? Quiza los sueños de esta casa fueron tuyos, quiza esa mujer que dibuja las paredes (y que me acompaña ciertas lunas) sea parte del soñar; quiza ahora como todo este tiempo, Princesa crayón, te he estado soñando a ti.

Tal vez sea solo un deseo (como son), instintos que a momentos controlan el cuerpo y lo hacen reaccionar o dejar de hacerlo, dejar que la mente adormecida proyecte anhelos alrededor, verlas, escucharlas, sentirlas ¿Bastaría para volverlas realidad? Niña de la más linda sonrisa, de la más agradable compañía ¿Tus ojos cerrados hasta ahora te hacen feliz? ¿Los lienzos de ese mundo tuyo todavia conservan su intenso color? ¿llevaran sus colores la intencion, la razon? ¿Buscaran en la brecha de la realidad los motivos para no hacerte despertar? Princesa ¿Será que nunca quisite hacerlo? ¿Será que olvidaste cómo? Niña ¿Será que pensaste que por fin habias despertado?

Hoy he vuelto a la casa sola, a la casa vieja, he vuelto después de un largo tiempo y tu cuadro al centro de la habitacion aún encandila mi mirada como el primer día. Los mayordomos y sirvientes me reciben de la manera más grata posible, ellos son especiales en verdad, luego de la cena vuelvo a caminar por los pasillos, por el balcón y te veo ahí Princesa, nuevamente, bailando en el corredor. Descuida no le contaré a nadie (si tus sueños son los mios, si tu me estas soñando a mi, si yo te sueño a ti), el verte para mi es un secreto, una ilusion, un punto cercano al corazón, un estado de estupor, la naturaleza del sueño, la escencia del dolor.

Nota a pie de página 1: Los dias de mi ausencia los explicare en el prox post.

Nota a pie de página 2: Les debo el video, en estos dias lo colgaré

domingo, 12 de septiembre de 2010

Escritos de Ensoñación Nº 8: LOS ABRAZOS DEL ALMA (post – 49)


Año 2006, cuatro años atrás, no creo que en un día como hoy, pero quizá sí en un mes parecido a este, donde el invierno no lo es tanto en las mañanas como lo es por las noches, donde las calles parecen vacías aunque estén llenas de gente y donde yo ya guardaba mis primeros escritos en retazos de papel que escondía en los bolsillos de mi pantalón, sin cruzárseme por la mente siquiera el compartirlos, el publicarlos o leerlos y menos a Aura, que en ese año y como ahora ya es costumbre aparecía de vez en cuando para hablarme, para caminar, para llenarme aún más los bolsillos, para mejorar mis historias.


Una de esas noches en las que yo bajaba del boulevard, abstraído y distraído, me detuve a conversar con un viejo amigo que aún tengo, sin nada en particular que decir, solo para platicar. Es curioso pero quizá en los inviernos el alma se duerme un poco por el frió que contienen los heleros, como si el hielo del mundo empozara nuestras almas. Lo cierto es que no la sentí llegar o acercarse, solo miré y ahí estaba ella, no recuerdo quien la acompañaba, no recuerdo cuanto tiempo tenía sin verla, solo tengo grabado en la memoria que la saludé y nos abrazamos automáticamente, como un reflejo, un abrazo que nos sumió en una noche diferente, un naufragio para dos, la fisonomía de un secreto… el abrazo de las almas.


Como confesar una emoción con los movimientos del cuerpo, transmitir un deseo, un anhelo de felicidad, de complemento. Mi primer impulso natural. Una sincronía de latidos que aún ahora me acompaña cada vez que me detengo. Pienso en ella, atisbos de lo que podría sentirse consumar un espejismo. La propia esencia abandonando la carne y los huesos huyendo por los poros de la piel como si el cuerpo entero suspirara. Paralizando el corazón, quemando la sangre en mi pecho, dejándome sin aire, cambiando mi centro, dejándome suspendido en un silencio abrasador, un cúmulo de emociones de tórridos momentos, respirando por inercia, oyendo por inercia, sin oxigeno, sin sonidos, con el halo entumecido, dudando; entrelazado en lo deslumbradoramente etéreo del tiempo. Sintiendo como una aura imperceptible nos envuelve alrededor, el resultado de su transpiración en la mía, la mezcla sordina del calor que se convierte en fragancia, el inútil abandono de un mundo que por un instante nos hacía feliz, la inopinada aproximación de lo que algunos llaman amor, intransigente capricho… un beso imaginario con los ángulos del cuerpo.


Mas a mitad de la noche me asaltaron la luna y sus estrellas, preguntando ¿La vas a dejar ir o ella te dejará ir? Ni lo uno ni lo otro, inexactos son mis recuerdos, creativos a veces, pero no temo decir que trastabillamos un par de gradas abajo y terminamos separados, ella con una sonrisa enrojecida y yo con una frase estúpida, parte de mi nerviosismo. Lentamente, a regañadientes, los cuerpos recobraban su espesura, su soledad, sus barreras. Hubiera querido susurrarle lo mucho que presentía que sería para mí, pero hay cosas que no es bueno decirlas aunque el corazón nos apueste su certeza, quizá en ese entonces compartimos una epifanía, quizá el recuerdo de un futuro nos incluyó en sus delirios, quizá después de todo si existen dos almas con la misma medida. Quizá, sin importar el invierno, hay meses donde los cuerpos pesan menos que el alma y caen como una caricia. No importa como, todos hemos tenido besos más íntimos que un abrazo; pero abrazos más íntimos que un beso, solo pueden ser los abrazos del alma, empatía que toma años en otros cuerpos conseguir y aunque ahora en estos años los días se pasen muy rápido es bueno poder recordar mis nostalgias, que formar parte de lo que soy porque me gusta ser quien soy y las personas que conozco y conoceré a causa de ello.


Nota a pie de página 1: Algo demorado lo sé. Hace mucho que no hablaba de Aura

sábado, 14 de agosto de 2010

Escritos de Ensoñación N° 7: LUNA (post – 46)


Nunca he podido dejar de ser tan errático, cuando joven, aún ahora suelo sentir esa necesidad innata de caminar, de correr, de viajar, esa necesidad de ver las cosas pasar, de sentir que el escaparate de la vida gira a mi alrededor, que con los dedos puedo tocar su lienzo sin desdibujarlo y que a veces soy capaz de impregnar en su manto un poco de mi esencia y sentirme parte de ese cuadro de manera inherente, intermitente, intangible porque es así como me gusta estar y existir. Un viajero no tiene muchas fascinaciones en su vida pues en él nada se queda lo suficiente como para desarrollar un sentimiento, pero si algo me puede atraer de esta vida sería la luna, su brillo, su lejanía, su compañía.

Luna es diferente (como me suelen cautivar), es atractiva, decidida y creo que escondidamente algo malgeniada. Luna, como su estrella (aquella que le otorga el destino) aparece repentinamente cuando por descuidado no miras al cielo, no tiene reparos en acercarse a ti, en apresarte y en hablarte de ella sin la mínima intención de saber de ti. Luna sonríe nerviosa ante mi sonrisa, inclina ligeramente la cabeza y me sonríe como si la hubiera sorprendido haciendo algo malo, malo seria que no supiera que me gusta su sonrisa, pero ella lo sabe, sabe que me agrada que lo sepa aunque quizá no sepa que yo lo sé. Luna se oculta varias noches sin importar si sigo caminando o no. Ella aparece cuando quiere y a mi me gusta que así lo haga; me da la libertad del viajero, aquel que no se aferra a nada no por displicencia sino por naturaleza y que comprende al final que lo único constante en sus pasos ha sido la luna, ese caprichoso destello que nunca lo abandona aunque suela estar distante y no siempre la pueda ver. Un viajero ama tanto la luna que la luna también comienza a amarlo a él.

Luna pocas veces me deja hablar y lo hace solo cuando chocamos palabras o cuando quiere mostrarme un poco de cortesía, una tierna manera de no sentirse maleducada. Mas luna aún no sabe que me gusta el silencio y más aún si lo adorna con su voz. Luna matiza su cabello negro como la noche con los halos color café en sus ojos, el café a mi lado refleja una luz blanca que metaforiza mis deseos. Luna esta conciente de su atractivo en mi (aunque no quiera enfrentarlo) y coquetamente lo usa para que le ayude y la espere, Luna se apena cuando la ayudo más de lo que ella esperaba y cuando la espero más de lo que necesitaba ayudarla. Ella no sabe que no puede engañarme y que soy yo quien decide buscarla aunque no me mueva, como siempre ha sido, un viajero lo es tanto que ya nadie sabe si es él quien sigue a las estrellas o las estrellas lo siguen a él.

La luna es hermosa, enigmática, embelesadoramente distante pero calidamente cercana. Luna detesta las mañanas y se queda despierta en las noches, Luna tiene esta expresión fuerte y segura que resguarda muy bien su fragilidad; esas que las nubes suelen tapar. Luna es desconfiada y autoritaria pero no puede ocultar su encanto cuando me escucha hablar de verdad, cuando ve que en unas pocas palabras soy único y muy diferente a los demás. Luna descubre sus defensas con mucho cuidado, quizá este equivocado, pero intuyo algo de soledad, de infelicidad que ella rápidamente oculta bajo un velo de premura, de agobio y de agitación. Yo siento que quiero aliviarla, como un viajero que no encuentra un mejor remedio para su compañía que contarle sus historias a la luna y esperar luego que en un soplido de la noche en la sabana, en los campos o en las lagunas, logré descifrar las historias de la propia luna llenando sus curtidos pasos. Yo solo quisiera que Luna confíe en mi, que pueda hacerla reír y que me pueda enamorar; después de todo mi estrella es la del viajero y la de ella es la luna y sus destinos siempre han contemplado un mundo justo antes de crearlo, antes de amarlo.

Nota a pie de página 1: Bienvenida Luna.

Nota a pie de página 2: Aun estoy decidiendo si el dia para los post será jueves o viernes... ¿Alguna sugerencia?