Mostrando entradas con la etiqueta motivo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta motivo. Mostrar todas las entradas

sábado, 20 de septiembre de 2014

Despedida



Hola,

Con el post numero 100 he decidido culminar el proyecto de Anhelante Azul. Desde su primer post (11 de junio de 2009) hasta el último (11 de setiembre de 2014) ha sido un viaje increíble que ha finalizado de la mejor manera la cual espero mostrarles pronto.

Aprecio el tiempo la dedicación y el gusto que tuvieron por mis escritos en esta página y os presente mi nuevo proyecto Emociones de Crayón de un corte totalmente diferente a AA.

Nos vemos muy pronto anhelantes.


Douma.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Escritos de viento N° 20: Yo… el extraño (Post - 100)


Si te acuerdas de mí
soy aquel que ves sentado en el piso de la facultad
recostando la espalda en la ventana.
Ahí estoy en mi más pura esencia.
Empuñando un lápiz,
sosteniendo una hoja de papel.
Trabajándola furiosamente.

Ése soy yo dejando las horas de estudio pasar,
faltando a clases,
llegando tarde.

Ése soy yo
apoltronado en el piso
como un mendigo
sin importarme que dirás,
sintiendo un volcán en el pecho
y lava bendita en las manos.

Ése soy yo
reuniendo todas las pasiones del mundo en el diafragma.
Apunto de reír,
a punto de llorar,
derrapando la epilepsia.

Ése soy yo
sin ganas de escucharte,
sin siquiera reconocer tu existencia.
Soy yo en el limbo de mi olvido.
Batiendo alas que no puedes ver.

Soy yo dejándolo todo atrás.
Soy yo siendo inmortal, creando calor.
Soy el sol, las praderas, las montañas.
Soy el hemisferio que no usas.
Soy yo siendo barrido por la fiereza de mi hambriento corazón.

Ése que ves ahí soy yo... el extraño.
A quién nunca podrás entender.

No todos pueden ser escogidos.


domingo, 8 de septiembre de 2013

Escritos de Tierra N°17: "CANCIONES..." (Post - 92)

Hay una canción escrita para los dos que llegara a mis oídos antes de si quiera escuchar tu nombre. Y días después cuando me encuentre de camino al trabajo cuando vague de camino a la universidad, la escucharé y pensaré lo perfecto que puede ser su sonido para describirte y pensaré que desde hace muchos años la escuchaba por ti aunque no te conocía y sabré lo estúpido que soy y lo tonto que ya estoy por ti. Las canciones pueden decirme el futuro, llegue a creer, pueden decirme a quien querré y como me puedo enamorar.

Las canciones que escucho al atardecer me calman, controlar mis irrefrenables ganas de salir huyendo de esta vida tan monótona, tan poco mía. Por las mañanas las uso para no quedarme dormido para poder concentrarme, para no echarle una botella de ron a mi café, hay días en los que todo me parece un atrevimiento, una invitación a romper mi estilo de vida. Las canciones me ayudan a desaparecer sin estar ahí… del todo perdido.

Me defino menos etéreo  de lo que realmente he sido, cuando escribo no tengo clichés no obstante en esos momentos no me gusta que me toquen y siempre ha habido una canción en mi cabeza cuando escribo me es más fácil empozar mis sentimientos en sonidos, aunque claro, la mayor parte del día creo firmemente que no los tengo y que solo a través de canciones puedo vestirme con ellas. Que solo evocando canciones puedo escribir. Claro está, eso era antes… ahora he perdido inspiración, he perdido nostalgia pero sobre todo he perdido tiempo.

Canciones para mí siempre han sido una forma de escaparme, de realizar lo que soñaba creyendo que durará, era mi manera de recordarte a pesar de haber tenido muchos rostros y muchos nombres como tanto temía para mí no hay arte si soy feliz. Y La felicidad, aunque dure lo que  dura su sonido aun así sigue conmigo constante a pesar de las canciones y por esas canciones que no me atrevo a dejar.

Hay una canción escrita para ti que hice alguna vez, un día del que aún tengo el recuerdo como novela entre mis dedos hay canciones que yo canto para ti en secreto. Me pregunto con reparo si cabría en ti decir lo mismo.  

Nota a pie de página: Retomando el final...

lunes, 31 de diciembre de 2012

Escritos de Ensoñación N° 17: "EN LA AVENIDA DEL CAFÉ Y LAS COPAS..." (Post - 89)

PARTE 1

PARTE 2

Hay un pacto sin firmar,  una carta en blanco con un sello carmesí en forma de labios. La promesa de quienes no hacen cosas normales, de quienes buscan un solo momento, un solo motivo aunque pequeño para cambiarlo todo. Si yo fuera diferente… Si tú creyeras que no todo cambio es malo, tal vez no tomaríamos taxis separados. Nuestra vida sería otra… Pero, felicidad por felicidad ¿Quién lo haría? En la avenida del café y las copas nos preguntamos sin palabras si el amor no se equivoca aunque sea real.


Cuando haya un cielo completamente azul tan inmenso que cubra mis ojos con su manto, cuando las arenas de otro mar llenen de un tibio frio la timidez de tus tobillos en una tarde caída de abril, cuando acabe mis hojas y la tinta me sea escasa, cuando hayas pintado ya todos los colores con los que siempre soñaste. Pienso, que solo en esos bocetos podremos encontrar nuestra respuesta y en ese instante cuando el cielo me deje ciego y la vida me envejezca, cuando conocer el mundo te deje ignorante de ti misma y la paleta haya incluido por ti un nuevo color… En ese destello abriremos un poco más los ojos. Arqueando las cejas finalmente desataremos el nudo en la garganta de la duda y como cada noche de lunes a lo largo de este año, me temo que esa claridad terminará con el mismo gesto con el que ambos regresamos  a casa y que para ese día ya habremos olvidado.

Tú, te humedecerás los labios mientras te encoges de hombros...Y yo, tendré un intenso hormigueo en las manos y un ligero tic que se agolpará en mi mejilla en donde debería caer una lágrima… ésa que no mostré por miedo a tu ausencia y por cariño a tu felicidad…  

Nota a pie de página: Termiado... quisiera.


lunes, 1 de octubre de 2012

Escritos de Ensoñación N° 16: "LA AVENIDA DEL CAFÉ Y LAS COPAS..." (Post - 86)


Luego de varios años, cada lunes como a las seis te vuelvo a ver.

Luego de todos mis trabajos, de tus clases en la universidad, de tus mil peros (mi lucha eterna), de mi inconvencional melancolía y nuestro poco tiempo. Luego de tanto tenemos una tarde libre en común. Quien diría que esta vida que nos debía tanto ahora nos vuelve a unir.

Hay cosas que han cambiado. Tengo un trabajo más rentable, puedo pagar un taxi de la oficina a tu casa si me apetece, aunque igual trato de salir temprano y tomar el tren. Te siento más madura, ya no te preocupa que nos veamos por temor a lo que pueda sentir por ti y aunque ahora lo haga o no por fin podemos creer cuando te decía que una relación así podía funcionar. El descaro nos cae bien. Tú oculta pasión por lo que escribo y mi amor platónico por ti no tendrían por qué arruinar nuestra amistad.

La avenida del café y las copas se ha convertido con los años en el punto de encuentro de artistas y bohemios que pretenden más de lo que en verdad son y aunque solo algunos de verdad merezcan el título el ambiente que ellos han formado con sus afanes ha envuelto las noches tan humildes como esta con un cálido manto de inspiración, algo que nos resulta íntimamente atrayente. Cualquier lugar aquí puede ser nuestro refugio. Es imposible no sentirnos tan bien cuando tu aún muy en el fondo sueñas con ser esa gran pintora que viaja por el mundo y yo sigo debatiéndome entre ser un escritor errante o un cantante célebre.

Mientras hablamos de trabajo y de estudios nos miramos con una pequeña luz azul en los ojos preguntándonos si podremos tirar todo algún día y dedicarnos de por vida a lo que sentimos y aunque lo planeamos todavía nos falta la entereza para poder hacerlo o tal vez solo unos tragos de más.

Cada tarde al comenzar la semana me reencuentro con una vieja amiga que nunca lo fue tanto, de la que alguna vez me enamore sin saber cómo. Todos los lunes (o al menos esa es la idea) nos reunimos para planear como escaparnos de la vida que llevamos. Rodeados de bocetos de las personas que queremos ser la admiro porque ella es la mejor chica que conozco sin conocer. La más igual a mí, la que juega a dejar a su enamorado si yo dejo a la mía y aunque haya días en los que me parezca un sano intercambio sé que ninguno de los dos lo hará. Estamos atrapados en una gran comodidad. Una sensación de felicidad. Ella madura muy lejos de mí y yo me vuelvo viejo lejos de ella. Ella ya no tiene en el alma esa tierna inocencia con la que vino a mí la primera vez y yo de seguro ya no guardo rastro de esa luz que logro ilusionarla aquel día.

Pero ahora nos vemos, con la mitad de nuestras vidas ya resueltas nuestras frases de cordialidad se pierden entre ideas delirantes de rebelión, rebelión a la vida, al pasado, a esos malditos días que no quieren ir atrás. Lo que nos queda entonces es jugar entre supuestos. Una probabilista consolación de saber que en alguna vida paralela estaríamos los dos partiendo al mundo en un crucero por los mares del océano atlántico y sus purpurinas aguas de las que tanto te han hablado.

Los sueños que tuvimos cuando jóvenes quizá nunca fueron lo suficientemente fuertes como para dejarlos salir. Quizá la felicidad real sea mejor que la de ensueño, quizá nos vemos cada vez con esa pregunta en los labios esperando que el otro la responda pero nos quedamos callados. Tomándonos el último trago nos retiramos del lugar esperando volver la semana siguiente.

Cada lunes como a las seis la vida nos brinda la última oportunidad para tomar nuestra elección y cada lunes al parecer

PARTE 2

Nota a pie de página: Perdonen pero me siento incompleto para  terminar esta historia. El parpadeo contante del cursor en el documento se ha metido en mi cabeza, como el único final que puedo darle por ahora.


martes, 10 de julio de 2012

Escritos de Viento N° 17: LEARNING TO BREATH (Post – 82)


Con el miedo en la punta de los dedos. El corazón latiendo contra el pecho y la boca completamente seca. La temible emoción que te da el sentirte vivo. Sentir el  temor de los que respiran al límite.

El viento del cielo entrando en mis pulmones de golpe, sus ráfagas pondrán llorosos mis ojos o los mantendrán entreabiertos. Gritaré durante todo el vuelo o encontraré por fin el lugar al que pertenezco. Tengo un terrible miedo a las alturas, quizá vomite, lloré o me desmaye pero tal vez, solo tal vez, surcar los cielos de esta ciudad en parapente sea la experiencia que cambie por completo mi forma de ver la vida.

Desde que era niño siempre anhele esto. He escuchado que te duele la cintura, que la postura es algo incomoda y el bamboleo lo es aún más, pero una vez más ir a toda velocidad, sintiendo la tenacidad de sus músculos nacidos para correr, escuchar sus bramidos como un eco por el cuerpo alucinándome un caballero medieval tal como lo hacía cuando era niño. Hablar con la naturaleza, con todas las formas en un solo acto. Ir a galope fue uno de los más atesorados sueños en mi infancia y por las cuales respiro.

El mundo desconoce al mundo. Las personas tan metidas en la ciudad olvidan que hay más lugares que conocer que solo calles y plazuelas de cemento. Al arrullo de un río el olor de las praderas acompaña bien. El crepitar de la fogata se vuelve la leña vieja de historias que ha saber de buena tinta ya se han escapado. Bajo el rostro de la noche uno se siente tan insignificante, los tontos miedos de que algo pueda estar acechando se vuelven inmanejables y al despertar encontrarse enternecido por la mirada de la única mañana que me llena de vida. La oportunidad de presenciar algo asombroso: Una flor extraña, un animal salvaje en el camino, descubrir algo que nunca nadie antes ha visto. Explorador, aventurero, trovador… El alma de un artista me amalgama el corazón. Cuestiones de valor por las que una vez más respiro.

Desafiante, inmenso, casi impenetrable. Su grandeza va contra mi honor, mi orgullo de hombre puesto a prueba el esfuerzo y el dolor de un reto aceptado. El sufrimiento no es nada comparado con las ganas de vencer, de ganar. Soy terco, obstinado, una mula sentada en el risco, queriendo escalar, esquivar, golpear, acertar. Estoy jadeante frente a la victoria. Tensando los brazos al extremo para sentir recorrer esa fuerza sobrehumana que a veces se apodera de estos momentos. Palestra, esgrima, box, kun fu, tenis, arquería. Los torpes y descoordinados movimientos que tuve cuando joven emulando a mis personajes favoritos de ficción van tomando significado. La conjunción de mis deseos tan cerca de mis ojos… tantas cosas que han llenado mis pulmones con más que solo aire.

Lo siento en mis manos. Ese hormigueo ondulante que no cesa. Las dimensiones de mi pecho se expanden… más y más, mis pupilas se dilatan ¿Será todo como lo imaginé? ¿Será mejor? El aire que ya no colma mi vida me distrae… Aprendiendo a respirar más que solo aire quiero encontrar con todas mis fuerzas una manera diferente de vivir. Una que solo yo tenga…

Nota a pie de página: Decisiones...

lunes, 12 de diciembre de 2011

Escritos de Ensoñación N° 12: A PRINCESS SORROW (Post - 77)

Déjame ver si entiendo, otra vez, has decidido no hablar con nadie, te vas a esconder de todos como lo haces cada vez que te lastiman. No responderás los mensajes, no contestaras las llamadas, no actualizaras tu perfil en la red social todos los días como sueles hacerlo. En definitiva, estas planeando desaparecer del mundo ¿verdad?


Lastimosamente para ti, como te lo he dicho antes, no lo podrás hacer. Aunque no los leas, los mensajes seguirán llegando (Por lo menos los míos). Aunque apagues tú celular, quedarán los registros y el buzón de voz. Y en la red social, bueno, ya deberías saber que esa nunca se detiene. Como ves, ponerte en la torre más alta del reino… princesa, no va a hacer que el mundo o tu desaparezcan. Solo te hará un poco más difícil de ubicar, pero nada más.


La cosa es que, siempre has sido más inteligente que yo y por ende ya lo sabes. No obstante… a pesar de ello aún sigues prefiriendo el exilio. Si usarás ese tiempo para pensar, para sentir lo que más duele, descubrirías que hay una manera de afrontarlo, de seguir adelante. Pero no, tu usas ese tiempo para tratar de olvidar, para comprimir tu dolor hasta lo más ínfimo. Reprimiéndolo… mientras que en una parte de tu piel aparece un pequeño lunar.


Ay princesa… Yo no sé como le haces para no hacer lo correcto. Siendo como eres, tanto en tanto ¿Cómo puedes creer que el simple piquete de una aguja puede herirte? ¿De dónde sacas que eres débil? ¿Qué llevas una maldición? Decir que no eres buena para ser tú, que lo único que te queda por hacer es dormir.


Y por última vez (Como cada vez) me pregunto, mientras reconfirmo que aún sigues encerrada en tu habitación ¿Qué puedo hacer yo por ti? Si quien lo intenta termina siendo con el tiempo el villano de tu historia. Si en el descuido de un parpadeo creas un laberintoso castillo rodeado de lava, alejado por un puente de madera que se tambalea bajo la sombra de un gran dragón. Como le hago para armarme del valor, de coraje… como hacerte entender, sin tocarte, que con tu decisión estas equivocada. Princesa… si no te puedo ver.


Y van tus dudas en rumores por el pueblo, van tus miedos y temores en murmullos que escucho cada vez más fuerte cuando parezco acercarme. Todo lo que sé de ti son elementos de una historia que artistas como yo escriben en sus cuentos. Me haces comprender que no he sido el único que alguna vez ha sentido ser un pequeño heroesillo incapaz de luchar ante tanta adversidad.


Y al final de una noche, cuando no sepa si atacar o defenderme, cuando llegar a ti se haya vuelto más difícil; volverás a despertar. Me hablaras. O cuando menos contestaras el celular. Y como quién deja un pañuelo de seda blanco en el balcón que súbitamente cae hacia mí, me dejarás un extenso mensaje en el buzón (Tú oculta muestra de afecto). Preguntándome como estoy, que recién hoy reapareces porque antes tenías mucho que hacer, que todo lo tuyo te agobia. Y yo me preguntaré por qué la primera persona con la quisiste hablar fui yo. Y haré volar la mente, albergando la tierna esperanza de que siempre sea así me daré cuenta segundos después de que no lo será, que la próxima vez que te vuelva a ver serás una nueva persona y que si intento saber que pasó o que puedo hacer por ti solo terminaré incomodándote. Y me daré cuanta sin que me lo digas que esa nueva princesa querrá conocer también nuevas personas, porque la gente del pasado le hará revivir malos recuerdos y entenderé que entre los nombres de esa lista caprichosa en algún momento estaré yo. Eventualmente llegará el día en el que quieras olvidarte de mi y aunque sé que no debería consentir tales engreimientos no tendré opción, porque después de todo son tus ojos y en ti está la libertad de saber en dónde los dejas descansar y yo lucharé mi permanencia en ellos sólo hasta cierto punto, pues siempre seré un caballero muy orgulloso como para seguir adelante luego de éste.


Ya ahora que volvemos a hablarnos naturalmente, que vuelves a dejarme mensajitos en el buzón y vuelvo a ver tu naturaleza coqueta y escondida caminando junto a mi por la calle, tan misteriosa, mi fascinación trasciende mi mirada. Eres una niña inquieta y engreída. Una mujercita tierna y juguetona de brincos y vestidos. Como una princesa… (Quizá nunca debí empezar a llamarte así, pero no pensé que nos llegará a gustar tanto tu pequeño sobrenombre) tan sonriente y tan fácil de herir. Tengo una duda antes de que vuelvas a dormir, antes de verte regresar a la torre castillo… Dime ¿Será tan difícil evadir tu encanto? Créeme que me gustaría intentarlo. Sin embargo, lastimosamente para mi… ya no estoy en condiciones para hacerlo…


Nota a pie de página: And my sorrow too.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Escritos de Mar N° 13: Tú... ¿Indeleble? (Post - 76)

Tengo un nuevo trabajo. Otro más a parte del de escritor. Su horario es más prolongado y a pesar de su gran flexibilidad no lo es tanto como el otro (que cumple sus horarios cada vez que vienen a mi nuevos versos) pero me gusta, me gusta el lugar, me gustan las nuevas personas, me gusta el trajín, los errores que cometes cuando vas aprendiendo cosas nuevas, me gusta la pequeña sensación de satisfacción que te dan los primeros aciertos. Cada día de estas semanas me he dado cuenta lo mucho que me conozco a mi mismo, la gran certeza que tengo de mis propios gustos de mis incipientes inquietudes y de todo aquello que simplemente me llama.


Por las noches llego rendido más que por la dificultad o el pesar por el día. Apenas y puedo cenar algo y ver un poco de TV hasta que mis ojos empiezan a cerrarse solos, noches como esta, tan gratas… me quedo plácidamente dormido.


Unas buenas gotas de lluvia en mi ducha son una de las recompensas que más espero al final de la jornada, no creo ser el único que redescubre el ligero placer del agua sobre el cuerpo. El agua que suaviza, que adormece y acaricia los músculos. Al llegar a la ducha cuelgo la camisa en el perchero, dejo el pantalón en el buró y los zapatos, las medias y los bóxers en el suelo. Con los segundos el chirriante golpeteo de las gotas se vuelve un suave arrullo que va mojando mi cabello. Los ríos diminutos que recorren por mi espalda me ayudan a respirar más tranquilo… y bajo el agua imagino arrecifes de luz, claros de paz y una escurridiza pero conocida sensación de quietud se apodera de los latidos en mi pecho y me hace querer, me hace ansiar algo que todavía no tengo. Mi nuevo trabajo me da anhelos de estabilidad, me da ganas de aguardar y de ser aguardado y a pesar de tanto luchar es tu recuerdo el que llega primero, incondicional (¿Indeleble?), mis emociones me hacen saber que todavía te espero, una parte de mi… aún te lleva en la mente.


A cuatro semanas de mi nueva forma de vida mis días están tomando un rumbo cada vez mas… real, mis metas y quizá hasta mis anhelos se están y se irán cumpliendo (llega un momento en el que lo puedes sentir) con el paso del tiempo. Y esta noche antes de irme a dormir o para ser más específicos antes de caer dormido me gustaría pensarte, pensarte y tratar de figurar cual sería el mejor rumbo para ti. Si seguir siendo un recuerdo agridulce, un anhelo escondido o una meta por fin… porque algo que re-aprendí esta semana es que hay cosas que no se deben postergar y hay decisiones importantes que uno debe tomar antes de emprender una nueva empresa, antes de tomar nuevas emociones y tu… pienso que tu inconstancia en mi debe terminar, ahora quiero tener cosas reales no solo sueños disfrazados, no quiero más anhelos distantes… quiero metas, metas que alcanzar, sueños que pueda cumplir antes de que acabe el día, antes de quedarme dormido… quisiera encontrarte afuera del edificio cuando acaba la tarde… me gustaría a mitad de la noche llevarte a cenar.


Nota a pie página: ¿Incurable? ... ya no tardaré más.


jueves, 29 de julio de 2010

Escritos de Tierra Nº 7: PROMESAS AL CALENDARIO (post - 44)


Me he mordido la lengua más de siete veces este mes, siempre en los mismos lugares. No he tenido sueño y he sabido quedarme hasta las tres de la madrugada esperando a que llegue, dando vueltas en la cama. He caminado por las calles con más afán que de costumbre buscando miradas con más descaro y con más astucia de lo normal. Termine ocupando tanto mi tiempo que por cansancio y hastío olvide todos los planes que tenía para este mes que con algo de infortunio además nunca llegue a concretar. Los problemas más graves suelen ser aquellos que se escabullen de nuestra guardia y se cuelan a nuestras espaldas sin darnos cuenta para después aparecer de una manera inesperada frente a nosotros dejándonos por su rapidez y sinuosa estocada sin ninguna defensa resistente.


Cuando era niño recuerdo haber estado en la mesa de mi sala terminando una de las tantas tareas que me dejaban cuando el calendario de papel colgado a un lado de la pared cayó al suelo por culpa de una cinta no muy tenaz. Al intentar colgarlo nuevamente noté que aún no habían desgarrado el pedazo de hoja con los tres pasados meses. Así, después de hacer los honores no puede evitar detenerme un momento y contemplar ese curioso sello de círculo rojo que enmarcaba uno de los días del último mes y me impresioné al saber que esa marca tan sencilla era mía y que ése era un mensaje para mi.


“Construcción del desfile de carros terminada” - ¡El desfile de carros! como pude olvidarlo. Al comienzo del año pensaba construir una serie de carros en base a cartulina, temperas, palitos de madera y todo aquello que se me ocurriera y como sabia que no iba a ser fácil me di un tiempo bastante largo, ese desfile lo había visto en un programa de tv que me gustaba mucho (Nopo y Gonta) y pensaba hacerlo yo también pero con el colegio, las tareas, los amigos, los concursos y otras responsabilidades que llevaba lo había olvidado por completo. Cuando creces, a medida de que pasan los años, vas tomando más responsabilidades, vas adquiriendo nuevos gustos y nuevas aficiones, vas olvidando o restando importancia a las cosas que ya no te interesan tanto y al final de cada etapa aquellas cosas que aún recuerdas, que todavía te gustan y a las que quieres apreciar se convierten en la esencia de tu personalidad, la confirmación de uno mismo; la extensión de tus deseos o tus pesares se convierten en tus primeras promesas, promesas al calendario que decimos inocentemente como los primeros atisbos de convicción, los primeros rayos de sinceridad que nos muestran las cosas que más nos importan, con las que pasaríamos la vida entera y si las olvidamos , si no podemos realizarlas… no lo sé (no pretendo ser un dogma) pero en la madurez de los años me he topado con que no siempre puedes tenerlo todo, que elegir es importante, que luchar por ello lo es y saber cuando desistir también, que la nostalgia y los remordimientos no siempre duran dos semanas o un mes, que un abrazo es lo más honesto que te pueden pedir, que una buena promesa siempre debe llevar algo de locura, algo de poesía y algo de ti.


Me esforcé mucho esas últimas semanas para tener mi desfile de carros y aunque no acabe en la fecha que me propuse y no pude construir todos los carros que había pensado (20) tuve un desfile muy bueno, me gustaron mucho los carros que inventé, así como todo el tiempo y dedicación que utilicé en crearlos. No diré que cuando era niño cumplía todas mis promesas (no cumplí en construir un cometa con la forma de un dragón; aprender a manejar bicicleta o tener un novia en cada país del mundo, o al menos los más importantes) aún a esta edad no puedo hacerlo, pero creo que lo importante es tenerlas y no olvidarlas a pesar de que con los años el revuelo de la vida nos agobie y nos confunda, la sola intención de una promesa puede ser suficiente para hacerla realidad y su recuerdo… cuando seamos capaces de hacerlo.


Nota a pie de página: ocupado...

jueves, 24 de junio de 2010

Escritos de Fuego Nº 8: BRILLA PARA MI (post – 41)

Nunca ha servido para mi el sentarme a escribir a una hora establecida, sentarme y esperar cual cita pactada a que la chica en cuestión (o la inspiración) aparezca para darle la bienvenida con una falsa sonrisa. Yo no funciono así, prefiero ir sin reloj para inadvertir mis propias emociones, para no ensayar mis palabras; es arriesgado lo sé pero lo prefiero así. No hago cosas que no me gustan, que no quiero aunque mi vida dependa de ello, no me interesa, no lo haré, me gusta más una cita a ciegas. Trato de no mentir, no puedo mantener una sonrisa por más tiempo de lo que siento así que no soy bueno para las fotos, a pesar de lo tranquilo que voy no puedo controlar mis impulsos cuando estoy irritado, cuando estoy contento o ilusionado. No serviría para un trabajo de oficina, para controlar una injusticia o para decirte que estas bien cuando sé que no lo estas; pero cuando te vea brillar no importa la hora, el momento ni el lugar me acercaré a ti, me olvidaré de mi.

Verte brillar es la mejor manera de sentirme bien, de calmarme aunque mis manos no estén en tu cuerpo, aunque tus labios no muerdan los míos y tus bromas no sean para mi, me agrada verte brillar aunque creas que no es por mi por quien lo haces, aunque yo tenga más ganas de conocerte de lo que tú a mi. No te preocupes pequeña no es tu culpa estar confundida, querer sentir que alguien te quiera, aferrarte a los recuerdos, a lo que aún crees sentir, al igual que yo, a veces no podemos ser más que el reflejo de nuestras propias tristezas y aunque nos duelan nos quedamos allí, porque nos acostumbramos, porque lo vemos seguro, porque nos es difícil apartarnos “Porque cada vez que quiero cambiar siento que me equivoco…” No te preocupes pequeña no es tu culpa, al igual que yo, no es mi culpa no poder decirte esto susurrándote al oído mientras te acaricio el cabello, no es mi culpa que tu puedas querer a alguien más, no es mi culpa tratar de olvidarte, no es mi culpa que cuando brillas para mi yo olvide todo el daño que si tengo y no quiera recordar que he de morir, que no quería perdonarte, que no quería ilusionarme de ti.

Admito que aunque lleve el pesar de varias vidas en mi mente no podía evitar sentir el dolor de esta, siempre he tenido vidas apartadas pero sospecho que tu brillo me da esa calidez que me hace estar cerca, que me hace ser egoísta y querer ser el único que vea tu sonrisa y el único que tenga tus besos a un lado, tu brillo me hace ser caprichoso, lo sé, me hace querer llevarme un poco de ti en las manos, si tan solo supiera como llevar algo de tu brillo en mis manos. Quizá lleve un cabello tuyo en mis ropas, quizá esconda un poco de tu aroma en mi piel, quizá ya lleve algo de tu brillo conmigo y no me haya dado cuenta.

Espero que lo que tienes de mi sea suficiente para recordarme todo este tiempo, espero que sea el mejor de todos, el que más te guste, yo quisiera tenerte ahora pero entiendo que primero debes terminar con tus dudas para poder avanzar, si brillas ya para mi en la forma en que lo haces quisiera saber que tanta intensidad puedes alcanzar fuera de tus miedos para entender, entender cuan perfecta queda mi mano en tu cintura, que tanto rubor puedo dar a tus mejillas cuando tu piel se funda con la mía, cuando lleve tu beso entre mis dedos. No te preocupes pequeña, al igual que yo sigue, siente, vive lo que tengas que vivir y brilla para mi, siempre; no lo olvides… brillas para mi…

Nota a pie de página 1: Fue dificil elegir un tema de entre todo lo que paso estas semanas, pero al parecer hice lo correcto.

Nota a pie de página 2: A veces me gustaría postear más de una vez a la semana pero con el fin del ciclo viene un mes de posts sin fechas especificas asi que veremos que pasa...


jueves, 15 de abril de 2010

Escritos de Viento N° 8: DE OVEJAS, CUYES Y GUAMAZOS (post – 34)

Ayer fue un mal día, mi sueño y sus intentos fueron frustrados en varias ocasiones por una extraña incomodidad a mi propia cama. Durante toda la noche mis ojos hicieron huelga. Jodidos e intranquilos por una sensación desconocida. Un desvelo que acribilla mis ganas de dormir, una de las pocas cosas que encuentro placenteras. El día anterior hice un poco de ejercicio y grabe unas cuantas canciones y dormí con tal descaro y placer como solo un oso perezoso o un borracho podría hacerlo, pero ayer no pude conciliar mis sueños. Ya intuía que eso no traería nada bueno.

En la mañana solo esperaba el pistolazo de mi despertador para levantarme de la cama, más despierto ya que un cafetero estaba cansado de que ninguna de mis ovejas pudiera saltar la cerca de lo gordas que estaban (a quien se le habrá ocurrido que contar borregos da sueño) al final uno de mis corderos se encabronó y arremetió contra la barricada de madera cual carnero enfurecido pero como no lo es lo único que logro fue estampar los sesos contra las vigas y cambiarle el color de un blanco onírico a un rojo “oveja estúpida” y claro igual yo no pude dormir. Cansado ya de la situación me calce el boxer a la cintura y camine a talonadas hacia mi computadora, la encendí y me dispuse a terminar un trabajo que debía presentar ese mismo día. Que iluso, que ingenuo, nada como un poco de responsabilidad para activar mi flojera natural, antes de los 10 minutos ya estaba dándome de cabezazos contra la pantalla. Doncellescamente me dormí, por fin, quien dice que las tareas no sirven para algo.

No, error, no debí dormir tanto. Desperté largo rato después, con medio teclado impreso en la cara, un millón de letras sin sentido en la pantalla y con un trabajo que ni siquiera había empezado. Corro. Tecleo tan rápido que le voy borrando las letras a los botones, termino a lo justo, guardo todo en mi usb. Salto hacia la ducha, me baño todo el cuerpo con solo 3 gotas de agua, jabón y shampoo, me pongo la primera ropa que alcanzo. Salgo corriendo del dpa, tengo 20 minutos para lograrlo, la adrenalina activa mi ánimo ¡Vamos! ¡Si la hacemos! ¡A la mier…! Dan las 9:10 a.m. en Guardia Civil y el tráfico es un diablo que junta a todos sus angustiosos pecadores bajo la sombra de un calor que no se mueve y un semáforo que no cambia. Aramburu no es distinto y mis 20 se hacen 5 cuando llego a la impresora. Mis 16 hojas dicen que no lo lograré, mi humanidad les dice que es posible, un Mouse atolondrado y colgadizo se burla de mi predicamento, pero aún así termino a 1 minuto y no puedo nada más que meterme un pique de proporciones épicas ¡Aún puedo! Me arengo un segundo antes de iniciar mi carrera cuando un escalofrió me recorre del espinazo hasta mi envalentonado cerebro. No tengo mi pase. Palpo mis bolsillos, me ausculto con más fervor que un perro de aduanas, pero no logro encontrarlo.

No esta ¡Me lleva! No puedo entrar a la U, todo fue inútil, el timbre de inicio de clases suena a una larga risotada que se mofa de mi olímpica derrota, que tonto, en mi apuro olvide mi tarjetero, bueno trato de relajarme, no he tomado desayuno así que algo de comer parece un buen premio consuelo. Pero no tengo dinero. No tengo mi vuelto o la chica de las copias no me lo dio, igual junto un esforzado sol y compro una gaseosa helada (no diré la marca por que no me auspician para decirlo, pero supo muy bien…) “Ya que” la destapo y el gas se vuelve espuma y se escapa por la boquilla manchándome las manos “Ah, no puede ser” trato de vengarme con un sorbo encrespado y termino atragantándome y tosiendo todo el camino ¡Me estoy yendo al carajo! Hoy es un mal día, preocupado comienzo a buscar por las esquinas algún cuy despistado que me pueda ayudar, un cuy que pase por ahí y al que no le importe darme una frotadita. Pero no hay ninguno. Convencido y abatido murmuro “Vuelve el perro arrepentido, con su mirada tan triste, con el hocico partido, con el rabo entre las piernas…"

Hoy trato de ser más precavido, preparo todo, despierto temprano, me lavo y me cambio con apuro. Salgo a tiempo, examino el tráfico y los carros “lo mejor será tomar una combi” necesito la precisión de una combi asesina para llegar a mi destino. Cazo una, voy al abordaje y me atrinchero en uno de sus asientos mientras avanza, pero el chofer es un viejito, un abuelito con pinta de bonachón ¡Ya me fui al carajo! Pienso, pero no. El abuelo acelera, esquiva, frena y menta la madre a los demás carros con una maestría tal que me hace sentir orgulloso, una señora se queja, el abuelo sonríe ¡no le hagas caso abuelo!-Murmuro-¡Tu pisa no más! Frente a mi una chica acostumbrada al trajín (supongo) se queda dormida apoyando la cabeza a la varilla de fierro del asiento. El abuelo zigzaguea y ella rebota la nuca contra la barra ¡Ouh que tal golpe! Pienso pero ella aguanta estoicamente el trancazo y sigue dormida. Un bache, una frenada, un pasajero y ella sigue dándose de azotes contra el respaldar y yo dudo "¿Se habrá desmayado ya de tanto cachiporrazo?" indeciso pongo las manos bajo la varilla para evitar que se siga dando de guamazos contra el metal, no puedo impedir los bastonazos pero por lo menos ya no son tan intensos. Al rato se despierta como si nada y baja con normalidad, yo dudo de su coordinación motora “Así comienzan los tumores” concluyo mientras bajo también. Siendo hoy, aún, subo al quinto piso pensando en que debería escribir para este post y acierto… quizá lo de hoy y ayer sea un buen tema. Pienso ¿porque no?
Nota a pie de página: Se malogro mi Mp3 asi que perdonen si los videos no cuadran mucho con las historias. ¿Alguien tiene un cuy en casa?

jueves, 8 de octubre de 2009

Escritos de Ensoñación Nº 2: NOT MYSELF (post- 14)

(ANDANADA DE DESTINOS)



No hay buenas palabras con las cuales podría haber comenzado este post, por más que lo pensé, por más que trate de idear algo hermoso (como cada vez que me siento perdido) o algo que pudiera brillar, no lo conseguí. Hoy hay tanto que decir que no puedo concebir una forma de empezar, así que entinto primero una disculpa porque aún hay emociones que no sé como sentir, como expresar y las cuales no quiero entender por temor a alejarlas de mi, por temor a perder su doloroso encanto, su embelesante confusión aquello que como en este momento me abstrae fácilmente de cualquier muro en el que pueda estar.

Ya de por si estos días tenían muchas cosas de las que hablar cada una impregnada imborrablemente con un sentir tan diferente y tan preciados para mi que no advertí la astuta manera que tuvieron todos de agolparse contra mi pecho como una certera andanada de destinos, ligeros caminos que construidos al mismo tiempo acorralan mis pisadas y marean mis ocasionales ganas de andar, de quizás trotar y como yo lo veía nos habíamos hallado todos alguna vez, con tantos rumbos al frente y sin saber cual tomar.

Aún ahora cada letra escrita me cuesta más que la anterior, estoy dudando, titubeando entre lo que podría querer y lo que quiero más, conversando ahora con un viejo cuaderno en el que anoto todo aquello que considero especial, lo que viene de mi, lo que llega a mi por impulso natural de alguien más y que mayormente no considero mío por entero, me quedo en silencio escuchando una suave canción que me susurra que “no soy yo mismo”. Todavía no sé que hacer, mi viejo cuaderno enmudece quizá su experiencia le indique permanecer callado, quizá nunca ha hablado y no tendría por que empezar ahora, solo cree estar haciendo suficiente al mostrarme en sus derrapadas hojas siluetas que yo mismo he dibujado, palabras que yo mismo he plasmado, acordes que yo mismo inventé. “estoy tentado a recordar… es eso lo que quieres” replico, pero lo único que escucho es la misma canción (“… yo soy alguien más”) él solo me mira, tal vez quieres que te mire – “¿Qué ves?... ” – veo una escena imaginada de un viaje acompañado una mujer y hombre conversando ambos sonriendo y platicando más a gusto ahora que son ellos mismos que cuando pretendían ser alguien más, más a gusto yo al darme cuenta que es a mi a quien veo, veo un bello rostro a la distancia y entiendo que es verdad que a veces la vida parece un arte, veo a una mujer llorando a mi lado y su llanto me lastima y mi inutilidad me hiere, pero lo sé, por más que me cueste aceptarlo las palabras no siempre ayudan y a veces decirlas es estúpido, a veces tratar de contener lagrimas es estúpido, a veces morderse los labios y aceptar las lagrimas de otra persona es la mejor manera de ayudarla.

Confiar, querer querer, impresionar, dejar llorar. Hay tanto por hacer, tanto que sentir, tanto que escribir, que no me importa tomarme un día para adorar mi ignorancia, para anhelar mi futuro aunque por momentos tema su infinito, su incertidumbre… hoy termino así como soy, como estoy, con un puñado de emociones bajo el alma, con los ojos antojados de una mirada más profunda que la suya, esperanza propia de un mendigo que vaga por un mundo aún más pobre que el suyo y que aún así sabe sonreír, como yo, va por ahí llegando tarde a cualquier lado, entonando una de sus tantas canciones como si nada importara tanto, con un saco que alguna vez le regalo algún hombre de mar por solo hecho de saber escuchar y en el que guarda un par de monedas y unas lagrimas prestadas por si algún día las llegara a utilizar y al hombro un desgastado morral que por las noches cobija las hojas que junta como almohada para no olvidar escribir sus sueños, para escribir no olvidar soñar. Él, como yo, llego así a este día y en la andanada de destinos nos topamos, indecisos, sin mejor opción que la más tonta – “Ok, tu toma mi camino y yo seguiré el tuyo” – “Bien, toma este morral…” caminar no es difícil, escoger caminos si lo es, pero siempre habrá a quien encontrar y con qué chocar, solo hay que estar seguros de tener siempre algo que dar pues en lo que a mi concierne debo a alguien un morral que he de pagar a alguien más y si te encuentro en el camino me gustaría que te lleves algo de mi contigo como a mi me gustaría llevar algo de ti conmigo. Hay tanto por hacer, tantos caminos que seguir, tantos yo que dar y encontrar que siempre es bueno confundirse en el silencio del infinito, aunque sea un momento, aunque sea solo para estarlo.




Nota a pie de página: Dedicado a la niña de las lagrimas prestadas, espero que te encuentres bien

jueves, 11 de junio de 2009

Tinta Primera: ¿POR QUÉ?

Por qué, la pregunta natural que fluye como prólogo de todo acto (bueno así debería) la duda es temerosa, es cizañera, precavida, humana. Es el propio yo que nos increpa si lo que vamos a hacer, hicimos o estamos haciendo es bueno para nosotros, es importante o si es que acaso vale la pena. Si ya sé lo que se podría decir...

- vamos, no todo acto es tan trascendental algunos son solamente joda, otros solo se dan, y unos cuantos son broma.

Pero, cual de todos atrapa la creación de este blog y sus posteriores posts… mmm y bueno, ¿es necesario pensarlo ahora? No se me antoja decirlo. No hay que encasillarnos, el motivo y sentimiento nos vendrán cada día no hay que apresurarnos, yo intentaré un crear constante (aun más) y la elección del aprecio o la emoción se las dejare a tu mirada, a tu voz, a tus días.

Conciliado ya por el momento ese tema me parece justo explicar el porqué de tan intrincado y azorado nombre (como ya me lo han dicho) que se alza extenso y complicado para el título de un blog aunque una de las cosas que se develaran aquí es mi menor o poca preocupación por cumplir con los clichés o peticiones sociales tomando por sobre fuera de la sociedad cualquier anotación que quieras hacerme por que quisiera intimidad para los dos (nuestra propia conversación de café, algo que siempre he considerado muy íntimo)



En el título esta claro que hay dos partes (cual nombre y apellido) Primero “Historias sin sentidos…” evoca el infortunio que llevan gran parte de mis escritos, pues a pesar de todos mis esfuerzos rara vez han podido caer en manos de quien en verdad los ha inspirado, rara vez han podido cumplir otro objetivo más allá de liberar y revelar el alma de mis versos y aunque no es que en aquellos momentos pidiera otra cosa, cierto es que han llegado a resentirse conmigo e inclusive a no hablarme por estériles periodos de tiempo (a favor mió nunca tan prolongados) pues el arte en cuanto arte no se calma con solo existir, siempre esta deseoso de mostrarse, de ser, de transformarse, de trascender y es por eso que todo este tiempo que los he llevado conmigo se han sentido un poco desorientados

- ¡Ni amados, ni alabados! – protestaron hace poco, y yo los comprendo

porque una noche conversaron conmigo y me confesaron sus deseos y yo les entendí, cómo no hacerlo, si a cierta forma yo siempre he sido su permisivo cómplice.
Por eso estarán aquí; para que conserven la esperanza de soñar y de creer que pude hacer algo por ellos aunque sea poco.

La segunda parte tiene que ver con las últimas líneas. Deseos, aspiraciones, sueños; aquellos que a pesar del mal tiempo y el mal azar no me han abandonado, se han ido sí a caminar por la noche, y a escuchar música por las calles no me lo niegan y no se los prohíbo; Porque luego regresan, siempre regresan “… Anhelos recurrentes”. Anhelos de una mirada que refleje la luna sobre el mar, anhelos de una sonrisa pícara, de un bello rostro, de la hermosura del alma sobre el cuerpo, anhelos de palabras sencillas (como espero hayan sido las mías), tan solo anhelos de sentires.
Lo sé, es un nombre muy intrincado y azorado en verdad.

Pero vale, revelado ya el primer sello y habiéndome quitado todas las prendas dejándome en paños menores (algo curioso de imaginar) entiendo que esto es más que un simple blog, que un simple post… es una confidencia, un oculto, me gustaría creer que es un secreto (no sé si ese término quepa en la Internet) y aunque sé y siento que no he logrado ser lo suficientemente explícito y sincero, sé también que lo comprendes y que de alguna manera sientes que cambiaremos con el tinto de los días pues todo cambia y todo mejora y yo quiero eso para ti, esa es mi razón. Así que mírame, escríbeme y escúchame, no te preocupes por nada más, que yo al siguiente post me nivelo.