Mostrando entradas con la etiqueta inquietudes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta inquietudes. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de septiembre de 2013

Escritos de Tierra N°17: "CANCIONES..." (Post - 92)

Hay una canción escrita para los dos que llegara a mis oídos antes de si quiera escuchar tu nombre. Y días después cuando me encuentre de camino al trabajo cuando vague de camino a la universidad, la escucharé y pensaré lo perfecto que puede ser su sonido para describirte y pensaré que desde hace muchos años la escuchaba por ti aunque no te conocía y sabré lo estúpido que soy y lo tonto que ya estoy por ti. Las canciones pueden decirme el futuro, llegue a creer, pueden decirme a quien querré y como me puedo enamorar.

Las canciones que escucho al atardecer me calman, controlar mis irrefrenables ganas de salir huyendo de esta vida tan monótona, tan poco mía. Por las mañanas las uso para no quedarme dormido para poder concentrarme, para no echarle una botella de ron a mi café, hay días en los que todo me parece un atrevimiento, una invitación a romper mi estilo de vida. Las canciones me ayudan a desaparecer sin estar ahí… del todo perdido.

Me defino menos etéreo  de lo que realmente he sido, cuando escribo no tengo clichés no obstante en esos momentos no me gusta que me toquen y siempre ha habido una canción en mi cabeza cuando escribo me es más fácil empozar mis sentimientos en sonidos, aunque claro, la mayor parte del día creo firmemente que no los tengo y que solo a través de canciones puedo vestirme con ellas. Que solo evocando canciones puedo escribir. Claro está, eso era antes… ahora he perdido inspiración, he perdido nostalgia pero sobre todo he perdido tiempo.

Canciones para mí siempre han sido una forma de escaparme, de realizar lo que soñaba creyendo que durará, era mi manera de recordarte a pesar de haber tenido muchos rostros y muchos nombres como tanto temía para mí no hay arte si soy feliz. Y La felicidad, aunque dure lo que  dura su sonido aun así sigue conmigo constante a pesar de las canciones y por esas canciones que no me atrevo a dejar.

Hay una canción escrita para ti que hice alguna vez, un día del que aún tengo el recuerdo como novela entre mis dedos hay canciones que yo canto para ti en secreto. Me pregunto con reparo si cabría en ti decir lo mismo.  

Nota a pie de página: Retomando el final...

domingo, 16 de septiembre de 2012

Escritos de Tierra N° 15: EL MISTERIO DE TU ALQUIMIA (post - 85)


Debería estar esperándote en la vieja mesa de algún café difícil de hallar, debería estar también preparando tu regalo de navidad y tal vez, solo tal vez, si te has portado bien debería estar planeando algún lugar elegante y lujoso al cual llevarte… Sin embargo hay dos grandes hechos innegables que debemos afrontar. Lo del lugar lujoso lo haría de todos modos, pero por sobretodo lo haría todo si tú en verdad fueras a llegar.

En lugar de eso ya son más de tres buenos cafés los que voy descubriendo en la ciudad, ya son más de diez buenos regalos que hubiera podido darte que se han terminado perdiendo entre las pocas ganas que me dejas cuando actúas así y de lugares elegantes… bueno de esos tengo aún más por escoger. Pero el caso es que en esas viejas mesas solo ordeno yo, en esos capuccinos con crema o en esos frapuccinos con miel solo están mis dientes mordiendo el borde de las tazas. Enojado busco una canción en especial, una canción en un idioma el cual no pueda entender para quedarme solo con la melodía, para no concentrarme en tu ausencia y dejarme llevar solo por los recuerdos de cuando cumples tus promesas, el resuello de tu voz tan animosa en esos momentos se desdibuja pausadamente como acallándose cuando no apareces y otra tarde más al final de la barra solo estoy yo pretendiendo que vine para estar solo y que no he sido plantado deliberadamente por tercera vez.

Hay una parte de ti que me gusta (bueno, enfrentémoslo, son varias) que me puede hacer caer peligrosamente enamorado de ti, pero hay muchas otras que me hacen odiarte hasta morir o siendo más preciso hasta matarte.

Amigos, amantes o simplemente nada ¿Qué deberíamos ser? ¿Qué somos? Nunca puedo estar molesto contigo por más de un día, no puede haber un día en el que no te abalances sobre mí al saludarme. Me decepcionas, me tocas, me robas la sonrisa más tonta que puedo dar, te hago contar las cosas que nunca pensaste decir con solo estar callado, me tomas por sorpresa, me admiras, tenemos peleas, me enfureces, me dejas de hablar y al final de la semana me invitas a pasar la tarde contigo y cuando creo que todo va estar bien no apareces ¿Quién eres tú? ¿Qué parte de los dos es mentira?

“Guardando silencios de una forma tan tierna que casi es maravillosa.” La dulzura de un dolor me hunde el pecho de un latido ¿Te debería creer? Creer cuando me dices eso, cuando dices que somos únicos, que nos volveremos viejos juntos. Yo otra vez no puedo dejar de preguntarle a mi vida ¿Por qué tanto misterio? Caminamos por las calles y de mi mente alrededor vuelan las ideas, ideas que hilvanas con las tuyas formando un carnaval para nuestra gran imaginación. Al doblar de cada esquina estas tu terminado la avenida de mis propias creaciones ¿Cómo puede ser posible que calcemos tan bien y luego no? Me pregunto ¿Con cada gesto que atesoras y que te encanta de mi te convences más de no querer nada conmigo? A mí me pasa igual y al vernos en esa paradoja todo se vuelve un juego muy muy perverso del que no sé cómo bajar.

No sé como remediar el misterio de tu alquimia, lo que me dejas por buscar… Cómo entendernos, saber cómo acabara esto, si va a acabar ¿Cuál será nuestro equilibrio? Las enormes ganas de vivir contigo a expensas de las pocas ganas que tengo después de ti. Una irónica noticia el hecho de que cuanto más queremos acercarnos más difícil se nos hace.

Debería estar levantándome de la vieja mesa de este café y verme salir por esa puerta furibundo, pero el caso es que tengo muchas preguntas para los dos y si hay algo que sé de todo esto es que nunca he sido alguien que pueda vivir con la duda. Pienso que, entonces, podría esperar…

Nota a pie de página: Y que escogerás?


lunes, 24 de octubre de 2011

Escritos de Fuego N° 14: ¿NIÑA O MUJER…? (post - 74)

Eso es, si, así… sigue así… mantenme fija tu mirada, mantenla así, que sea capaz de inquietarme, que sea capaz de avergonzarme, de hacerme voltear, de excitarme… esa sería la diferencia que buscas, la forma de hacerme reconocer que eres una mujer y no una niña, una mujer capaz de incitarme, de ponerme nervioso, de erizarme la piel.


Si, así, lo haces muy bien… Desliza tu intención… Humedécete los labios como si estuvieras lista para recibir mi beso y quédate allí… en esa posición… no avances, hazme desear que lo hagas, juega con mi pasión, mi desesperación por tenerte. Enséñame a anhelarte, a poseerte. Confiesa para mi lo que te revelas a cada segundo… que eres atractiva, que te encanta mi forma de tomarte, de besarte, declárame que te vuelve loca mi agresividad aunque en un principio lo negaste, cautívame con destreza y luego detenme… hazme preguntas inocentes… como si no supieras lo que hago… como si acabaras de olvidar lo que hiciste y cuando me descuide y cuando te crea por abandonarme en tu mirada búrlate de mi y vuélvelo a hacer, que la aparente inocencia en una mujer es seductora y cualquier hombre en el mundo caería como un tonto sobre ella…


No te pierdas. Desaparece la vergüenza, que se esfume con cada gota de sudor que se evapora de tu cuerpo. Actúa con malicia, desabrocha mi camisa sin que me de cuenta. Arríbame, asalta mis costas con violencia, ese delito que siempre deseaste cometer. Sé impulsiva, trasgresora como cada vez ya lo eres… Me vas sorprendiendo, cada vez que pienso que no vas a continuar me impresiono… serias una niña si te hubieras retirado, pero el caso es que sigues cuando deberías detenerte… y no hay nada más aprisionante que la seguridad de una mujer…


Ya estas tomando el control… me vas tentando con cada gesto, con el solo permiso que le das a mis brazos de rodear tu cintura, con la venia de besarte el pecho, de escuchar tus primeros gemidos. Con tu lengua… siente como tu boca se llena de mi, sé egoísta, caprichosa… una niña lujuriosa, una mujer apasionada sé todo lo que tú quieras ser, ya no te pongas más limites que para mi nada importa, todo es justo nada es pecado, yo no pienso mal solo hacemos lo que sentimos. Sé la niña que sucumbe ante los depravada vehemencia de un extraño o sé aquella niña que se despoja de todo para descubrir el mundo y que elige en su momento a este loco trovador que sabe más de lo que aparenta, que trasluce sus deseos ante sus ojos como si no lo hiciera intencional, que luce mal y no le importa, que solo le preocupa el hacerte sentir… y hacerte vivir una tarde inolvidable…


Ahora, atrévete a tocarme… a robarme los labios arrancándome los besos. Atrévete a tocarte… Provócame… hazme desear que tus dedos fuesen los míos. Sedúceme, muérdete los labios como si no pudieras aguantar la presión de tus manos sobre tus piernas, como si llevaran mi fuerza, como si el rasguño de tus uñas te doliera y luego siénteme, siénteme como un intruso, siénteme que no hay placer más sublime que sentir, no hay placer más apremiante que satisfacer nuestros deseos y entendamos juntos que para descubrir el mundo como quieres primero tenemos que descubrirte a ti…


Una niña de 18 ó 19 que en sus nuevos juegos me hace comprender que quiere dejar de serlo. En la forma de acercarte veo lo que pretendes, lo que ansías… aunque me gustaría saber si tú lo sabes por completo… lo que intentas en la curva de tus ojos me motiva a preguntarme ¿Serán solo travesuras de niña o intenciones que mujer? Mi ambición se aviva al comprender que más que yo eres tú quien quisiera comprobarlo… ¿Niña o Mujer? ¿Quién quieres ser? ¿Quién puedes ser? En mi cama, en mis brazos, en mis manos… siento…


Creo que ya es tiempo de averiguarlo…


Nota pie de página: Maybe tomorrow...


martes, 18 de octubre de 2011

Escritos de Fuego N° 13: LO QUE NO SOLEMOS DECIR... (post - 73)


“Te quiero” “Me gustas” “Te amo” que sencillo se suele decir cuando el sentimiento nos embarga, cuando todo se ve genial, cuando nos olvidamos de leerle esas pequeñas letras que cada uno lleva consigo a la otra persona, me pregunto si la emoción nos hará olvidadizos o por el contrario nos hace creer que aquella fe de erratas no es tan importante e inclusive no aparecerá esta vez… lo que no solemos decir es de que manera podríamos lastimar. A pesar de llevar todos esos sentimientos puros con nosotros hay una pequeña parte que callamos, que omitimos porque no sabemos lo que es, porque ni siquiera lo hemos pensado del todo. La inconsciente conveniencia de sentir cada vez más… El tema con los sentimientos es que el descaro o la inocencia de ellos es lo que más suele herirnos al final…


Es muy doloroso leer entre líneas cuando ya estas a mitad del camino. Ocultar lo que te duele por la segura convicción de que la otra persona ya lo sabe cuando en realidad no. Desilusionarse. Guardar tus sentimientos para ver a la otra persona feliz… cuando se empieza a querer de manera distinta cómo hacerle entender que siempre la querrás pero no de la forma que ella espera… cuando alejas a todos para no escuchar las palabras que tu misma terminas por decir… quisiera tener un mundo más sincero, quisiera saber si eso serviría de algo, si haría que las cosas fuesen diferentes…


Lo que no solemos decir: “Te quiero” pero es posible que en algún momento deje de hacerlo y no tenga el suficiente valor como para decírtelo y solo lo haga cuando encuentre a alguien nuevo con quien estar. “Te quiero” pero tengo dudas sobre si eso sea suficiente aunque me encante pasar el tiempo contigo. “Te quiero” pero no soy bueno haciéndolo, no sé como demostrarlo y tengo la impresión de que mi forma de querer no es la manera en la que tu quisieras que te quieran. “Te quiero” porque sin ti estaría solo. “Te quiero” aunque solo nos hayamos visto dos veces…


“Me gustas” pero no eres la única. “Me gustas” pero no siento que te quiera del todo. “Me gustas” pero aún sigo queriendo a alguien más. “Me gustas” pero he pasado por tantas malas experiencias que no quiero tener nada con nadie. “Me gustas” por tu sonrisa, tu mirada, tu cuerpo; lo demás es algo que puedo tolerar. “Me gustas” creo que podrías serme útil por algunos de meses. “Me gustas” y comencé a quererte cuando te extrañé. “Me gustas” por eso siento que lo mejor es que no estés conmigo. “Me gustas” pero aún hay muchas cosas de mi pasado que me duelen…


“Te amo” pero no soy capaz de mantener mis emociones. “Te amo” pero ya no estoy enamorado de ti… “Te amo” siempre querré que seas más que una amiga… “Te amo” aunque ya no te vea. “Te amo” siempre conservaré una forma de amor que sea solo para ti. “Te amo” pero no pienso en ti todas las horas del día. “Te amo” pero me he decepcionado de ti. “Te amo” pero soy muy cambiante, muy complicado. “Te amo” y hace mucho he comprendido que lo mejor para ti es que no estés conmigo, pero no puedo dejarte… “Te amo” y si me han de lastimar, quisiera que fueses tú…


“Cuando aprenderé a no ser tan confiado” “cuando dejaré de sabotear mi nueva oportunidad” “cuando dejare de sentir tanta necesidad, tanto dolor, tanta ligereza”. Cuando tendré la oportunidad de amar a quien quiero ahora… “Quiero ser más cariñoso” “Quiero ser menos caprichosa” “Quisiera ser alguien que te haga feliz”…


Hay tantas cosas que no solemos decir, cosas que todavía no siento, cosas que olvidé, que no quiero volver a sentir… No puedo pretender que todo el mundo las diga creo que sería más doloroso aún que la ilusión o tal vez solo esté exagerando, tal vez esas cosas no lastiman tanto y decirlas no sirva de nada al final, pero tengo una fuerte sensación en el centro del pecho que me conmina a creer que estoy mintiendo ¿Será que todos vamos confundidos? ¿Será que tratar de averiguar lo que uno siente hiere tanto? Una emoción sincera capaz de hacerme olvidar mi propia sinceridad o una emoción fuerte capaz de hacerme borrar mi propia debilidad, mis miedos ¿Qué es lo que puedo esperar?... Quisiera tomar la oportunidad para decir lo que no suelo decir tal vez así pueda entender que es una oportunidad que puedo tomar a cada momento… cuando lo quiera decir…


Lo que no suelo decir: “No voy a rendirme a ti…”

Nota a pie de página: ... Me has escuchado ¿verdad?



domingo, 1 de mayo de 2011

Tinta Sexta: ¿TU RESPIRAS…? (post – 61)

Cuando no hay nadie más a mi alrededor, cuando voy caminando por las aceras de la ciudad escuchando la música que me gusta, cuando converso con aquellas personas que considero cercanas, cuando estoy cansado y quiero irme a dormir, cuando me acerco para besar a alguien, cuando paso toda la tarde solo, cuando la paso con alguien que quiero, cuando siento en mis manos vacías un ligero cosquilleo de aprehensión, cuando canto, cuando escribo, cuando sueño, cuando anhelo, cuando creo… cuando siento… Yo, respiro.



Cuando el trafico de la ciudad hace que mi aparente ventaja al reloj se reduzca de una manera indeteniblemente trágica y no tengo más remedio que bajar del carro para recuperar los minutos en una larga corrida de contemplaciones homéricas hasta mi asiento en el salón de clases… Yo… respiro fuertemente, agitadamente mis músculos se comienzan a tensar, las palpitaciones de mi corazón aceleran la marcha y luego de llegar a mi límite mi cuerpo sigue en movimiento empujado solo por la ingeniería perfecta de mi orgullo y mi terquedad. Al final, un delicado e intenso hormigueo en mis manos me da la impresión de haber aprendido algo. Cuando se trata de correr… tal vez las personas no tienen límites.


Cuando canto mi voz se desdobla de una manera fascinante, los sonidos a mi alrededor retraen ecos de voces que no precisamente se parecen a la mía normalmente y es que en esos livianos instantes de profundidad puedo volver a ser quien yo quiera, puedo envalentonarme con las melodías que rodean mi respiración y en la inspiraron de mis suspiros y la expansión de mis pulmones encuentro nuevas formas y figuras para sentirme vivo. Buscando en mi diafragma unos gritos entonados me topo con las nuevas formulas de mi felicidad y una vez más yo, respiro… respiro solo para exhalar y volver a respirar bocanadas de aire comprimido con mis propias dudas las que solo cuando canto tienen sentido o por lo menos pierden su importancia. Cuando yo respiro, lo hago para relajarme y cuando se trata de eso tal vez las personas no deberían tener limites…


Cuando te extraño, cuando no te veo llegar, cuando la lluvia que cae en mi me parece cada vez más pesada, cuando desconfío, cuando no creo del todo en lo que siento, cuando solo la soledad hace que regreses conmigo, cuando reduces todo lo que vivimos y prefieres entregarte a tus miedos, cuando a pesar de todo no puedes confiar en ti, cuando tomo la decisión más madura solo para darme cuenta luego de que estoy equivocado. Cuando me invade la necesidad de desearte lo mejor pero no estas aquí, cuando te alejas de mi. Cuando tengo miedo pierdo mi tranquilidad y me es difícil respirar, cuando a pesar de todo lo que puedo hacer no puedo hacer sentir mejor a una persona, cuando lo hecho todo a perder. Cuando me siento incompetente ante el mundo, ante mis confusiones mi respiración se entrecorta, todas las emociones regresan de mis manos y se agolpan dentro de mi pecho dejándome sin aire, bloqueando el obtenerlo.


Cuando no puedo respirar me vuelvo triste, solitario, distante. Cuando logro ser muchas personas en mis cosas mi respiración oscila en la crónica y placentera agonía de un respiro sofocado.



Cuando no puedo respirar me aferro a una boya de tinta para no ahogarme en un mar de canciones con notas de blues. Para respirar bajo el agua tan solo tengo que decidir hacerlo porque muy adentro de mi mismo sé que es la mejor decisión que podría tomar en cualquier momento y quisiera seguir respirando porque me agrada hacerlo y por más que sean pretensiones masoquistas admitir que también me agrada sentir esa opresión en el pecho y esa tensión en los músculos cuando me privo de todo aire sé muy bien que no busco lastimarme tan solo busco un poco de realidad algo que pueda servir para reanimar mis pulmones, algo que me haga sentirme bien, sentirme vivo.


Cuando yo respiro todo es bueno a mi alrededor, el aire atraviesa cada poro de mi piel y soy capaz de hacer todo y crearlo si no existe. Ahora en estos días yo solo quiero respirar tranquilamente. He estado de viaje por tanto tiempo que me gustaría mucho tomarme unos días para descansar, para vivir calmadamente, para hablar relajado, para reírme de cosas cotidianas, para practicar un aprehender más sencillo, más humano… con toda la debilidad que eso implique. Si yo respiro y me encanta hacerlo me pregunto qué otras cosas más me gustaran, me pregunto qué será de ti… que podrías decirme tú… dime… ¿Tú, respiras?...



Nota a pie de págima: Volvi... por mi... por las dos mil visitas... por mucho más...


sábado, 16 de octubre de 2010

Escritos de Viento N° 12: “QUERIDA ACOSADORA” (post – 52)

¿Me besarías no es así? Si no estuviéramos tan lejos. Saltarías hacia mi como un animal en celo si no estuviéramos rodeados de tanta gente. Me invitarías a salir si nos conociéramos un poco más ¿Confesarías tu placer de mi a tus amigas si no fuera tan impropio, tan inoportuno, si yo no fuera tan extraño? (Que te dices a ti misma) ¿Que clase de excusas utilizas para saltar el paso cuando ellas te preguntan porque vuelves a mirar a la misma dirección donde yo estoy?. Cuando te sorprenden hablando de mi ¿Cómo logras zafarte? Cuando persigues mis pasos qué cosas le dices a tus pies, cansados ya de andar en círculos cuando me doy cuenta de que me sigues. Qué clase de mentiras permites escuchar a tus oídos cuando tratas de encontrar una razón para no pensar en mi. Qué tipo de tontas respuestas te das a ti misma cuando te preguntas el por qué soy así (será el misterio una lerda broma) Cómo es que escribo lo que escribo, por qué llueve tu cuerpo cuando lees mis historias ¿Cuánto quisieras estar en ellas?


¿Cuantas veces te has cambiado de ropa o de peinado para mi, para saber si me daría cuenta? ¿Cuantas veces has caminado por la misma cuadra solo para saber si volveríamos a encontrarnos? ¿Cuánto es el fragor de tu apetito? ¿Quisieras darle gusto a tu lascivia con el calor de mis brazos? ¿Con el sabor de mi pecho? ¿Cuánto ardor? ¿Cuánta excitación te viene si imaginas la humedad de nuestros cuerpos?


Si te miro al pasar ¿Estaré provocando mucho tus deseos? Si te beso en la mejilla ¿Incito demasiado tu lujuria? ¿Caeré alguna vez en tus labios? ¿Cuánto quisieras que suceda? ¿Alguna vez me lo has dicho mordiéndote la lengua? ¿Alguna vez has soñado conmigo? ¿Todavía lo sigues haciendo? Cuanto has querido que mis líneas sean para ti.


¿Has tocado tu cintura imaginando mis manos? ¿Has presionado tus hombros imaginando mis dientes? ¿Haz entrado a la ducha imaginando mi boca en cada gota? ¿Te haz metido a la cama imaginándome a tu lado? ¿Lo harías ahora?


Si te desnudara con la mirada ¿Me apartarías tus ojos? Si quisiera besarte la espalda ¿Te bajarías la blusa? (¿Desabotonarías mi camisa?) Si tomara tu cabello ¿Tomarías el mio? Si bebiera una copa de vino ¿La beberías conmigo? Si tuviera por antojo tus gemidos ¿Me complacerías? Si detuviera el elevador ahora ¿Apagarías las luces? Querida acosadora ¿Me harías el amor si te diera la oportunidad? ¿Lo harías ahora…?


Nota a pie de página 1: Si, eso fue para ti

Nota a pie de página 2: Un escrito corto como para relajarnos depues de leer tanto

Nota a pie de página 3: Solo para recordar que los post se publican cada viernes (excepto semanas como esta en las que me olvide o ande algo ocupado)


sábado, 18 de septiembre de 2010

Escritos de Viento Nº 11: PARA SALIR CONTIGO (post - 50)


Jueves 16, once de la mañana. Hay un calor insoportable a donde quiera que vaya y ya que voy más de 10 minutos esperando a que llegues, salto la mirada de un lado a otro disfrazando apaciblemente mi intención de buscarte. Me he entretenido todo este tiempo en el paradero jugando a las miradas con una chica al final de la banca que no sabe disimular muy bien sus ojos, con algo de experiencia espero su siguiente golpazo discreto, el tinito bambolear de sus ojos regresa nuevamente hacia mí, le sonrió y ella voltea rápidamente algo avergonzada, tornándose roja quedamente. Con algo de alivio me levanto por fin. Camino en dirección hacia ella, noto su incomodidad, veo que es solo una niña, una niña jugando a ser mujer, sonrío a mis adentros y sigo de largo porque no es a ella a quien voy, sino a ti que llegabas por la misma dirección con el rostro algo apenado “Y deberías estarlo” pienso, ya me hubiera ido hace mucho si esa niña no te daba algo de tiempo. Quiero mostrarme enojado o serio para ti pero tu beso en mi mejilla me desarma por completo, hace que tu excusa me parezca razonable y tu mano tomando la mía termina por cambiarme el humor que trataba de inventar. Respiro para mis adentros y pienso “Debe ser tu encanto en mi…”.


Caminamos a ese lugar que tanto te gusta, donde podemos platicar tranquilamente y ver esos colores que tanto te hacen saltar, antes de seguir te entrego un pequeño dibujo que hice para ti, lo ves y casi lo rompes de la emoción yo antes de reaccionar por el abrazo tuyo reacciono ante el peligro que amenaza mi dibujo. El dibujar no es una de mis mayores destrezas pero me alegra que te haya gustado y que no se haya roto, me tomó toda una tarde hacerlo pero te dije que solo había sido una hora. Ya ves, te dije que no me gustaba regalar cosas comunes ni hacer cosas normales. Sentados en una banca, luego de corretear por todas las tiendas preguntando precios de muñecos que nunca iremos a comprar (a las que fuimos solo para que nos vieran juntos), hablamos de todo y nada como si apenas nos conociéramos (y es así), nada parece tan importante ni muy superficial cuando hablo contigo, tal vez el eco de tu voz me calma, tal vez aleje el raciocinio de mi, tal vez me quedo prendido de tus ojos. Lo único que sé en ese momento es que podría conversar contigo por horas. Te mueves lentamente hacia mí, para escucharme mejor y la correa de tu mochila se desbarata inclinando tus hombros, moviendo tu cabello. Reniegas. Pateas tu propia mochila (pero despacito) yo no puedo evitar el reírme. Me arrodillo, tomo la tira rota y le hago un nudo, tensándola, diciéndote “Sé que no se va arreglar así, pero por lo menos podrás llevarla sin que se suelte…” Tus ojos brillan inconfundiblemente, tintinean como cuando queremos dar un beso, te acercas a mí y cuando siento tu respiración en mi rostro doy la vuelta y digo cualquier tontería. Lo he hecho a propósito y te has dado cuenta. Eso te hace enojar, hace parecer que estas tratando de seducirme y eso te hace enfadar aún más y a mí me gusta hacerte enojar, me gusta ver cómo te muerdes los labios y te vas sin decirme nada. Maquinando como vengarte has enrojecido tus labios con un lápiz de carmín. Ahora soy yo quien quiere besarte y sé que no me lo vas a hacer nada fácil, pero caminas a mi lado (buscando incitarme) y yo al tuyo (buscando fastidiarte). No importa que odie levantarme en las mañanas, que me canse de esperar, que me pierda las clases, que me olvide de cocinar; si puedo estar contigo y hacerte renegar, no necesito nada más.


Para salir contigo cego mis tristezas, mi naturaleza solitaria me acompaña hasta el umbral de mi puerta quedándose en el dintel, tranquilo, fingiendo no esperarme, deambulando por los cuartos en mi ausencia, durmiendo en los cajones de mi cómoda, zonambuleando por los marcos de mis fotos, las que algún día quisiera reemplazar por las tuyas. Para salir contigo me gusta provocarte, para provocarte me gusta hacerte rabiar, me gusta avivar tus gestos, develar tus manías, tus pucheros, me gusta llevarte al límite, me gusta desnudarte, saber cómo eres realmente, aguantar tus pellizcos, tus rabietas, tus mordidas, para llegar a sonreir contigo quisiera emocionarte, enfurecerte, excitarte, apasionarte, hacerte sonreir.


Para salir contigo voy cazando mariposas, de esas que tanto te gustan, de las que sueles buscar cuando sales conmigo. Mariposas son tus gustos, tus caprichos, tus antojos y yo voy tratando de atraparlas una a una, tratando de hacer que se posen en mis hombros, como jugando quiero cautivarte, como jugando voy descifrándote, dibujándote, aprendiéndote y aunque pueda parecer que lo sabemos todo aún hay cosas que me tienes que decir, cosas que me gustaría escuchar de ti, pero como ya debes saber para salir contigo me gusta enamórate y para enamorarte a veces tengo que esperarte.


Nota a pie de página: Aún sigo algo distraido.

sábado, 14 de agosto de 2010

Escritos de Ensoñación N° 7: LUNA (post – 46)


Nunca he podido dejar de ser tan errático, cuando joven, aún ahora suelo sentir esa necesidad innata de caminar, de correr, de viajar, esa necesidad de ver las cosas pasar, de sentir que el escaparate de la vida gira a mi alrededor, que con los dedos puedo tocar su lienzo sin desdibujarlo y que a veces soy capaz de impregnar en su manto un poco de mi esencia y sentirme parte de ese cuadro de manera inherente, intermitente, intangible porque es así como me gusta estar y existir. Un viajero no tiene muchas fascinaciones en su vida pues en él nada se queda lo suficiente como para desarrollar un sentimiento, pero si algo me puede atraer de esta vida sería la luna, su brillo, su lejanía, su compañía.

Luna es diferente (como me suelen cautivar), es atractiva, decidida y creo que escondidamente algo malgeniada. Luna, como su estrella (aquella que le otorga el destino) aparece repentinamente cuando por descuidado no miras al cielo, no tiene reparos en acercarse a ti, en apresarte y en hablarte de ella sin la mínima intención de saber de ti. Luna sonríe nerviosa ante mi sonrisa, inclina ligeramente la cabeza y me sonríe como si la hubiera sorprendido haciendo algo malo, malo seria que no supiera que me gusta su sonrisa, pero ella lo sabe, sabe que me agrada que lo sepa aunque quizá no sepa que yo lo sé. Luna se oculta varias noches sin importar si sigo caminando o no. Ella aparece cuando quiere y a mi me gusta que así lo haga; me da la libertad del viajero, aquel que no se aferra a nada no por displicencia sino por naturaleza y que comprende al final que lo único constante en sus pasos ha sido la luna, ese caprichoso destello que nunca lo abandona aunque suela estar distante y no siempre la pueda ver. Un viajero ama tanto la luna que la luna también comienza a amarlo a él.

Luna pocas veces me deja hablar y lo hace solo cuando chocamos palabras o cuando quiere mostrarme un poco de cortesía, una tierna manera de no sentirse maleducada. Mas luna aún no sabe que me gusta el silencio y más aún si lo adorna con su voz. Luna matiza su cabello negro como la noche con los halos color café en sus ojos, el café a mi lado refleja una luz blanca que metaforiza mis deseos. Luna esta conciente de su atractivo en mi (aunque no quiera enfrentarlo) y coquetamente lo usa para que le ayude y la espere, Luna se apena cuando la ayudo más de lo que ella esperaba y cuando la espero más de lo que necesitaba ayudarla. Ella no sabe que no puede engañarme y que soy yo quien decide buscarla aunque no me mueva, como siempre ha sido, un viajero lo es tanto que ya nadie sabe si es él quien sigue a las estrellas o las estrellas lo siguen a él.

La luna es hermosa, enigmática, embelesadoramente distante pero calidamente cercana. Luna detesta las mañanas y se queda despierta en las noches, Luna tiene esta expresión fuerte y segura que resguarda muy bien su fragilidad; esas que las nubes suelen tapar. Luna es desconfiada y autoritaria pero no puede ocultar su encanto cuando me escucha hablar de verdad, cuando ve que en unas pocas palabras soy único y muy diferente a los demás. Luna descubre sus defensas con mucho cuidado, quizá este equivocado, pero intuyo algo de soledad, de infelicidad que ella rápidamente oculta bajo un velo de premura, de agobio y de agitación. Yo siento que quiero aliviarla, como un viajero que no encuentra un mejor remedio para su compañía que contarle sus historias a la luna y esperar luego que en un soplido de la noche en la sabana, en los campos o en las lagunas, logré descifrar las historias de la propia luna llenando sus curtidos pasos. Yo solo quisiera que Luna confíe en mi, que pueda hacerla reír y que me pueda enamorar; después de todo mi estrella es la del viajero y la de ella es la luna y sus destinos siempre han contemplado un mundo justo antes de crearlo, antes de amarlo.

Nota a pie de página 1: Bienvenida Luna.

Nota a pie de página 2: Aun estoy decidiendo si el dia para los post será jueves o viernes... ¿Alguna sugerencia?