Mostrando entradas con la etiqueta escritos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta escritos. Mostrar todas las entradas

sábado, 20 de septiembre de 2014

Despedida



Hola,

Con el post numero 100 he decidido culminar el proyecto de Anhelante Azul. Desde su primer post (11 de junio de 2009) hasta el último (11 de setiembre de 2014) ha sido un viaje increíble que ha finalizado de la mejor manera la cual espero mostrarles pronto.

Aprecio el tiempo la dedicación y el gusto que tuvieron por mis escritos en esta página y os presente mi nuevo proyecto Emociones de Crayón de un corte totalmente diferente a AA.

Nos vemos muy pronto anhelantes.


Douma.

domingo, 2 de marzo de 2014

Escritos de Tierra N° 19: EPÍTETO (Post – 98)


Como tu cintura en mis manos. Así creí tenerlo todo, a mi alcance. Como la fuerza que tenías al besarme así creí que el mundo me alcanzaba, con dulzura, con suavidad con una pequeña mordida al final.

Como la lindura que tenías al bailar así pensé que nuestro amor sería tierno, con los dedos hacia arriba, haciéndonos sonrojar. Un baile que no acabaría… o por lo menos eso era lo que pensaba.

Pero aquí estamos… Sin hablarnos… Con barricadas de enojo y decepción en nuestras costas, sin dirigentes, sin diplomáticos que aboguen por nosotros. Solo aislados, sin opción (ganas) a reclamos o derecho a luchar.

Como el abrazo que no quise darte,  aquí estoy… Frío, falto de amor para ti, con las manos mirando el suelo y un hoyo en el pecho cada vez más hondo.

Como el poco hombre que fui… allá estas tú… Distante, inmutable, incapaz de mostrar sentimiento alguno, de aceptar que sufres, de ver tus errores.

Pero así estaremos… Viviendo la vida que no cambia, marcando sentimientos que no olvidan, entregando a las manos de alguien más la baraja que se suponía nos haría ganar.


Como mis manos en tu cintura, cada mañana al despertar, así creí tenerlo todo… Resuelto… O por lo menos eso era lo que pensaba.


miércoles, 12 de febrero de 2014

Escritos de Tierra N° 18: AN SPOTLESS MIND (Post – 97)

… Recuerdo estar recostado detrás de las sombras cuando están aun eran rayos de luz, recuerdo desprender del polvo de estrellas mis zapatos de tierra antes de comenzar a levantarme y recuerdo que las nubes me mostraban siluetas de formas mortales para intentar animarme. Yo… cada vez las distinguía menos

Y moldee el camino cuando aun era incaminable y arrullé el crujido de mis pasos llamándome al andar… pues yo anduve, yo andaba y andaré.

Y sentí por primera vez al viento siendo viento y contemplé al olvido volverse nostalgia (tan callada) y probé el cansancio moteado de amargura y acaricie la inmensidad de las playas con sus orillas tentadas por mí… Y pensé en pensar, en caminar… y caminé y caminaba…

Y admiré al rió al volverse montaña, adoré a la luna que movía el mar, y respete a la suerte por el simple hecho de estar allí por obligarme a hacer cosas que no sabía que podía y por acompañarme hasta cuando ya no podía.

Y  hallamos un bosque de sentimientos que apareció frente a nosotros y ahí fue donde se marchó, no la he vuelto a ver y es que aun la espero (en cierta forma).

Y percibí que este bosque tan espeso quería aliviarme, consolarme… permitiéndome entrar… y yo entré. Y eso me hizo soñar, soñar que soñaba, aunque no soñé nunca.

Y seguía y avanzaba y olvidaba… y se inventaron las rocas para advertirme en dónde ya había estado e hicieron el hielo para que me viera envejecer en el y se movieron los cielos para confundirme y se creo la lluvia para mostrar que no me querían y se formó la nieve para explicar que nunca amaría… Y así llovió y nevó toda mi vida…

Y la soledad se rebelo a mi destino y el silencio se enfrentó al azar y yo me dormí y yo me perdí y regresó la nostalgia y desperté al odio y encontré al rencor… y ellos me dijeron: “El tiempo pasa…” – “Si…” – respondí – “Pero no tanto…”.

Continué. Llevando conmigo un rencor perpetuo, un silencio maltrecho, un odio que invita y una soledad subversiva… y no me importo… y no les importaba.

Nunca halle el manantial azul de las estrellas ni  el lago de aguas tranquilas que se hace llamar “paz”, ni a esa llama cálida y diáfana a la que llaman esperanza ni me tope con esa sustancia efímera a la que denominan amor, aunque tal vez siga buscando (si lo hice) pues aun sigo andando, caminando, vagando, viajando…

Y vague tanto que el frió se acostumbro a mi
Y anduve tanto que las huellas comencé a perseguir
Y merodee tanto que el sol empezó a ocultarse para descansar de mí
Y caminé tanto que el horizonte se acostumbro a seguirme

Y así fue, así es, así será.

Desde el principio del tiempo hasta el fin de los días.                                                         
El eterno resplandor de una mente sin recuerdos…

Nota a pie de página: Mis años de universidad en oda a esa gran película...

lunes, 15 de abril de 2013

Escritos de Tierra N° 16: EVERYBODY'S GOTTA LEARN SOMETIMES (Post - 91)


Si me sigo escapando de ti que le puedo decir a la otra mitrad de mi alma que se apresura conmigo, si no entiende por qué corro. Si pensar en ti se está volviendo poco a poco una pequeña travesura que tenia de niño para qué insistir, si redoblo los pasos al recordarte con la intención de no verme de nuevo tras los arbustos al doblar la esquina para qué evocarte ¿para qué exigirte? Sos como aquel timbre que tocaba por jugar  y del que me hacía huir a propósito ¿O no? No, sos tal vez la persona que quiero que salga, la que quiero ver molesta conmigo, la que ansío ver y de la que por temor me escondo ¿Y temor por qué?  ¿A qué? ¿A un juego? A seguir siendo perseguido por mis recuerdos cada año menos tuyos o a no ser alcanzado.

Ya no hay solo una esquina, no hay solo la cerca de un jardín, hay una barba cada vez más espesa, un cansancio inevitable que me aburre de mi… Tu piedra en mi camino tiene forma de promesa tiene olor a lagrimas acumuladas en la retina o tal vez en mi mejilla ya cada vez lo sé menos.  De cuando en cuando te recuerdo menos, me sabes a algo que solía probar, un ponche con grajeas de mi niñez, un ilusorio que es real solo por fotos, por las sensaciones en mi paladar.

Y si, la vida continuó para los dos… yo fui muriendo mis escritos en la justa medida en la que tú fuiste siendo más feliz, yo ya no me hallo en este nuevo mundo de castillos de papel y boletas que pagar, no me siento bien, no me gusta mover al mundo, no me gusta no parar, darle un tiempo a todo, no me gusta ser feliz.

No me gusta crecer, saber que alguien crece por mí, no me gusta abandonar mi niñez, dejar de actuar como un tonto, ser exitoso, comenzar mi día a las 6. Berrinches sin sentidos de un hombre que cada vez te necesita menos y que no está contento por ello.

Si yo quisiera acercarme a ti, si comenzara a buscarte, te engañaría con cualquiera solo por buscarte a ti, me engañaría a mí también pensando en tus ojos de mar como si estos fueran fáciles de hallar.

Todos tenemos que aprender alguna vez, que madurar… tal vez signifique no tenerlo todo.

Nota a pie página:  9 less.


sábado, 15 de diciembre de 2012

Escritos de Tierra N° 16: UN VIEJO FRAGMENTO (Post - 88)


“Hay algo que nunca debes hacer, después de eso todo puede estar permitido”. Es una regla muy sencilla para mí. Mi padre solía decirla todo el tiempo. “Debes tener cuidado, si no vives tu vida adecuadamente terminarás siendo la vaga inspiración para algún tonto escritor de mediano calibre como yo y créeme hijo que no hay nada más jodido en este mundo que ser la gran historia de una persona que nunca llegó a serlo.” No podría asegurar que ahora a mis 23 años entienda por completo el significado de esas palabras así como tampoco entendí la necesidad de decírmelas desde los 10. Supongo que mi padre siempre fue una de esas personas a las que les gusta hablar a media espuela  dejando lo más importante de la vida en el tintero para ver si alguien se anima a preguntar o a descubrirlo. Desafortunadamente para mi gracias a eso sé que me he vuelto una persona muy (demasiado) curiosa.

Ahora bien ¿Qué significaba lo adecuado para él, que lo es todo? Estamos hablando de una persona que no me regañaba cuando llegaba a las 3 de la madrugada a la casa pero que podía castigarme una semana entera cuando no ayudaba a mi hermana con la tarea. “No me importa que quieras destruirte a ti mismo privándote del sueño o tomando demás – decía -  después de todo es parte de tu adolescencia. Pero ayudar a la familia o a los demás en problemas es parte de ser hombre y esas faltas si no te las voy a pasar…” – Bah, menudo tío el que había resultado ser mi viejo. Bastante difícil de entender. Tal vez por eso soy muy tolerante  con las personas.

En la cabecera de su cama el respaldar era como una pequeña estantería ahí había una hilera de libros que siempre tuve curiosidad de leer, mi padre nunca pareció una persona  que tuviera tal hábito y en sus conversaciones nunca le escuchaba decir “Según… o, como dijo…”. Una noche cuando tenía 9 y él no estaba cerré la puerta del cuarto con llave y me abalancé sobre los libros sin titubear. Indescifrable sorpresa. Tenía libros con menos de la mitad de páginas en blanco, escritas a mano, algunas con hojas ya muy viejas. Tenía razón sobre el hábito – me dije – mi viejo no lee, escribe. Creo que desde ese día comencé a respetarlo. Como era de esperarse cada que podía me escabullía al lado de la cama para leer sus historias, pienso que si mi viejo hubiera tenido la constancia suficiente hubiera sido un gran escritor, pero él nunca pudo terminar sus historias. Quizá el trabajo lo cansó, quizá la vida le distrajo, que sé yo, de hecho nunca fue una persona muy constante, era algo olvidadiza con la mayoría de cosas, tenía la tez de siempre estar viendo algo con un semblante de tristeza y cuando le sorprendías ensaya o hacía algo tonto para hacer parecer que estaba perdiendo el tiempo. Soñando despierto le llaman.

Lo que nunca hizo mi padre fue llorar frente a nosotros aun cuando mi madre falleció, después de eso todo nos estaba permitido. Las primeras veces que yo, Katia y Almudena preguntábamos por ella no se rehusó a contestar, cuando quisimos verla nos llevó al lugar donde estaba enterrada inclusive nos mostraba fotos y grabaciones de ella. Cuando Katia cumplió 15 y Almudena tenía 13 mi viejo les regalo unos dijes que usaba mama de cuando ella era joven ¿Cómo los consiguió? Probablemente ya tenía pensado dárselos desde que hace mucho lo que me sorprendió fue el hecho de que los haya podido guardar hasta ese momento con lo descuidado que era pero para esas cosas siempre fue un papa genial, siempre tenía la habilidad de sorprendernos.

“Sabes hijo – una de nuestras últimas conversaciones – Un hombre siempre debe proteger a los suyos y proteger lo que otras personas valoran también…”. Que les digo, mi viejo a veces tenía la facilidad de sacarse una líneas esas de película en pleno fraseo, sobre todo cuando las sentía. Los meses que no pasan en vano me dan una buena oportunidad para reunirme con él y mis hermanas. Todo irá por mi cuenta esta vez, pero esta bien, el dinero nunca es importante en estos casos ¿Me pregunto que sería bueno para comer hoy? Quizá después podamos ir al cine o sólo regresar y ver una película en casa.

lunes, 1 de octubre de 2012

Escritos de Ensoñación N° 16: "LA AVENIDA DEL CAFÉ Y LAS COPAS..." (Post - 86)


Luego de varios años, cada lunes como a las seis te vuelvo a ver.

Luego de todos mis trabajos, de tus clases en la universidad, de tus mil peros (mi lucha eterna), de mi inconvencional melancolía y nuestro poco tiempo. Luego de tanto tenemos una tarde libre en común. Quien diría que esta vida que nos debía tanto ahora nos vuelve a unir.

Hay cosas que han cambiado. Tengo un trabajo más rentable, puedo pagar un taxi de la oficina a tu casa si me apetece, aunque igual trato de salir temprano y tomar el tren. Te siento más madura, ya no te preocupa que nos veamos por temor a lo que pueda sentir por ti y aunque ahora lo haga o no por fin podemos creer cuando te decía que una relación así podía funcionar. El descaro nos cae bien. Tú oculta pasión por lo que escribo y mi amor platónico por ti no tendrían por qué arruinar nuestra amistad.

La avenida del café y las copas se ha convertido con los años en el punto de encuentro de artistas y bohemios que pretenden más de lo que en verdad son y aunque solo algunos de verdad merezcan el título el ambiente que ellos han formado con sus afanes ha envuelto las noches tan humildes como esta con un cálido manto de inspiración, algo que nos resulta íntimamente atrayente. Cualquier lugar aquí puede ser nuestro refugio. Es imposible no sentirnos tan bien cuando tu aún muy en el fondo sueñas con ser esa gran pintora que viaja por el mundo y yo sigo debatiéndome entre ser un escritor errante o un cantante célebre.

Mientras hablamos de trabajo y de estudios nos miramos con una pequeña luz azul en los ojos preguntándonos si podremos tirar todo algún día y dedicarnos de por vida a lo que sentimos y aunque lo planeamos todavía nos falta la entereza para poder hacerlo o tal vez solo unos tragos de más.

Cada tarde al comenzar la semana me reencuentro con una vieja amiga que nunca lo fue tanto, de la que alguna vez me enamore sin saber cómo. Todos los lunes (o al menos esa es la idea) nos reunimos para planear como escaparnos de la vida que llevamos. Rodeados de bocetos de las personas que queremos ser la admiro porque ella es la mejor chica que conozco sin conocer. La más igual a mí, la que juega a dejar a su enamorado si yo dejo a la mía y aunque haya días en los que me parezca un sano intercambio sé que ninguno de los dos lo hará. Estamos atrapados en una gran comodidad. Una sensación de felicidad. Ella madura muy lejos de mí y yo me vuelvo viejo lejos de ella. Ella ya no tiene en el alma esa tierna inocencia con la que vino a mí la primera vez y yo de seguro ya no guardo rastro de esa luz que logro ilusionarla aquel día.

Pero ahora nos vemos, con la mitad de nuestras vidas ya resueltas nuestras frases de cordialidad se pierden entre ideas delirantes de rebelión, rebelión a la vida, al pasado, a esos malditos días que no quieren ir atrás. Lo que nos queda entonces es jugar entre supuestos. Una probabilista consolación de saber que en alguna vida paralela estaríamos los dos partiendo al mundo en un crucero por los mares del océano atlántico y sus purpurinas aguas de las que tanto te han hablado.

Los sueños que tuvimos cuando jóvenes quizá nunca fueron lo suficientemente fuertes como para dejarlos salir. Quizá la felicidad real sea mejor que la de ensueño, quizá nos vemos cada vez con esa pregunta en los labios esperando que el otro la responda pero nos quedamos callados. Tomándonos el último trago nos retiramos del lugar esperando volver la semana siguiente.

Cada lunes como a las seis la vida nos brinda la última oportunidad para tomar nuestra elección y cada lunes al parecer

PARTE 2

Nota a pie de página: Perdonen pero me siento incompleto para  terminar esta historia. El parpadeo contante del cursor en el documento se ha metido en mi cabeza, como el único final que puedo darle por ahora.


viernes, 24 de agosto de 2012

Escritos de Tierra N° 14: INNOSCENCIA (post - 84)



Tenemos un cuarto, un claro oscuro, gritos que resuenan en nuestra cabeza que no cesa de dar vueltas. La mirada vacía que se pinta de negro desafía una locura poco entendida. El eco de las palabras mancha las paredes de la habitación haciendo cada pequeño recuerdo placentero.

Bienvenida al nirvana, a mi estado de éxtasis, a tu liberación total. El mundo es una vil patraña cuando tu cuerpo se viste solo de sudor. Lo que somos no importa más que como nos unimos. Un completo extraño dentro de ti. Palabras que carecen de sentido se acurrucan sobre mí intentando ser almas gemelas. Mi incompleta inocencia se aclimata a tu calor.

Esencia de flores, estragos del alcohol, el resumen de todo lo vivido atornillado a la punta de tu lengua no parece mi futuro. Un dolor maquillado con rubor ¿Te sigues confundiendo? Jugando con la sublime paradoja que es dejarse llevar… del ritmo, de la cascada, del ímpetu en tu juventud.

Sintiendo los instintos. Movimientos salvajes de la pasión. Mi vida poseída por mis actos, por mis palabras, por mis manos. Hagamos un baile animal, dancemos al compás de los latidos sin sentir remordimientos. Tenemos un tiempo nuestro, un error de la realidad ¿Qué más vale si lo hacemos real?

Devoción, atracción por lo prohibido… condenándome la vida sin objeción he tomado nuestros cuerpos y les he obsequiado nuevos límites. El espacio es tolerante, pero nos encierra alrededor ¿Serás capaz de olvidarlo todo y recordar sólo lo importante? Considerando que haya algo importante o algo que olvidar.

Nota a pie de página: Return to innocence...

lunes, 30 de julio de 2012

Escritos de Tierra N°13: LO QUE HAGO POR TI (Post - 83)

Es ir a la librería y comprar los libros más grandes que tengan, los más pesados, llegar a casa y colocarlos encima del pequeño cuaderno en el que anoto mis emociones para que cuando me cruce contigo estos no puedan salir. Para que cuando hable contigo pretenda no tener que decir, cubriendo mí silencio al escucharte. Estar feliz, como si nada me faltara.

Es tomar un par de cigarrillos y fumarlos en la azotea comprimiendo la pena, dejándola salir del cuerpo coloreada de blanco viendo como me estalla en el rostro. Ninguna bocanada carece de sentido, amor. Tan solo el aire que cambia de color puede llevar a ti mis buenos deseos esos que por no molestar no te los digo. Lo que hago por ti… es desaparecer.  Mantenerme a distancia.

Es por eso que al ver tus fotos no te escribo, aunque me guste verte feliz sería incomodo hacértelo saber, podrías malinterpretar lo que ya está malentendido y sabe Dios a dónde nos llevaría todo eso. Lo que hago por ti es no hacer nada. Es seguir mi camino en una diferente dirección, preocuparme por ti sin que te enteres, es ayudarte haciéndote creer que no fui yo, lo que hago por ti es no hacerme notar. No confundirte… Apaciguar mis sentimientos hasta el punto de sentirlos tranquilos. Ya no emocionarme por ti.

Es seguir deshaciendo lazos que ya llevas desatados. No ser parte de tu vida. Alterar mi memoria para no creer que haya asuntos pendientes. Deshacerme de todo lo tuyo en el cuarto. No hablarle a una parte de mí. Es cambiar de peinado, de vestido, de mi forma de vivir. Es pensar en ti solo cuando estoy tomando para no recordarte a la mañana siguiente, para que el dolor de cabeza detenga la depresión.

Es hacerle el amor a otra persona, ilusionarme de alguien más. Es creer que es mejor. Lo que hago yo por ti es olvidarte aunque no sepa por qué, es avanzar aunque no vea a dónde, es cambiar aunque no quiera hacerlo.

Lo que yo hago por ti es no decirme lo mucho que aún me afecta tu partida y lo poco de sentimientos que me quedan…

Es estar feliz, como si tú no me faltaras.

domingo, 1 de julio de 2012

Escritos de Fuego N° 15: PUENTE DE CEREZOS (6/15) (Post - 81)

AMAPOLA



Los días de secundaria transcurrieron sin mucha emoción, así al acabar mi último año me percaté de que mi círculo social había cambiado. Con el tiempo la gente popular me fue encontrando menos interesante y las personas que antes ni siquiera había reparado en ver fueron a quienes más me iba acercando, imagino que mi madurez en algunos temas me hizo menos divertido.

Ser un alumno de intercambio el último año debe ser algo muy duro pero también debe llevar una razón muy importante. Su nombre era Alhelí, era una chica de contextura delgada  a veces parecía ser algo enfermiza. Sus cabellos largos eran de un castaño muy clarizo y al final de la frente a la derecha se podía notar una hebra de cabello lila que muy seguido solía ocultar recogiendo su cabello tras su rostro.

“Alhelí tiene los ojos claros, marrones claros, casi cafés, la verdad nunca he sido bueno para identificar ese tipo de cosas, solo te diré que eran muy silenciosos, al igual que sus palabras y su forma de andar”.

Casi afueras de la ciudad había una casona que nunca había sido habitada, por lo menos no hasta ese momento. La familia de Alhelí se instaló los primeros meses allí, al parecer era de unos familiares lejanos. Al cabo de unas semanas la casa fue recobrando poco a poco su color inclusive el pequeño vivero en la parte de atrás fue reconstruido, se decía que era la misma Alhelí quien empezó a cuidar las plantas y flores del lugar. Muchas veces al llegar pude percatarme de rastros de maleza en su mochila, sin olvidar claro su inconfundible fragancia a rosas.

Con los días la gente del pueblo comenzó a acudir a ella. La noticia de que sus flores eran muy hermosas no era mentira y esto hacía que las personas se acercaran a preguntar por ellas. Muy pronto el vivero en la casa Macheri se volvió uno de los atractivos de la ciudad.

“La vida debería ser feliz y alegre… y llena de color… como las flores ¿No lo crees así?”. Un día que por encargo de mi madre fui a pedir unas flores Alhelí me contestó con esta pregunta. “Creo que si alguien puede entenderlo quizá seas tú, mi padre solía decirme eso. Él era amante de estas flores, por eso me nombró como una de ellas…”.

La chica de las flores como tan tiernamente se le comenzó a llamar fue ganándose el cariño de todos en el salón y aunque siempre mantuvo su andar tranquilo y prefería no ser el centro de atención a veces resultaba ser inevitable. Ese año la escuela tuvo a la reina de primavera más linda de la que yo pueda recordar. Al terminar ese día, cuando nuestras conversaciones y visitas ya habían sido tantas como para estar un momento a solas nos dirigimos al vivero para platicar entre fragancias y colores.

“Si te disgustaba, no debiste aceptar la invitación…” “No es que me haya disgustado, es solo que no era necesario dedicarme tanto esfuerzo además todos parecían tan encantados con la idea que no podía negarme” – Si las razones pudieran hacer mella en esa cabeza suya hubiera continuado la idea, pero Alhelí era una de esas personas que son capaces de sacrificarlo todo con tal de ver feliz a los demás. Una analogía que para ese entonces ya había calado en mí antes.

“¿Por qué cuidas tanto las flores?”  “Porque eran los regalos favoritos de mi padre, él solía decir que la vida se formaba por un puñado de emociones y de buenos y malos momentos que al final siempre nos hacen sonreír. Para él las flores eran la metáfora de todo aquello en lo que creía, cuando murió llevaba un puñado de sus flores favoritas con él…” Me quede helado, en ese instante pensé – No debí tocar ese tema – Pero ella notó mi desconsuelo.

“Descuida, tú me recuerdas a él… La noche en que se accidentó iba en su auto afuera de la ciudad con un par de maletas en la cajuela acompañado de una de las amigas de mi madre. Esa noche mi papa nos estaba abandonando…” “…” “No lo tomes a mal él fue un gran padre y un buen esposo pero cada que estaba con él podía verlo en sus ojos, lo mismo que veo en ti… una profunda tristeza… la mirada al vacío, los ojos de atardecer. Mucho tiempo lo odié, no entendía lo que pasó pero en aquellos días mi madre me confesó todo, que esa amiga fue su primer amor y que en su ausencia ella se acercó a mi padre, los tres eran amigos y aunque mi madre sabía que el aún pensaba en ella no pudo evitar enamorarse ¿Es curioso cómo las personas se acostumbrar a cierto tipo de emoción, no? Por muchos años mi padre creyó amarnos pero ella regresó y esos ojos que por momentos se ausentaban comenzaron a explicar su nostalgia. Al menos su último momento lo vivió con la persona que amaba… eso me reconforta un poco”.  
    
“Por eso aunque no haya sido mi culpa cuido de estas plantas con la misma devoción con la que me hubiera gustado cuidarlo a él. Es lo que me dejó… nuestros recuerdos felices están entre estas flores. Por eso te pareces a él, porque en tus ojos puedo ver que tú buscas algo más allá de lo que puedes ver,  tienes esa tristeza en la mirada, en tu andar. Douma, yo no sé lo que tu hayas perdido pero en verdad deseo que lo encuentres, porque al igual que yo nadie estaría dispuesto a verter sus emociones en un pozo de nostalgias…”

- Alhelí, aquella niña de piel clara y recatadas palabras estaba en lo cierto, en todo este tiempo conociéndome advirtió mis lagunas, mis momentos de silencio. Te notó a ti, entre las hojas… entre tanto aún sigues tu… aún sigo protegiéndote… -

“Amapola… la flor que llevaba mi padre aquella noche eran flores de amapola… ¿Sabes lo que significan…?”

“… La amapola es la flor de la individualidad, de aquellas personas que son amantes de la vida, las personas que nos atraen y nos apasionan y de los que hacen un mundo mejor  pero que de ningún modo debemos atraer a nuestro lado porque en su naturaleza se destruye o nos destruye. Es una flor que seduce, pero que nos aleja…”

Desde cuando comenzaste a formar parte de mí, de mi manera de ser. Mientras me alejaba del vivero sentía la cabeza estallar, había tanto de esa noche que no estaba bien. Sus palabras, la historia de su padre, su manera de ver la vida, de verme a mí. Sin siquiera saber si estaba del todo en lo correcto  llegue mi habitación con un sinsabor en los labios. “A pesar que deje de nombrarte todavía siento por ti sin que me pese…”.  Alhelí y yo terminamos la secundaria juntos, no hablamos mucho de aquella noche y aunque se volvió muy buena amiga mía después de la graduación no la volví a ver y no la volvería a ver si no hasta ahora, hace un par de días, siete años después. Cari ¿Será esto una buena señal? 



Nota a pie de página: Es hora de una nueva temporada...

domingo, 30 de octubre de 2011

Escritos de viento N° 16: QUINTO SHOT (post - 75)

Esta volverá a ser una de esas noches

en las que, en secreto, brindare para ti.

Una de esas noches en las que el frío

se cuela en mi cintura y en la yema de mis dedos

Donde deberían estar tus brazos y tu rostro…


Esta noche las copas de whisky tendrán un sabor distinto,

en esta noche ensayaré una de mis tantas excusas

para salir a tomar aire en el balcón y allí

mirando la ciudad a oscuras me preguntaré…

En cuál de aquellas luces tintinea tu silueta,

en cuál de esas ventanas se cuelga tu sonrisa.


Esta noche metido en la casa de unos amigos

contare historias fascinantes,

alzaré los hombros ante unas miradas seductoras,

reiré a carcajadas de unas cuantas bromas

y diré que estoy bien cuando me vean callado

y como sé que no insistirán seguiré estando triste

por mi falta de interés, por su poca preocupación

y pensaré una vez más si estas allí, si ya te conocí,

si todavía no lo hago. Me preguntaré exactamente ahora,

luego de tomarme el quinto shot ¿Dónde estarás?

y qué podrás estar haciendo esta noche tan de madrugada.


Hoy he vuelto a extrañar a alguien que no sé,

he vuelto a besar a una amiga,

a querer salir con alguien que me intriga.

Hoy he vuelto a extrañar a alguien que no conozco,

a abrirme la camisa, a tomar de más

A fumar aunque nunca le vi la gracia.

Hoy he vuelto a hacer las cosas que no hago

para ver si ahora las siento diferente…


Esta noche, al final, seré uno de los últimos que quedan

seré el que lleve a todas a los baños o a las camas,

seré uno de los que no estará inconsciente

y uno de los que duerma porque no habrá otra cosa por hacer…

seré el que reciba más abrazos, más “Te estimo”

más “Si no tuviera enamorado...”

“Ya lo sé” diré “Esta bien” diré…

y luego muy bajito para mis adentros me diré:

“Hoy he vuelto a extrañar a alguien que quise, a alguien que inventé

o a alguien que me gustaría conocer…

y son en las noches como esta; rodeado de licor,

de buenos amigos y de mujeres hermosas,

las noches en las que más me duele su ausencia…”


Nota a pie de página: Inflamable por ti...

martes, 18 de octubre de 2011

Escritos de Fuego N° 13: LO QUE NO SOLEMOS DECIR... (post - 73)


“Te quiero” “Me gustas” “Te amo” que sencillo se suele decir cuando el sentimiento nos embarga, cuando todo se ve genial, cuando nos olvidamos de leerle esas pequeñas letras que cada uno lleva consigo a la otra persona, me pregunto si la emoción nos hará olvidadizos o por el contrario nos hace creer que aquella fe de erratas no es tan importante e inclusive no aparecerá esta vez… lo que no solemos decir es de que manera podríamos lastimar. A pesar de llevar todos esos sentimientos puros con nosotros hay una pequeña parte que callamos, que omitimos porque no sabemos lo que es, porque ni siquiera lo hemos pensado del todo. La inconsciente conveniencia de sentir cada vez más… El tema con los sentimientos es que el descaro o la inocencia de ellos es lo que más suele herirnos al final…


Es muy doloroso leer entre líneas cuando ya estas a mitad del camino. Ocultar lo que te duele por la segura convicción de que la otra persona ya lo sabe cuando en realidad no. Desilusionarse. Guardar tus sentimientos para ver a la otra persona feliz… cuando se empieza a querer de manera distinta cómo hacerle entender que siempre la querrás pero no de la forma que ella espera… cuando alejas a todos para no escuchar las palabras que tu misma terminas por decir… quisiera tener un mundo más sincero, quisiera saber si eso serviría de algo, si haría que las cosas fuesen diferentes…


Lo que no solemos decir: “Te quiero” pero es posible que en algún momento deje de hacerlo y no tenga el suficiente valor como para decírtelo y solo lo haga cuando encuentre a alguien nuevo con quien estar. “Te quiero” pero tengo dudas sobre si eso sea suficiente aunque me encante pasar el tiempo contigo. “Te quiero” pero no soy bueno haciéndolo, no sé como demostrarlo y tengo la impresión de que mi forma de querer no es la manera en la que tu quisieras que te quieran. “Te quiero” porque sin ti estaría solo. “Te quiero” aunque solo nos hayamos visto dos veces…


“Me gustas” pero no eres la única. “Me gustas” pero no siento que te quiera del todo. “Me gustas” pero aún sigo queriendo a alguien más. “Me gustas” pero he pasado por tantas malas experiencias que no quiero tener nada con nadie. “Me gustas” por tu sonrisa, tu mirada, tu cuerpo; lo demás es algo que puedo tolerar. “Me gustas” creo que podrías serme útil por algunos de meses. “Me gustas” y comencé a quererte cuando te extrañé. “Me gustas” por eso siento que lo mejor es que no estés conmigo. “Me gustas” pero aún hay muchas cosas de mi pasado que me duelen…


“Te amo” pero no soy capaz de mantener mis emociones. “Te amo” pero ya no estoy enamorado de ti… “Te amo” siempre querré que seas más que una amiga… “Te amo” aunque ya no te vea. “Te amo” siempre conservaré una forma de amor que sea solo para ti. “Te amo” pero no pienso en ti todas las horas del día. “Te amo” pero me he decepcionado de ti. “Te amo” pero soy muy cambiante, muy complicado. “Te amo” y hace mucho he comprendido que lo mejor para ti es que no estés conmigo, pero no puedo dejarte… “Te amo” y si me han de lastimar, quisiera que fueses tú…


“Cuando aprenderé a no ser tan confiado” “cuando dejaré de sabotear mi nueva oportunidad” “cuando dejare de sentir tanta necesidad, tanto dolor, tanta ligereza”. Cuando tendré la oportunidad de amar a quien quiero ahora… “Quiero ser más cariñoso” “Quiero ser menos caprichosa” “Quisiera ser alguien que te haga feliz”…


Hay tantas cosas que no solemos decir, cosas que todavía no siento, cosas que olvidé, que no quiero volver a sentir… No puedo pretender que todo el mundo las diga creo que sería más doloroso aún que la ilusión o tal vez solo esté exagerando, tal vez esas cosas no lastiman tanto y decirlas no sirva de nada al final, pero tengo una fuerte sensación en el centro del pecho que me conmina a creer que estoy mintiendo ¿Será que todos vamos confundidos? ¿Será que tratar de averiguar lo que uno siente hiere tanto? Una emoción sincera capaz de hacerme olvidar mi propia sinceridad o una emoción fuerte capaz de hacerme borrar mi propia debilidad, mis miedos ¿Qué es lo que puedo esperar?... Quisiera tomar la oportunidad para decir lo que no suelo decir tal vez así pueda entender que es una oportunidad que puedo tomar a cada momento… cuando lo quiera decir…


Lo que no suelo decir: “No voy a rendirme a ti…”

Nota a pie de página: ... Me has escuchado ¿verdad?



viernes, 30 de septiembre de 2011

Escritos de Tierra Nº 8: PUENTE DE CEREZOS (2/5) (Post - 71)

(DESDE TI...)

¿Puedes creer que han pasado ya varios días desde que no nos vemos? El viaje fue en verdad agotador, no sé porque tengo una sensación rara en la boca del estomago, debe ser la angustia. Douma ¿Cómo crees que sea mi vida en esta ciudad? A veces me angustia mucho pensar que no encaje tan bien como lo hice en nuestro colegio. Todo sería más fácil si estuvieras aquí, me ayudarías, me sentiría mejor teniéndote cerca. Lamento que no hayamos podido terminar el colegio como nos prometimos pero con el trabajo que tienen mis padres nunca se sabe. Aunque en verdad creí que esta vez nos quedaríamos más tiempo, fue el más largo de todos y a la vez se siente como si hubiera sido el más corto… prométeme algo, cuando las clases comiencen y las tareas se calmen un poco vendrás a visitarme ¿sí? Aunque sea una vez…



Hola Douma, al principio pensé que seria difícil y a pesar de que me ha costado un poco me he hecho de muy buenos amigos aquí. Sé que te agradarían mucho si los conocieras. Dime ¿Cómo van las cosas por ahí? ¿El gimnasio sigue clausurado? ¿Cómo esta maru? Espero lo estés cuidando bien dime ¿Me extraña? ¿Lo haces tú? Cuando terminan las clases y regreso a casa ninguno de mis amigos vive por donde yo así que tengo que hacer mi ruta sola. Sabes, extraño nuestras pláticas, nuestras conversaciones fueron únicas, creo que era verdad cuando me decías k eras raro ¿fue gracioso no? Aquella vez en la que te caíste por estar distraído y ver a cualquier lado menos a donde deberías ¿Algún día me dirás lo que distrajo? Este fin de semana vendrán unos familiares a mi casa así que creo que tendremos que esperar hasta la próxima semana para vernos Dime ¿Qué te parece el domingo?… ¿Ya sabes cómo llegar? En estos días te mandaré un dibujo de mi casa para que no te pierdas. Cuidate mucho espero verte pronto…



Douma, lo siento este domingo no podrá ser surgió algo de último momento lo siento de verdad, te lo explicaré luego, perdóname…


¡¡Oye!! ¿Que pasó? hace muchos días que no sé de ti seguro debes de estar ocupado la verdad yo también, hay tantos trabajos estos días que ya ni tiempo tengo para descansar y lo peor es que la próxima semana son los examen de mitad de ciclo ¿Puedes creerlo? ¿Tan rápido? Que te parece si terminando esta semana ahora si cuadramos bien una fecha para vernos dime ¿Podrías traer a maru ese día? Quisiera ver que tanto ha crecido. Cuidate mucho Douma y ¡¡escríbeme!!



Douma ¡Me haz dejado sorprendida! No sabia nada de ti y lo primero que me entero son estas historias que escribes ¿De verdad son tuyas? ¿De verdad te han pasado? No sabia que escribías tan lindo ojalá alguien me escribiera algo así alguna vez… no sé por qué pero aunque no me lo haz dicho te imagino en todas esas historias que escribes y de verdad creo que eres tú y que si te han pasado espero que sigas escribiendo así ¡Me encanta! además quisiera saber mas de ti, fuera de nuestros mensajes. Cuidate mucho ¿si?



Hola Douma siento no haberte respondido es que he estado algo ocupada y la verdad es que me he sentido mal, no sé lo que me pasa me gustaría tanto hablar contigo pero no creo que pueda, quisiera escucharte, que me ayudaras con todo esto… me siento destrozada, herida y lo peor es no tener a alguien a quien decírselo, pero espero que tu estés bien, cuidate mucho ¿si? Ya no estés llegando tarde a tus clases…


No, no te preocupes no es bueno que faltes a tus clases por eso yo seré fuerte ya no debo ser tan sentimental, tratare de distraerme recordarlo me lastima demasiado…



Hola Douma gracias por ese escrito si que fue gracioso ¡bastante! descuida ya estoy… ¡Demasiado mejor! Créeme. Suerte en tu semana yo aquí la estoy pasando bien…


Hola ¿Eras tú el del mensaje? lo siento he estado con muchas cosas esta semana la verdad quisiera descansar de todo, me gustaría desaparecerme por unas semanas si es que no para siempre…


Lo siento, lo que menos quiero es hacerte sentir mal, ahora ya estoy mejor sé que tengo muchas cosas que cambiar soy muy caprichosa y engreída, creo que no te diste cuenta de eso cuando vivía allá ¿no? Por lo menos nunca me lo hiciste notar. Creo que es verdad lo que leí de ti la ultima vez a veces hay cosas que necesitamos cambiar porque hacen daño a quienes queremos pero si es nuestra forma de ser ¿Estaría bien hacerlo? Siempre me dejas pensando cuando te leo quizá por eso me encanta lo que escribes…



Vaya ya termine mis trabajos ahora solo queda alistarme para los exámenes finales Douma ¡Puedes creer que ya estamos fin de ciclo! Que increíble estos meses han sido muy difíciles que bueno que ya se terminan. No te preocupes por no habernos visto seguro haz de haber estado muy ocupado al igual que yo además el viaje de ciudad a ciudad es muy largo y pesado, te entiendo no te preocupes que te parece si terminando los exámenes hacemos un esfuerzo y quedamos para vernos ¿si? Tú me avisas esta vez seguro que si la hacemos hay que poner nuestras ganas en ello ¡Ahora tendremos todas las vacaciones para hacerlo! Nos vemos Douma cuidate mucho ¿si? Y suerte en los exámenes ya nos veremos pronto.


Douma, Douma ¿estas ahí? no sé como decírtelo me duele mucho esto, mis padres quieren que pasemos navidad en la casa de mis abuelos no podremos vernos sino hasta año nuevo, lo siento debes estar cansado de que siempre termine postergándolo todo… prometo que será la última vez ni bien regresemos te prometo que será yo quien tomara el tren de ida para verte, espérame por favor.



… Douma ya no puedo más me he sentido terrible estos días mis padres me han confirmado lo que yo sospechaba no estamos aquí solo por las fiestas, nos vamos a mudar aquí, no voy a regresar, ahora estaremos más lejos aún. Ya no podré ver a mis amigos, ya podremos vernos… siento que todo se me viene abajo, no puedo evitar sentirme triste, no puedo parar de llorar… No podré ver a nadie nunca más…



Nota a pie de página: Una serie de historias cortas acerca de su distancia... Genial.


domingo, 21 de agosto de 2011

Escritos de Ensoñación Nº 13: THE SOULS OF AN ILLUSIONIST (POST - 68)

PARTE FINAL (2 DE 2)


"Recuerda hijo mío, no hay nada que no puedas imaginar... no hay nada que te ponga límites y no hay nada que me impida quererte pero si en algún momento no te puedo ver... imagina mi rostro, mi voz, siente mis abrazos con los latidos del corazón... y duerme, duerme que es tarde y luego tu mamá se molesta conmigo por tenerte despierto escuchando otra vez las tontas historias de tu viejo... aunque siempre terminen por gustarle..."


Ya es muy noche en el teatro y en escena el telón se corre de lado a lado frente a nosotros descubriendo la figura de un tipo flaco de cabellos rizos y atuendo divertido, él nos observa y sonríe. Su sola sonrisa nos hace reír. Con las luces encendidas la música empieza a llenar de tambores los oídos. El ilusionista comienza la función, despliega su contoneo gigantesco y el público carcajea, su cuerpo realiza figuras que cautivan, no pareciera que los brazos y las piernas pudieran doblarse así. El público se emociona. Telares de colores descienden cuando el retumbar de los tambores cesa. Detrás de él aparecen maniquíes disfrazados de personas. “Su acto principal” se rumorea en las butacas, no obstante yo pienso que es solo uno de ellos. La nueva melodía que nos cala la atención es hermosa. El embeleso sublima su intención, inclusive yo que soy consciente de ello no puedo resistirme.


El ilusionista nos ha sumergido en su mundo estrellado, en su mundo enrarecido, en su cielo de estelas, sus campos de madera y sus personas de porcelana, materia inanimada que en sus manos cobra vida, gentes sin rostro que sonríen, figurillas sin alma que bailan, muñecos pintados de sentires que como nosotros se rinden y se maravillan ante él, ante sus sueños, su fantasía, la fantasía de una sola persona porque aunque no lo parezca allí arriba en la tarima frente a nosotros hay solo una sola persona cubierta de su mundo, cubierta de humo blanco, de brocados, de burbujas; magia en una sola persona que nos tiene a todos extasiados, alucinados en su imaginar, una utopía que por esos instantes fue nuestra. Lo maravilloso de un ilusionista es que en su ilusión todo se ve espectacular y la verdad cuando eres parte de esos ojos uno puede olvidar que nada de lo que ves existe, desafortunadamente eso es lo que más lastima. La sensación de irrealidad, lastima. La expectativa de lo real. Lastiman las sonrisas que nos damos cuando estamos solos imaginando recuerdos…


- “Sabes, el final de cada acto me lastima, porque me hace saber que lo que viví fue tan frágil que se pudo desvanecer con el simple sonido de los aplausos… y sin embargo su sonido me reanima tanto… tal vez es porque entiendo que lo cree fue algo hermoso… tal vez por eso continúo, porque me agrada sentir esa fascinación… no importa como termine… las ilusiones son fugaces e intensas eso lo sabemos todos, pero no por eso dejaran de ser atractivas… ¿no crees?”


Es curioso como el ilusionista no sabe fumar, pero cada vez al salir del teatro enciende un cigarrillo solo para verlo consumirse. Antes hubiera creído que mi amigo el ilusionista es una de esas personas extrañas de las que uno debe alejarse o evitar conocer, pero ahora me agradan y en realidad busco conocer más personas como el… he descubierto que sus vidas son metáforas de lo que nosotros no nos atrevemos a hacer o de lo que hacemos en exceso. Sus historias sin duda hacen que mi mundo sea mucho más interesante. Me pregunto si eso también será una ilusión… que bueno que el humo del cigarro nunca se decida a responderme… supongo que ya entiendo porque a mi amigo le encanta tanto su naturaleza oscilante...


Nota a pie de página: Continuará.... pero ya no en el blog.



jueves, 18 de agosto de 2011

Escritos de Ensoñación Nº 11: THE ILLUSIONIST (post - 67)

PRIMERA PARTE (1 DE 2)




“No debería hacerlo, lo sé, sé que me lastimaré al final, pero es tan agradable, tan agradable que no quiero resistirme… crees que un solo instante de felicidad pueda valer tanto sufrimiento…”



2 ó 3 cucharadas de azúcar al café en los ojos de un romántico podrían indicar que hay personas que les gusta tomar la vida más dulce de lo que en verdad es. 1 o inclusive 2 podrían hacer suponer que hay personas que les agrada igual cantidad de amargura que de placer y para otras personas… bueno para otras personas el café solo es café.



Yo tengo un amigo, un amigo ilusionista que es capaz de crear metáforas de cosas tan absurdas como estas, metáforas cursis, exageradas todo el tiempo, pero que al terminar resultan siendo muy divertidas. Si lo tratas por mucho tiempo es posible que le tomes cariño, en la mayoría de ocasiones, más a él que a sus frases.



En la cafetería a la vuelta de la esquina del teatro aquel por el que estas noches su público le espera el ilusionista y yo nos tomamos un café cada viernes una hora antes de la función. Últimamente, como pocas veces, le he vuelto a sorprender mirando detenidamente el humo que se escapa de la taza – “Mi amigo el ilusionista suele ser muy hablador” – le digo – “… salvo en ocasiones en que las palabras que debe decir no viven precisamente de la razón…”. Lo conozco bien, con tantos años de amistad no podría ser de otra manera, sus ojos raros, su contextura delgada, sus brazos flacos, cualquiera que lo viera diría que es solo un adolescente y a mi ver tendrían razón. El ha elegido vivir así.



“Lo volví a hacer… - contestó – cómo no podría si se siente tan bien… si es lo que siento más mío… me ilusioné… volví a ver luces dónde no las había, volví a crear edificios en arenas movedizas, creo amigo mío, que esto ya es parte de mi, si tratas de cambiar algo sin éxito ¿Deberías seguir intentándolo?… ¿y si es mi naturaleza? ¿mi forma de ser?… supongo que cuando pasas tanto tiempo en el aire el cuerpo se te adormece tan rápido que el suelo ya no duele tanto…”



“¿Será verdad?...”. La mayoría de veces, cuando nos vemos, el ilusionista me hace reír con sus tretas , sus muecas, sus trucos, sus líneas sin sentido; sin embargo debo reconocer que de cuando en cuando hace o dice algo que me deja sorprendido. El es un hombre de muchas contradicciones, uno de esos románticos entristecidos que reniega de las cosas mientras suspira por ellas. El ilusionista sufre del corazón, en sus días oscuros, como hoy, nunca sé si sufre por una mujer, por su realidad o por sus sueños… supongo que una ilusión es una ilusión sin importar de donde provenga, si no llegan a realizarse siempre nos lastiman. En estas noches frente al espejo antes de cada función él ilusionista se mira fijamente y trata de adivinar si el mismo no es un espejismo, si todos no somos más que un espejismo, si no somos una suerte de luces, telas y mascarillas que danzan y cantan en las manos de algo o alguien superior a nosotros. Alcanzado por sus eternas interrogantes nunca se si consigue hallar las respuestas solo sé que de alguna manera logra desdoblar la tristeza pintándose una sonrisa en el rostro.



Nota a pie de página 1: Creo que he creado una historia que me reta como escritor.



Nota a pie de página 2: La segunda parte la subiré el domingo.




viernes, 5 de agosto de 2011

Escritos de Viento Nº 15: TAXI DRIVER (post - 66)




“El frío de la noche parece calarme los dedos, los ojos y resecar mis labios… creo que, ya no debería salir tan tarde del trabajo…”


Es una helada noche de invierno en esta gran ciudad. Irremediablemente cada año lo es más, no son horas para que uno este deambulando por las aceras sin una taza de café caliente en las manos, pero vale, a veces el trabajo agobia. Aunque… admito que… tengo razones para no salir temprano.



No sé, pero hoy no tengo ánimos de dar ese largo paseo hasta la estación del tren que me llevara de regreso a mi apacible cama. Hace siete años, cuando lo hice por primera vez me pegunte cuando sería el día en que dejaría de viajar por tren de noche y bueno, por fin, me apetece que ese día sea hoy.



Cuando uno toma el tren la ciudad se ve interminable, sus casas, sus edificios todo parece alargado y apartado como la neblina en los viajes al interior, como un interminable carrete de película, en esos viajes me sentía como un hacendado contemplando sus vastas tierras. Sin embargo en esta pequeña caja en la que estoy todo se puede ver como en el lente de una lupa, puedo distinguir las puertas, las ventanas, alcanzo a esclarecer la mirada de las personas y yo, a diferencia de la imponencia del tren, parezco estar atrapado en el medio. Siento una novedad. Me agrada esa sencillez. Tal vez he descubierto un pequeño placer.



No soy muy sociable, sin embargo lo curioso es que a pesar de eso siempre, de alguna manera, me las arreglo para tener una conversación cordial con algún extraño. Mientras perdía la mirada en las hipnotizantes líneas blancas de la pista el hombre que iba manejando develó una voz grave y cansada con la que se dirigió a mi mirándome ligeramente por el retrovisor con unos ojos viejos – “¿Es ud. nuevo por aquí, amigo? Parece que le gusta la ciudad…” – Hacia mucho que no viajaba de esa forma y ya había olvidado que en algunas ocasiones el pago por la ruta venia acompañado por una conversación, en su mayoría de veces, amigable – “No, realmente no, pero sin duda el paisaje me parece algo distinto…” – “si, amigo…” – Ya había olvidado también la increíble capacidad que tiene un taxista para generar una conversación de la nada, es algo muy gracioso en verdad – “… yo llevo recorriendo estas calles por casi diez años y solo recién, hace ultimo han estrenado estas luces que se ven ahí en los postes, parecen especiales para la noche…esta todo muy bonito ¿no? Hace que el camino se vea diferente, como que más acogedor… - En efecto Juan Rivas llevaba taxeando casi ya diez años desde que lo despidieron de su antiguo trabajo en una empresa de calzado que ahora, curiosamente, se ha vuelto muy conocida. Sin embargo a pesar de ser despedido arbitrariamente no presento reclamo o queja alguna, simplemente le dijo a su familia que estaba bien que de todas formas ese trabajo nunca le gusto mucho y que si lo había tenido era para ayudar a la educación de sus dos hijos y cómo ellos ya eran mayores y profesionales en realidad no necesitaba más ese trabajo, mejor aún, les dijo que el despido llego a buena hora pues ya estaba tramando algún plan maquiavélico para burlarse de su jefe y originar así su despido con una de esas bromas que, según él, estaba seguro iban a recordar en la empresa por décadas.



A sus 55 años se podría decir que la vida de Juan Rivas era cómoda e inclusive placentera así que luego de tomarse unos merecidos meses de descanso decidió dedicarse al taxi pues como le dijo a su esposa siempre le había gustado viajar, pero como ya estaba viejo para esas cosas decidió que sería mejor hacer viajes cortos alrededor de la ciudad y conocerla por entero pues por su trabajo y sus obligaciones nunca tuvo la oportunidad de conocer todo Lima y siempre se bromeaba a si mismo diciendo que se había vuelto un turista en lima sin fecha limite de estadía.



Ahora a sus 64 años el taxista Juan Rivas se conoce todo Lima, en su frente luce unas canas plateadas que se escapan con descaro de su gorra negra, sus cejas también blancas enmarcan unos ojos claros y cansinos, las arrugas de su rostro hacen ver que sus gestos son mayormente alegres y su sonrisa bonachona combina perfectamente con un ceño que parece nunca haber sido fruncido. Su pequeño carrito amarillo he de decir fue uno de los más limpios que he visto, el aroma a lavanda que llenaba los asientos era casi tan impecable como su destreza para manejar un diminuto reproductor de DVD en el que escuchaba su música favorita la cual me hacia remontar a mi niñez. Luego de platicar amenamente el resto del camino me despedí de él cordialmente, mientras esbozaba una amable sonrisa, como se tiene que hacer con los extraños que haz de conocer solo una vez y que te dejan una grata sensación de amistad en la mirada.



Mientras sus luces traseras terminaban de doblar la calle no pude evitar pensar que tal vez hay personas que viven una vida plena y feliz sin necesidad de aspirar nada más allá que su propia rutina, tal vez la vida nos acostumbra tanto a nosotros mismos que se nos hace difícil cambiar y claro a veces estamos tan concentrados en obtener lo que nos proponemos tan deprisa que se nos pasa por alto la idea de la espera, el tenerlo todo, el conseguirlo todo nos abruma. Tal vez cuando los sueños son de verdad, cuando los sentires son reales las cosas como el tiempo ya dejan de importar, cuando hay algo más importante. Lo más claro que tengo es que durante y al final de la vida, lo tengo por seguro, siempre descubriremos aquello que nos apasione hacer, así como el momento justo para hacerlo y disfrutarlo… ¿La espera… podría ser una forma de felicidad?



Nota a pie de página: Storyteller?


jueves, 3 de febrero de 2011

Escritos de Fuego N° 11: POSA PARA MÍ (post – 59)


Deja la tele encendida, puede que opaque un poco tus gemidos. Coloca un listón azul en la perilla de la puerta, dicen que es la mejor manera para no ser molestados. Una graciosa indirecta para gritarle al mundo que no los queremos aquí. Aunque no es preciso explicarlo luego de ver tu rostro sonrojado y mi sonrisa indiscreta no creo que la recepcionista piense que estamos aquí para tomar el té, asi como no veo posible tampoco que haya creído que los nombres que le dimos eran verdaderamente los nuestros pero como te murmuraba ayer mientras te daba de mordisquitos en el cuello: “Esta va a ser una experiencia muy divertida, bonita…”


Las escaleras que dejamos atrás a pesar de ser angostas brindaron el espacio necesario para comenzar nuestros juegos. (((Suficiente ya es que creas reconocer a todos lo extraños con quienes nos cruzamos por la calle cada vez que nos besamos para que ahora sí nos topemos con alguien que en verdad te pueda saludar))) pienso mientras mis manos surcan desesperadamente la tersa piel de tu cintura. Tú, menos preocupada o más entregada que yo, acaso, a los previos no pareces recelosa como en otras ocasiones, quiza no crees que nos puedan ver o quiza por fin ya haz comprendido, al igual que yo, que el constante riesgo de ser descubiertos hace que todo sea más excitante.


Detrás de nuestras cuatro paredes todo el mundo queda atrás. Dentro solo hay un hombre sin profesión, sin cargos, sin historia, dispuesto a hacerle el amor toda la noche a la mujer sin miedos, sin compromisos y sin presiones que yace al lado suyo. Teniendo toda esta noche de enero para los dos no puedo evitar el sonreir y decir: “Lo bueno de estar en un cuarto de hotel es que nunca vas a tener que preocuparte de cómo dejaste las sabanas de la cama…”


Aprovechando tus acostumbrados 4 minutos que pasas en el baño para arreglarte, cambiarte y sorprenderme con una nueva y, cada vez más, diminuta lencería apago tu celular y lo escondo en las profundidades de tu bolso. No queremos (quiero) que tu enamorado nos arruine el momento, sin embargo tal vez deberia llamarle y dejarlo en linea para hacerle escuchar como hacerte sentir mujer. Tal vez asi aprenda o por lo menos sepa porqué prefieres estar conmigo. Mas luego de un rato desisto de la idea, no quiero ser responsable de aumentar las cifras de alcoholismo en el mundo. Aunque este tentado. Una pequeña travesura que ya me perdonarás después.


La silueta a contraluz que proyectas es en muchos sentidos perfecta. Tu manera de venir hacia mi, tus encajes, tus portaligas, tus tacones altos. Tu cuerpo desnudo es lo que quiero ver. Me place, me excita, me alimenta, me da vida. Posa para mi, te ordeno dulcemente. Posa para mi, modelando tu atracción. Posa para mi, porque tambien te gusta.


No… ¿No? Dices que no meneando la cintura. Dices que no moviendo las piernas. Dices que no… desvistiendote. Desnuda saltas hacia mi sedienta de calor, de carne en tus uñas deseantes de respuestas ¿Por qué soy asi? ¿Por qué hago lo que hago? ¿Lo que te pido? ¿Por qué accedes? ¿Por qué me quieres?... una vez más ansío que tu sudor se mezcle con el mío, ansío sentir mis músculos romperse, tu respiración agitada que humedece tus cabellos, tus dientes arrancándome la boca. Posa para mi, para este momento. Has que nunca lo olvide, que siempre vuelva a mi como esta noche de enero. Posa para mi sin dudas, sin temores, sin mentiras. Posa para mi que todo lo que digo y siento es verdad. Posa para mi ¿Te digo por qué? No lo sé… quizá porque como artista deseo admirarte, dibujar tus fronteras con el pincel de mi lengua, reescribir tu cuerpo con la tinta de mis dedos, reafirmar tu sexo con la fuerza de mis manos. Por ti soy dibujante, soy escritor, soy escultor… No lo sé tal vez es solo que, como dices tú… soy algo pervertido.


Contando las velas de nuestro cuarto de hotel apunto de llegar la mañana el golpeteo de las gotas de lluvia que caen en la ducha llegan a la cama como un tibio arrullo. Yo, en ella, calmado, no hago más que pensar en ti aunque no me creas del todo. Sin hacer ruido mi fascinacion por ti hace que me levante y camine de puntillas hacia el baño para escucharte duchar. Mi curiosidad se vuelve pasión cuando luego de asomarme contemplo que no solo no has dejado la puerta cerrada sino que la has dejado entreabierta. Complacido voy hacia la fuente de mi arrullo deseando, pensando (((Aunque no me creas del todo, creo que me estoy enamorando de ti...)))

Nota a pie de página: Este escrito y esta canción siempre seran tuyos.


lunes, 17 de enero de 2011

Escritos de Ensoñacion Nº 10: PRINCESA CRAYÓN (post – 57)

¿Cuántos sueños debería soñar para comprender el mundo? Quizá una historia llena de ilusión, quizá un punto de lejano al corazón sea suficiente para entender la naturaleza de todo lo vivido. En la simpleza de un retrato la figura de una mujer me ha dado un segundo de tranquilidad. Los antiguos mayordomos de la casa van avivando mi curiosidad. Esa mujer en realidad fue una niña, una princesa ante sus ojos “Los mejores días de mi vida” “La más linda sonrisa” “La más agradable compañía” “Ella lo era todo hasta su irremediable reposo”.

¿Qué le pasó a la princesa? “¿Qué le sucede a la niña? Su sonrisa ya no relumbra, su mirada no destella; ella juega, baila y ríe tan bella. Ella sueña y a la mañana siguiente no despierta, ella duerme, duerme como si los días fueran noches y no despierta. No hay llanto, no hay temor, en su rostro la niña no tiene dolor. ¡Ay! Princesa por qué aún sigues dormida ¡Ay! Princesa por qué no quieres despertar, ya han pasado los días, los meses, los años y tus sirvientes todavía te seguimos esperando ¿Por qué no quieres regresar? ¡Ay! Princesa de sedosos cabellos ¿No podrías reavivar tan solo uno de ellos? ¡Ay! Princesa ¿Qué habremos hecho para cambiarte así? Tu pequeña voz ya no resuena, tu cuerpecito en vilo no revuela, ahora solo se mueve con el alicaído vaivén de tu respiro.

La niña no volvió a probar alimento a tocar el mar a beber el sol, pero tendida allí en su cama como estaba ella no desfallecía, no envejecía… a pesar de los años ella aun se veía como el primer día. Nunca supimos por que se puso así, quizá nunca llegó a gustarle nuestro mundo, quizá había cosas que quería cambiar y no podía quizá en sus adentros había más felicidad de lo que nosotros podíamos darle. Nunca lo supimos, pero aún así la cuidábamos, aun así aguardábamos por ella, aun así la quisimos y como tristemente tratábamos de aceptar algunas noches, contemplando la agridulce beldad de su ausencia, una cálida tarde de verano la princesa partió del mundo que ya no gustaba de ver, la niña de la casa nos dejó, diez años después de su misteriosa enfermedad, de su inexplicable decisión y nosotros que tanto la habíamos amado quisimos recordarla para siempre en un retrato; uno que hablara de ella como fue y como habría sido si hubiera llegado a esa edad con vida, con su sonrisa, con su alegría y aún con nosotros.”

Si tuviera que elegir, si pudiera decidir un lugar en el que pueda sentirme tranquilo, en el que tenga la fe total de poder conseguir todo lo que he deseado, si pudiera permanecer en un solo lugar que tenga todo lo que quiero, que me pueda dar todo lo que necesito no estoy muy seguro si todavia estaria aquí… no, miento, quiza no estaria aquí. Aunque para mi sorpresa no puedo alcanzar un objeto sin intentar mover las manos, no puedo probar una limonada que no sea dulce, no puedo enamorarme de alguien sin mirarla a los ojos.

En estas noches estoy totalmente convencido de que el pequeño oleaje artifical que construyo en mi resquebrajada copa de vino lleva más poesia y encanto que la inmutable soledad que navega por las playas de Barranco. Atrapado en sus arenas los sueños parecen una tibia caricia de mañana, un ultimo beso a los labios del sueño me da la calida ternura de comprender tu historia. Esta noche deambulo por los rincones de la casa antes tuya y creo verte en los pasillos del vestibulo, en las flores del jardin, en las pinturas de los cuartos, los óleos de tu habitación princesa parecen oler a ti, evocaciones de esa ausencia ahora escondida ¿Por qué niña? ¿Por qué nunca supiste que el imaginar lastima? Quiza los sueños de esta casa fueron tuyos, quiza esa mujer que dibuja las paredes (y que me acompaña ciertas lunas) sea parte del soñar; quiza ahora como todo este tiempo, Princesa crayón, te he estado soñando a ti.

Tal vez sea solo un deseo (como son), instintos que a momentos controlan el cuerpo y lo hacen reaccionar o dejar de hacerlo, dejar que la mente adormecida proyecte anhelos alrededor, verlas, escucharlas, sentirlas ¿Bastaría para volverlas realidad? Niña de la más linda sonrisa, de la más agradable compañía ¿Tus ojos cerrados hasta ahora te hacen feliz? ¿Los lienzos de ese mundo tuyo todavia conservan su intenso color? ¿llevaran sus colores la intencion, la razon? ¿Buscaran en la brecha de la realidad los motivos para no hacerte despertar? Princesa ¿Será que nunca quisite hacerlo? ¿Será que olvidaste cómo? Niña ¿Será que pensaste que por fin habias despertado?

Hoy he vuelto a la casa sola, a la casa vieja, he vuelto después de un largo tiempo y tu cuadro al centro de la habitacion aún encandila mi mirada como el primer día. Los mayordomos y sirvientes me reciben de la manera más grata posible, ellos son especiales en verdad, luego de la cena vuelvo a caminar por los pasillos, por el balcón y te veo ahí Princesa, nuevamente, bailando en el corredor. Descuida no le contaré a nadie (si tus sueños son los mios, si tu me estas soñando a mi, si yo te sueño a ti), el verte para mi es un secreto, una ilusion, un punto cercano al corazón, un estado de estupor, la naturaleza del sueño, la escencia del dolor.

Nota a pie de página 1: Los dias de mi ausencia los explicare en el prox post.

Nota a pie de página 2: Les debo el video, en estos dias lo colgaré

viernes, 19 de noviembre de 2010

Escritos de Fuego Nº 10: LA CHICA DEL TREN… (post - 55)

“¿Esperarías por mi? Aunque no te lo haya pedido, aunque no sepas si he de volver…”. Yo quería que aquello que imaginaba fuera verdad, pero mientras te espero en esta cálida estación del tren; tu rostro sonriente, en mi memoria, imaginando esas palabras que nunca llegaste a decir no son más que un sueño, un recuerdo artificial que creé muchos meses atrás para conservar esa ilusión de esperarte. Ahora. Aquí, ha comenzado a llover. Me pregunto… si aquel lugar del que vienes tendrá lluvias tan hermosas como esta… la verdad… yo espero que no.


Me di cuenta de que ella iba en el mismo tren que yo solo después de la segunda mitad del año. Con tantas personas subiendo y bajando todos los días me reconfortó saber que pude notarla antes de la llegada de la primavera. Las pocas cosas que supe de ella en esos viajes fueron que estudiaba en el mismo colegio que yo y que al parecer le gustaban mucho los libros pues siempre iba leyendo uno camino a casa y aunque solo fuera un pequeño descubrimiento el saber que ambos nos subíamos al mismo tren fue de esa forma que empecé a interesarme en ella. Dicho esto, no es como si hubiera querido investigarla, acercarme o hablarle, es solo que… ella… la chica del tren, solo con ser capaz de observarla desde cierta distancia podía hacer que mi día fuese un poco mejor.


Yo siempre he pensado que mi estación preferida es el invierno, a pesar de que no me agrada pasar frió, me gusta mucho sentir la lluvia, caminar en la neblina que cierra mis pasos y no me permite distinguir nada más que mi propio aliento, escuchar como lentamente la nieve va enmudeciendo la ciudad aletargando todo, como deteniendo el mundo para poder apreciarlo más. Ese invierno que hacía enrojecer tus mejillas y entreabrir tus ojos hasta quedarte dormida me regalo uno de los mejores recuerdos de toda mi vida. Verte ahí, tranquilamente dormida en uno de los asientos del tren con ese librito de pasta color marrón entre tus lindos dedos y con la clara luz del cielo que traslúcida en la luna caía suave iluminando tus cabellos será algo que nunca olvidaré. Fue en ese mismo invierno en el que te vi, bajando del tren en una de esas tardes en las que no debíamos encontrarnos. Tú caminabas atrás de mí, como siguiéndome, como si supieras mejor que yo adonde iba, en varios momentos quise voltear pero la idea de que estuvieras ahí por mi no me parecía creíble… y era así, justo antes de llegar a mi puerta te detuviste en la casa de al lado. Esa tarde, aunque no nos hayamos mirado, aunque solo escuchara tus pasos, si pudiera confesarlo ahora… me gusto mucho caminar a tu lado.


Uno de los últimos días del tercer trimestre, yo, como ya se había vuelto mi costumbre, esperaba verte pasar y sentarte a dos asientos del mió en el tren, como solías hacerlo. Pero no apareciste. Antes de partir te busqué y vi como una linda chica de tez clara y hermoso cabello largo, con una maleta en las manos y una expresión triste en el rostro abordaba el otro tren en dirección opuesta al mío. Era tu forma de decirme adiós. A la distancia creí ver una lágrima pero no estaba seguro si era verdad o si solo era el reflejo de mi propia emoción. Pensé en hablarte, en decirte lo bien que me había hecho tu sola presencia, tu contemplar. Bajé del tren, caminé hacia el tuyo y antes de llegar a ti comprendí que tan bella podías ser, aún en la tristeza, cuando toda la luz del día parecía concentrarse en ti, cuando el calor matizaba tu piel, cuando me quede allí, inmóvil, deslumbrado, sin saber que decir, que más hacer. Cuando te vi partir la estación era primavera. La estación más apropiada para ti.


Después de todo, al final, no pude hacerlo, se dice que hay cosas que son inalcanzables sin importar cuanto se esfuerce uno. Los días siguieron tal cual, sin ti descubrí que aquel tren al que tantas ganas tuve de ir ahora se había vuelto un lugar gris, lleno de personas opacas y de ruidos diminutos. La primavera se volvió el refugio de mis pocos recuerdos aquellos que alimentaba con escenas de ti, de los dos, pequeñas imaginaciones que utilizaba para recrear mi tiempo, una de esas noches descubrí que me había enamorado de ti, desde hace mucho, pero no supe entenderlo. Lentamente todo se volvió idílico, si ya no tenia tu presencia para poder sentirme mejor tu recuerdo fue el que empezó a obrar en mi. Ese tenue regalo que dejaste para mi me ayudó todos estos años en los que sin querer esperaba por ti.


Con los años sorprendentemente llegue a saber que aquel vecino de al lado resulto ser tu hermano, ya era amigo de él antes pero ahora tenía una razón mayor para platicar con él todos los días y con el tiempo supe de ti, pues llegaste a confiar mucho en él y él en mi. Llegue a saber que tu primer beso había sido tan incomodo como el mió, que lloraste por días cuando tu primera relación terminó, que te escapabas de casa en las noches siempre que llovía, que tenías problemas con tu nuevo enamorado y que no sabías como solucionarlo y por eso recurrías a tu hermano y él, que todo ese tiempo que fuimos amigos nunca mostró mucha destreza en esos temas, recurría a mi ¿Puedes creerlo? Al final yo terminaba ayudándote a regresar con quienes quizá no debías solo porque parecías estar muy enamorada. Sé que soy un cobarde por cuidar bien lo que siento, pero si me gustabas tanto no es ninguna sorpresa el que haya querido hacerte feliz. En verdad me gustabas y si no podíamos estar juntos solo me quedaba protegerte porque a pesar de que yo estuve envuelto en muchas relaciones en todos estos años, al final del día siempre una parte de mis pensamientos iban hacia ti. Pero no te sientas mal, ese día en la estación, fui yo el que no supo llegar a ti.


Hay una historia de amor en el pueblo, se dice que si eres capaz de conservar la luz de una pequeña llama en la cima de una colina durante toda la noche una diosa aparecerá frente a ti y te revelará si tu sentimiento es verdadero. Muchas parejas van ahí todos los días pero nunca han logrado quedarse lo suficiente. Yo nunca había aceptado ir hasta ayer, sé que estando solo tengo mucho más probabilidades de no lograrlo, pero quisiera intentarlo por los dos, aunque para ti esa idea no exista muchas veces para mi lo ha significado todo. El frío de la noche hace muy difícil mantener esa llama con vida, yo trato de no moverme, de no dormirme. Agazapado bajo un árbol trato con todas mis fuerzas de rescatar el fuego que llevo en las manos, el viento cambia de dirección y golpea de lado, yo trato de ocultar la llama que tambalea entre los pliegues de mi ropa, muchas veces parece inútil, parece que se apagará en cualquier momento, pero resiste. Mis manos forman un pequeño escondite que impide a las ráfagas de aire entrar. A mitad de la noche garuó. Las ligeras gotas caen heladas sobre el pasto, yo he formado una pequeña cueva con mi cuerpo, mis dedos enrojecidos ya no sienten el dolor de esa pequeña quemadura que paulatinamente desensibiliza mi piel. En el momento más duro de la noche recuerdo tu mirada, tu forma de dormir en aquel tren, tu silenciosa belleza, tus largos cabellos parecen rodear mi cuerpo ahuyentando el último frío del invierno y aunque solo te imagino siento como si estuvieras aquí ¿Cómo puede ser que me haya enamorado de ti con solo verte? ¿Es que pude notar algo más allá de ti? ¿Algo más que solo los cuerpos? La emoción que tuve en ese momento fue igual a las que tenía al verte, mucho más que en tus recuerdos. Al final de la noche entendí que aquella diosa nunca iba a aparecer que la única certeza del sentimiento que pude tener fue la de haber permanecido toda una noche amparado en ti, en un recuerdo feliz y comprender que el fuego nunca se apagó.


Hoy es primavera, como me lo comentó tu hermano, regresas al pueblo y yo ya estoy aquí esperándote en la misma estación del tren para decir y hacer todo lo que ese día comencé a sentir…


“Definitivamente lo diré, que gracias a ti he sido feliz. Definitivamente te lo diré, que las emociones que tuve aquella vez crecieron y se han convertido en todos los sentimientos que llevo hoy. Ellos… ahora ¿llegarán a alcanzarte?...”


Nota a pie de página 1: Lo ves. despues de tantos días pensaste que no lo iba a hacer, que lo habia olvidado. Me gustaría saber que piensas ahora.

Nota a pie de página 2: Me gustaría saber que pasó.