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sábado, 20 de septiembre de 2014

Despedida



Hola,

Con el post numero 100 he decidido culminar el proyecto de Anhelante Azul. Desde su primer post (11 de junio de 2009) hasta el último (11 de setiembre de 2014) ha sido un viaje increíble que ha finalizado de la mejor manera la cual espero mostrarles pronto.

Aprecio el tiempo la dedicación y el gusto que tuvieron por mis escritos en esta página y os presente mi nuevo proyecto Emociones de Crayón de un corte totalmente diferente a AA.

Nos vemos muy pronto anhelantes.


Douma.

domingo, 6 de abril de 2014

Escritos de Tierra N° 20: FREE FALLIN' (Post - 99)



Hay una parte de mí que no deberías ver. Hay un pedazo de mí que exagera lo que soy, solo para sentirme más seguro.

Hay una parte de mí que se aleja, que desdeña todo lo que he conseguido y quisiera vivir solo, sin mundo, sin personas, sin pies. Hay un momento de mí que te puede lastimar.

Hay unas ganas dentro de mí que no distinguen sentimientos, que pretenden y no esperan, que nunca quieren perder. Una suma de mí que se enterca y no acepta, que no sabe crecer… Hay una parte de mí que nos rechaza.

Me vence por ratos una manera de ser que busca presionarte, que le da sentido a las cosas que haces por sentir, que te dice por qué  las haces aunque no estés lista para saberlo ni yo tenga derecho a decírtelo.

Me ufano de una sabiduría primeriza, de una mirada singular y para nada atractiva. Como si fuera el mejor olvido que soy un mal tipo por no extrañar a nadie, por romperte el corazón. Me vence por ratos esta soledad: “Como no hay nadie más, más vale que empiece a quererme”.

Tengo una enfermedad que no me deja comer, que no me deja apreciar lo nuevo de la vida, que me priva de sentir sorpresa, me anestesia de emociones voluntarias, previendo todo lo que me va a pasar anticipa mi vida dejándome sin ilusión.

Una enfermedad que ingresa con dolor en el pecho, un agujero en el estómago que perfora el corazón. Es un mal congénito en mi mente, es una aflicción compulsiva en mis manos, crónica, irreversible, terminal. Como una bomba de tiempo atada a la columna vertebral.

Una parte de mi es todo lo malo que llevo, el peso de mis hombros donde nace todo lo bueno que me dicen tener. Entonces ¿Qué hacer?

Hay una parte de mí que alguien más debería entender, que yo ya estoy muy comprometido.

 

sábado, 15 de diciembre de 2012

Escritos de Tierra N° 16: UN VIEJO FRAGMENTO (Post - 88)


“Hay algo que nunca debes hacer, después de eso todo puede estar permitido”. Es una regla muy sencilla para mí. Mi padre solía decirla todo el tiempo. “Debes tener cuidado, si no vives tu vida adecuadamente terminarás siendo la vaga inspiración para algún tonto escritor de mediano calibre como yo y créeme hijo que no hay nada más jodido en este mundo que ser la gran historia de una persona que nunca llegó a serlo.” No podría asegurar que ahora a mis 23 años entienda por completo el significado de esas palabras así como tampoco entendí la necesidad de decírmelas desde los 10. Supongo que mi padre siempre fue una de esas personas a las que les gusta hablar a media espuela  dejando lo más importante de la vida en el tintero para ver si alguien se anima a preguntar o a descubrirlo. Desafortunadamente para mi gracias a eso sé que me he vuelto una persona muy (demasiado) curiosa.

Ahora bien ¿Qué significaba lo adecuado para él, que lo es todo? Estamos hablando de una persona que no me regañaba cuando llegaba a las 3 de la madrugada a la casa pero que podía castigarme una semana entera cuando no ayudaba a mi hermana con la tarea. “No me importa que quieras destruirte a ti mismo privándote del sueño o tomando demás – decía -  después de todo es parte de tu adolescencia. Pero ayudar a la familia o a los demás en problemas es parte de ser hombre y esas faltas si no te las voy a pasar…” – Bah, menudo tío el que había resultado ser mi viejo. Bastante difícil de entender. Tal vez por eso soy muy tolerante  con las personas.

En la cabecera de su cama el respaldar era como una pequeña estantería ahí había una hilera de libros que siempre tuve curiosidad de leer, mi padre nunca pareció una persona  que tuviera tal hábito y en sus conversaciones nunca le escuchaba decir “Según… o, como dijo…”. Una noche cuando tenía 9 y él no estaba cerré la puerta del cuarto con llave y me abalancé sobre los libros sin titubear. Indescifrable sorpresa. Tenía libros con menos de la mitad de páginas en blanco, escritas a mano, algunas con hojas ya muy viejas. Tenía razón sobre el hábito – me dije – mi viejo no lee, escribe. Creo que desde ese día comencé a respetarlo. Como era de esperarse cada que podía me escabullía al lado de la cama para leer sus historias, pienso que si mi viejo hubiera tenido la constancia suficiente hubiera sido un gran escritor, pero él nunca pudo terminar sus historias. Quizá el trabajo lo cansó, quizá la vida le distrajo, que sé yo, de hecho nunca fue una persona muy constante, era algo olvidadiza con la mayoría de cosas, tenía la tez de siempre estar viendo algo con un semblante de tristeza y cuando le sorprendías ensaya o hacía algo tonto para hacer parecer que estaba perdiendo el tiempo. Soñando despierto le llaman.

Lo que nunca hizo mi padre fue llorar frente a nosotros aun cuando mi madre falleció, después de eso todo nos estaba permitido. Las primeras veces que yo, Katia y Almudena preguntábamos por ella no se rehusó a contestar, cuando quisimos verla nos llevó al lugar donde estaba enterrada inclusive nos mostraba fotos y grabaciones de ella. Cuando Katia cumplió 15 y Almudena tenía 13 mi viejo les regalo unos dijes que usaba mama de cuando ella era joven ¿Cómo los consiguió? Probablemente ya tenía pensado dárselos desde que hace mucho lo que me sorprendió fue el hecho de que los haya podido guardar hasta ese momento con lo descuidado que era pero para esas cosas siempre fue un papa genial, siempre tenía la habilidad de sorprendernos.

“Sabes hijo – una de nuestras últimas conversaciones – Un hombre siempre debe proteger a los suyos y proteger lo que otras personas valoran también…”. Que les digo, mi viejo a veces tenía la facilidad de sacarse una líneas esas de película en pleno fraseo, sobre todo cuando las sentía. Los meses que no pasan en vano me dan una buena oportunidad para reunirme con él y mis hermanas. Todo irá por mi cuenta esta vez, pero esta bien, el dinero nunca es importante en estos casos ¿Me pregunto que sería bueno para comer hoy? Quizá después podamos ir al cine o sólo regresar y ver una película en casa.

martes, 27 de marzo de 2012

Escritos de Ensoñacion N° 14: Y en tus vestidos... (Post - 79)

Coge una manera dulce de mirar, tira un par de mis papeles tristes al suelo, salta hacia mí sin la menor intención de saltar de regreso y en alguno de esos momentos me veras con una expresión de claridad. Cómo puedes ser tan niña, cómo puedes aceptar mi seriedad y volverla tu alegría. Cómo puede enamorarme tanto tu manera de jugar.


Camina por el parque junto a mí, golpea tu cadera con la mía intentando sacarme del camino. Consíguelo. Búrlate de mí y vuélveme a mirar. Fija sobre mí esos ojos que siempre extrañaré. No me prestes atención, digo tantas cosas que no entiendes, dices tantas cosas que no me preocupan. Cómprame un helado sin que te lo pida, hazme sentir mal por ello. Cómo puedes ser niña tan niña, como puedes usar esos vestidos sin que te queden mal. Te quedan genial. Más que la apariencia creo que te gusta el viento, el viento sin malicia que acaricia tus rodillas, que sopla por tu cuerpo y suspira en tus mejillas. Toma estas, mis pocas ganas de hablar y conviértelas en rimas (como ahora). Respóndeme ahora ¿Qué tan difícil puede ser colarme en tus vestidos cuando no me ves? ¿Qué tan loco es sentir celos del aire?


Pelea conmigo. Si lo vas a hacer grítame que tienes razón aun cuando ambos sabemos que no. Enfádate conmigo, hazme unos pucheros. Nunca he sido un buscapleitos, pero no importa que tan calmado sea tú siempre sabes hacerme enojar. Confróntame como lo haces. Ponte caprichosa, engreída y sin cruzar los brazos todavía déjame engreírte. Recuéstate en mí. Tomate una foto conmigo aun sabiendo lo malo que soy para las fotos. Consérvala, aunque no me guste… lo importante es estar los dos.


Diles a todos sin decirlo lo mucho que me gustas, usa esas viñetas que nunca entiendo. Lo mucho que te extraño cuando no estas se puede resumir en una de ellas. Di que te encanta cuando digo lo mucho que te quiero con palabras sencillas. Di lo poco que te importa lo mucho que me esfuerzo cuando lo trato de decir con frases complejas que simplemente no te gustan. Luego de hacerme saber lo diferentes que somos me besas, me tomas de la mano con algo de inocencia, de hipocresía a la vida. Lo que hay que saber no lo sé contigo. Pero lo puedo sentir.


Domina con tus muecas mi indomable buen humor, háblame de la vida con tu voz de niña, muéstrame la madurez que hay detrás de esos vestidos de colores. Sé más seria, formal, impávida como cuando me preguntas que te queda mejor, como cuando no crees en el juicio que te doy. Sé nada de lo que antes dije, quien sería yo si tratara de cambiarte y para empezar ¿Por qué lo haría?


Si fuera un buen hombre con un buen corazón doblaría mis camisas contigo, tendería la cama, te haría el desayuno. Si fueras una buena mujer cocerías mis botones y no solo los harías volar, cocinarías de vez en cuando y no solo me darías órdenes de cómo hacerlo. Si fuéramos así mis lapiceros nunca perderían su tinta y tus vestidos nunca hubieran salido de la tienda. Que aburrida sería la vida si tu no fueras niña y yo no fuera lo que soy. Dicho sea de paso ¿Sabes quién soy?


Un día tú y un día yo. En tu maldad y en tu sonrisa soy aquel que las cree no siempre tan fingidas, tan indefensas. En tus rabietas soy la almohada de tus golpes. Soy en tus antojos lo que no puedes conseguir, tus dudas en el rumbo de la noche… La danza en tus vestidos, la tierra que mueve tu baile. De alguna manera tú y yo nos vemos bien, nos llevamos mejor. De todo lo que dije antes creo que eso es lo importante.


Nota a pie de página: My shadow days are over now...


martes, 25 de enero de 2011

Escritos de Mar Nº 11: TRANSHUMANTE… (post - 58)


Me gustaría decir que estas semanas en las que he estado ausente han sido ocasionadas por algún retiro espiritual , unas vacaciones al Caribe, por unas sencillas tomas de sol o por un sequito de adorables chicas en bikini haciéndome una cordial invitación a perder un poco (con ellas) el calendario para perseguirlas unos cuantos días en busca del perfecto bronceado que vista mi piel en estas tardes de enero, pero la verdad es que no soy muy fanático de las playas y mis vacaciones de verano nunca lo son tanto. Mi ausencia estas semanas se debe más a fallas técnicas (o tecnológicas) que a fallas de origen. Matemática básica: Bloguero + escrito – computadora = No post.


Hastiado del tiempo libre sin estar cansado busco nuevas formas de encontrar las mismas cosas. Pienso, quizá si cambio quien soy pueda cambiar lo que encuentre, si reemplazo mus gestos tal vez encuentre nuevas manías ¿Si cambio mi apariencia podre cambiar lo que atraiga? Juego a los roles conmigo mismo, quizá mis emociones ya lo han empezado a hacer, quizá estoy triste sin saberlo, quizá espero a alguien que nunca vendrá ¿Por qué siempre todo lo que digo es quizá? Las interrogantes del nuevo año, cuestionamientos de una persona experimentada que quiere serlo más, preguntas que el aire de estas tardes no quiere responder comienzan a empañar mis lunas. No soy yo mismo estos días. Esto, sumando a una serie de eventos muy afortunados que en contadas ocasiones me apetece llamar vida hacen que indague nuevamente mis inicios, la que considero la forma más pura, poética y perfecta de escribir.

De vuelta al papel y al lápiz (lapicero para ser más exactos) vuelvo a escribir con algo de desazón y mucha curiosidad en las manos, una poca de intuición y grandes cuotas de libertad me hacen imaginar planos de mi propia consciencia que aún no había explorado. Un querer escondido, un cariño muy lindo, una complicidad sin sentimientos, lo bonito que se vuelve bello, el alma separada del cuerpo ¿es posible? Quizá (…?) nuevas formas de llegar a la misma conclusión infinita y absoluta “Todo es posible a momentos”.


Escribo todo a medias porque estos días han venido cargados de situaciones a medias, a medias las vías, a medias los besos, las caricias, a medias las puestas de sol, medias son quizá lo que necesito para dejar de caminar descalzo, aventurado a la complaciente niebla de estas noches, un algodón de azúcar que enmiela mis dedos haciéndome pensar que tengo algo entre las manos demasiado dulce como para no morderlo, demasiado frágil como para asirme a el. Aunque la verdad de toda vida es que nada es predecible quizá lo intangible se vuelva tangible, quizá la incomodidad se vuelva paz, quizá no pase nada, quizá al final todo siga yendo igual (…Tal vez siga caminando por el limbo con tanto placer y dolor como hasta ahora…). Como sé, en los años que he vivido he aprendido a buscar diferentes alternativas para diferentes situaciones no es bueno (a mi ver) centrarse en una sola idea, la expectativa puede devenir en decepción. No obstante, para mi nostalgia, con todo lo que hago puedo evitar un golpe directo pero no puedo evitar ser golpeado, un hincón que lastima al contacto pero que sana rápidamente. Como sé… todo cambia, todo evoluciona, todo avanza.


En mi vida hay sueños e ideas que no van a cambiar luego de eso todo lo demás es inseguro. Puedo desear quedarme en una sola ciudad para toda la vida, pero mañana puedo desear conocer el mundo. Puedo ahora no pensar en casarme, pero mañana tal vez quisiera tener un latido mío, una mujer a la cual pertenezca. Lo que siempre sabré es que las ideas cambian de acuerdo a la experiencia y a las personas que conocemos (lo que consideramos especial, a las que permitimos entrar) lo único capaz de cambiar una vida es otra vida ¿obvio no?


Si ando virado, alucinado por estrellas de noches que aún no llegan, si en mis desvaríos me sumerjo en lenguas de fuego que intentan lamer de mi cuerpo toda la sal, si doy vueltas en mi cama con delirio y no puedo dormir, si hay bondad con maldad en mis besos, si puedo ser muchas personas entre silencios no es nada personal… solo soy yo… olvidando al mundo olvidado… cambiando al mundo cambiado… tiritante, transfigurante… transhumante…

Nota a pie de pagina: ...


domingo, 12 de septiembre de 2010

Escritos de Ensoñación Nº 8: LOS ABRAZOS DEL ALMA (post – 49)


Año 2006, cuatro años atrás, no creo que en un día como hoy, pero quizá sí en un mes parecido a este, donde el invierno no lo es tanto en las mañanas como lo es por las noches, donde las calles parecen vacías aunque estén llenas de gente y donde yo ya guardaba mis primeros escritos en retazos de papel que escondía en los bolsillos de mi pantalón, sin cruzárseme por la mente siquiera el compartirlos, el publicarlos o leerlos y menos a Aura, que en ese año y como ahora ya es costumbre aparecía de vez en cuando para hablarme, para caminar, para llenarme aún más los bolsillos, para mejorar mis historias.


Una de esas noches en las que yo bajaba del boulevard, abstraído y distraído, me detuve a conversar con un viejo amigo que aún tengo, sin nada en particular que decir, solo para platicar. Es curioso pero quizá en los inviernos el alma se duerme un poco por el frió que contienen los heleros, como si el hielo del mundo empozara nuestras almas. Lo cierto es que no la sentí llegar o acercarse, solo miré y ahí estaba ella, no recuerdo quien la acompañaba, no recuerdo cuanto tiempo tenía sin verla, solo tengo grabado en la memoria que la saludé y nos abrazamos automáticamente, como un reflejo, un abrazo que nos sumió en una noche diferente, un naufragio para dos, la fisonomía de un secreto… el abrazo de las almas.


Como confesar una emoción con los movimientos del cuerpo, transmitir un deseo, un anhelo de felicidad, de complemento. Mi primer impulso natural. Una sincronía de latidos que aún ahora me acompaña cada vez que me detengo. Pienso en ella, atisbos de lo que podría sentirse consumar un espejismo. La propia esencia abandonando la carne y los huesos huyendo por los poros de la piel como si el cuerpo entero suspirara. Paralizando el corazón, quemando la sangre en mi pecho, dejándome sin aire, cambiando mi centro, dejándome suspendido en un silencio abrasador, un cúmulo de emociones de tórridos momentos, respirando por inercia, oyendo por inercia, sin oxigeno, sin sonidos, con el halo entumecido, dudando; entrelazado en lo deslumbradoramente etéreo del tiempo. Sintiendo como una aura imperceptible nos envuelve alrededor, el resultado de su transpiración en la mía, la mezcla sordina del calor que se convierte en fragancia, el inútil abandono de un mundo que por un instante nos hacía feliz, la inopinada aproximación de lo que algunos llaman amor, intransigente capricho… un beso imaginario con los ángulos del cuerpo.


Mas a mitad de la noche me asaltaron la luna y sus estrellas, preguntando ¿La vas a dejar ir o ella te dejará ir? Ni lo uno ni lo otro, inexactos son mis recuerdos, creativos a veces, pero no temo decir que trastabillamos un par de gradas abajo y terminamos separados, ella con una sonrisa enrojecida y yo con una frase estúpida, parte de mi nerviosismo. Lentamente, a regañadientes, los cuerpos recobraban su espesura, su soledad, sus barreras. Hubiera querido susurrarle lo mucho que presentía que sería para mí, pero hay cosas que no es bueno decirlas aunque el corazón nos apueste su certeza, quizá en ese entonces compartimos una epifanía, quizá el recuerdo de un futuro nos incluyó en sus delirios, quizá después de todo si existen dos almas con la misma medida. Quizá, sin importar el invierno, hay meses donde los cuerpos pesan menos que el alma y caen como una caricia. No importa como, todos hemos tenido besos más íntimos que un abrazo; pero abrazos más íntimos que un beso, solo pueden ser los abrazos del alma, empatía que toma años en otros cuerpos conseguir y aunque ahora en estos años los días se pasen muy rápido es bueno poder recordar mis nostalgias, que formar parte de lo que soy porque me gusta ser quien soy y las personas que conozco y conoceré a causa de ello.


Nota a pie de página 1: Algo demorado lo sé. Hace mucho que no hablaba de Aura

martes, 19 de enero de 2010

Escritos de Mar Nº 5: ‘MENEO IMPROVISAO’ (post – 24)

- 1, 2, 3, va… 1, 2, 3 va… => ¿cuánto falta para acabar?
– Un par de horas más => Ou, genial.

Fin de mi turno, sudado y hastiado como estoy agito las manos de lado a lado a cada una de las personas que pretende hablarme, exhalando entre dientes “Si, esta bien. Yo lo hago. Ya vete” con la poca certeza (y la poca importancia) de saber si me han escuchado o no subo las escaleras con un pasito algo chistoso pues tengo tierra y arena en los zapatos además de unas cuantas piedritas que suben a mi rostro a manera de muecas, no muy agradables a la vista, y un par de maldiciones sinceras, licencias que me permito con cada pisada que doy, cada vez que el fastidio y el dolor en los pies se vuelve insoportable.

He llegado a mi habitación en este hotel y juro que en este preciso momento no anhelo nada más que una buena ducha (¡Que se vayan por la borda los 23 posts anteriores!) Abro la puerta del baño, me quito toda prenda molestosa e insoportable, no interesa si se alfombran en el suelo no pienso siquiera en volvérmelas a poner ahora. Camino descalzo por el cuarto, pongo algo de música y me acerco a la ducha, minutos después en medio del rasqueteo y la sobada de rigor cantó un poco para relajar el cuerpo, el agua que cae de la regadera me parece un regalo de los dioses y después de permanecer allí más de media hora solo por puro disfrute salgo del baño resignado y en éxtasis, la música que llega a mis rechinantes oídos me incita a mover cadenciosamente la cadera (como lo hacia en la ducha) procurando con algo de astucia no dejar caer la toalla verde que tengo ajustada a la cintura, sin embargo después de unos segundos de ensalzarme con el ritmo no me preocupa ya su destino y voy envalentonado con los armónicos de la canción surcando toda la habitación mientras que la humedad de mi cuerpo se evapora a golpe de viento a merced de este linda (yo digo no) y espontánea sinfonía corporal.

Con la toalla ya en el suelo a causa de este ‘meneo improvisao’ la música sigue tocando y este bloguero se sigue moviendo, no obstante después de algunas canciones la imagen de una cama de dos plazas como la que tengo al lado me apetece en demasía y lentamente la voy trepando seducido por su acolchonada figura y su “pachoncita” manera de incitar. Me bastan solo 3 ó 4 minutos para caer inconsciente sin queja alguna, tan rápido que cualquier malpensado creería que enviaron a Morfeo rauda y precisamente para acallar mis invenciones dancísticas.

Cual haya sido el motivo no importa mucho viendo el buen relajo en el que estoy ahora. Ahí estoy yo totalmente seco y con la lengua a un costado. Durmiendo con menos ropa de la que debería. Soñando en pensar poco, en actuar más, en dormir mucho y en que mañana después de trabajar tendré deseos de volver aquí, de bañarme, de bailar y de dormir. Sueño: No sería mala mi vida si pudiera vivirla así.

Nota a pie de página 1: Dedico este post para una gran amiga en su cumpleaños. Gracias por no importarte llegar tarde a tu casa algunos días solo para quedarte a escuchar mis tontas complicaciones.

Nota a pie de página 2: Si se me permite el proximo post hablare sobre un tema pendiente: El día de Año nuevo.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Tinta Cuarta: EXTRAÑOS APARTADOS (post – 21)

(EN LOS DÍAS NUEVOS)


- Hola, ¿haz venido a verme?
->… yo, de cierta manera… creo que te extraño.

Ha caído la noche en la ciudad, son más de las doce y a pesar de que vengo de afuera, de muchas horas de caminar, me las he arreglado para sacudirme el cansancio y rebuscar entre mis cosas una hoja de papel y algún gastado lapicero por los cuales pueda escribir. Pues hoy, ahora, siento la imperiosa necesidad de escribir y sorprendentemente en mi afán de encontrar la precisa materia que me permita hacerlo me he topado con viejos cuadernos en cuyas esquinas y hojas finales he hallado viejos escritos, viejas canciones, poemas e historias; dibujos y cuentos que solía escribir hace tiempo ya, en mi época de colegio, y siento como si hubiera chocado conmigo mismo, un (mi) yo de tiempos no muy lejanos y tengo curiosidad de buscarme en ellos. Asi que antes de tomar estos nuevos deseos por escribir y antes de comenzar esta segunda temporada tengo curiosidad de leerme a mi mismo, como era, tengo ganas de recordarme…

Es más allá de la una de la madrugada y no tengo sueño todavía, leer mi pasado y tratar de conjurar el momento exacto en el que lo escribí ha resultado más motivador y confusamente placentero de lo que esperaba. Me he arrancado a mi mismo un par de risas, unas cuantas manos a la cara y algunos ceños fruncidos por las cosas que escribía impetuosas y atontadamente profundas, pero las miro con ternura, la ternura con la que un joven contempla sus juguetes de niño. Cojo ahora alguna de esas hojas opacas y me pongo a escribir ya no quiero prescindirme más pues ayer, atraído por una de mis tantas cavilaciones tempranas estire la mano para zambullirla en mi bolsillo derecho en busca un pedazo de hoja y un trajinado lápiz, objetos que un recurrente escritor siempre debe tener cerca, mas esta vez mis manos en los bolsillos solo pudieron encontrar mis propios dedos (pues dije que descansaría estos días), lamentable accidente de resguardar mis ideas en la escuálida tela de mis memorias, tan traicioneras siempre y ya que aún hay emociones que no quiero olvidar y palabras a las que no renunciare por amor a ellas y a mi vaga promesa de poder decirlas algún día volveré a escribir

Quiero volver a escribir, volver a postear; porque quiero leer nuevas historias (y renovar pasadas), porque extraño la posibilidad de pensar que a través de estos escritos aquellas personas que quiero y que desearía querer piensan en mí, que me recuerdan, que me buscan y aunque no sea cierto la sola idea reconforta tibiamente mi ánimo y me es suficiente para volver a escribir, porque no puedo alejarme totalmente de mis pensamientos, no puedo dejar de crear, de imaginar ni de imaginarme extraños apartados cada vez que salgo a caminar por las calles, cada vez que me mire al espejo, además aún creo poseer algo de aura sobre el cuerpo, algo de nieve en las manos y muchas otras sensaciones más que reconocer y espero tener las precisas experiencias para vivirlas, espero un capitulo dos aún mejor que el capitulo uno y comienzo una segunda temporada con la intención y el destino de un cosmonauta.

Nota a pie de página 1: Si, he vuelto.

Nota a pie de página 2: Por si les es dificil adivinarlo el Capítulo 1 se llamaba Anhelante Azul.


jueves, 8 de octubre de 2009

Escritos de Ensoñación Nº 2: NOT MYSELF (post- 14)

(ANDANADA DE DESTINOS)



No hay buenas palabras con las cuales podría haber comenzado este post, por más que lo pensé, por más que trate de idear algo hermoso (como cada vez que me siento perdido) o algo que pudiera brillar, no lo conseguí. Hoy hay tanto que decir que no puedo concebir una forma de empezar, así que entinto primero una disculpa porque aún hay emociones que no sé como sentir, como expresar y las cuales no quiero entender por temor a alejarlas de mi, por temor a perder su doloroso encanto, su embelesante confusión aquello que como en este momento me abstrae fácilmente de cualquier muro en el que pueda estar.

Ya de por si estos días tenían muchas cosas de las que hablar cada una impregnada imborrablemente con un sentir tan diferente y tan preciados para mi que no advertí la astuta manera que tuvieron todos de agolparse contra mi pecho como una certera andanada de destinos, ligeros caminos que construidos al mismo tiempo acorralan mis pisadas y marean mis ocasionales ganas de andar, de quizás trotar y como yo lo veía nos habíamos hallado todos alguna vez, con tantos rumbos al frente y sin saber cual tomar.

Aún ahora cada letra escrita me cuesta más que la anterior, estoy dudando, titubeando entre lo que podría querer y lo que quiero más, conversando ahora con un viejo cuaderno en el que anoto todo aquello que considero especial, lo que viene de mi, lo que llega a mi por impulso natural de alguien más y que mayormente no considero mío por entero, me quedo en silencio escuchando una suave canción que me susurra que “no soy yo mismo”. Todavía no sé que hacer, mi viejo cuaderno enmudece quizá su experiencia le indique permanecer callado, quizá nunca ha hablado y no tendría por que empezar ahora, solo cree estar haciendo suficiente al mostrarme en sus derrapadas hojas siluetas que yo mismo he dibujado, palabras que yo mismo he plasmado, acordes que yo mismo inventé. “estoy tentado a recordar… es eso lo que quieres” replico, pero lo único que escucho es la misma canción (“… yo soy alguien más”) él solo me mira, tal vez quieres que te mire – “¿Qué ves?... ” – veo una escena imaginada de un viaje acompañado una mujer y hombre conversando ambos sonriendo y platicando más a gusto ahora que son ellos mismos que cuando pretendían ser alguien más, más a gusto yo al darme cuenta que es a mi a quien veo, veo un bello rostro a la distancia y entiendo que es verdad que a veces la vida parece un arte, veo a una mujer llorando a mi lado y su llanto me lastima y mi inutilidad me hiere, pero lo sé, por más que me cueste aceptarlo las palabras no siempre ayudan y a veces decirlas es estúpido, a veces tratar de contener lagrimas es estúpido, a veces morderse los labios y aceptar las lagrimas de otra persona es la mejor manera de ayudarla.

Confiar, querer querer, impresionar, dejar llorar. Hay tanto por hacer, tanto que sentir, tanto que escribir, que no me importa tomarme un día para adorar mi ignorancia, para anhelar mi futuro aunque por momentos tema su infinito, su incertidumbre… hoy termino así como soy, como estoy, con un puñado de emociones bajo el alma, con los ojos antojados de una mirada más profunda que la suya, esperanza propia de un mendigo que vaga por un mundo aún más pobre que el suyo y que aún así sabe sonreír, como yo, va por ahí llegando tarde a cualquier lado, entonando una de sus tantas canciones como si nada importara tanto, con un saco que alguna vez le regalo algún hombre de mar por solo hecho de saber escuchar y en el que guarda un par de monedas y unas lagrimas prestadas por si algún día las llegara a utilizar y al hombro un desgastado morral que por las noches cobija las hojas que junta como almohada para no olvidar escribir sus sueños, para escribir no olvidar soñar. Él, como yo, llego así a este día y en la andanada de destinos nos topamos, indecisos, sin mejor opción que la más tonta – “Ok, tu toma mi camino y yo seguiré el tuyo” – “Bien, toma este morral…” caminar no es difícil, escoger caminos si lo es, pero siempre habrá a quien encontrar y con qué chocar, solo hay que estar seguros de tener siempre algo que dar pues en lo que a mi concierne debo a alguien un morral que he de pagar a alguien más y si te encuentro en el camino me gustaría que te lleves algo de mi contigo como a mi me gustaría llevar algo de ti conmigo. Hay tanto por hacer, tantos caminos que seguir, tantos yo que dar y encontrar que siempre es bueno confundirse en el silencio del infinito, aunque sea un momento, aunque sea solo para estarlo.




Nota a pie de página: Dedicado a la niña de las lagrimas prestadas, espero que te encuentres bien

miércoles, 12 de agosto de 2009

Escritos de Ensoñación Nº 1: THE BLOWER’S DAUGTHER (post-8)

- "Nunca te encantó alguien con quien nunca pudiste estar y que ahora parece ser el mejor de tus recuerdos, el más intenso…"

No supe que decir, aquella chica llevaba sentada conmigo más de media hora y no había dicho palabra alguna hasta ese momento. Ambos nos encontrábamos protegidos de una lluvia intempestiva en uno de esos pequeños refugios que construyen a mitad del camino. Yo andaba medio entretenido con unos escritos míos, mas no tanto como para no escuchar la dulzura humedecida de su voz y contemplar a vista de mirada una triste sensación de claridad, no callé.

- "A veces las cosas no tienen que ser para que precisamente sean recordadas, solo basta que sea importante, importante para ti… de tantas formas…"

No ocultó su agrado a mi respuesta, me gustó que no lo ocultara, sonrió tiernamente mirándome de lado, por un momento el viento llegó suavemente cálido, agitando su cabello alcanzando con dócil perfume mis orillas, no pude evitar mirarla, contemplarla, no quería nada más en ese momento y aún cuando ella dejo de hacerlo yo seguía. Su mirada se perdió en la infinidad de figuras y colores que desfilaban frente a nosotros, todos danzando para ella, sin embargo yo prefería verla. Y lentamente fue sonriendo disfrutando del viento, de la lluvia, de las luces. Tenuemente empezó a cantar una vieja canción que yo no recordaba pero si sentía. Pausadamente percibía su respiración, lo sigilosa de su melodía como si oírla fuera un secreto, un secreto que la lluvia no sabia enmudecer… y yo que tan embelesado estaba me recosté ligeramente en el respaldar de aquella banca con la memoria enmarcando el delicado movimiento de sus labios para no olvidarlo, para que no me olvide. Cobijado en la inmutable necesidad de su presencia, en la tibia apreciación de su idea y en el acariciante susurro de su aroma no consideré mayor placer, mayor gratitud ni mayor deuda que el de quedarme profundamente dormido, dormido como aquel que halla al mundo y no necesita verlo más, tan tranquilo, tan calmado que no supe cuando desperté, tan solo que lo hice…

Y todo era silencio, la conveniente lluvia había cesado. Yo aún tenia los ojos cerrados y temía abrirlos porque no escuchaba su canción, tuve miedo, tanto como se podría tener y tal vez más, me reincorporé… dudé porque no quise abrir mis ojos, no quise respirar, tan solo guarde un poco de aire para poder decir una ultima vez algo que nunca pensé, algo que fuera especial, pero en momentos como ese uno nunca puede precisar la perfección y solo dice aquello que siente y con esa promesa fue solo esto lo que pude confesar…

- "No sé en donde poner mis ojos si no es en tu cuerpo… y por eso no he de entender al mundo si no estas tú…"

Silencio… silencio de otoño fue lo que encontró mi voz, mis ojos aún cerrados percibieron al suave, cálido y dócil viento que de regreso traía mis palabras, una pequeña y seca hoja tardía rozó mis manos antes de hundirse, unas relegadas gotas de lluvia que irresonantes caían también me forzaban a moverme, a caminar, a seguir. Mas la ultima gota no cayó, se detuvo cortada por una fuerza que rompió el viento, que escapó de toda ironía y tocó grácilmente mi rostro. Finalmente con la sigilosa melodía de un susurro conocido escuché:

- "Tranquilo, abre los ojos…"



Nota a pie de página: Dentro de 3 semanas (8 de setiembre) cambiare la direccion de la pagina a la de solamenteacompañados.blogspot.com no lo olviden, espero que lo recuerden y no se confundan al ingresar (corrigiéndome otra vez)