Mostrando entradas con la etiqueta fuego. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fuego. Mostrar todas las entradas

miércoles, 15 de enero de 2014

Escritos de Fuego N° 17: LOVE SOON... (Post - 95)


Todo vuelve, el mundo es redondo dicen. Todo vuelve, el efecto mariposa en nuestras vidas no conoce de elusión. Las frases que las personas dicen suelen ser falacias poco estudiadas palabrerías inventadas para no experimentar más allá de la epidermis del alma.

El mundo que engaña al mundo ensordecido, adormecidos de tanto girar el día entero se nos pasa la vida en solo aparentar. Aparentar que somos grandes, que el dinero es más importante que la vida siempre debe continuar. Recuerdo haber tenido una época en la que no sentía pensar, pensar demasiado, ahora creo que es extraño no estar acostumbrado a decepcionar.

Son todos lo amigos que no saben como eres, son todas las veces que pasas por mi mente. Todas las cosas más importantes de mi vida terminan en nuestra cama y cuando sé que lo son veo que no estoy hablando de ti estoy tratando de saber quién soy y que es lo que tengo alrededor.

Encontrar algo pueda llamar amor... pronto.


Nota a pie de página: I´m calling you Love Soon...



domingo, 28 de octubre de 2012

Escritos de Fuego N° 16: EL LENGUAJE DE LOS DOS (Post - 87)


En la mañana de hoy el mundo se detuvo en la pequeña memoria SD de mi celular. “Su bandeja está llena favor de borrar los mensajes más antiguos para almacenar nuevos…”. (Exceso de recuerdos) Te tengo una pequeña mueca dibujada en el rostro celular ¿Tal cosa es posible?

Pero como dije el mundo se me estaba agolpando en la memoria y uno tiene que dejar algunas cosas para poder sentiré más liviano, “Poquita ropa” le dice. No sé cómo puedo estar con una fanática de Arjona y no sé cómo no se me ocurrió borrar todos los mensajes que tengo hace tanto.

Pero como que es gracioso ver que inclusive las más ligeras confirmaciones para salir a comer, las respuestas tontas a preguntas aún más tontas y algunas declaraciones se hayan quedado guardadas tanto tiempo en este sencillo aparato. La convicción que tenía al principio no es tan firme como yo creía y eso de borrarlo todo ya no parece ser tan buena idea.

Ahora que me detengo a leerlos, les veo la utilidad. Cosas que ya había olvidado estaban ahí… “A Little trip…” - me dijo - “… Por las calles de tu mente, todo lo que no pudiste o no te atreviste a decir en estos últimos dos años puesto ahí, en vitrina, para su exhibición antes de su muerte…” “Sos algo exagerada, nena”- Trágica diría – Aunque en ocasiones la presión de la pantalla no soportaría una segunda pregunta: “¿Esta seguro que desea borrar este mensaje?…”

Decirnos las emociones en otros idiomas las hace menos cursis y más significativas ¿Será eso un descubrimiento nuestro? O será que no nos gusta desnudar lo que sentimos tan obviamente o será que solamente somos un par de alienados con un gusto políglota por las frases de amor.

Borrando mensajes me encuentro sonriendo más de una vez, sintiéndome triste algunas veces y encolerizado también. Es como morir y traer a la mente en un “Flash back” (ves, ahí está otra vez) las memorias de mis últimos años de vida. Suena trágico lo sé pero como decías este pequeño viaje, esta pequeña muerte me hace el espectador de mis propias decisiones. Inclusive he recordado como llegaste aquí. No es que lo hubiera olvidado, no te enfades “Je t'aime beaucoup” My love es solo que es lindo volver a sentir las emociones de cada mensaje, sentir que no las recordaba es como volverlas a experimentar. Decirnos las cosas de diferentes maneras es como probar los sentimientos del mundo y preguntarnos por qué les dan ese significado, es ser tonto…  transformar algo tan insignificante en algo filosófico y mezclarlo con algo tan íntimo. Svestire conmigo tiene más que solo una acepción y en el lenguaje de los dos decirte amor no significa algo tan ordinario como para que todos lo puedan decir si lo decimos por que no hacerlo como lo hace el mundo para hacernos diferentes y reinventarnos tiernamente.

Nota a pie de página: I love you, Ti amo,  Je t'aime, Aishiteru, Ya tyebya lyublyu, Yes kez si'rumem, Volim te, etc…  


domingo, 1 de julio de 2012

Escritos de Fuego N° 15: PUENTE DE CEREZOS (6/15) (Post - 81)

AMAPOLA



Los días de secundaria transcurrieron sin mucha emoción, así al acabar mi último año me percaté de que mi círculo social había cambiado. Con el tiempo la gente popular me fue encontrando menos interesante y las personas que antes ni siquiera había reparado en ver fueron a quienes más me iba acercando, imagino que mi madurez en algunos temas me hizo menos divertido.

Ser un alumno de intercambio el último año debe ser algo muy duro pero también debe llevar una razón muy importante. Su nombre era Alhelí, era una chica de contextura delgada  a veces parecía ser algo enfermiza. Sus cabellos largos eran de un castaño muy clarizo y al final de la frente a la derecha se podía notar una hebra de cabello lila que muy seguido solía ocultar recogiendo su cabello tras su rostro.

“Alhelí tiene los ojos claros, marrones claros, casi cafés, la verdad nunca he sido bueno para identificar ese tipo de cosas, solo te diré que eran muy silenciosos, al igual que sus palabras y su forma de andar”.

Casi afueras de la ciudad había una casona que nunca había sido habitada, por lo menos no hasta ese momento. La familia de Alhelí se instaló los primeros meses allí, al parecer era de unos familiares lejanos. Al cabo de unas semanas la casa fue recobrando poco a poco su color inclusive el pequeño vivero en la parte de atrás fue reconstruido, se decía que era la misma Alhelí quien empezó a cuidar las plantas y flores del lugar. Muchas veces al llegar pude percatarme de rastros de maleza en su mochila, sin olvidar claro su inconfundible fragancia a rosas.

Con los días la gente del pueblo comenzó a acudir a ella. La noticia de que sus flores eran muy hermosas no era mentira y esto hacía que las personas se acercaran a preguntar por ellas. Muy pronto el vivero en la casa Macheri se volvió uno de los atractivos de la ciudad.

“La vida debería ser feliz y alegre… y llena de color… como las flores ¿No lo crees así?”. Un día que por encargo de mi madre fui a pedir unas flores Alhelí me contestó con esta pregunta. “Creo que si alguien puede entenderlo quizá seas tú, mi padre solía decirme eso. Él era amante de estas flores, por eso me nombró como una de ellas…”.

La chica de las flores como tan tiernamente se le comenzó a llamar fue ganándose el cariño de todos en el salón y aunque siempre mantuvo su andar tranquilo y prefería no ser el centro de atención a veces resultaba ser inevitable. Ese año la escuela tuvo a la reina de primavera más linda de la que yo pueda recordar. Al terminar ese día, cuando nuestras conversaciones y visitas ya habían sido tantas como para estar un momento a solas nos dirigimos al vivero para platicar entre fragancias y colores.

“Si te disgustaba, no debiste aceptar la invitación…” “No es que me haya disgustado, es solo que no era necesario dedicarme tanto esfuerzo además todos parecían tan encantados con la idea que no podía negarme” – Si las razones pudieran hacer mella en esa cabeza suya hubiera continuado la idea, pero Alhelí era una de esas personas que son capaces de sacrificarlo todo con tal de ver feliz a los demás. Una analogía que para ese entonces ya había calado en mí antes.

“¿Por qué cuidas tanto las flores?”  “Porque eran los regalos favoritos de mi padre, él solía decir que la vida se formaba por un puñado de emociones y de buenos y malos momentos que al final siempre nos hacen sonreír. Para él las flores eran la metáfora de todo aquello en lo que creía, cuando murió llevaba un puñado de sus flores favoritas con él…” Me quede helado, en ese instante pensé – No debí tocar ese tema – Pero ella notó mi desconsuelo.

“Descuida, tú me recuerdas a él… La noche en que se accidentó iba en su auto afuera de la ciudad con un par de maletas en la cajuela acompañado de una de las amigas de mi madre. Esa noche mi papa nos estaba abandonando…” “…” “No lo tomes a mal él fue un gran padre y un buen esposo pero cada que estaba con él podía verlo en sus ojos, lo mismo que veo en ti… una profunda tristeza… la mirada al vacío, los ojos de atardecer. Mucho tiempo lo odié, no entendía lo que pasó pero en aquellos días mi madre me confesó todo, que esa amiga fue su primer amor y que en su ausencia ella se acercó a mi padre, los tres eran amigos y aunque mi madre sabía que el aún pensaba en ella no pudo evitar enamorarse ¿Es curioso cómo las personas se acostumbrar a cierto tipo de emoción, no? Por muchos años mi padre creyó amarnos pero ella regresó y esos ojos que por momentos se ausentaban comenzaron a explicar su nostalgia. Al menos su último momento lo vivió con la persona que amaba… eso me reconforta un poco”.  
    
“Por eso aunque no haya sido mi culpa cuido de estas plantas con la misma devoción con la que me hubiera gustado cuidarlo a él. Es lo que me dejó… nuestros recuerdos felices están entre estas flores. Por eso te pareces a él, porque en tus ojos puedo ver que tú buscas algo más allá de lo que puedes ver,  tienes esa tristeza en la mirada, en tu andar. Douma, yo no sé lo que tu hayas perdido pero en verdad deseo que lo encuentres, porque al igual que yo nadie estaría dispuesto a verter sus emociones en un pozo de nostalgias…”

- Alhelí, aquella niña de piel clara y recatadas palabras estaba en lo cierto, en todo este tiempo conociéndome advirtió mis lagunas, mis momentos de silencio. Te notó a ti, entre las hojas… entre tanto aún sigues tu… aún sigo protegiéndote… -

“Amapola… la flor que llevaba mi padre aquella noche eran flores de amapola… ¿Sabes lo que significan…?”

“… La amapola es la flor de la individualidad, de aquellas personas que son amantes de la vida, las personas que nos atraen y nos apasionan y de los que hacen un mundo mejor  pero que de ningún modo debemos atraer a nuestro lado porque en su naturaleza se destruye o nos destruye. Es una flor que seduce, pero que nos aleja…”

Desde cuando comenzaste a formar parte de mí, de mi manera de ser. Mientras me alejaba del vivero sentía la cabeza estallar, había tanto de esa noche que no estaba bien. Sus palabras, la historia de su padre, su manera de ver la vida, de verme a mí. Sin siquiera saber si estaba del todo en lo correcto  llegue mi habitación con un sinsabor en los labios. “A pesar que deje de nombrarte todavía siento por ti sin que me pese…”.  Alhelí y yo terminamos la secundaria juntos, no hablamos mucho de aquella noche y aunque se volvió muy buena amiga mía después de la graduación no la volví a ver y no la volvería a ver si no hasta ahora, hace un par de días, siete años después. Cari ¿Será esto una buena señal? 



Nota a pie de página: Es hora de una nueva temporada...

lunes, 24 de octubre de 2011

Escritos de Fuego N° 14: ¿NIÑA O MUJER…? (post - 74)

Eso es, si, así… sigue así… mantenme fija tu mirada, mantenla así, que sea capaz de inquietarme, que sea capaz de avergonzarme, de hacerme voltear, de excitarme… esa sería la diferencia que buscas, la forma de hacerme reconocer que eres una mujer y no una niña, una mujer capaz de incitarme, de ponerme nervioso, de erizarme la piel.


Si, así, lo haces muy bien… Desliza tu intención… Humedécete los labios como si estuvieras lista para recibir mi beso y quédate allí… en esa posición… no avances, hazme desear que lo hagas, juega con mi pasión, mi desesperación por tenerte. Enséñame a anhelarte, a poseerte. Confiesa para mi lo que te revelas a cada segundo… que eres atractiva, que te encanta mi forma de tomarte, de besarte, declárame que te vuelve loca mi agresividad aunque en un principio lo negaste, cautívame con destreza y luego detenme… hazme preguntas inocentes… como si no supieras lo que hago… como si acabaras de olvidar lo que hiciste y cuando me descuide y cuando te crea por abandonarme en tu mirada búrlate de mi y vuélvelo a hacer, que la aparente inocencia en una mujer es seductora y cualquier hombre en el mundo caería como un tonto sobre ella…


No te pierdas. Desaparece la vergüenza, que se esfume con cada gota de sudor que se evapora de tu cuerpo. Actúa con malicia, desabrocha mi camisa sin que me de cuenta. Arríbame, asalta mis costas con violencia, ese delito que siempre deseaste cometer. Sé impulsiva, trasgresora como cada vez ya lo eres… Me vas sorprendiendo, cada vez que pienso que no vas a continuar me impresiono… serias una niña si te hubieras retirado, pero el caso es que sigues cuando deberías detenerte… y no hay nada más aprisionante que la seguridad de una mujer…


Ya estas tomando el control… me vas tentando con cada gesto, con el solo permiso que le das a mis brazos de rodear tu cintura, con la venia de besarte el pecho, de escuchar tus primeros gemidos. Con tu lengua… siente como tu boca se llena de mi, sé egoísta, caprichosa… una niña lujuriosa, una mujer apasionada sé todo lo que tú quieras ser, ya no te pongas más limites que para mi nada importa, todo es justo nada es pecado, yo no pienso mal solo hacemos lo que sentimos. Sé la niña que sucumbe ante los depravada vehemencia de un extraño o sé aquella niña que se despoja de todo para descubrir el mundo y que elige en su momento a este loco trovador que sabe más de lo que aparenta, que trasluce sus deseos ante sus ojos como si no lo hiciera intencional, que luce mal y no le importa, que solo le preocupa el hacerte sentir… y hacerte vivir una tarde inolvidable…


Ahora, atrévete a tocarme… a robarme los labios arrancándome los besos. Atrévete a tocarte… Provócame… hazme desear que tus dedos fuesen los míos. Sedúceme, muérdete los labios como si no pudieras aguantar la presión de tus manos sobre tus piernas, como si llevaran mi fuerza, como si el rasguño de tus uñas te doliera y luego siénteme, siénteme como un intruso, siénteme que no hay placer más sublime que sentir, no hay placer más apremiante que satisfacer nuestros deseos y entendamos juntos que para descubrir el mundo como quieres primero tenemos que descubrirte a ti…


Una niña de 18 ó 19 que en sus nuevos juegos me hace comprender que quiere dejar de serlo. En la forma de acercarte veo lo que pretendes, lo que ansías… aunque me gustaría saber si tú lo sabes por completo… lo que intentas en la curva de tus ojos me motiva a preguntarme ¿Serán solo travesuras de niña o intenciones que mujer? Mi ambición se aviva al comprender que más que yo eres tú quien quisiera comprobarlo… ¿Niña o Mujer? ¿Quién quieres ser? ¿Quién puedes ser? En mi cama, en mis brazos, en mis manos… siento…


Creo que ya es tiempo de averiguarlo…


Nota pie de página: Maybe tomorrow...


martes, 18 de octubre de 2011

Escritos de Fuego N° 13: LO QUE NO SOLEMOS DECIR... (post - 73)


“Te quiero” “Me gustas” “Te amo” que sencillo se suele decir cuando el sentimiento nos embarga, cuando todo se ve genial, cuando nos olvidamos de leerle esas pequeñas letras que cada uno lleva consigo a la otra persona, me pregunto si la emoción nos hará olvidadizos o por el contrario nos hace creer que aquella fe de erratas no es tan importante e inclusive no aparecerá esta vez… lo que no solemos decir es de que manera podríamos lastimar. A pesar de llevar todos esos sentimientos puros con nosotros hay una pequeña parte que callamos, que omitimos porque no sabemos lo que es, porque ni siquiera lo hemos pensado del todo. La inconsciente conveniencia de sentir cada vez más… El tema con los sentimientos es que el descaro o la inocencia de ellos es lo que más suele herirnos al final…


Es muy doloroso leer entre líneas cuando ya estas a mitad del camino. Ocultar lo que te duele por la segura convicción de que la otra persona ya lo sabe cuando en realidad no. Desilusionarse. Guardar tus sentimientos para ver a la otra persona feliz… cuando se empieza a querer de manera distinta cómo hacerle entender que siempre la querrás pero no de la forma que ella espera… cuando alejas a todos para no escuchar las palabras que tu misma terminas por decir… quisiera tener un mundo más sincero, quisiera saber si eso serviría de algo, si haría que las cosas fuesen diferentes…


Lo que no solemos decir: “Te quiero” pero es posible que en algún momento deje de hacerlo y no tenga el suficiente valor como para decírtelo y solo lo haga cuando encuentre a alguien nuevo con quien estar. “Te quiero” pero tengo dudas sobre si eso sea suficiente aunque me encante pasar el tiempo contigo. “Te quiero” pero no soy bueno haciéndolo, no sé como demostrarlo y tengo la impresión de que mi forma de querer no es la manera en la que tu quisieras que te quieran. “Te quiero” porque sin ti estaría solo. “Te quiero” aunque solo nos hayamos visto dos veces…


“Me gustas” pero no eres la única. “Me gustas” pero no siento que te quiera del todo. “Me gustas” pero aún sigo queriendo a alguien más. “Me gustas” pero he pasado por tantas malas experiencias que no quiero tener nada con nadie. “Me gustas” por tu sonrisa, tu mirada, tu cuerpo; lo demás es algo que puedo tolerar. “Me gustas” creo que podrías serme útil por algunos de meses. “Me gustas” y comencé a quererte cuando te extrañé. “Me gustas” por eso siento que lo mejor es que no estés conmigo. “Me gustas” pero aún hay muchas cosas de mi pasado que me duelen…


“Te amo” pero no soy capaz de mantener mis emociones. “Te amo” pero ya no estoy enamorado de ti… “Te amo” siempre querré que seas más que una amiga… “Te amo” aunque ya no te vea. “Te amo” siempre conservaré una forma de amor que sea solo para ti. “Te amo” pero no pienso en ti todas las horas del día. “Te amo” pero me he decepcionado de ti. “Te amo” pero soy muy cambiante, muy complicado. “Te amo” y hace mucho he comprendido que lo mejor para ti es que no estés conmigo, pero no puedo dejarte… “Te amo” y si me han de lastimar, quisiera que fueses tú…


“Cuando aprenderé a no ser tan confiado” “cuando dejaré de sabotear mi nueva oportunidad” “cuando dejare de sentir tanta necesidad, tanto dolor, tanta ligereza”. Cuando tendré la oportunidad de amar a quien quiero ahora… “Quiero ser más cariñoso” “Quiero ser menos caprichosa” “Quisiera ser alguien que te haga feliz”…


Hay tantas cosas que no solemos decir, cosas que todavía no siento, cosas que olvidé, que no quiero volver a sentir… No puedo pretender que todo el mundo las diga creo que sería más doloroso aún que la ilusión o tal vez solo esté exagerando, tal vez esas cosas no lastiman tanto y decirlas no sirva de nada al final, pero tengo una fuerte sensación en el centro del pecho que me conmina a creer que estoy mintiendo ¿Será que todos vamos confundidos? ¿Será que tratar de averiguar lo que uno siente hiere tanto? Una emoción sincera capaz de hacerme olvidar mi propia sinceridad o una emoción fuerte capaz de hacerme borrar mi propia debilidad, mis miedos ¿Qué es lo que puedo esperar?... Quisiera tomar la oportunidad para decir lo que no suelo decir tal vez así pueda entender que es una oportunidad que puedo tomar a cada momento… cuando lo quiera decir…


Lo que no suelo decir: “No voy a rendirme a ti…”

Nota a pie de página: ... Me has escuchado ¿verdad?



lunes, 11 de julio de 2011

Escritos de Fuego N° 12: PARA DORMIR CONTIGO… (post - 64)




Hay un ligero aire que se cuela entre las sabanas. Danzando, se entromete entre los pliegues del cobertor rasguñando con su helado nimbito mi hombro. Siempre he sido un hombre de sueños ligeros y ante ese descuido me despierto. Tímidamente restriego mi mano sobre mi piel y siento su sequedad, siento frio y con los ojos entreabiertos me cubro nuevamente el cuerpo. Con los ojos entreabiertos veo que estas aún más destapada que yo – Quedamente murmullo – “De seguro has de estar helada y tu ni te mueves…” – Pienso somnoliento – “Además de los ronquidos al parecer también tienes el sueño más pesado que yo…”



Inevitablemente aclaro mis ojos, mi mirada perezosa se detiene en tu cuerpo. En tu desnudez. Eres tan avergonzada cuando quiero contemplar tu cuerpo desnudo que estar mirándote así ahora me parece algo prohibido. Sonrío. Sonrío y recuerdo que hace solo unas horas nos hacíamos el amor como locos. Tú me excitas mucho. A pesar de tener sueño, de estar cansado y de ya haber estado contigo esta noche aún quiero seguir haciéndote el amor. Pero sería complicado (¿injusto?) despertarte ahora solo para satisfacer mis ganas, sobretodo cuando te ves tan hermosa así dormida. Lentamente me acerco a ti, te doy un suave beso en la mejilla y subo las sabanas de nuevo desde tu cintura hasta tus hombros… No quiero que te resfríes. Ya ves, y tú que crees que no te amo, que solo estoy contigo porque eres increíblemente atractiva, si pudieras verme ahora…



Luego de dar una última espiada a tus piernas, tu sexo, tu cintura, tus senos y tu espalda me acurruco frente a ti, te escucho respirar (roncar) te veo el cabello desarreglado y el rostro sin maquillaje; veo tus lunares, las manchas pequeñas y rojizas de tu piel, tus arrugas incipientes. Cuando estás dormida observo todo lo que en ti considerarías imperfecto, lo observo todo y creo, pienso y siento… que eres hermosa.


No puedo resistir. Voluntariamente claudico ante el aroma de tu cuello, abdico en la calidez de tu espalda, me rindo ante lo sublime maravilloso de tus senos. Te abrazo… amenazando tus ojos cerrados. Me pego a ti… incitando tu despertar.



Que misteriosa es la naturaleza humana, la pasión de sus cuerpos, el suave caudal de su amor que nos lleva siempre por el mismo camino, nos encierra, nos ahoga, nos eterniza. No sé si seguías dormida, si despertaste por un instante, si tu cuerpo realizo lo que soñabas, si solo fue un reflejo… pero te toqué, te toqué y al hacerlo tu volteaste hacia mí y me abrazaste el pecho, con tus piernas entrelazaste las mías encajando tu rostro perfectamente entre mi hombro y mi mejilla.



Llegaste a mí. Te abracé delicadamente y me quede contemplando el vacio, buscando en su inmensidad lo que busco, lo que puedo ser… sin necesitar respuestas me quede dormido… Sé que no te lo he dicho, pero… Te amo por la inmensa paz de ese momento.



“Para dormir contigo, para sentir tu calor, para amarte más debo primero ser feliz conmigo mismo, conocer lo mejor antes de adorar lo extraordinario…”. Bonita, espero que en la mañana todavía sigas aferrada a mí… para dormir contigo hasta que llegue la tarde…



Nota a pie de pagina: Que bueno es dormir toda la tarde...



jueves, 3 de febrero de 2011

Escritos de Fuego N° 11: POSA PARA MÍ (post – 59)


Deja la tele encendida, puede que opaque un poco tus gemidos. Coloca un listón azul en la perilla de la puerta, dicen que es la mejor manera para no ser molestados. Una graciosa indirecta para gritarle al mundo que no los queremos aquí. Aunque no es preciso explicarlo luego de ver tu rostro sonrojado y mi sonrisa indiscreta no creo que la recepcionista piense que estamos aquí para tomar el té, asi como no veo posible tampoco que haya creído que los nombres que le dimos eran verdaderamente los nuestros pero como te murmuraba ayer mientras te daba de mordisquitos en el cuello: “Esta va a ser una experiencia muy divertida, bonita…”


Las escaleras que dejamos atrás a pesar de ser angostas brindaron el espacio necesario para comenzar nuestros juegos. (((Suficiente ya es que creas reconocer a todos lo extraños con quienes nos cruzamos por la calle cada vez que nos besamos para que ahora sí nos topemos con alguien que en verdad te pueda saludar))) pienso mientras mis manos surcan desesperadamente la tersa piel de tu cintura. Tú, menos preocupada o más entregada que yo, acaso, a los previos no pareces recelosa como en otras ocasiones, quiza no crees que nos puedan ver o quiza por fin ya haz comprendido, al igual que yo, que el constante riesgo de ser descubiertos hace que todo sea más excitante.


Detrás de nuestras cuatro paredes todo el mundo queda atrás. Dentro solo hay un hombre sin profesión, sin cargos, sin historia, dispuesto a hacerle el amor toda la noche a la mujer sin miedos, sin compromisos y sin presiones que yace al lado suyo. Teniendo toda esta noche de enero para los dos no puedo evitar el sonreir y decir: “Lo bueno de estar en un cuarto de hotel es que nunca vas a tener que preocuparte de cómo dejaste las sabanas de la cama…”


Aprovechando tus acostumbrados 4 minutos que pasas en el baño para arreglarte, cambiarte y sorprenderme con una nueva y, cada vez más, diminuta lencería apago tu celular y lo escondo en las profundidades de tu bolso. No queremos (quiero) que tu enamorado nos arruine el momento, sin embargo tal vez deberia llamarle y dejarlo en linea para hacerle escuchar como hacerte sentir mujer. Tal vez asi aprenda o por lo menos sepa porqué prefieres estar conmigo. Mas luego de un rato desisto de la idea, no quiero ser responsable de aumentar las cifras de alcoholismo en el mundo. Aunque este tentado. Una pequeña travesura que ya me perdonarás después.


La silueta a contraluz que proyectas es en muchos sentidos perfecta. Tu manera de venir hacia mi, tus encajes, tus portaligas, tus tacones altos. Tu cuerpo desnudo es lo que quiero ver. Me place, me excita, me alimenta, me da vida. Posa para mi, te ordeno dulcemente. Posa para mi, modelando tu atracción. Posa para mi, porque tambien te gusta.


No… ¿No? Dices que no meneando la cintura. Dices que no moviendo las piernas. Dices que no… desvistiendote. Desnuda saltas hacia mi sedienta de calor, de carne en tus uñas deseantes de respuestas ¿Por qué soy asi? ¿Por qué hago lo que hago? ¿Lo que te pido? ¿Por qué accedes? ¿Por qué me quieres?... una vez más ansío que tu sudor se mezcle con el mío, ansío sentir mis músculos romperse, tu respiración agitada que humedece tus cabellos, tus dientes arrancándome la boca. Posa para mi, para este momento. Has que nunca lo olvide, que siempre vuelva a mi como esta noche de enero. Posa para mi sin dudas, sin temores, sin mentiras. Posa para mi que todo lo que digo y siento es verdad. Posa para mi ¿Te digo por qué? No lo sé… quizá porque como artista deseo admirarte, dibujar tus fronteras con el pincel de mi lengua, reescribir tu cuerpo con la tinta de mis dedos, reafirmar tu sexo con la fuerza de mis manos. Por ti soy dibujante, soy escritor, soy escultor… No lo sé tal vez es solo que, como dices tú… soy algo pervertido.


Contando las velas de nuestro cuarto de hotel apunto de llegar la mañana el golpeteo de las gotas de lluvia que caen en la ducha llegan a la cama como un tibio arrullo. Yo, en ella, calmado, no hago más que pensar en ti aunque no me creas del todo. Sin hacer ruido mi fascinacion por ti hace que me levante y camine de puntillas hacia el baño para escucharte duchar. Mi curiosidad se vuelve pasión cuando luego de asomarme contemplo que no solo no has dejado la puerta cerrada sino que la has dejado entreabierta. Complacido voy hacia la fuente de mi arrullo deseando, pensando (((Aunque no me creas del todo, creo que me estoy enamorando de ti...)))

Nota a pie de página: Este escrito y esta canción siempre seran tuyos.


viernes, 19 de noviembre de 2010

Escritos de Fuego Nº 10: LA CHICA DEL TREN… (post - 55)

“¿Esperarías por mi? Aunque no te lo haya pedido, aunque no sepas si he de volver…”. Yo quería que aquello que imaginaba fuera verdad, pero mientras te espero en esta cálida estación del tren; tu rostro sonriente, en mi memoria, imaginando esas palabras que nunca llegaste a decir no son más que un sueño, un recuerdo artificial que creé muchos meses atrás para conservar esa ilusión de esperarte. Ahora. Aquí, ha comenzado a llover. Me pregunto… si aquel lugar del que vienes tendrá lluvias tan hermosas como esta… la verdad… yo espero que no.


Me di cuenta de que ella iba en el mismo tren que yo solo después de la segunda mitad del año. Con tantas personas subiendo y bajando todos los días me reconfortó saber que pude notarla antes de la llegada de la primavera. Las pocas cosas que supe de ella en esos viajes fueron que estudiaba en el mismo colegio que yo y que al parecer le gustaban mucho los libros pues siempre iba leyendo uno camino a casa y aunque solo fuera un pequeño descubrimiento el saber que ambos nos subíamos al mismo tren fue de esa forma que empecé a interesarme en ella. Dicho esto, no es como si hubiera querido investigarla, acercarme o hablarle, es solo que… ella… la chica del tren, solo con ser capaz de observarla desde cierta distancia podía hacer que mi día fuese un poco mejor.


Yo siempre he pensado que mi estación preferida es el invierno, a pesar de que no me agrada pasar frió, me gusta mucho sentir la lluvia, caminar en la neblina que cierra mis pasos y no me permite distinguir nada más que mi propio aliento, escuchar como lentamente la nieve va enmudeciendo la ciudad aletargando todo, como deteniendo el mundo para poder apreciarlo más. Ese invierno que hacía enrojecer tus mejillas y entreabrir tus ojos hasta quedarte dormida me regalo uno de los mejores recuerdos de toda mi vida. Verte ahí, tranquilamente dormida en uno de los asientos del tren con ese librito de pasta color marrón entre tus lindos dedos y con la clara luz del cielo que traslúcida en la luna caía suave iluminando tus cabellos será algo que nunca olvidaré. Fue en ese mismo invierno en el que te vi, bajando del tren en una de esas tardes en las que no debíamos encontrarnos. Tú caminabas atrás de mí, como siguiéndome, como si supieras mejor que yo adonde iba, en varios momentos quise voltear pero la idea de que estuvieras ahí por mi no me parecía creíble… y era así, justo antes de llegar a mi puerta te detuviste en la casa de al lado. Esa tarde, aunque no nos hayamos mirado, aunque solo escuchara tus pasos, si pudiera confesarlo ahora… me gusto mucho caminar a tu lado.


Uno de los últimos días del tercer trimestre, yo, como ya se había vuelto mi costumbre, esperaba verte pasar y sentarte a dos asientos del mió en el tren, como solías hacerlo. Pero no apareciste. Antes de partir te busqué y vi como una linda chica de tez clara y hermoso cabello largo, con una maleta en las manos y una expresión triste en el rostro abordaba el otro tren en dirección opuesta al mío. Era tu forma de decirme adiós. A la distancia creí ver una lágrima pero no estaba seguro si era verdad o si solo era el reflejo de mi propia emoción. Pensé en hablarte, en decirte lo bien que me había hecho tu sola presencia, tu contemplar. Bajé del tren, caminé hacia el tuyo y antes de llegar a ti comprendí que tan bella podías ser, aún en la tristeza, cuando toda la luz del día parecía concentrarse en ti, cuando el calor matizaba tu piel, cuando me quede allí, inmóvil, deslumbrado, sin saber que decir, que más hacer. Cuando te vi partir la estación era primavera. La estación más apropiada para ti.


Después de todo, al final, no pude hacerlo, se dice que hay cosas que son inalcanzables sin importar cuanto se esfuerce uno. Los días siguieron tal cual, sin ti descubrí que aquel tren al que tantas ganas tuve de ir ahora se había vuelto un lugar gris, lleno de personas opacas y de ruidos diminutos. La primavera se volvió el refugio de mis pocos recuerdos aquellos que alimentaba con escenas de ti, de los dos, pequeñas imaginaciones que utilizaba para recrear mi tiempo, una de esas noches descubrí que me había enamorado de ti, desde hace mucho, pero no supe entenderlo. Lentamente todo se volvió idílico, si ya no tenia tu presencia para poder sentirme mejor tu recuerdo fue el que empezó a obrar en mi. Ese tenue regalo que dejaste para mi me ayudó todos estos años en los que sin querer esperaba por ti.


Con los años sorprendentemente llegue a saber que aquel vecino de al lado resulto ser tu hermano, ya era amigo de él antes pero ahora tenía una razón mayor para platicar con él todos los días y con el tiempo supe de ti, pues llegaste a confiar mucho en él y él en mi. Llegue a saber que tu primer beso había sido tan incomodo como el mió, que lloraste por días cuando tu primera relación terminó, que te escapabas de casa en las noches siempre que llovía, que tenías problemas con tu nuevo enamorado y que no sabías como solucionarlo y por eso recurrías a tu hermano y él, que todo ese tiempo que fuimos amigos nunca mostró mucha destreza en esos temas, recurría a mi ¿Puedes creerlo? Al final yo terminaba ayudándote a regresar con quienes quizá no debías solo porque parecías estar muy enamorada. Sé que soy un cobarde por cuidar bien lo que siento, pero si me gustabas tanto no es ninguna sorpresa el que haya querido hacerte feliz. En verdad me gustabas y si no podíamos estar juntos solo me quedaba protegerte porque a pesar de que yo estuve envuelto en muchas relaciones en todos estos años, al final del día siempre una parte de mis pensamientos iban hacia ti. Pero no te sientas mal, ese día en la estación, fui yo el que no supo llegar a ti.


Hay una historia de amor en el pueblo, se dice que si eres capaz de conservar la luz de una pequeña llama en la cima de una colina durante toda la noche una diosa aparecerá frente a ti y te revelará si tu sentimiento es verdadero. Muchas parejas van ahí todos los días pero nunca han logrado quedarse lo suficiente. Yo nunca había aceptado ir hasta ayer, sé que estando solo tengo mucho más probabilidades de no lograrlo, pero quisiera intentarlo por los dos, aunque para ti esa idea no exista muchas veces para mi lo ha significado todo. El frío de la noche hace muy difícil mantener esa llama con vida, yo trato de no moverme, de no dormirme. Agazapado bajo un árbol trato con todas mis fuerzas de rescatar el fuego que llevo en las manos, el viento cambia de dirección y golpea de lado, yo trato de ocultar la llama que tambalea entre los pliegues de mi ropa, muchas veces parece inútil, parece que se apagará en cualquier momento, pero resiste. Mis manos forman un pequeño escondite que impide a las ráfagas de aire entrar. A mitad de la noche garuó. Las ligeras gotas caen heladas sobre el pasto, yo he formado una pequeña cueva con mi cuerpo, mis dedos enrojecidos ya no sienten el dolor de esa pequeña quemadura que paulatinamente desensibiliza mi piel. En el momento más duro de la noche recuerdo tu mirada, tu forma de dormir en aquel tren, tu silenciosa belleza, tus largos cabellos parecen rodear mi cuerpo ahuyentando el último frío del invierno y aunque solo te imagino siento como si estuvieras aquí ¿Cómo puede ser que me haya enamorado de ti con solo verte? ¿Es que pude notar algo más allá de ti? ¿Algo más que solo los cuerpos? La emoción que tuve en ese momento fue igual a las que tenía al verte, mucho más que en tus recuerdos. Al final de la noche entendí que aquella diosa nunca iba a aparecer que la única certeza del sentimiento que pude tener fue la de haber permanecido toda una noche amparado en ti, en un recuerdo feliz y comprender que el fuego nunca se apagó.


Hoy es primavera, como me lo comentó tu hermano, regresas al pueblo y yo ya estoy aquí esperándote en la misma estación del tren para decir y hacer todo lo que ese día comencé a sentir…


“Definitivamente lo diré, que gracias a ti he sido feliz. Definitivamente te lo diré, que las emociones que tuve aquella vez crecieron y se han convertido en todos los sentimientos que llevo hoy. Ellos… ahora ¿llegarán a alcanzarte?...”


Nota a pie de página 1: Lo ves. despues de tantos días pensaste que no lo iba a hacer, que lo habia olvidado. Me gustaría saber que piensas ahora.

Nota a pie de página 2: Me gustaría saber que pasó.

viernes, 20 de agosto de 2010

Escritos de Fuego Nº 9: “PARA QUE NO ME OLVIDES…” (Post – 47)


He estado algo triste estos días preguntando por qué las luces de la ciudad siguen parpadeando para mí mientras unas pequeñas nubes negras me persiguen con un afán ya satírico. Escapo de mi mismo por un poco de redención, se que lloverá pronto así que trato de buscar algún refugio sin saber que dentro de el ya estaba ella, la reconocí, sus ojos empequeñecidos por el frío me miraban fijamente. Es curioso como quise ser mi propio abrigo, aquel que le dí por cortesía y que empezaba a calentar su cuerpo; como quise ser el aire que nacía de su boca y mitigaba sus mejillas; el seductor sonido de su voz que hipnotizó mis sentidos cuando la sentí decirme al oído “Te gustaría un poco de libertad”.

Vislumbro alrededor los celos de las pálidas personas que nos miran al pasar, el contento suicida de la niebla que se ve penetrada por nuestro calor, como una vida tan hermosa puede excitarse en mi mirada, con mi voz. Tras la puerta su incesante coqueteo provocaba mi pasión, no me hubiera importado arrebatarle su osadía en ese preciso instante, calmar mis ímpetus y sus ansias, pero la puerta del ascensor nos sorprendió a los dos. Pero no del todo, ella tira de mi camisa y me lanza a un lado; yo hechizado, la tomo por la espalda y la presiono contra el elevador, respiro en sus cabellos, le quito mi abrigo y le beso el cuello con frenética codicia; ella no quiere perder y en seguida se voltea y cuela sus manos dentro de mi ropa aprisionando nuestros cuerpos que batallan más rápido de lo que la mente puede proponer. El ambiente se acalora, ese pequeño cuarto no es suficiente para los dos, pero llegar más allá de este es demasiado ilusorio, sin embargo todos sabemos lo inoportuno que puede ser la suerte en momentos como este. La puerta del ascensor nos sorprende otra vez, en menos de un segundo tratamos de cubrir todo lo que normalmente no se ve y un pasajero más sube al elevador, algo desconcertado se coloca delante nuestro sin decir palabra; ella totalmente en celo maldice su existencia un par de veces mientras en represalia a mi sonrisa comienza a recorrerme la pierna con sus manos sin importar si este sujeto voltea o no; yo, excitado, la cojo de la cintura y le muerdo el hombro entre besos.

Fuera ya del ascensor abrimos a duras penas la puerta de la habitación, las manos ya no responden, con los músculos del cuerpo tensados ella desbarata mi cabello, sofoca mi boca con sus besos, despoja mi cuerpo de sus ropas, acaricia mi pecho, mis brazos, deleita mi cuello con su lengua. Yo cierro la puerta tras de mi, recibo su goce encantado, la desnudo, alzo su cuerpo sobre el suelo y la llevo a la cama, cubro sus deseos con mis ganas, la beso en el cuello, en los hombros, en los senos, bosquejo la delicia de su cuerpo con mis manos, con mi aliento. En el vaivén de los momentos su atracción fue mía, su cintura ardía, sus fronteras quemaban, ella arañaba y enterraba sus uñas en mi espalda, yo bebía y mordía el elixir de su vida por todo su cuerpo, ella anhelaba aspirar las bocanadas de aire a vapor que llenaban el cuarto, yo solo anhelaba que su cuerpo humedecido impregnara de su aroma el mío cuando un orgásmico temblor sacudió nuestras ambiciones y nos dejo frente a frente en un idílico respiro. Lo cautivante del encierro y del momento es que ella aún quemaba.

Tiempo después, en efecto, comenzó a llover; el chispeante patinar que los carros por la acera enmudecía tras el empañado cristal de la ventana, con los dedos trate de dibujar lo incitante de su cuerpo desnudo en la cama pero sentí que mi mera aproximación sería solo un insulto así que me plací con solo con mirarla (No me gusta fumar, pero reconozco lo romántico y agradable que sería tener uno ahora). Refresco mi memoria con una ducha pero aún no recuerdo muy bien quien soy yo ni quien es ella, ni si somos amigos, amantes o dos simples extraños con frió es este cuarto pero no pretendemos averiguarlo. Al salir del baño, ella guarda sus cosas en su cartera y yo me visto la camisa de botones rotos con algo de orgullo, al terminar me acerco a ella, le tomo del rostro y le doy un tierno beso en la boca, ella además me da uno en la mejilla.

Al bajar y salir del hotel cada quien suelta una excusa por educación de porque no nos vamos juntos, aún llueve, así que yo le ofrezco mi abrigo para que se lo lleve pero ella se rehúsa diciendo que así estará bien, no replico, quedamos por cortesía en vernos pronto y nos despedimos con un último beso. Al escuchar mis propios pasos en la empapada vereda el frío regresa a mi, coloco las manos en mi abrigo y me percato de algo que no estaba allí. Una pequeña hoja de papel se queda entre mis dedos, es una de aquellas hojas perfumadas que trato de abrir delicadamente y que llevaba este mensaje para mi en letra color carmín “Para que no me olvides…”. Luego de guardar nuevamente aquella nota me fui doblando la acera intrigado, pensando en como hay cosas imposibles de hacer aunque uno quiera y como hay peticionas más fáciles de cumplir que otras.

Nota a pie de página 1: No apto para menores.

Nota a pie de página 2: Este es uno de esos post para los que me falta espacio.

jueves, 24 de junio de 2010

Escritos de Fuego Nº 8: BRILLA PARA MI (post – 41)

Nunca ha servido para mi el sentarme a escribir a una hora establecida, sentarme y esperar cual cita pactada a que la chica en cuestión (o la inspiración) aparezca para darle la bienvenida con una falsa sonrisa. Yo no funciono así, prefiero ir sin reloj para inadvertir mis propias emociones, para no ensayar mis palabras; es arriesgado lo sé pero lo prefiero así. No hago cosas que no me gustan, que no quiero aunque mi vida dependa de ello, no me interesa, no lo haré, me gusta más una cita a ciegas. Trato de no mentir, no puedo mantener una sonrisa por más tiempo de lo que siento así que no soy bueno para las fotos, a pesar de lo tranquilo que voy no puedo controlar mis impulsos cuando estoy irritado, cuando estoy contento o ilusionado. No serviría para un trabajo de oficina, para controlar una injusticia o para decirte que estas bien cuando sé que no lo estas; pero cuando te vea brillar no importa la hora, el momento ni el lugar me acercaré a ti, me olvidaré de mi.

Verte brillar es la mejor manera de sentirme bien, de calmarme aunque mis manos no estén en tu cuerpo, aunque tus labios no muerdan los míos y tus bromas no sean para mi, me agrada verte brillar aunque creas que no es por mi por quien lo haces, aunque yo tenga más ganas de conocerte de lo que tú a mi. No te preocupes pequeña no es tu culpa estar confundida, querer sentir que alguien te quiera, aferrarte a los recuerdos, a lo que aún crees sentir, al igual que yo, a veces no podemos ser más que el reflejo de nuestras propias tristezas y aunque nos duelan nos quedamos allí, porque nos acostumbramos, porque lo vemos seguro, porque nos es difícil apartarnos “Porque cada vez que quiero cambiar siento que me equivoco…” No te preocupes pequeña no es tu culpa, al igual que yo, no es mi culpa no poder decirte esto susurrándote al oído mientras te acaricio el cabello, no es mi culpa que tu puedas querer a alguien más, no es mi culpa tratar de olvidarte, no es mi culpa que cuando brillas para mi yo olvide todo el daño que si tengo y no quiera recordar que he de morir, que no quería perdonarte, que no quería ilusionarme de ti.

Admito que aunque lleve el pesar de varias vidas en mi mente no podía evitar sentir el dolor de esta, siempre he tenido vidas apartadas pero sospecho que tu brillo me da esa calidez que me hace estar cerca, que me hace ser egoísta y querer ser el único que vea tu sonrisa y el único que tenga tus besos a un lado, tu brillo me hace ser caprichoso, lo sé, me hace querer llevarme un poco de ti en las manos, si tan solo supiera como llevar algo de tu brillo en mis manos. Quizá lleve un cabello tuyo en mis ropas, quizá esconda un poco de tu aroma en mi piel, quizá ya lleve algo de tu brillo conmigo y no me haya dado cuenta.

Espero que lo que tienes de mi sea suficiente para recordarme todo este tiempo, espero que sea el mejor de todos, el que más te guste, yo quisiera tenerte ahora pero entiendo que primero debes terminar con tus dudas para poder avanzar, si brillas ya para mi en la forma en que lo haces quisiera saber que tanta intensidad puedes alcanzar fuera de tus miedos para entender, entender cuan perfecta queda mi mano en tu cintura, que tanto rubor puedo dar a tus mejillas cuando tu piel se funda con la mía, cuando lleve tu beso entre mis dedos. No te preocupes pequeña, al igual que yo sigue, siente, vive lo que tengas que vivir y brilla para mi, siempre; no lo olvides… brillas para mi…

Nota a pie de página 1: Fue dificil elegir un tema de entre todo lo que paso estas semanas, pero al parecer hice lo correcto.

Nota a pie de página 2: A veces me gustaría postear más de una vez a la semana pero con el fin del ciclo viene un mes de posts sin fechas especificas asi que veremos que pasa...


domingo, 6 de junio de 2010

Escritos de Fuego N° 7: ¿BAILAMOS? (post – 39)

(DIARIO SOKUSEKI)


Era de noche, yo, seis años menor de lo que soy ahora conversaba de algo sin importancia con alguno de mis amigos del salón, una de esas platicas en las que debes dar la apariencia de estar pasándola genial para que nadie note el hecho de que va más de dos horas de empezada la fiesta y tu no conoces siquiera si rechinan tus zapatos en la pista de baile. No es que nunca me haya gustado bailar, de hecho me dicen que de pequeño solía divertirme mucho en las fiestas moviendo delirante y acompasadamente mis extremidades con atisbos de destreza, pero supongo que todo cambio cuando dejo de gustarme la musica que los demás adoptaron como “bailable” así que poco a poco me fui apartando hasta esa noche en la que actuaba mis risas para que las chicas supieran que la estaba pasando bien con mis patas y que no me apetecía menear mis desaceitadas articulaciones al ritmo de una de esas canciones que estaban de moda.


Todo ya terminaba, algunas de mis amigas y compañeros ya se habían ido así que el local lucía oscuro dándole un aura romántica y abandonada, un gran amigo mío, cuya invitación a celebrar su cumpleaños no puede rechazar sin prever en la serie de predicamentos que tendría que eludir, estaba bailando con la chica que siempre le gustaba aprovechando el ambiente que había jugado coquetamente a su favor, siendo más de las doce el único amigo que quedaba de mi parapeto se escabullo a la terraza a tomar aire y súbitamente me encontré a mi mismo solo, a merced de cualquiera de mis restantes amigas que no dudarían en insistir una pieza conmigo si se acercaban lo suficiente, quise apostar mi seguridad a su falta de sueño y al dolor en sus pies para reafirmarme de que no se arrimarían a mis costas pero en un intento descuidado para preservar mi bienestar cruce la pista de baile para agazaparme por unos minutos en el vestíbulo, fue ahí cuando sentí la suavidad de una pequeña mano en la mía y una voz achillada por el frió y por el ruido que llegó cerca a mi oído diciendo ¿Bailamos?


¡Carajo! Pensé, como pude arruinar toda mi empresa en un par de segundos, cruzar la pista de baile fue como poner a un conejo a punto de mira en temporada de caza, gire discretamente y la mire, era Eliza. Me sorprendió un momento verla ahí tomando mi mano, ella que siempre bromeaba de mis cosas y que buscaba nuevas entonaciones a mi nombre y aunque nunca me molestaba que lo hacia me intrigaba su forma de ser y la poca vergüenza que tenia para burlarse de si misma imitando sonidos de animales o cosas. Intente salir del impase diciéndole que no sabía bailar (que es mejor que decirle “no me gusta la música que tu bailas”) pero ella insistió diciendo “No te preocupes yo te enseño” tirándome del brazo hacia el centro de la pista que ahora me parecía inmensa pues en ella solo estaban el cumpleañero que aún bailaba con mi amiga y ahora yo y Eliza. La música cambio a una salsa tranquila y pensé “Bueno por lo menos no es merengue” yo estaba completamente nervioso y avergonzado tanto por estar ahí con ella como por verla tratar de romper el cemento que tenía (y aún tengo en cierta medida) en los zapatos y desempolvar mis engranajes dancísticos, sin embargo ella fue muy dulce.


Me dijo -“Es sencillo solo te mueves contando 1, 2, 3 y 1, 2, 3 hasta que agarres el ritmo…”- y yo conteste -“Eh, no soy bueno con las matemáticas”- sintiéndome muy estúpido un segundo después de haberlo dicho pero ella sonrió y replico –“pero pon tu mano aquí…”- y calzó mi mano en su cintura y yo por poco me detengo, por poco la piso, no entendía que pasaba pero estaba más nervioso y avergonzado que antes volteé a un lado para no verla y me tope con la sonrisa pendeja del cumpleañero que me mostraba los dientes como señal de orgullo. Pretendí no hacerle caso y regresé a mirarla, ella que ahora se dedicaba a bailar y ha tomarme del hombro permanecía callada mientras que yo me esforzaba al máximo para no hacerla quedar mal frente a esos pocos que aún estaban y nos miraban. Permanecí callado un buen rato hasta que finalmente dije – “No pensé que durara tanto esta canción, ya me estoy cansando…”- Eliza inclinó la cabeza y mirándome con esos ojos chinitos respondió –“Si es que las canciones de este grupo duran mucho…” – yo solo atiné a asentir y a ensayar una de mis primeras sonrisas tontas mientras le di una vuelta al compás de la música para que no se percatara de que había perdido el ritmo y mientras yo retomaba el 1, 2, 3 volvimos a quedarnos en silencio ella bailando y yo tomándola de la cintura, una cintura dibujada cuya calidez quemaba en mis manos y me hacia más torpe de lo que ya era en ese momento. Preocupado por mis engarrotadas piernas, mi colorado rostro y mis acaloradas manos volví a quedarme en silencio, mucho silencio hubo hasta que ella dijo – “Ya me canse” – y me soltó el hombro y yo me aleje humeante de su cintura viéndola irse entre las sillas y preguntándome (a pesar de que lo dije muchas veces) por qué no me sentía cansado.


Nunca hable mucho con Eliza ni antes ni después de aquel baile, nunca le pregunté por qué bailo conmigo, por qué le gustaba jugar con mi nombre, por qué a veces me daba esa sensación extraña cuando se acercaba. Al año siguiente ella se cambio de colegio y volví a verla tan solo un par de veces y aún ahora solo por fotos, fotos que despiertan en mi un cariño inusitado… Que interesante es lo intrigante que llegan a ser algunas personas en tu vida, aquellas que te dejan con una duda, con un enigma, con una pregunta… ¿Bailamos?


Nota a pie de página 1: Si, si ultimamente estoy posteando muy tarde, perdonenme eso.


Nota a pie de página 2: Por ser semana de aniversario el prox. post sera el viernes 11 de junio. ¡Primer año!