Mostrando entradas con la etiqueta tinta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tinta. Mostrar todas las entradas

sábado, 14 de mayo de 2011

Tinta Séptima: UNA SEÑAL DE CUIDADO (post – 62)





“No soy perfecto. Aún sigo viviendo tratando de no lastimar a nadie. Aún hago las cosas deseando la felicidad. Soy egoísta. Aún quiero complacer a todos. Aún busco ********** ** **…”


Como parece, las cosas nunca han sido como al final quiere uno que sean, la mañana en la que planeas levantarte esperando hacer todas las cosas que tienes pendiente hacer, es la mañana en la que más cansado y con la que más flojera te levantas (si es que llegas a hacerlo). La ultima oportunidad para aprobar ese examen que puede salvar tu agonizante camino hacia el examen de aplazados o a repetir el curso, es el día en el que reniegas completamente de todo, en el que rebates la existencia de tu clase, tu escuela, tu universidad, de ti mismo y por supuesto de ese triste incompetente (la mayoría de veces) al que te toca decirle “profesor”. En ese momento crees que todo el significado de tu existencia se decide en si estudias o no para ese examen porque sencillamente no tienes ganas de darle viada a esa larga rueda del sistema académico del que (solo por ese día y solo en ese momento) ya estas harto solo para pasar un mísero curso que no demuestra en lo absoluto tu capacidad intelectual (argumentas tu) ni tu manera competente o no de solucionar los problemas de tu vida.


Finalmente cuando tratas de agradar a alguien, de preocuparte o de ayudarle en sus escabrosos conflictos emocionales con el único objetivo de hacerle sentir mejor y demostrar lo mucho que te puede importar no caes en la cuenta de que esa persona podría enamorarse de ti, no obstante a veces hacemos todo eso esperando que ese alguien se fije en nosotros y se enamore de nuestra presencia, de nuestro inamovible deseo de verla feliz. Sin imaginar, envueltos en una total ingenuidad, que eso ya es absolutamente imposible ¿Por qué? No lo sé, porque hay personas que simplemente van a regresar siempre al origen de todos sus males con una impulsividad suicida y una convicción que sinceramente es sorprendente. Aunque nos duela aceptarlo. ¿Entonces? ¿Qué pasó? ¿Qué hago ahora? Nada, solo cierra la boca y sécate los ojos, no es tu culpa ni lo uno ni lo otro, ni el primero ni el segundo pues como dije antes las cosas nunca han sido como uno al final espera que sean.


Quizá renunciar a tenerlo todo y ya no esperar por finales enteramente felices sea obtener poco a poco esa inverosímil e intangible prenda que solemos llamar madurez. Es una pena, pero, que a veces esa escurridiza madurez lleve más de tristeza que de felicidad. Es una pena ver a una virgen que llora, una niña con los ojos rojos aprendiendo a controlar su llanto, a no dejarse abrazar… a reprochar su inocencia. Es una pena ver como las personas cambian y estar ahí para notar el cambio y lo mucho que nos pueden herir así y lo mucho que podemos aferrarnos a su recuerdo. El principio de una mirada a los confines de un alma blanca ahora resquebrajada. Hay una señal de cuidado en todos nosotros, una señal que no se ve, que escondemos muy bien, que nos cuesta develar, una herida en nuestro costado tan honda y tan fuerte que al leve contacto podría hacernos morir.


Las cosas no siempre son como uno desea que sean y alrededor de las luces, las personas y los anuncios a todo color van caminando unas niñas con frías sonrisas, un hombre a saco y corbata, una mujer apresurada… corazones en reparación… todos nosotros en ellos… un corazón con señal de cuidado que nos prohíbe y nos previene de entrar en una zona tan intima y tan personal que al tratar de curarla sus heridas podrían reaparecer en nuestro cuerpo. Heridas símbolos de malos recuerdos, de esperanzas perdidas, de tantas cosas que vivimos y no entendemos. ¿Y yo? ¿Qué podría hacer? ¿Cómo podría ayudarte? Cuando acompañarte me parece tan poco, cuando no soy capaz de sanar tu dolor en un instante, cuando todo lo que te pueda decir ya te lo has dicho tú entre sollozos, cuando solo puedo escribir, cuando solo puedo esperar… una señal de cuidado. Cuidado con las cosas que pueda hacer, con lo que quiero (sienta) decir, con la forma de poder ayudarte. ¿Mi manera de acompañarte bastará…?


Las cosas no siempre son como uno quiere que sean. Siendo así… ¿Qué puedo hacer yo para cambiarlo… para seguir adelante…?


Nota a pie de página: Ahora los post se colgaran cada sabado exceptuando el ultimo de cada mes, como siempre.


domingo, 1 de mayo de 2011

Tinta Sexta: ¿TU RESPIRAS…? (post – 61)

Cuando no hay nadie más a mi alrededor, cuando voy caminando por las aceras de la ciudad escuchando la música que me gusta, cuando converso con aquellas personas que considero cercanas, cuando estoy cansado y quiero irme a dormir, cuando me acerco para besar a alguien, cuando paso toda la tarde solo, cuando la paso con alguien que quiero, cuando siento en mis manos vacías un ligero cosquilleo de aprehensión, cuando canto, cuando escribo, cuando sueño, cuando anhelo, cuando creo… cuando siento… Yo, respiro.



Cuando el trafico de la ciudad hace que mi aparente ventaja al reloj se reduzca de una manera indeteniblemente trágica y no tengo más remedio que bajar del carro para recuperar los minutos en una larga corrida de contemplaciones homéricas hasta mi asiento en el salón de clases… Yo… respiro fuertemente, agitadamente mis músculos se comienzan a tensar, las palpitaciones de mi corazón aceleran la marcha y luego de llegar a mi límite mi cuerpo sigue en movimiento empujado solo por la ingeniería perfecta de mi orgullo y mi terquedad. Al final, un delicado e intenso hormigueo en mis manos me da la impresión de haber aprendido algo. Cuando se trata de correr… tal vez las personas no tienen límites.


Cuando canto mi voz se desdobla de una manera fascinante, los sonidos a mi alrededor retraen ecos de voces que no precisamente se parecen a la mía normalmente y es que en esos livianos instantes de profundidad puedo volver a ser quien yo quiera, puedo envalentonarme con las melodías que rodean mi respiración y en la inspiraron de mis suspiros y la expansión de mis pulmones encuentro nuevas formas y figuras para sentirme vivo. Buscando en mi diafragma unos gritos entonados me topo con las nuevas formulas de mi felicidad y una vez más yo, respiro… respiro solo para exhalar y volver a respirar bocanadas de aire comprimido con mis propias dudas las que solo cuando canto tienen sentido o por lo menos pierden su importancia. Cuando yo respiro, lo hago para relajarme y cuando se trata de eso tal vez las personas no deberían tener limites…


Cuando te extraño, cuando no te veo llegar, cuando la lluvia que cae en mi me parece cada vez más pesada, cuando desconfío, cuando no creo del todo en lo que siento, cuando solo la soledad hace que regreses conmigo, cuando reduces todo lo que vivimos y prefieres entregarte a tus miedos, cuando a pesar de todo no puedes confiar en ti, cuando tomo la decisión más madura solo para darme cuenta luego de que estoy equivocado. Cuando me invade la necesidad de desearte lo mejor pero no estas aquí, cuando te alejas de mi. Cuando tengo miedo pierdo mi tranquilidad y me es difícil respirar, cuando a pesar de todo lo que puedo hacer no puedo hacer sentir mejor a una persona, cuando lo hecho todo a perder. Cuando me siento incompetente ante el mundo, ante mis confusiones mi respiración se entrecorta, todas las emociones regresan de mis manos y se agolpan dentro de mi pecho dejándome sin aire, bloqueando el obtenerlo.


Cuando no puedo respirar me vuelvo triste, solitario, distante. Cuando logro ser muchas personas en mis cosas mi respiración oscila en la crónica y placentera agonía de un respiro sofocado.



Cuando no puedo respirar me aferro a una boya de tinta para no ahogarme en un mar de canciones con notas de blues. Para respirar bajo el agua tan solo tengo que decidir hacerlo porque muy adentro de mi mismo sé que es la mejor decisión que podría tomar en cualquier momento y quisiera seguir respirando porque me agrada hacerlo y por más que sean pretensiones masoquistas admitir que también me agrada sentir esa opresión en el pecho y esa tensión en los músculos cuando me privo de todo aire sé muy bien que no busco lastimarme tan solo busco un poco de realidad algo que pueda servir para reanimar mis pulmones, algo que me haga sentirme bien, sentirme vivo.


Cuando yo respiro todo es bueno a mi alrededor, el aire atraviesa cada poro de mi piel y soy capaz de hacer todo y crearlo si no existe. Ahora en estos días yo solo quiero respirar tranquilamente. He estado de viaje por tanto tiempo que me gustaría mucho tomarme unos días para descansar, para vivir calmadamente, para hablar relajado, para reírme de cosas cotidianas, para practicar un aprehender más sencillo, más humano… con toda la debilidad que eso implique. Si yo respiro y me encanta hacerlo me pregunto qué otras cosas más me gustaran, me pregunto qué será de ti… que podrías decirme tú… dime… ¿Tú, respiras?...



Nota a pie de págima: Volvi... por mi... por las dos mil visitas... por mucho más...


miércoles, 6 de enero de 2010

Tinta Quinta: DESEOS PENDIENTES (post-22)

No hay más luz blanca a mí alrededor. Artificial como es, está sujeto a meros impulsos eléctricos para hacerla brillar, pero cuando hay un apagón generalizado esa simple ecuación se rompe (obviamente) dejando a toda una ciudad a oscuras y entre sus pequeñas casas y sus temerosos habitantes se trasluce separado de las sombras un despreocupado joven que busca entre los cajones de la cocina un par de velas viejas para poder alumbrar la noche y aunque el ritual le parezca ajeno entiende que la mayoría de personas (incluida, claro, su familia ) en presencia de la oscuridad siempre ha de buscar una fuente de luz.

No es la primera vez que se va la luz en la ciudad, no es la primera vez tampoco que este incidente se convierte en la ocasión perfecta para que las familias se sienten juntas en la sala a conversar del día, bromear lo que haya que bromear, escuchar música de un celular y todas esas cosas que eviten el silencio (pues muy pocas personas son capaces de lidiar con la oscuridad y el silencio a la vez) sin embargo después de una charla prolongada y una cena temprana nada parece más adecuado y más apremiante que echarse a dormir, no obstante este joven desvelado pocas veces puede dormirse a voluntad asi que prefiere quedarse despierto contemplando la incandescencia en la llama de una vela, su color, su movimiento; sin temor se acerca para poder escuchar su sigiloso crepitar mas luego se retira al no hallar sonido y al percibir, alucinado quizá, un suave olor a humo blanco que le viene del cabello.

-“Que tonto… tan solo es una vela”- Y tiene razón, las cosas siempre han sido cosas, pero el hombre siempre ha sido capaz de encontrarle un sentido y un significado –“Una vela encendida es un deseo pendiente…”- Aquel joven ahora intrigado por sus ideas tan misteriosas y exageradas presiente sus palabras -“Deseos pendientes… hace un año quería revelar tanto y a la vez tan poco, quería atreverme a retratar emociones tan diversas y continuas, que mi necesidad de pensar no me dominara y aunque ahora me vea diferente aun deseo lo mismo…”- El joven envuelto en el fulgor de aquella llama siguió diciendo -“Aún no me es posible manejar mi soledad, el agrado y la felicidad de momentos que siento al estar solo, controlar mi alegría, mi entusiasmo, mi fantasía al hallar aquella que me agrade de verdad, que me de deseos de verla, no puedo evitar volar la mente y ser irreal, pretender cosas que no pasaran, aún deseo no enredar tantos sentires, aún deseo no complicarlo todo.”-

Las cosas siempre son cosas pero el hombre necesita ver reflejado su camino en ellas y por eso les da un valor, un significado para poder hacerlas parte de su vida, para poder unirse a otros mediante la exaltación de una idea, todo lo que el hombre toca y transforma se vuelve parte de si mismo y puede tomarse por otros como lo que es, un camino para su búsqueda, unos deseos de encontrarse; tan solo basta un poco de aire, algún cercano objeto y una chispa, una chispa para que los silencios se vuelvan ideas y nuestras ideas deseos.

La luz aún no regresa en la ciudad, el fuego de una vela que cada vez se hace más pequeña (diminuta ahora) se mantiene y frente a ella un tácito y desvelado joven la observa y tal vez piensa: <<Quisiera que las velas durasen toda la noche>> Yo, a un lado de la luz y en silencio, pienso y escribo: <<Uno siempre debería alcanzar todo lo que desea>>.

Nota a pie de página 1: Dedicado para una "xikita caprichosa" y una buena amiga en su día. Feliz cumpleaños.

Nota a pie de página 2: Terminadas las tintas empiezan los escritos, personalmente pienso que les debo el escribir de dos fechas que se dieropn por estos dias asi que veré como soluciono eso, solo dejen que me nivele.

Nota a pie de página 3: Quisiera mencionar y agradecer a la gente de Argentina, España y Mexico que siguen este blog, gracias a todos por la compañia.

(((Este post fue publicado el miercoles 6 de Enero pero por fallas de origen ha sido relanzado hoy sabado 9 de Enero.)))

lunes, 28 de diciembre de 2009

Tinta Cuarta: EXTRAÑOS APARTADOS (post – 21)

(EN LOS DÍAS NUEVOS)


- Hola, ¿haz venido a verme?
->… yo, de cierta manera… creo que te extraño.

Ha caído la noche en la ciudad, son más de las doce y a pesar de que vengo de afuera, de muchas horas de caminar, me las he arreglado para sacudirme el cansancio y rebuscar entre mis cosas una hoja de papel y algún gastado lapicero por los cuales pueda escribir. Pues hoy, ahora, siento la imperiosa necesidad de escribir y sorprendentemente en mi afán de encontrar la precisa materia que me permita hacerlo me he topado con viejos cuadernos en cuyas esquinas y hojas finales he hallado viejos escritos, viejas canciones, poemas e historias; dibujos y cuentos que solía escribir hace tiempo ya, en mi época de colegio, y siento como si hubiera chocado conmigo mismo, un (mi) yo de tiempos no muy lejanos y tengo curiosidad de buscarme en ellos. Asi que antes de tomar estos nuevos deseos por escribir y antes de comenzar esta segunda temporada tengo curiosidad de leerme a mi mismo, como era, tengo ganas de recordarme…

Es más allá de la una de la madrugada y no tengo sueño todavía, leer mi pasado y tratar de conjurar el momento exacto en el que lo escribí ha resultado más motivador y confusamente placentero de lo que esperaba. Me he arrancado a mi mismo un par de risas, unas cuantas manos a la cara y algunos ceños fruncidos por las cosas que escribía impetuosas y atontadamente profundas, pero las miro con ternura, la ternura con la que un joven contempla sus juguetes de niño. Cojo ahora alguna de esas hojas opacas y me pongo a escribir ya no quiero prescindirme más pues ayer, atraído por una de mis tantas cavilaciones tempranas estire la mano para zambullirla en mi bolsillo derecho en busca un pedazo de hoja y un trajinado lápiz, objetos que un recurrente escritor siempre debe tener cerca, mas esta vez mis manos en los bolsillos solo pudieron encontrar mis propios dedos (pues dije que descansaría estos días), lamentable accidente de resguardar mis ideas en la escuálida tela de mis memorias, tan traicioneras siempre y ya que aún hay emociones que no quiero olvidar y palabras a las que no renunciare por amor a ellas y a mi vaga promesa de poder decirlas algún día volveré a escribir

Quiero volver a escribir, volver a postear; porque quiero leer nuevas historias (y renovar pasadas), porque extraño la posibilidad de pensar que a través de estos escritos aquellas personas que quiero y que desearía querer piensan en mí, que me recuerdan, que me buscan y aunque no sea cierto la sola idea reconforta tibiamente mi ánimo y me es suficiente para volver a escribir, porque no puedo alejarme totalmente de mis pensamientos, no puedo dejar de crear, de imaginar ni de imaginarme extraños apartados cada vez que salgo a caminar por las calles, cada vez que me mire al espejo, además aún creo poseer algo de aura sobre el cuerpo, algo de nieve en las manos y muchas otras sensaciones más que reconocer y espero tener las precisas experiencias para vivirlas, espero un capitulo dos aún mejor que el capitulo uno y comienzo una segunda temporada con la intención y el destino de un cosmonauta.

Nota a pie de página 1: Si, he vuelto.

Nota a pie de página 2: Por si les es dificil adivinarlo el Capítulo 1 se llamaba Anhelante Azul.


sábado, 27 de junio de 2009

Tinta Tercera: ELEMENTOS

Ayer me aunaba cansado, explayado totalmente en mi cama acostumbrada deslicé la pluma a un lado, incliné ligeramente el cuerpo y tome las hojas como almohada. Sin reclamación alguna me quedé dormido.

Desperté dos horas después, como era de esperarse secuencialmente emocionado. Primero relajado (¡¡ah, que bien dormí!!) luego inquietado (mmm? La sabana esta muy dura, además suena a papel) después resignado (¡ay con un xarajo eran hojas nuevas!) y finalmente enojado (tenia que escribir lo del post…) – y acabo de “dormirme” ese tiempo – solo tenia un verso en letra completa y otra que paulatinamente se iba convirtiendo en contorneadas líneas onduladas.


- ¿Bueno y ahora qué? Ya no tengo tiempo - Y es que son tantas las palabras que deambulan por mi mente que a veces suelen chocar unas con otras haciendo mi tarea más trabajosa aún (alguien ha dado RCP antes, no es nada fácil) así que para socorro mió y de tanto herido he tomado la decisión de ubicar a cada uno con nombres distintos. Es difícil clasificar tus emociones, los sentimientos no se dejan empadronan tan fácil, pero he acordado con ellos que para fines del blog haremos un esfuerzo y cada uno viajará a cinco diferentes lazos.

El primer nudo en estos ha sido llamado “escritos de viento” que hablaran de cambios, de aventuras, de días y caminos, todo aquello que me mueva y que sea impredecible. Los siguientes son los “escritos de mar” que jugaran a orillas de mi filosofía, de mi silencio, mi tranquilidad y mi nostalgia. Luego vendrán los “escritos de tierra” que emanarán del nacer, de un comenzar, de la estabilidad; sin embargo también expiaran la rigidez, la aridad y la dureza que me toque vivir. Y finalmente estarán los “escritos de fuego” que avivarán la intensidad, la pasión, la vehemencia; aquello que llegue a sofocar mi respiración.


El tratado ya estaba casi listo, mi firma y mi sello yacían estampados en el papel pero ellos no se acercaban. Tenían una petición que hacerme. Querían un nudo más, querían un lugar donde recitar su ilusión, sus esperanzas, sus tristezas, su amor (y yo lo olvidé) el más humilde de ellos se acercó a mí y lo confesó con la temerosa reverencia de una mirada inclinada. Baje mis ojos, baje la voz y asentí ligeramente con la cabeza. No tenía palabras. Me sentía influido y admirado y juré a mis adentros que siempre sería su cómplice. Y así se pactó el último de los cinco nudos los “escritos de ensoñación” donde son libres de vivir y sentir si así lo desean. Lo que menos quiero es limitar su emoción.

Ambos sellos y ambas firmas se encontraban ahora secando en el papel, cada nudo, cada tema, cada elemento estaba ya dispuesto y así nos encontrábamos también nosotros, al final de las primeras tintas y a punto de abordar los escritos me detuve y los contemplé tras de mí…
– No se preocupen – les dije – prometo no quedarme otra vez dormido…


Nota a pie de pagina: por consejo e ideas mias en este post y los siguientes reduciré lineas pues algunos sugieren que "al lector le cansa leer tanto"... ¿sera verdad? si no me ajusto a tal intromisón regresaré a escribir cuanta letra salga de mis dedos.

jueves, 18 de junio de 2009

Tinta Segunda: NOSTALGIAS

Heme aquí, es un hábito algo duro (para mí) eso de postear en un blog. Requiere constancia y dedicación algo que me ha sido arrebatado estas tardes por la andanada de trabajos que he tenido que presentar como todo fin de ciclo (seguro me entiendes). Pero una promesa y un secreto requieren eso, constancia y sacrificio y en mi caso una escritura empeñosa y pronta. Así que como ven, como todos, yo también tengo algunos detalles que mejorar.

Pasada ya mi reflexión a tinta fresca he caído en la cuenta de que he vuelto a sentir, confirmar y renovar palabras que suelo usar y personas que suelo olvidar, pues ellas han llegado a mi otra vez agolpadas cuando me encontraba presuroso por las no blancas escaleras que conducen a mi fuente de internet mas barata (es gratis) y cercana. Estas evocaciones súbitas son lo que son... recuerdos, memorias, reminiscencias de mis días, inquietantes barcazas salinas que flotan a la deriva y que eventualmente divisan tierra y que a mi suerte casi nunca encallan y conquistan mis playas.
Aquellos recuerdos que sorprenden a momentos, que reclaman por sus escenas en el mar, que quisieran ser diferentes y no lo son ya no pueden serlo.
Siento tristeza por ellos, melancolía, porque aunque sea muy orgulloso para aceptarlo frente a ellos confió en tí y puedo decirte que yo también quisiera que fueran diferentes pero no puedo hacer nada para cambiarlos.

Nostalgia, cada uno de nosotros ha de tener sus propias nostalgias, he caminado lo suficiente como para entender que no todo en los días se puede cambiar, sin embargo no siento odio, rencor, ni depresión, porque son ellos uno de los motivos por los que cada latido se torna más importante, más sentido; y se pueden imaginar a mil doncellas esperando frente al mar, y se pueden imaginar mil ángeles que les puedan rescatar y se puede imaginar a la luna que los ayude a regresar.



Lo sé, el romanticismo se filtra entre mis dedos cuando ensillo estos temas (pero no deseo corregirme) el ensueño de mis nostalgias es uno de los sentires que más adoro y como siento y sé que les debo tanto quisiera un homenaje para ellos, una retribución, el repasar de mi memoria por la tinta que hilvana mis recuerdos. Otra oportunidad. Los he llevado conmigo por tantos caminos que así aprendí a quererlos y así aprendieron ellos a inspirarme. Escritos ahora aquí saborearan una vez más lo que ya de por si tiene en mis días... inmortalidad, libertad. La calma y tranquilidad que me da acurrucarme en su dulce tristeza y en su lacónica sonrisa.


jueves, 11 de junio de 2009

Tinta Primera: ¿POR QUÉ?

Por qué, la pregunta natural que fluye como prólogo de todo acto (bueno así debería) la duda es temerosa, es cizañera, precavida, humana. Es el propio yo que nos increpa si lo que vamos a hacer, hicimos o estamos haciendo es bueno para nosotros, es importante o si es que acaso vale la pena. Si ya sé lo que se podría decir...

- vamos, no todo acto es tan trascendental algunos son solamente joda, otros solo se dan, y unos cuantos son broma.

Pero, cual de todos atrapa la creación de este blog y sus posteriores posts… mmm y bueno, ¿es necesario pensarlo ahora? No se me antoja decirlo. No hay que encasillarnos, el motivo y sentimiento nos vendrán cada día no hay que apresurarnos, yo intentaré un crear constante (aun más) y la elección del aprecio o la emoción se las dejare a tu mirada, a tu voz, a tus días.

Conciliado ya por el momento ese tema me parece justo explicar el porqué de tan intrincado y azorado nombre (como ya me lo han dicho) que se alza extenso y complicado para el título de un blog aunque una de las cosas que se develaran aquí es mi menor o poca preocupación por cumplir con los clichés o peticiones sociales tomando por sobre fuera de la sociedad cualquier anotación que quieras hacerme por que quisiera intimidad para los dos (nuestra propia conversación de café, algo que siempre he considerado muy íntimo)



En el título esta claro que hay dos partes (cual nombre y apellido) Primero “Historias sin sentidos…” evoca el infortunio que llevan gran parte de mis escritos, pues a pesar de todos mis esfuerzos rara vez han podido caer en manos de quien en verdad los ha inspirado, rara vez han podido cumplir otro objetivo más allá de liberar y revelar el alma de mis versos y aunque no es que en aquellos momentos pidiera otra cosa, cierto es que han llegado a resentirse conmigo e inclusive a no hablarme por estériles periodos de tiempo (a favor mió nunca tan prolongados) pues el arte en cuanto arte no se calma con solo existir, siempre esta deseoso de mostrarse, de ser, de transformarse, de trascender y es por eso que todo este tiempo que los he llevado conmigo se han sentido un poco desorientados

- ¡Ni amados, ni alabados! – protestaron hace poco, y yo los comprendo

porque una noche conversaron conmigo y me confesaron sus deseos y yo les entendí, cómo no hacerlo, si a cierta forma yo siempre he sido su permisivo cómplice.
Por eso estarán aquí; para que conserven la esperanza de soñar y de creer que pude hacer algo por ellos aunque sea poco.

La segunda parte tiene que ver con las últimas líneas. Deseos, aspiraciones, sueños; aquellos que a pesar del mal tiempo y el mal azar no me han abandonado, se han ido sí a caminar por la noche, y a escuchar música por las calles no me lo niegan y no se los prohíbo; Porque luego regresan, siempre regresan “… Anhelos recurrentes”. Anhelos de una mirada que refleje la luna sobre el mar, anhelos de una sonrisa pícara, de un bello rostro, de la hermosura del alma sobre el cuerpo, anhelos de palabras sencillas (como espero hayan sido las mías), tan solo anhelos de sentires.
Lo sé, es un nombre muy intrincado y azorado en verdad.

Pero vale, revelado ya el primer sello y habiéndome quitado todas las prendas dejándome en paños menores (algo curioso de imaginar) entiendo que esto es más que un simple blog, que un simple post… es una confidencia, un oculto, me gustaría creer que es un secreto (no sé si ese término quepa en la Internet) y aunque sé y siento que no he logrado ser lo suficientemente explícito y sincero, sé también que lo comprendes y que de alguna manera sientes que cambiaremos con el tinto de los días pues todo cambia y todo mejora y yo quiero eso para ti, esa es mi razón. Así que mírame, escríbeme y escúchame, no te preocupes por nada más, que yo al siguiente post me nivelo.