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jueves, 9 de diciembre de 2010

Escritos de Tierra Nº 11: A LAS AMANTES QUE PERDÍ… (post – 56)

A las amigas que tengo y a las que no, a las mujeres que no conozco o que no conoceré, a las que me enamoraron pero que no se enamoraron de mi, a las que quisieron enamorarme y que yo se los impedí, a las amantes que perdí… a todas a quienes puedan estar leyendo esto evitando el llanto, presionando los dientes o reduciendo los dedos.


¿Por qué? ¿Por qué cada vez que te veo llorar pienso que es por el mismo motivo? ¿Por qué cada vez que intuyo estas cosas tengo razón? ¿No te basta verte destrozada? Claro. Claro que no. Si el único que te ve así soy yo. Si al único al que le permites consolarte es a mi y luego yo, yo soy el que tiene que abrazarte así, rodeada de lágrimas, llena de rabia aunque al final no hagas nada en contra del que te hizo llorar, aunque al final vuelvas a hablarle, a salir con él, a besarle. Yo no entiendo como puedes volver con alguien que te lastima tanto, yo no entiendo como puedes soportar todo lo que te hace sin decirle nada y aparentar que todo va bien ¿Cómo haces para olvidar todas las cosas que conmigo lamentas? Mujer, yo no entiendo como le haces para creer que lo que tu sientes es amor.


Cómo puedes pretender que después de maltratarte, de hacerte sufrir, de decirte que eres lo peor que le ha pasado en la vida me olvide de todo aquello con la misma facilidad con la que lo haces tú. Como esperas que te crea que han arreglado las cosas, que se ha disculpado de corazón, que no volverá a suceder ¿Por qué un par de lágrimas te pueden convencer? ¿Es que ya se te olvidaron todas las tuyas? De las que solo algunas tengo en el hombro porque aunque no me lo digas sé que haz llorado más cuando estabas sola, antes de venir conmigo.


No es justo para mí que te tengo tan cerca, que eres tan importante, verte así de triste. No me enamore de ti (tu tampoco de mi) pero eso no quiere decir que no te cuide, que no quiera protegerte y tú ¿Qué piensas? El hecho de que tengas miedo a estar sola no te da derecho ser infeliz, un par de besos no te deberían costar tu tranquilidad. No deberías estar con una persona que solo piensa en ti como un objeto, algo de que hablar en sus reuniones, una línea más que llenar en el formulario, algo sin lo que vería lo miserable que es su vida, un patán de esos que cuando tiene un mal día no se le ocurre mejor idea que descargar su furia contigo, alguien que es capaz de decirte las peores cosas en los peores momentos solo para hacerte sentir más dolida, alguien que te hace pensar que ha dado todo de sí y que por ende la única culpable de que las cosas hayan salido mal eres tu ¿Cómo puedes querer a alguien así? ¿Cómo puedes excusarlo? ¿Cómo puedes esperar que no lo golpee? No puedo cambiar esto, podría darte mil argumentos todas las noches del por qué no deberías estar con un sujeto así y podrías darme la razón (Qué irónico) pero aún así volverías con él en la mañana. Yo no voy a hacerte cambiar, no te diré que esa relación te lastima, que ya hay surcos de lágrimas en tu rostro (y en mis ropas), que llevas noches sin dormir, que te apagas a ratos, que no hay nada que yo pueda hacer… que solo tu puedes darte cuenta de lo que pasa contigo, que solo tu puedes cambiarte y cambiar lo que sucede.


Que pasara de ahora en adelante… Él vendrá a recogerte del trabajo, de la universidad y tu pensaras que es un gran detalle, te sentirás cómoda y segura y luego discutirán por cualquier cosa (tarde o temprano) y te dirá todas esas palabras que no quisieras escuchar y luego llorará, te pedirá perdón y tu aceptaras pensando en lo arrepentido que (aparente mente) esta y en lo sensible que es. Buscarás regresar con él en las fechas importantes para no enfrentarte a un cuarto vació, a un celular inmóvil… Date cuenta mujer lo inmadura que eres, lo tonto que es estar así mendigando sus caprichos, lo triste que es depender de alguien, lo patético que se ve él a tu lado, lo confundida que estas, la pena que siento por ti. Mi forma de llorar es estando en silencio…


Nota a pie de pagina: ...

viernes, 24 de julio de 2009

Escritos de Tierra Nº 1: IN-MOTIVADO (post-6)

Estoy tarde (lo sé) no era lo que quería, no fue a propósito; estos días recordé aquella inamovible sensación que se había apoderado de mí estos últimos meses, recordé que no se puede acabar, que no puede dejar de existir y a pesar que lo había encerrado aprovechó un descuido para traspasar sus barrotes arrojándose contra mi entró por las heridas de mi piel y trató de esclavizar mi voluntad, con tan solo un descuido.

En este tiempo en particular no tenía idea de todos los problemas que me esperaban, problemas que me atacarían varios días, problemas que sorprenderían por su rapidez y su eficacia para hacer daño, problemas que vendrían de mí y que aún tengo, temas que no son excusas y que a pesar de mi resistencia invadieron mis pensamientos y mis ánimos, mi interés y mis pasiones. Porque en esos días y aún ahora (por momentos) lo que antes me motivaba y me impulsaba ya no lo es tanto, el futuro que escribí sobre piedra parecía desvanecerse como líneas en la arena, el suelo poco a poco se tornó monótono e inclusive la tierra que tenia en los zapatos se volvió conocida. Olvidé las armas en algún pueblo, me robaron las hojas ya escritas, perdí mi brújula (aquella que no apunta hacia el norte) y rompí mi lira de tanta rabia. Deje de viajar y comencé a vagar cayendo paulatinamente en el desierto.



Perdido, 30 días y 31 noches, perdido en tierra seca, en tierra partida, en arena; cubriéndome los ojos para no cerrarlos, tapándome la boca para no tragar desesperación, caminando lento para no despertar escorpiones. Y es que el desierto es engañoso, traicionero, rencoroso y llegas a adentrarte tanto en él que empiezas a creer que no hay nada más, que solo hay duna tras duna, solo tierra, solo polvo y podrías vagar hasta que lentamente dejes de ver tus pies, tus rodillas, tu cuerpo. Hasta formar parte del desierto pues terminas de creer que es lo único que hay… pero fue mentira, aún enterrado soy capaz de percibir mis manos, mis piernas; mis ojos aún en una tormenta de arena serían capaces de verme, de saber que estoy ahí, aún en la inmensidad del desierto podría saber quien soy, podría hallarme (más que nunca) porque quizá perdido sea la mejor manera de encontrarme. Y asi lo hice.



Si olvidé mis armas conseguiré otras, si me robaron los escritos crearé mejores, si perdí mi brújula haré una nueva, si rompí mi lira la arreglaré y volveré a viajar, he de perderme otra vez es muy probable pero no importa porque ahora el desierto me conoce y sabe que no puede vencerme y que si alguna vez nos encontramos de nuevo me entenderá y admirará por lo que soy… un viajero, un trovador que solo va de camino por sus tierras porque ambos sabemos que si he de quedarme en algún lugar no será este, no será el suyo, aunque él lo lamente.