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miércoles, 12 de febrero de 2014

Escritos de Tierra N° 18: AN SPOTLESS MIND (Post – 97)

… Recuerdo estar recostado detrás de las sombras cuando están aun eran rayos de luz, recuerdo desprender del polvo de estrellas mis zapatos de tierra antes de comenzar a levantarme y recuerdo que las nubes me mostraban siluetas de formas mortales para intentar animarme. Yo… cada vez las distinguía menos

Y moldee el camino cuando aun era incaminable y arrullé el crujido de mis pasos llamándome al andar… pues yo anduve, yo andaba y andaré.

Y sentí por primera vez al viento siendo viento y contemplé al olvido volverse nostalgia (tan callada) y probé el cansancio moteado de amargura y acaricie la inmensidad de las playas con sus orillas tentadas por mí… Y pensé en pensar, en caminar… y caminé y caminaba…

Y admiré al rió al volverse montaña, adoré a la luna que movía el mar, y respete a la suerte por el simple hecho de estar allí por obligarme a hacer cosas que no sabía que podía y por acompañarme hasta cuando ya no podía.

Y  hallamos un bosque de sentimientos que apareció frente a nosotros y ahí fue donde se marchó, no la he vuelto a ver y es que aun la espero (en cierta forma).

Y percibí que este bosque tan espeso quería aliviarme, consolarme… permitiéndome entrar… y yo entré. Y eso me hizo soñar, soñar que soñaba, aunque no soñé nunca.

Y seguía y avanzaba y olvidaba… y se inventaron las rocas para advertirme en dónde ya había estado e hicieron el hielo para que me viera envejecer en el y se movieron los cielos para confundirme y se creo la lluvia para mostrar que no me querían y se formó la nieve para explicar que nunca amaría… Y así llovió y nevó toda mi vida…

Y la soledad se rebelo a mi destino y el silencio se enfrentó al azar y yo me dormí y yo me perdí y regresó la nostalgia y desperté al odio y encontré al rencor… y ellos me dijeron: “El tiempo pasa…” – “Si…” – respondí – “Pero no tanto…”.

Continué. Llevando conmigo un rencor perpetuo, un silencio maltrecho, un odio que invita y una soledad subversiva… y no me importo… y no les importaba.

Nunca halle el manantial azul de las estrellas ni  el lago de aguas tranquilas que se hace llamar “paz”, ni a esa llama cálida y diáfana a la que llaman esperanza ni me tope con esa sustancia efímera a la que denominan amor, aunque tal vez siga buscando (si lo hice) pues aun sigo andando, caminando, vagando, viajando…

Y vague tanto que el frió se acostumbro a mi
Y anduve tanto que las huellas comencé a perseguir
Y merodee tanto que el sol empezó a ocultarse para descansar de mí
Y caminé tanto que el horizonte se acostumbro a seguirme

Y así fue, así es, así será.

Desde el principio del tiempo hasta el fin de los días.                                                         
El eterno resplandor de una mente sin recuerdos…

Nota a pie de página: Mis años de universidad en oda a esa gran película...

domingo, 6 de enero de 2013

Escritos de Viento N° 18: TELMO (Post – 90)

Día 1:


Telmo cubre sus ojos con un pliego de la sabana cada vez que el sol de la mañana logra despertarlo. Y aunque en realidad esto no sea suficiente para volver a dormir, lo hace porque puede que esto sea un sueño y tal vez si cierra los ojos un poco más pueda encontrarse nuevamente flotando de espaldas en el mar con pequeños salpicones de agua salada en el pecho contemplando un cielo sin horario o vagando nuevamente por algunas calles sin color, sin preocupaciones, como si hubiera nacido en el camino, sintiendo como el viento le recuerda ciertas canciones que solía escuchar en su niñez que son los sueños más recurrentes o con los que Telmo disfruta más. No obstante esos anhelos por lo general terminan con la amarga sensación del despertar y la inamovible idea de cambiar su cama de lugar pensado en cómo puede tener en su dormitorio ventanas tan grandes.

La rutina de la mañana la tiene ya tan arraigada que hasta aprovecha ese tiempo para dormir un poco más. Lo único que le preocupa a veces es la no tan necia probabilidad de heredarla a sus hijos. Sin embargo luego de unos cuantos golpes de agua en el rostro concluye que la idea es bastante ridícula. Como cada mañana lo que quedará de legado en él – define – será seguro su clásica  e irritante alergia.

En el desayuno de Telmo no hay lugar para un buen juego, un par de buenos panes o un café. Telmo vive solo, su trabajo comienza a las 8 y su universidad a las 6 así que un poco de té con unas tostadas con mantequilla será suficiente por lo menos hasta las 10, hora en la que de seguro se podrá dar una escapada para comprarse algo de comer que le permita engañar a su estómago por lo menos hasta las 2. “No debo acostumbrarme a agendar mi vida” - Se dice- Empero hay una parte de él que cree que ya es demasiado tarde.

En su pequeño departamento Telmo tiene 3 cuartos. 1 es el baño, luego está su cuarto y finalmente un ambiente lo suficientemente grande como para ser su sala, comedor y cocina. Las paredes tienen el mismo color que cuando Telmo se mudó. El baño es azul cielo, su cuarto lavanda y la sala-cocina-comedor es de blanco marfil. Telmo viene queriendo remodelar y pintar su “casa” desde hace un mes, pero supongo que no ha tenido el tiempo de hacerlo todavía. Al final el único tiempo que toma para remodelar algo son los viernes en la noche, donde luego de una agitada semana pone algo de música en su laptop mientras levanta todas las ropas que tiro al suelo esos días, bota toda la comida que no pudo terminar a la basura y refriega en el lavabo todos los platos que dejo pendientes desde el lunes. A Telmo, como a todos, no le gusta hacer ninguna de estas cosas pero ha descubierto en su “Etapa a Solas” que hacer todo eso sin que nadie se lo ordene y a su modo es uno de los momentos que más disfruta en su estilo de vida.  “Es como si estuviera acomodando, limpiando o deshaciéndome de todo lo malo o bueno que pasó en la semana”. Telmo reconoce para sus adentros que gracias a su venturosa y bien ganada independencia se ha vuelto una persona más tolerante y optimista con la vida algo que le gustaría afirmar, algún día, logra ver en todos.

Nota a pie de página: Algún día encontraré esa camiseta...


sábado, 15 de diciembre de 2012

Escritos de Tierra N° 16: UN VIEJO FRAGMENTO (Post - 88)


“Hay algo que nunca debes hacer, después de eso todo puede estar permitido”. Es una regla muy sencilla para mí. Mi padre solía decirla todo el tiempo. “Debes tener cuidado, si no vives tu vida adecuadamente terminarás siendo la vaga inspiración para algún tonto escritor de mediano calibre como yo y créeme hijo que no hay nada más jodido en este mundo que ser la gran historia de una persona que nunca llegó a serlo.” No podría asegurar que ahora a mis 23 años entienda por completo el significado de esas palabras así como tampoco entendí la necesidad de decírmelas desde los 10. Supongo que mi padre siempre fue una de esas personas a las que les gusta hablar a media espuela  dejando lo más importante de la vida en el tintero para ver si alguien se anima a preguntar o a descubrirlo. Desafortunadamente para mi gracias a eso sé que me he vuelto una persona muy (demasiado) curiosa.

Ahora bien ¿Qué significaba lo adecuado para él, que lo es todo? Estamos hablando de una persona que no me regañaba cuando llegaba a las 3 de la madrugada a la casa pero que podía castigarme una semana entera cuando no ayudaba a mi hermana con la tarea. “No me importa que quieras destruirte a ti mismo privándote del sueño o tomando demás – decía -  después de todo es parte de tu adolescencia. Pero ayudar a la familia o a los demás en problemas es parte de ser hombre y esas faltas si no te las voy a pasar…” – Bah, menudo tío el que había resultado ser mi viejo. Bastante difícil de entender. Tal vez por eso soy muy tolerante  con las personas.

En la cabecera de su cama el respaldar era como una pequeña estantería ahí había una hilera de libros que siempre tuve curiosidad de leer, mi padre nunca pareció una persona  que tuviera tal hábito y en sus conversaciones nunca le escuchaba decir “Según… o, como dijo…”. Una noche cuando tenía 9 y él no estaba cerré la puerta del cuarto con llave y me abalancé sobre los libros sin titubear. Indescifrable sorpresa. Tenía libros con menos de la mitad de páginas en blanco, escritas a mano, algunas con hojas ya muy viejas. Tenía razón sobre el hábito – me dije – mi viejo no lee, escribe. Creo que desde ese día comencé a respetarlo. Como era de esperarse cada que podía me escabullía al lado de la cama para leer sus historias, pienso que si mi viejo hubiera tenido la constancia suficiente hubiera sido un gran escritor, pero él nunca pudo terminar sus historias. Quizá el trabajo lo cansó, quizá la vida le distrajo, que sé yo, de hecho nunca fue una persona muy constante, era algo olvidadiza con la mayoría de cosas, tenía la tez de siempre estar viendo algo con un semblante de tristeza y cuando le sorprendías ensaya o hacía algo tonto para hacer parecer que estaba perdiendo el tiempo. Soñando despierto le llaman.

Lo que nunca hizo mi padre fue llorar frente a nosotros aun cuando mi madre falleció, después de eso todo nos estaba permitido. Las primeras veces que yo, Katia y Almudena preguntábamos por ella no se rehusó a contestar, cuando quisimos verla nos llevó al lugar donde estaba enterrada inclusive nos mostraba fotos y grabaciones de ella. Cuando Katia cumplió 15 y Almudena tenía 13 mi viejo les regalo unos dijes que usaba mama de cuando ella era joven ¿Cómo los consiguió? Probablemente ya tenía pensado dárselos desde que hace mucho lo que me sorprendió fue el hecho de que los haya podido guardar hasta ese momento con lo descuidado que era pero para esas cosas siempre fue un papa genial, siempre tenía la habilidad de sorprendernos.

“Sabes hijo – una de nuestras últimas conversaciones – Un hombre siempre debe proteger a los suyos y proteger lo que otras personas valoran también…”. Que les digo, mi viejo a veces tenía la facilidad de sacarse una líneas esas de película en pleno fraseo, sobre todo cuando las sentía. Los meses que no pasan en vano me dan una buena oportunidad para reunirme con él y mis hermanas. Todo irá por mi cuenta esta vez, pero esta bien, el dinero nunca es importante en estos casos ¿Me pregunto que sería bueno para comer hoy? Quizá después podamos ir al cine o sólo regresar y ver una película en casa.

domingo, 28 de octubre de 2012

Escritos de Fuego N° 16: EL LENGUAJE DE LOS DOS (Post - 87)


En la mañana de hoy el mundo se detuvo en la pequeña memoria SD de mi celular. “Su bandeja está llena favor de borrar los mensajes más antiguos para almacenar nuevos…”. (Exceso de recuerdos) Te tengo una pequeña mueca dibujada en el rostro celular ¿Tal cosa es posible?

Pero como dije el mundo se me estaba agolpando en la memoria y uno tiene que dejar algunas cosas para poder sentiré más liviano, “Poquita ropa” le dice. No sé cómo puedo estar con una fanática de Arjona y no sé cómo no se me ocurrió borrar todos los mensajes que tengo hace tanto.

Pero como que es gracioso ver que inclusive las más ligeras confirmaciones para salir a comer, las respuestas tontas a preguntas aún más tontas y algunas declaraciones se hayan quedado guardadas tanto tiempo en este sencillo aparato. La convicción que tenía al principio no es tan firme como yo creía y eso de borrarlo todo ya no parece ser tan buena idea.

Ahora que me detengo a leerlos, les veo la utilidad. Cosas que ya había olvidado estaban ahí… “A Little trip…” - me dijo - “… Por las calles de tu mente, todo lo que no pudiste o no te atreviste a decir en estos últimos dos años puesto ahí, en vitrina, para su exhibición antes de su muerte…” “Sos algo exagerada, nena”- Trágica diría – Aunque en ocasiones la presión de la pantalla no soportaría una segunda pregunta: “¿Esta seguro que desea borrar este mensaje?…”

Decirnos las emociones en otros idiomas las hace menos cursis y más significativas ¿Será eso un descubrimiento nuestro? O será que no nos gusta desnudar lo que sentimos tan obviamente o será que solamente somos un par de alienados con un gusto políglota por las frases de amor.

Borrando mensajes me encuentro sonriendo más de una vez, sintiéndome triste algunas veces y encolerizado también. Es como morir y traer a la mente en un “Flash back” (ves, ahí está otra vez) las memorias de mis últimos años de vida. Suena trágico lo sé pero como decías este pequeño viaje, esta pequeña muerte me hace el espectador de mis propias decisiones. Inclusive he recordado como llegaste aquí. No es que lo hubiera olvidado, no te enfades “Je t'aime beaucoup” My love es solo que es lindo volver a sentir las emociones de cada mensaje, sentir que no las recordaba es como volverlas a experimentar. Decirnos las cosas de diferentes maneras es como probar los sentimientos del mundo y preguntarnos por qué les dan ese significado, es ser tonto…  transformar algo tan insignificante en algo filosófico y mezclarlo con algo tan íntimo. Svestire conmigo tiene más que solo una acepción y en el lenguaje de los dos decirte amor no significa algo tan ordinario como para que todos lo puedan decir si lo decimos por que no hacerlo como lo hace el mundo para hacernos diferentes y reinventarnos tiernamente.

Nota a pie de página: I love you, Ti amo,  Je t'aime, Aishiteru, Ya tyebya lyublyu, Yes kez si'rumem, Volim te, etc…  


domingo, 16 de septiembre de 2012

Escritos de Tierra N° 15: EL MISTERIO DE TU ALQUIMIA (post - 85)


Debería estar esperándote en la vieja mesa de algún café difícil de hallar, debería estar también preparando tu regalo de navidad y tal vez, solo tal vez, si te has portado bien debería estar planeando algún lugar elegante y lujoso al cual llevarte… Sin embargo hay dos grandes hechos innegables que debemos afrontar. Lo del lugar lujoso lo haría de todos modos, pero por sobretodo lo haría todo si tú en verdad fueras a llegar.

En lugar de eso ya son más de tres buenos cafés los que voy descubriendo en la ciudad, ya son más de diez buenos regalos que hubiera podido darte que se han terminado perdiendo entre las pocas ganas que me dejas cuando actúas así y de lugares elegantes… bueno de esos tengo aún más por escoger. Pero el caso es que en esas viejas mesas solo ordeno yo, en esos capuccinos con crema o en esos frapuccinos con miel solo están mis dientes mordiendo el borde de las tazas. Enojado busco una canción en especial, una canción en un idioma el cual no pueda entender para quedarme solo con la melodía, para no concentrarme en tu ausencia y dejarme llevar solo por los recuerdos de cuando cumples tus promesas, el resuello de tu voz tan animosa en esos momentos se desdibuja pausadamente como acallándose cuando no apareces y otra tarde más al final de la barra solo estoy yo pretendiendo que vine para estar solo y que no he sido plantado deliberadamente por tercera vez.

Hay una parte de ti que me gusta (bueno, enfrentémoslo, son varias) que me puede hacer caer peligrosamente enamorado de ti, pero hay muchas otras que me hacen odiarte hasta morir o siendo más preciso hasta matarte.

Amigos, amantes o simplemente nada ¿Qué deberíamos ser? ¿Qué somos? Nunca puedo estar molesto contigo por más de un día, no puede haber un día en el que no te abalances sobre mí al saludarme. Me decepcionas, me tocas, me robas la sonrisa más tonta que puedo dar, te hago contar las cosas que nunca pensaste decir con solo estar callado, me tomas por sorpresa, me admiras, tenemos peleas, me enfureces, me dejas de hablar y al final de la semana me invitas a pasar la tarde contigo y cuando creo que todo va estar bien no apareces ¿Quién eres tú? ¿Qué parte de los dos es mentira?

“Guardando silencios de una forma tan tierna que casi es maravillosa.” La dulzura de un dolor me hunde el pecho de un latido ¿Te debería creer? Creer cuando me dices eso, cuando dices que somos únicos, que nos volveremos viejos juntos. Yo otra vez no puedo dejar de preguntarle a mi vida ¿Por qué tanto misterio? Caminamos por las calles y de mi mente alrededor vuelan las ideas, ideas que hilvanas con las tuyas formando un carnaval para nuestra gran imaginación. Al doblar de cada esquina estas tu terminado la avenida de mis propias creaciones ¿Cómo puede ser posible que calcemos tan bien y luego no? Me pregunto ¿Con cada gesto que atesoras y que te encanta de mi te convences más de no querer nada conmigo? A mí me pasa igual y al vernos en esa paradoja todo se vuelve un juego muy muy perverso del que no sé cómo bajar.

No sé como remediar el misterio de tu alquimia, lo que me dejas por buscar… Cómo entendernos, saber cómo acabara esto, si va a acabar ¿Cuál será nuestro equilibrio? Las enormes ganas de vivir contigo a expensas de las pocas ganas que tengo después de ti. Una irónica noticia el hecho de que cuanto más queremos acercarnos más difícil se nos hace.

Debería estar levantándome de la vieja mesa de este café y verme salir por esa puerta furibundo, pero el caso es que tengo muchas preguntas para los dos y si hay algo que sé de todo esto es que nunca he sido alguien que pueda vivir con la duda. Pienso que, entonces, podría esperar…

Nota a pie de página: Y que escogerás?


viernes, 24 de agosto de 2012

Escritos de Tierra N° 14: INNOSCENCIA (post - 84)



Tenemos un cuarto, un claro oscuro, gritos que resuenan en nuestra cabeza que no cesa de dar vueltas. La mirada vacía que se pinta de negro desafía una locura poco entendida. El eco de las palabras mancha las paredes de la habitación haciendo cada pequeño recuerdo placentero.

Bienvenida al nirvana, a mi estado de éxtasis, a tu liberación total. El mundo es una vil patraña cuando tu cuerpo se viste solo de sudor. Lo que somos no importa más que como nos unimos. Un completo extraño dentro de ti. Palabras que carecen de sentido se acurrucan sobre mí intentando ser almas gemelas. Mi incompleta inocencia se aclimata a tu calor.

Esencia de flores, estragos del alcohol, el resumen de todo lo vivido atornillado a la punta de tu lengua no parece mi futuro. Un dolor maquillado con rubor ¿Te sigues confundiendo? Jugando con la sublime paradoja que es dejarse llevar… del ritmo, de la cascada, del ímpetu en tu juventud.

Sintiendo los instintos. Movimientos salvajes de la pasión. Mi vida poseída por mis actos, por mis palabras, por mis manos. Hagamos un baile animal, dancemos al compás de los latidos sin sentir remordimientos. Tenemos un tiempo nuestro, un error de la realidad ¿Qué más vale si lo hacemos real?

Devoción, atracción por lo prohibido… condenándome la vida sin objeción he tomado nuestros cuerpos y les he obsequiado nuevos límites. El espacio es tolerante, pero nos encierra alrededor ¿Serás capaz de olvidarlo todo y recordar sólo lo importante? Considerando que haya algo importante o algo que olvidar.

Nota a pie de página: Return to innocence...

lunes, 30 de julio de 2012

Escritos de Tierra N°13: LO QUE HAGO POR TI (Post - 83)

Es ir a la librería y comprar los libros más grandes que tengan, los más pesados, llegar a casa y colocarlos encima del pequeño cuaderno en el que anoto mis emociones para que cuando me cruce contigo estos no puedan salir. Para que cuando hable contigo pretenda no tener que decir, cubriendo mí silencio al escucharte. Estar feliz, como si nada me faltara.

Es tomar un par de cigarrillos y fumarlos en la azotea comprimiendo la pena, dejándola salir del cuerpo coloreada de blanco viendo como me estalla en el rostro. Ninguna bocanada carece de sentido, amor. Tan solo el aire que cambia de color puede llevar a ti mis buenos deseos esos que por no molestar no te los digo. Lo que hago por ti… es desaparecer.  Mantenerme a distancia.

Es por eso que al ver tus fotos no te escribo, aunque me guste verte feliz sería incomodo hacértelo saber, podrías malinterpretar lo que ya está malentendido y sabe Dios a dónde nos llevaría todo eso. Lo que hago por ti es no hacer nada. Es seguir mi camino en una diferente dirección, preocuparme por ti sin que te enteres, es ayudarte haciéndote creer que no fui yo, lo que hago por ti es no hacerme notar. No confundirte… Apaciguar mis sentimientos hasta el punto de sentirlos tranquilos. Ya no emocionarme por ti.

Es seguir deshaciendo lazos que ya llevas desatados. No ser parte de tu vida. Alterar mi memoria para no creer que haya asuntos pendientes. Deshacerme de todo lo tuyo en el cuarto. No hablarle a una parte de mí. Es cambiar de peinado, de vestido, de mi forma de vivir. Es pensar en ti solo cuando estoy tomando para no recordarte a la mañana siguiente, para que el dolor de cabeza detenga la depresión.

Es hacerle el amor a otra persona, ilusionarme de alguien más. Es creer que es mejor. Lo que hago yo por ti es olvidarte aunque no sepa por qué, es avanzar aunque no vea a dónde, es cambiar aunque no quiera hacerlo.

Lo que yo hago por ti es no decirme lo mucho que aún me afecta tu partida y lo poco de sentimientos que me quedan…

Es estar feliz, como si tú no me faltaras.

domingo, 1 de julio de 2012

Escritos de Fuego N° 15: PUENTE DE CEREZOS (6/15) (Post - 81)

AMAPOLA



Los días de secundaria transcurrieron sin mucha emoción, así al acabar mi último año me percaté de que mi círculo social había cambiado. Con el tiempo la gente popular me fue encontrando menos interesante y las personas que antes ni siquiera había reparado en ver fueron a quienes más me iba acercando, imagino que mi madurez en algunos temas me hizo menos divertido.

Ser un alumno de intercambio el último año debe ser algo muy duro pero también debe llevar una razón muy importante. Su nombre era Alhelí, era una chica de contextura delgada  a veces parecía ser algo enfermiza. Sus cabellos largos eran de un castaño muy clarizo y al final de la frente a la derecha se podía notar una hebra de cabello lila que muy seguido solía ocultar recogiendo su cabello tras su rostro.

“Alhelí tiene los ojos claros, marrones claros, casi cafés, la verdad nunca he sido bueno para identificar ese tipo de cosas, solo te diré que eran muy silenciosos, al igual que sus palabras y su forma de andar”.

Casi afueras de la ciudad había una casona que nunca había sido habitada, por lo menos no hasta ese momento. La familia de Alhelí se instaló los primeros meses allí, al parecer era de unos familiares lejanos. Al cabo de unas semanas la casa fue recobrando poco a poco su color inclusive el pequeño vivero en la parte de atrás fue reconstruido, se decía que era la misma Alhelí quien empezó a cuidar las plantas y flores del lugar. Muchas veces al llegar pude percatarme de rastros de maleza en su mochila, sin olvidar claro su inconfundible fragancia a rosas.

Con los días la gente del pueblo comenzó a acudir a ella. La noticia de que sus flores eran muy hermosas no era mentira y esto hacía que las personas se acercaran a preguntar por ellas. Muy pronto el vivero en la casa Macheri se volvió uno de los atractivos de la ciudad.

“La vida debería ser feliz y alegre… y llena de color… como las flores ¿No lo crees así?”. Un día que por encargo de mi madre fui a pedir unas flores Alhelí me contestó con esta pregunta. “Creo que si alguien puede entenderlo quizá seas tú, mi padre solía decirme eso. Él era amante de estas flores, por eso me nombró como una de ellas…”.

La chica de las flores como tan tiernamente se le comenzó a llamar fue ganándose el cariño de todos en el salón y aunque siempre mantuvo su andar tranquilo y prefería no ser el centro de atención a veces resultaba ser inevitable. Ese año la escuela tuvo a la reina de primavera más linda de la que yo pueda recordar. Al terminar ese día, cuando nuestras conversaciones y visitas ya habían sido tantas como para estar un momento a solas nos dirigimos al vivero para platicar entre fragancias y colores.

“Si te disgustaba, no debiste aceptar la invitación…” “No es que me haya disgustado, es solo que no era necesario dedicarme tanto esfuerzo además todos parecían tan encantados con la idea que no podía negarme” – Si las razones pudieran hacer mella en esa cabeza suya hubiera continuado la idea, pero Alhelí era una de esas personas que son capaces de sacrificarlo todo con tal de ver feliz a los demás. Una analogía que para ese entonces ya había calado en mí antes.

“¿Por qué cuidas tanto las flores?”  “Porque eran los regalos favoritos de mi padre, él solía decir que la vida se formaba por un puñado de emociones y de buenos y malos momentos que al final siempre nos hacen sonreír. Para él las flores eran la metáfora de todo aquello en lo que creía, cuando murió llevaba un puñado de sus flores favoritas con él…” Me quede helado, en ese instante pensé – No debí tocar ese tema – Pero ella notó mi desconsuelo.

“Descuida, tú me recuerdas a él… La noche en que se accidentó iba en su auto afuera de la ciudad con un par de maletas en la cajuela acompañado de una de las amigas de mi madre. Esa noche mi papa nos estaba abandonando…” “…” “No lo tomes a mal él fue un gran padre y un buen esposo pero cada que estaba con él podía verlo en sus ojos, lo mismo que veo en ti… una profunda tristeza… la mirada al vacío, los ojos de atardecer. Mucho tiempo lo odié, no entendía lo que pasó pero en aquellos días mi madre me confesó todo, que esa amiga fue su primer amor y que en su ausencia ella se acercó a mi padre, los tres eran amigos y aunque mi madre sabía que el aún pensaba en ella no pudo evitar enamorarse ¿Es curioso cómo las personas se acostumbrar a cierto tipo de emoción, no? Por muchos años mi padre creyó amarnos pero ella regresó y esos ojos que por momentos se ausentaban comenzaron a explicar su nostalgia. Al menos su último momento lo vivió con la persona que amaba… eso me reconforta un poco”.  
    
“Por eso aunque no haya sido mi culpa cuido de estas plantas con la misma devoción con la que me hubiera gustado cuidarlo a él. Es lo que me dejó… nuestros recuerdos felices están entre estas flores. Por eso te pareces a él, porque en tus ojos puedo ver que tú buscas algo más allá de lo que puedes ver,  tienes esa tristeza en la mirada, en tu andar. Douma, yo no sé lo que tu hayas perdido pero en verdad deseo que lo encuentres, porque al igual que yo nadie estaría dispuesto a verter sus emociones en un pozo de nostalgias…”

- Alhelí, aquella niña de piel clara y recatadas palabras estaba en lo cierto, en todo este tiempo conociéndome advirtió mis lagunas, mis momentos de silencio. Te notó a ti, entre las hojas… entre tanto aún sigues tu… aún sigo protegiéndote… -

“Amapola… la flor que llevaba mi padre aquella noche eran flores de amapola… ¿Sabes lo que significan…?”

“… La amapola es la flor de la individualidad, de aquellas personas que son amantes de la vida, las personas que nos atraen y nos apasionan y de los que hacen un mundo mejor  pero que de ningún modo debemos atraer a nuestro lado porque en su naturaleza se destruye o nos destruye. Es una flor que seduce, pero que nos aleja…”

Desde cuando comenzaste a formar parte de mí, de mi manera de ser. Mientras me alejaba del vivero sentía la cabeza estallar, había tanto de esa noche que no estaba bien. Sus palabras, la historia de su padre, su manera de ver la vida, de verme a mí. Sin siquiera saber si estaba del todo en lo correcto  llegue mi habitación con un sinsabor en los labios. “A pesar que deje de nombrarte todavía siento por ti sin que me pese…”.  Alhelí y yo terminamos la secundaria juntos, no hablamos mucho de aquella noche y aunque se volvió muy buena amiga mía después de la graduación no la volví a ver y no la volvería a ver si no hasta ahora, hace un par de días, siete años después. Cari ¿Será esto una buena señal? 



Nota a pie de página: Es hora de una nueva temporada...

lunes, 7 de mayo de 2012

Escritos de Ensoñación N° 15: PUENTE DE CEREZOS (9/15) (Post - 80)


(Serendipity / Eureka)  


Si me vieras hoy, me pregunto si… seriamos amigos, si me invitarías a algo más. Lo admito, lo mucho que he cambiado, lo que puedo atraer o lo que sigo rechazando. Lentes de superhéroe, una expresión un poco tonta… “Un escote. Labial, tal vez no lo note…”.

Han de ocurrir aquellos días que tan celosamente guardaba en la memoria, más que de los abrigos, el paisaje cubierto de lluvia que imagine entre sueños, lo cuidaba de tu ausencia.

En la mañana el cansancio se impregna de un perfume que me hace padecer. Sigo buscando tu regalo  algunas veces… esa gorra de pintor que siempre quise darte. Es el aroma del café y de las sorpresas que tanto evité idear. Las realizaré de todos modos, sino a ti, a alguien más, como son, a quien sea, es imposible que puedan fallar… No obstante, todavía no las hago…

El cabello más corto de lo que me quedaba ya era demasiado ¿Había necesidad de sumarle a eso una cara tan poco agraciada? Contextura delgada (Más bien flaca) de uniforme, con problemas de estética y un habla no tan fluida. A veces me pregunto cómo le hice para afrontar todos esos años con tan pocas herramientas.

“Sin tacones, no es que ahora me gusten es solo que ahora puedo notar la diferencia. La cara lavada, un par de pegatines en las orejas. Con el cabello amarrado, con cerquillo. Con nada más que mi sonrisa y algún dato curioso que mostrar: Unos hoyitos, un lunar, unas pecas… Me pregunto por qué se fijaban en mí en ese entonces…”

Camisa a rayas, lentes negros, mocasines de cuero, horario de oficina, cansancio de oficina, mirada enrojecida, comida a delivery, mi semana son los fines de semana, un mal dormir, un buen beber. Amigos del trabajo, un tanto diferentes a los amigos comunes. Amigos del colegio… ¿Será que solo fuimos eso? Vale, aunque eso para nada es poco.

“Laceado japonés, lentes de contacto, vestidos de oficina, por más que intento las arrugas en el ceño no se me van. Tal vez me he vuelto renegona. Agenda en la cartera, cepillo y pasta dental. Perfume de channel ya no tomo a hurtadillas los de mi madre ¿Aún te acordarás de esa historia? Un celular que ya nunca para de sonar. Tal vez debería apagarlo, pero ¿Y si pasa algo importante…?”

En lo alto de mi techo a la medianoche, los edificios, el distrito más alejado del norte, el frío, mi terquedad ¿En cuál de esos recuerdos estas tú? ¿A qué dirección debo mirar para poder encontrarte? Lo que antes me preguntaba. La ingenuidad de tantos años, proyectos que perdí en la madurez ¿Qué tanto habrás perdido tú…?

“Y qué si no me veo igual, no creo que él tampoco lo esté, luego de tantos años es natural cambiar. Ser más listo, más mona, menos crío. Si no resulta grato uno se puede retirar. La excusa de una emergencia en el trabajo es siempre la menos hiriente. Me siento preocupada…”

(“Los cerezos aquí son lo más bello en la ciudad…”). Tal cual lo leía en aquellas cartas, lo veo ahora. Cari, sus pétalos alfombran las calles creciendo una tentación a cada paso. “Podríamos recostarnos en cualquier lugar yo a pintar y tú a escribir…”. Gracias a esas palabras tuve los mejores sueños de mi vida aquella noche.

“Siempre supe que tu nombre quedaba genial para un escritor. De alguna forma, aún sigo esperando a que te animes, aún me gustaría saber de ti… indirectamente… siempre quise conocer tu intimidad, lo que no sabías contar en tus momentos de silencio, en los que me hubiera gustado abrazarte…”

“Para conocerte”. Para tenerte “Para saber que hay una parte de mí que nunca cambiará”. Porque quisiera que así fuese. “Porque hay cosas que quisiera llevar siempre en la memoria”. Porque tuve anhelos que aún quiero vivir. “Por eso...”. Dame más velocidad… “Dame más certeza”. Porque hay cosas que presiento de esta vida…

-          “Que aún puedo encontrar…”


domingo, 19 de febrero de 2012

Escritos de Mar N° 14: PUENTE DE CEREZOS (4/5) (post - 78)

(VELEROS)

Serán mis buenos deseos mi única manera de acercarme a ti… Las hojas de tallo rojo que apenas florecían las primeras semanas de setiembre ahora se ven marchitas. Ha pasado casi un año desde que abandonaron su color.


Los niños de primaria que antes nos veían pintar la tarde en sus columpios a escondidas ya no me preguntan si somos novios. Ahora me preguntan dónde estas. Su forma más precisa de hablar me hace comprender de nuevo, que ha pasado mucho tiempo.


Como te mencioné alguna vez, la gente del salón ya no nos fastidia, ahora tienen otra novedad. Solo las chicas que ocasionalmente me preguntan por ti, me preguntan además si pasó algo entre tu y yo, pero como ya imaginarás no les he contado nada. No creo que sean las indicadas.


Sobre el tejado de madera, debajo del árbol cerca al parque, en la tienda de los helados, por el boulevard al lado de la plaza, bajando el puente, un lugar perfecto para el atardecer. Todos aquellos, nuestros lugares favoritos, parecen verse algo diferente. Inclusive el aroma liviano de cemento en la lluvia de ciudad que tanto solía agradarte respirar creo que huele diferente. Comienzo a creer Cari, que empacaste mis sentidos en tu maleta.


El camino de regreso luego de las clases va largo hasta perderse del otro lado de mi vista. No recuerdo desde cuando comencé a contar las piedras, las grietas, la rutina de quienes pasan alrededor de mí. Entre las 6 y 7:35. Mis maneras de pasar el tiempo en esta parte del día son escribir y leer lo que me escribes. Cuando se apaga la tarde y llego a casa tengo la sensación de haber platicado contigo ¿Será verdad que los trenes de allá llevan tantas personas Cari? ¿Serán verdad las historias sobre aquel puente?


Como es costumbre aquí en el pueblo han inaugurado el festival del río. Como cada año en esta semana las actividades empiezan con fuerza, las personas ya se muestran por las calles con los atuendos de colores típicos de nuestra localidad. Las bengalas en la noche son el broche de oro ideal para las celebraciones y las danzas. Los colegios compiten para ver quien es el mejor en el carnaval. Esta vez quedamos en segundo lugar. Nos esforzamos mucho, Cari. Ganamos en el baile y en los concursos de velocidad, si seguimos así estoy seguro que el próximo año nos llevaremos el trofeo a casa. Si es así, te prometo tomarme una foto con ella y enviártela, seguro te gustará mucho.


Hoy es domingo, ya casi va a oscurecer y para terminar el festival todos los estudiantes de todos los colegios estamos en la cuenca del río cada uno con un velero. Se dice en el pueblo que si amarras una vela en un velero de papel y madera y lo dejas navegar por el río sin que este se llegue a apagar tu deseo más anhelado se cumplirá. Quizá la razón por la que solo los estudiantes hacemos la tradición es porque los adultos saben que eso no es verdad. Eso era lo que pensaba. Cari, los adultos no pierden la ilusión solo entienden que los deseos se vuelven con el tiempo metas por cumplir y el alcanzarlas depende únicamente de ellos y cuando no lo hacen entristecerse es algo inevitable. Los veleros en el río son tantos que por un momento imagino el mar, las costas de una playa, un velero de verdad. Tan grande que sea capaz de llevarme a cualquier lugar, al lugar al que más quiero llegar… Soy un niño todavía Cari, no puedo evitar volar la mente. Los miro, miro a los adultos que nos miran y quisiera estar ahí con ellos ¿Sabes que es lo que carga mi velero? ¿Dónde quisiera estar…?


La noche cubre lenta. Las velas que a lo lejos permanecen encendidas parecen reflejar las estrellas. Al final del festival uno debe contemplar las luces hasta perderlas de vista. Sin embargo yo prefiero marcharme y no mirar atrás. Un mar de velas debe ser algo muy hermoso de ver, pienso, pero el admirarlas tanto tiempo no me traerá felicidad. Serán mis rutilantes deseos mi única forma de llegar a ti… esa noche, por segunda vez Cari… quise que no fuera así.


Nota a pie de página: Nada como ver tus origines para encontrarte con nuevos motivos ¿verdad?

lunes, 12 de diciembre de 2011

Escritos de Ensoñación N° 12: A PRINCESS SORROW (Post - 77)

Déjame ver si entiendo, otra vez, has decidido no hablar con nadie, te vas a esconder de todos como lo haces cada vez que te lastiman. No responderás los mensajes, no contestaras las llamadas, no actualizaras tu perfil en la red social todos los días como sueles hacerlo. En definitiva, estas planeando desaparecer del mundo ¿verdad?


Lastimosamente para ti, como te lo he dicho antes, no lo podrás hacer. Aunque no los leas, los mensajes seguirán llegando (Por lo menos los míos). Aunque apagues tú celular, quedarán los registros y el buzón de voz. Y en la red social, bueno, ya deberías saber que esa nunca se detiene. Como ves, ponerte en la torre más alta del reino… princesa, no va a hacer que el mundo o tu desaparezcan. Solo te hará un poco más difícil de ubicar, pero nada más.


La cosa es que, siempre has sido más inteligente que yo y por ende ya lo sabes. No obstante… a pesar de ello aún sigues prefiriendo el exilio. Si usarás ese tiempo para pensar, para sentir lo que más duele, descubrirías que hay una manera de afrontarlo, de seguir adelante. Pero no, tu usas ese tiempo para tratar de olvidar, para comprimir tu dolor hasta lo más ínfimo. Reprimiéndolo… mientras que en una parte de tu piel aparece un pequeño lunar.


Ay princesa… Yo no sé como le haces para no hacer lo correcto. Siendo como eres, tanto en tanto ¿Cómo puedes creer que el simple piquete de una aguja puede herirte? ¿De dónde sacas que eres débil? ¿Qué llevas una maldición? Decir que no eres buena para ser tú, que lo único que te queda por hacer es dormir.


Y por última vez (Como cada vez) me pregunto, mientras reconfirmo que aún sigues encerrada en tu habitación ¿Qué puedo hacer yo por ti? Si quien lo intenta termina siendo con el tiempo el villano de tu historia. Si en el descuido de un parpadeo creas un laberintoso castillo rodeado de lava, alejado por un puente de madera que se tambalea bajo la sombra de un gran dragón. Como le hago para armarme del valor, de coraje… como hacerte entender, sin tocarte, que con tu decisión estas equivocada. Princesa… si no te puedo ver.


Y van tus dudas en rumores por el pueblo, van tus miedos y temores en murmullos que escucho cada vez más fuerte cuando parezco acercarme. Todo lo que sé de ti son elementos de una historia que artistas como yo escriben en sus cuentos. Me haces comprender que no he sido el único que alguna vez ha sentido ser un pequeño heroesillo incapaz de luchar ante tanta adversidad.


Y al final de una noche, cuando no sepa si atacar o defenderme, cuando llegar a ti se haya vuelto más difícil; volverás a despertar. Me hablaras. O cuando menos contestaras el celular. Y como quién deja un pañuelo de seda blanco en el balcón que súbitamente cae hacia mí, me dejarás un extenso mensaje en el buzón (Tú oculta muestra de afecto). Preguntándome como estoy, que recién hoy reapareces porque antes tenías mucho que hacer, que todo lo tuyo te agobia. Y yo me preguntaré por qué la primera persona con la quisiste hablar fui yo. Y haré volar la mente, albergando la tierna esperanza de que siempre sea así me daré cuenta segundos después de que no lo será, que la próxima vez que te vuelva a ver serás una nueva persona y que si intento saber que pasó o que puedo hacer por ti solo terminaré incomodándote. Y me daré cuanta sin que me lo digas que esa nueva princesa querrá conocer también nuevas personas, porque la gente del pasado le hará revivir malos recuerdos y entenderé que entre los nombres de esa lista caprichosa en algún momento estaré yo. Eventualmente llegará el día en el que quieras olvidarte de mi y aunque sé que no debería consentir tales engreimientos no tendré opción, porque después de todo son tus ojos y en ti está la libertad de saber en dónde los dejas descansar y yo lucharé mi permanencia en ellos sólo hasta cierto punto, pues siempre seré un caballero muy orgulloso como para seguir adelante luego de éste.


Ya ahora que volvemos a hablarnos naturalmente, que vuelves a dejarme mensajitos en el buzón y vuelvo a ver tu naturaleza coqueta y escondida caminando junto a mi por la calle, tan misteriosa, mi fascinación trasciende mi mirada. Eres una niña inquieta y engreída. Una mujercita tierna y juguetona de brincos y vestidos. Como una princesa… (Quizá nunca debí empezar a llamarte así, pero no pensé que nos llegará a gustar tanto tu pequeño sobrenombre) tan sonriente y tan fácil de herir. Tengo una duda antes de que vuelvas a dormir, antes de verte regresar a la torre castillo… Dime ¿Será tan difícil evadir tu encanto? Créeme que me gustaría intentarlo. Sin embargo, lastimosamente para mi… ya no estoy en condiciones para hacerlo…


Nota a pie de página: And my sorrow too.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Escritos de Mar N° 13: Tú... ¿Indeleble? (Post - 76)

Tengo un nuevo trabajo. Otro más a parte del de escritor. Su horario es más prolongado y a pesar de su gran flexibilidad no lo es tanto como el otro (que cumple sus horarios cada vez que vienen a mi nuevos versos) pero me gusta, me gusta el lugar, me gustan las nuevas personas, me gusta el trajín, los errores que cometes cuando vas aprendiendo cosas nuevas, me gusta la pequeña sensación de satisfacción que te dan los primeros aciertos. Cada día de estas semanas me he dado cuenta lo mucho que me conozco a mi mismo, la gran certeza que tengo de mis propios gustos de mis incipientes inquietudes y de todo aquello que simplemente me llama.


Por las noches llego rendido más que por la dificultad o el pesar por el día. Apenas y puedo cenar algo y ver un poco de TV hasta que mis ojos empiezan a cerrarse solos, noches como esta, tan gratas… me quedo plácidamente dormido.


Unas buenas gotas de lluvia en mi ducha son una de las recompensas que más espero al final de la jornada, no creo ser el único que redescubre el ligero placer del agua sobre el cuerpo. El agua que suaviza, que adormece y acaricia los músculos. Al llegar a la ducha cuelgo la camisa en el perchero, dejo el pantalón en el buró y los zapatos, las medias y los bóxers en el suelo. Con los segundos el chirriante golpeteo de las gotas se vuelve un suave arrullo que va mojando mi cabello. Los ríos diminutos que recorren por mi espalda me ayudan a respirar más tranquilo… y bajo el agua imagino arrecifes de luz, claros de paz y una escurridiza pero conocida sensación de quietud se apodera de los latidos en mi pecho y me hace querer, me hace ansiar algo que todavía no tengo. Mi nuevo trabajo me da anhelos de estabilidad, me da ganas de aguardar y de ser aguardado y a pesar de tanto luchar es tu recuerdo el que llega primero, incondicional (¿Indeleble?), mis emociones me hacen saber que todavía te espero, una parte de mi… aún te lleva en la mente.


A cuatro semanas de mi nueva forma de vida mis días están tomando un rumbo cada vez mas… real, mis metas y quizá hasta mis anhelos se están y se irán cumpliendo (llega un momento en el que lo puedes sentir) con el paso del tiempo. Y esta noche antes de irme a dormir o para ser más específicos antes de caer dormido me gustaría pensarte, pensarte y tratar de figurar cual sería el mejor rumbo para ti. Si seguir siendo un recuerdo agridulce, un anhelo escondido o una meta por fin… porque algo que re-aprendí esta semana es que hay cosas que no se deben postergar y hay decisiones importantes que uno debe tomar antes de emprender una nueva empresa, antes de tomar nuevas emociones y tu… pienso que tu inconstancia en mi debe terminar, ahora quiero tener cosas reales no solo sueños disfrazados, no quiero más anhelos distantes… quiero metas, metas que alcanzar, sueños que pueda cumplir antes de que acabe el día, antes de quedarme dormido… quisiera encontrarte afuera del edificio cuando acaba la tarde… me gustaría a mitad de la noche llevarte a cenar.


Nota a pie página: ¿Incurable? ... ya no tardaré más.


sábado, 8 de octubre de 2011

Escritos de Tierra Nº 9: PUENTE DE CEREZOS (1/5) (post - 72)

(RECUERDOS DE UN COLOR)


Sabes, creo que siempre el rojo fue mi color favorito, desde antes de conocerte siempre me llamó la atención, solo que, cuando te conocí pude entender el porque y pude darle una razón a mi gusto imaginario. Quien iba imaginar que aquel color que siempre pintaba mi nariz en los días de lluvia me permitiría conocerte algún día

-Oye, disculpa estoy a la mitad de algo muy importante y pues… no encuentro uno de mis colores ¿Crees que me podrías prestar el tuyo? – Uhm… y que color necesitas… - Rojo…

Yo creo que cuando se es niño todo es más sencillo y el mundo es más pequeño, los juegos son más divertidos y hablar no resulta tan pesado, pero para mi, aquel día fue el primero y el único día en el que me puse nervioso por hablar con alguien y el único día en el que me fue difícil hablar contigo. Ahora, creo que es increíble como pasamos toda esa tarde juntos: Dibujando, pintando, platicando, viéndonos sonreír. Hoy, algo que no supe en ese momento es que ése fue el día en el que decidí volverme escritor porque comprendí que quería dibujar como tú ya lo hacías y que teniéndote cerca ya no sentía la necesidad de esforzarme más en alcanzar algo que tú ya me dabas. Supongo que también fue en ese momento en el que comencé a admirarte.

Ambos éramos unos niños enfermizos así que preferíamos las lecturas a los juegos de campo en las horas de recreo. Los días de ese año fueron inigualables, teníamos muchas cosas en común, no pasó mucho tiempo para que comenzáramos a hacer todo juntos. Una de esas tardes recordé para mí que ya te había visto antes, en una mañana de invierno, yo llegando tarde al colegio me asomé a la ventanilla de la entrada, ésa que todos los niños usaban para bromear con el portero. Me acerqué y me acomodé el cabello mientras practicaba una tímida sonrisa, que en ese tiempo no me parecía para nada atractiva, hasta que vi del otro lado del espejo una pequeña silueta frente a mi… eran tus ojos mirándome… Ese día, eran tus ojos los que vi y a los que por primera vez no aparte la mirada aunque estuviera avergonzado. Ese recuerdo, que tu has de haber olvidado seguramente ése mismo día, vino a mi una tarde en la que caminábamos de regreso a casa. Recordarlo me hizo tropezar. Cuando tenga el suficiente valor te lo confesaré para que puedas saber al fin… porque resbalé esa tarde.

A mi modo de ver los cambios de estación eran la excusa perfecta para que cada día te vieras más linda, hay tantas cosas que escribí para ti en estos meses, tantas historias que me gustaría que leyeras ¿Desde cuando las clases se volvieron mi excusa perfecta para volver a verte? Cari… no me atreví a preguntar si el sonrojo en tu rostro el día en el que te preguntaron qué sentías por mi fue solo de vergüenza o si se debía algo más, nunca me atreví a preguntarte yo lo que sentías por mi, nunca me atreví a averiguar lo que sentía por ti. Pero hoy, hoy me acabas de pedir que nos prometamos terminar juntos el colegio y yo… yo escribí esta carta para ti porque las emociones que me haces sentir se desbordan por completo de mí y escapan de mis manos a manera de canciones, de versos, de historias, cuentos con los que quisiera arrullarte siempre… Hoy, quiero entregarte todo lo que tú has hecho en mí, quiero pedirte que prometamos estar juntos para siempre, quiero sentirme siempre cerca a ti…

Cari, yo estuve en tu casa esta noche para decírtelo pero te encontré llorando, te encontré triste, nunca te había visto así… quise quedarme pero me fui, lo entendí unas horas después con tu llamada, con tu voz resquebrajada me decías que no podía ser, que lo lamentabas, que no ibas a estar para cuando las clases comenzaran… “Es el trabajo de mis padres, otra vez tendremos que viajar, vamos a mudarnos les he pedido quedarme pero me han dicho que no que soy muy chica para estar lejos de ellos perdóname Douma… no quiero irme…” Cari… esa noche me pedías perdón aunque no era tu culpa, esa noche lloraste por el teléfono junto a mi y yo no pude consolarte… cómo lo hubiera hecho si apretaba muy fuerte los dientes para no llorar. Esa noche comencé a sentir un vacio muy hondo en la boca del estomago como si la vida me enseñara por primera vez que no puedo tenerlo todo aunque todo lo que buscara estuviese en una sola persona…

Esa noche encogido con los brazos en mis rodillas y mi cabeza bajo mis hombres contemplando la oscuridad que yo mismo había formado con mi cuerpo y teniendo tu llanto resonando por los rincones de mi mente apreté la carta que escribí para ti muy fuertemente entre mis puños y tuve la sensación de que nunca llegaría a tus manos… sintiendo el primer dolor inimaginable de mi niñez transformándose en juventud, aprendiendo por primera vez a contener mi llanto y a encontrar respuestas a las preguntas que nunca espere hacerme me quedé dormido… soñando cual sería la mejor solución ya no para un niño sino para hombre, un hombre que siempre quisiera proteger a la mujer que quiere aunque todo a sus ojos llorosos se lo impida...

Nota a pie de página: Feliz cumpleaños Princesa Crayón... y aún queda tanto por vivir ¿No te parece increible?


viernes, 30 de septiembre de 2011

Escritos de Tierra Nº 8: PUENTE DE CEREZOS (2/5) (Post - 71)

(DESDE TI...)

¿Puedes creer que han pasado ya varios días desde que no nos vemos? El viaje fue en verdad agotador, no sé porque tengo una sensación rara en la boca del estomago, debe ser la angustia. Douma ¿Cómo crees que sea mi vida en esta ciudad? A veces me angustia mucho pensar que no encaje tan bien como lo hice en nuestro colegio. Todo sería más fácil si estuvieras aquí, me ayudarías, me sentiría mejor teniéndote cerca. Lamento que no hayamos podido terminar el colegio como nos prometimos pero con el trabajo que tienen mis padres nunca se sabe. Aunque en verdad creí que esta vez nos quedaríamos más tiempo, fue el más largo de todos y a la vez se siente como si hubiera sido el más corto… prométeme algo, cuando las clases comiencen y las tareas se calmen un poco vendrás a visitarme ¿sí? Aunque sea una vez…



Hola Douma, al principio pensé que seria difícil y a pesar de que me ha costado un poco me he hecho de muy buenos amigos aquí. Sé que te agradarían mucho si los conocieras. Dime ¿Cómo van las cosas por ahí? ¿El gimnasio sigue clausurado? ¿Cómo esta maru? Espero lo estés cuidando bien dime ¿Me extraña? ¿Lo haces tú? Cuando terminan las clases y regreso a casa ninguno de mis amigos vive por donde yo así que tengo que hacer mi ruta sola. Sabes, extraño nuestras pláticas, nuestras conversaciones fueron únicas, creo que era verdad cuando me decías k eras raro ¿fue gracioso no? Aquella vez en la que te caíste por estar distraído y ver a cualquier lado menos a donde deberías ¿Algún día me dirás lo que distrajo? Este fin de semana vendrán unos familiares a mi casa así que creo que tendremos que esperar hasta la próxima semana para vernos Dime ¿Qué te parece el domingo?… ¿Ya sabes cómo llegar? En estos días te mandaré un dibujo de mi casa para que no te pierdas. Cuidate mucho espero verte pronto…



Douma, lo siento este domingo no podrá ser surgió algo de último momento lo siento de verdad, te lo explicaré luego, perdóname…


¡¡Oye!! ¿Que pasó? hace muchos días que no sé de ti seguro debes de estar ocupado la verdad yo también, hay tantos trabajos estos días que ya ni tiempo tengo para descansar y lo peor es que la próxima semana son los examen de mitad de ciclo ¿Puedes creerlo? ¿Tan rápido? Que te parece si terminando esta semana ahora si cuadramos bien una fecha para vernos dime ¿Podrías traer a maru ese día? Quisiera ver que tanto ha crecido. Cuidate mucho Douma y ¡¡escríbeme!!



Douma ¡Me haz dejado sorprendida! No sabia nada de ti y lo primero que me entero son estas historias que escribes ¿De verdad son tuyas? ¿De verdad te han pasado? No sabia que escribías tan lindo ojalá alguien me escribiera algo así alguna vez… no sé por qué pero aunque no me lo haz dicho te imagino en todas esas historias que escribes y de verdad creo que eres tú y que si te han pasado espero que sigas escribiendo así ¡Me encanta! además quisiera saber mas de ti, fuera de nuestros mensajes. Cuidate mucho ¿si?



Hola Douma siento no haberte respondido es que he estado algo ocupada y la verdad es que me he sentido mal, no sé lo que me pasa me gustaría tanto hablar contigo pero no creo que pueda, quisiera escucharte, que me ayudaras con todo esto… me siento destrozada, herida y lo peor es no tener a alguien a quien decírselo, pero espero que tu estés bien, cuidate mucho ¿si? Ya no estés llegando tarde a tus clases…


No, no te preocupes no es bueno que faltes a tus clases por eso yo seré fuerte ya no debo ser tan sentimental, tratare de distraerme recordarlo me lastima demasiado…



Hola Douma gracias por ese escrito si que fue gracioso ¡bastante! descuida ya estoy… ¡Demasiado mejor! Créeme. Suerte en tu semana yo aquí la estoy pasando bien…


Hola ¿Eras tú el del mensaje? lo siento he estado con muchas cosas esta semana la verdad quisiera descansar de todo, me gustaría desaparecerme por unas semanas si es que no para siempre…


Lo siento, lo que menos quiero es hacerte sentir mal, ahora ya estoy mejor sé que tengo muchas cosas que cambiar soy muy caprichosa y engreída, creo que no te diste cuenta de eso cuando vivía allá ¿no? Por lo menos nunca me lo hiciste notar. Creo que es verdad lo que leí de ti la ultima vez a veces hay cosas que necesitamos cambiar porque hacen daño a quienes queremos pero si es nuestra forma de ser ¿Estaría bien hacerlo? Siempre me dejas pensando cuando te leo quizá por eso me encanta lo que escribes…



Vaya ya termine mis trabajos ahora solo queda alistarme para los exámenes finales Douma ¡Puedes creer que ya estamos fin de ciclo! Que increíble estos meses han sido muy difíciles que bueno que ya se terminan. No te preocupes por no habernos visto seguro haz de haber estado muy ocupado al igual que yo además el viaje de ciudad a ciudad es muy largo y pesado, te entiendo no te preocupes que te parece si terminando los exámenes hacemos un esfuerzo y quedamos para vernos ¿si? Tú me avisas esta vez seguro que si la hacemos hay que poner nuestras ganas en ello ¡Ahora tendremos todas las vacaciones para hacerlo! Nos vemos Douma cuidate mucho ¿si? Y suerte en los exámenes ya nos veremos pronto.


Douma, Douma ¿estas ahí? no sé como decírtelo me duele mucho esto, mis padres quieren que pasemos navidad en la casa de mis abuelos no podremos vernos sino hasta año nuevo, lo siento debes estar cansado de que siempre termine postergándolo todo… prometo que será la última vez ni bien regresemos te prometo que será yo quien tomara el tren de ida para verte, espérame por favor.



… Douma ya no puedo más me he sentido terrible estos días mis padres me han confirmado lo que yo sospechaba no estamos aquí solo por las fiestas, nos vamos a mudar aquí, no voy a regresar, ahora estaremos más lejos aún. Ya no podré ver a mis amigos, ya podremos vernos… siento que todo se me viene abajo, no puedo evitar sentirme triste, no puedo parar de llorar… No podré ver a nadie nunca más…



Nota a pie de página: Una serie de historias cortas acerca de su distancia... Genial.


domingo, 21 de agosto de 2011

Escritos de Ensoñación Nº 13: THE SOULS OF AN ILLUSIONIST (POST - 68)

PARTE FINAL (2 DE 2)


"Recuerda hijo mío, no hay nada que no puedas imaginar... no hay nada que te ponga límites y no hay nada que me impida quererte pero si en algún momento no te puedo ver... imagina mi rostro, mi voz, siente mis abrazos con los latidos del corazón... y duerme, duerme que es tarde y luego tu mamá se molesta conmigo por tenerte despierto escuchando otra vez las tontas historias de tu viejo... aunque siempre terminen por gustarle..."


Ya es muy noche en el teatro y en escena el telón se corre de lado a lado frente a nosotros descubriendo la figura de un tipo flaco de cabellos rizos y atuendo divertido, él nos observa y sonríe. Su sola sonrisa nos hace reír. Con las luces encendidas la música empieza a llenar de tambores los oídos. El ilusionista comienza la función, despliega su contoneo gigantesco y el público carcajea, su cuerpo realiza figuras que cautivan, no pareciera que los brazos y las piernas pudieran doblarse así. El público se emociona. Telares de colores descienden cuando el retumbar de los tambores cesa. Detrás de él aparecen maniquíes disfrazados de personas. “Su acto principal” se rumorea en las butacas, no obstante yo pienso que es solo uno de ellos. La nueva melodía que nos cala la atención es hermosa. El embeleso sublima su intención, inclusive yo que soy consciente de ello no puedo resistirme.


El ilusionista nos ha sumergido en su mundo estrellado, en su mundo enrarecido, en su cielo de estelas, sus campos de madera y sus personas de porcelana, materia inanimada que en sus manos cobra vida, gentes sin rostro que sonríen, figurillas sin alma que bailan, muñecos pintados de sentires que como nosotros se rinden y se maravillan ante él, ante sus sueños, su fantasía, la fantasía de una sola persona porque aunque no lo parezca allí arriba en la tarima frente a nosotros hay solo una sola persona cubierta de su mundo, cubierta de humo blanco, de brocados, de burbujas; magia en una sola persona que nos tiene a todos extasiados, alucinados en su imaginar, una utopía que por esos instantes fue nuestra. Lo maravilloso de un ilusionista es que en su ilusión todo se ve espectacular y la verdad cuando eres parte de esos ojos uno puede olvidar que nada de lo que ves existe, desafortunadamente eso es lo que más lastima. La sensación de irrealidad, lastima. La expectativa de lo real. Lastiman las sonrisas que nos damos cuando estamos solos imaginando recuerdos…


- “Sabes, el final de cada acto me lastima, porque me hace saber que lo que viví fue tan frágil que se pudo desvanecer con el simple sonido de los aplausos… y sin embargo su sonido me reanima tanto… tal vez es porque entiendo que lo cree fue algo hermoso… tal vez por eso continúo, porque me agrada sentir esa fascinación… no importa como termine… las ilusiones son fugaces e intensas eso lo sabemos todos, pero no por eso dejaran de ser atractivas… ¿no crees?”


Es curioso como el ilusionista no sabe fumar, pero cada vez al salir del teatro enciende un cigarrillo solo para verlo consumirse. Antes hubiera creído que mi amigo el ilusionista es una de esas personas extrañas de las que uno debe alejarse o evitar conocer, pero ahora me agradan y en realidad busco conocer más personas como el… he descubierto que sus vidas son metáforas de lo que nosotros no nos atrevemos a hacer o de lo que hacemos en exceso. Sus historias sin duda hacen que mi mundo sea mucho más interesante. Me pregunto si eso también será una ilusión… que bueno que el humo del cigarro nunca se decida a responderme… supongo que ya entiendo porque a mi amigo le encanta tanto su naturaleza oscilante...


Nota a pie de página: Continuará.... pero ya no en el blog.



jueves, 18 de agosto de 2011

Escritos de Ensoñación Nº 11: THE ILLUSIONIST (post - 67)

PRIMERA PARTE (1 DE 2)




“No debería hacerlo, lo sé, sé que me lastimaré al final, pero es tan agradable, tan agradable que no quiero resistirme… crees que un solo instante de felicidad pueda valer tanto sufrimiento…”



2 ó 3 cucharadas de azúcar al café en los ojos de un romántico podrían indicar que hay personas que les gusta tomar la vida más dulce de lo que en verdad es. 1 o inclusive 2 podrían hacer suponer que hay personas que les agrada igual cantidad de amargura que de placer y para otras personas… bueno para otras personas el café solo es café.



Yo tengo un amigo, un amigo ilusionista que es capaz de crear metáforas de cosas tan absurdas como estas, metáforas cursis, exageradas todo el tiempo, pero que al terminar resultan siendo muy divertidas. Si lo tratas por mucho tiempo es posible que le tomes cariño, en la mayoría de ocasiones, más a él que a sus frases.



En la cafetería a la vuelta de la esquina del teatro aquel por el que estas noches su público le espera el ilusionista y yo nos tomamos un café cada viernes una hora antes de la función. Últimamente, como pocas veces, le he vuelto a sorprender mirando detenidamente el humo que se escapa de la taza – “Mi amigo el ilusionista suele ser muy hablador” – le digo – “… salvo en ocasiones en que las palabras que debe decir no viven precisamente de la razón…”. Lo conozco bien, con tantos años de amistad no podría ser de otra manera, sus ojos raros, su contextura delgada, sus brazos flacos, cualquiera que lo viera diría que es solo un adolescente y a mi ver tendrían razón. El ha elegido vivir así.



“Lo volví a hacer… - contestó – cómo no podría si se siente tan bien… si es lo que siento más mío… me ilusioné… volví a ver luces dónde no las había, volví a crear edificios en arenas movedizas, creo amigo mío, que esto ya es parte de mi, si tratas de cambiar algo sin éxito ¿Deberías seguir intentándolo?… ¿y si es mi naturaleza? ¿mi forma de ser?… supongo que cuando pasas tanto tiempo en el aire el cuerpo se te adormece tan rápido que el suelo ya no duele tanto…”



“¿Será verdad?...”. La mayoría de veces, cuando nos vemos, el ilusionista me hace reír con sus tretas , sus muecas, sus trucos, sus líneas sin sentido; sin embargo debo reconocer que de cuando en cuando hace o dice algo que me deja sorprendido. El es un hombre de muchas contradicciones, uno de esos románticos entristecidos que reniega de las cosas mientras suspira por ellas. El ilusionista sufre del corazón, en sus días oscuros, como hoy, nunca sé si sufre por una mujer, por su realidad o por sus sueños… supongo que una ilusión es una ilusión sin importar de donde provenga, si no llegan a realizarse siempre nos lastiman. En estas noches frente al espejo antes de cada función él ilusionista se mira fijamente y trata de adivinar si el mismo no es un espejismo, si todos no somos más que un espejismo, si no somos una suerte de luces, telas y mascarillas que danzan y cantan en las manos de algo o alguien superior a nosotros. Alcanzado por sus eternas interrogantes nunca se si consigue hallar las respuestas solo sé que de alguna manera logra desdoblar la tristeza pintándose una sonrisa en el rostro.



Nota a pie de página 1: Creo que he creado una historia que me reta como escritor.



Nota a pie de página 2: La segunda parte la subiré el domingo.




viernes, 5 de agosto de 2011

Escritos de Viento Nº 15: TAXI DRIVER (post - 66)




“El frío de la noche parece calarme los dedos, los ojos y resecar mis labios… creo que, ya no debería salir tan tarde del trabajo…”


Es una helada noche de invierno en esta gran ciudad. Irremediablemente cada año lo es más, no son horas para que uno este deambulando por las aceras sin una taza de café caliente en las manos, pero vale, a veces el trabajo agobia. Aunque… admito que… tengo razones para no salir temprano.



No sé, pero hoy no tengo ánimos de dar ese largo paseo hasta la estación del tren que me llevara de regreso a mi apacible cama. Hace siete años, cuando lo hice por primera vez me pegunte cuando sería el día en que dejaría de viajar por tren de noche y bueno, por fin, me apetece que ese día sea hoy.



Cuando uno toma el tren la ciudad se ve interminable, sus casas, sus edificios todo parece alargado y apartado como la neblina en los viajes al interior, como un interminable carrete de película, en esos viajes me sentía como un hacendado contemplando sus vastas tierras. Sin embargo en esta pequeña caja en la que estoy todo se puede ver como en el lente de una lupa, puedo distinguir las puertas, las ventanas, alcanzo a esclarecer la mirada de las personas y yo, a diferencia de la imponencia del tren, parezco estar atrapado en el medio. Siento una novedad. Me agrada esa sencillez. Tal vez he descubierto un pequeño placer.



No soy muy sociable, sin embargo lo curioso es que a pesar de eso siempre, de alguna manera, me las arreglo para tener una conversación cordial con algún extraño. Mientras perdía la mirada en las hipnotizantes líneas blancas de la pista el hombre que iba manejando develó una voz grave y cansada con la que se dirigió a mi mirándome ligeramente por el retrovisor con unos ojos viejos – “¿Es ud. nuevo por aquí, amigo? Parece que le gusta la ciudad…” – Hacia mucho que no viajaba de esa forma y ya había olvidado que en algunas ocasiones el pago por la ruta venia acompañado por una conversación, en su mayoría de veces, amigable – “No, realmente no, pero sin duda el paisaje me parece algo distinto…” – “si, amigo…” – Ya había olvidado también la increíble capacidad que tiene un taxista para generar una conversación de la nada, es algo muy gracioso en verdad – “… yo llevo recorriendo estas calles por casi diez años y solo recién, hace ultimo han estrenado estas luces que se ven ahí en los postes, parecen especiales para la noche…esta todo muy bonito ¿no? Hace que el camino se vea diferente, como que más acogedor… - En efecto Juan Rivas llevaba taxeando casi ya diez años desde que lo despidieron de su antiguo trabajo en una empresa de calzado que ahora, curiosamente, se ha vuelto muy conocida. Sin embargo a pesar de ser despedido arbitrariamente no presento reclamo o queja alguna, simplemente le dijo a su familia que estaba bien que de todas formas ese trabajo nunca le gusto mucho y que si lo había tenido era para ayudar a la educación de sus dos hijos y cómo ellos ya eran mayores y profesionales en realidad no necesitaba más ese trabajo, mejor aún, les dijo que el despido llego a buena hora pues ya estaba tramando algún plan maquiavélico para burlarse de su jefe y originar así su despido con una de esas bromas que, según él, estaba seguro iban a recordar en la empresa por décadas.



A sus 55 años se podría decir que la vida de Juan Rivas era cómoda e inclusive placentera así que luego de tomarse unos merecidos meses de descanso decidió dedicarse al taxi pues como le dijo a su esposa siempre le había gustado viajar, pero como ya estaba viejo para esas cosas decidió que sería mejor hacer viajes cortos alrededor de la ciudad y conocerla por entero pues por su trabajo y sus obligaciones nunca tuvo la oportunidad de conocer todo Lima y siempre se bromeaba a si mismo diciendo que se había vuelto un turista en lima sin fecha limite de estadía.



Ahora a sus 64 años el taxista Juan Rivas se conoce todo Lima, en su frente luce unas canas plateadas que se escapan con descaro de su gorra negra, sus cejas también blancas enmarcan unos ojos claros y cansinos, las arrugas de su rostro hacen ver que sus gestos son mayormente alegres y su sonrisa bonachona combina perfectamente con un ceño que parece nunca haber sido fruncido. Su pequeño carrito amarillo he de decir fue uno de los más limpios que he visto, el aroma a lavanda que llenaba los asientos era casi tan impecable como su destreza para manejar un diminuto reproductor de DVD en el que escuchaba su música favorita la cual me hacia remontar a mi niñez. Luego de platicar amenamente el resto del camino me despedí de él cordialmente, mientras esbozaba una amable sonrisa, como se tiene que hacer con los extraños que haz de conocer solo una vez y que te dejan una grata sensación de amistad en la mirada.



Mientras sus luces traseras terminaban de doblar la calle no pude evitar pensar que tal vez hay personas que viven una vida plena y feliz sin necesidad de aspirar nada más allá que su propia rutina, tal vez la vida nos acostumbra tanto a nosotros mismos que se nos hace difícil cambiar y claro a veces estamos tan concentrados en obtener lo que nos proponemos tan deprisa que se nos pasa por alto la idea de la espera, el tenerlo todo, el conseguirlo todo nos abruma. Tal vez cuando los sueños son de verdad, cuando los sentires son reales las cosas como el tiempo ya dejan de importar, cuando hay algo más importante. Lo más claro que tengo es que durante y al final de la vida, lo tengo por seguro, siempre descubriremos aquello que nos apasione hacer, así como el momento justo para hacerlo y disfrutarlo… ¿La espera… podría ser una forma de felicidad?



Nota a pie de página: Storyteller?