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sábado, 20 de septiembre de 2014

Despedida



Hola,

Con el post numero 100 he decidido culminar el proyecto de Anhelante Azul. Desde su primer post (11 de junio de 2009) hasta el último (11 de setiembre de 2014) ha sido un viaje increíble que ha finalizado de la mejor manera la cual espero mostrarles pronto.

Aprecio el tiempo la dedicación y el gusto que tuvieron por mis escritos en esta página y os presente mi nuevo proyecto Emociones de Crayón de un corte totalmente diferente a AA.

Nos vemos muy pronto anhelantes.


Douma.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Escritos de viento N° 20: Yo… el extraño (Post - 100)


Si te acuerdas de mí
soy aquel que ves sentado en el piso de la facultad
recostando la espalda en la ventana.
Ahí estoy en mi más pura esencia.
Empuñando un lápiz,
sosteniendo una hoja de papel.
Trabajándola furiosamente.

Ése soy yo dejando las horas de estudio pasar,
faltando a clases,
llegando tarde.

Ése soy yo
apoltronado en el piso
como un mendigo
sin importarme que dirás,
sintiendo un volcán en el pecho
y lava bendita en las manos.

Ése soy yo
reuniendo todas las pasiones del mundo en el diafragma.
Apunto de reír,
a punto de llorar,
derrapando la epilepsia.

Ése soy yo
sin ganas de escucharte,
sin siquiera reconocer tu existencia.
Soy yo en el limbo de mi olvido.
Batiendo alas que no puedes ver.

Soy yo dejándolo todo atrás.
Soy yo siendo inmortal, creando calor.
Soy el sol, las praderas, las montañas.
Soy el hemisferio que no usas.
Soy yo siendo barrido por la fiereza de mi hambriento corazón.

Ése que ves ahí soy yo... el extraño.
A quién nunca podrás entender.

No todos pueden ser escogidos.


domingo, 2 de marzo de 2014

Escritos de Tierra N° 19: EPÍTETO (Post – 98)


Como tu cintura en mis manos. Así creí tenerlo todo, a mi alcance. Como la fuerza que tenías al besarme así creí que el mundo me alcanzaba, con dulzura, con suavidad con una pequeña mordida al final.

Como la lindura que tenías al bailar así pensé que nuestro amor sería tierno, con los dedos hacia arriba, haciéndonos sonrojar. Un baile que no acabaría… o por lo menos eso era lo que pensaba.

Pero aquí estamos… Sin hablarnos… Con barricadas de enojo y decepción en nuestras costas, sin dirigentes, sin diplomáticos que aboguen por nosotros. Solo aislados, sin opción (ganas) a reclamos o derecho a luchar.

Como el abrazo que no quise darte,  aquí estoy… Frío, falto de amor para ti, con las manos mirando el suelo y un hoyo en el pecho cada vez más hondo.

Como el poco hombre que fui… allá estas tú… Distante, inmutable, incapaz de mostrar sentimiento alguno, de aceptar que sufres, de ver tus errores.

Pero así estaremos… Viviendo la vida que no cambia, marcando sentimientos que no olvidan, entregando a las manos de alguien más la baraja que se suponía nos haría ganar.


Como mis manos en tu cintura, cada mañana al despertar, así creí tenerlo todo… Resuelto… O por lo menos eso era lo que pensaba.


domingo, 5 de enero de 2014

Escritos de Ensoñación N° 19: LO QUE NO SÉ DECIR... (Post - 94)


 
 

 
 
Quién ha de poner tus frases favoritas en corazones, quién ahora te las regalará con pétalos de rosa alrededor.
 
 
A quién besaras cada 31 de diciembre. Quién te regalará un dibujo de los dos. Quién más te mareará con sus besos. Quién cocinará para ti a pesar de ser cuadriculada en la comida. Quién más te hará bailar luego de hacer el amor, a quién más dejarás sin espacio en la cama. Quién  aceptará que te gusten las series coreanas, las películas hindús. Quién ha de creer ahora en tus mentiras a sabiendas que lo son.
Quién más te atrapará con la mirada, quién más se dormirá a pesar de tus ronquidos. Quién más descifrará lo que sientes para ti, quién ha de explicarte al oído cómo compensarme. Quién más ha de pedirte que seas su enamorada tantas veces, a quién soportarás terminar contigo más de una vez.
Quién más te hará saltar de felicidad. Quién más sabrá cómo hacerte mujer, cómo hacerte crecer. Quién te escribirá una historia solo con verte desnuda todas las noches. Quién te hará lavar los platos, acomodar el cuarto, tender la cama aun cuando odias hacerlo.
Quién trepará por la ventana de tu casa cada vez que te olvides las llaves. Quién más querrá cambiar por ti, quién más estará a dispuesto a curar tus quemaduras. A quién más estropearás la ropa en la cena.
Quién más ha de hacer todas las cosas como yo las hacía. Quién más podría decirte adiós de esta forma tan retórica, tan melódica e indiscreta, tan artista, algo bello que recordar:
-          “Fue lo mejor de nuestras vidas, que continúan…”
Nota a pie de página: Feliz día tiempo nuevo, esperando que adentro cambie.
 
 
 


domingo, 16 de septiembre de 2012

Escritos de Tierra N° 15: EL MISTERIO DE TU ALQUIMIA (post - 85)


Debería estar esperándote en la vieja mesa de algún café difícil de hallar, debería estar también preparando tu regalo de navidad y tal vez, solo tal vez, si te has portado bien debería estar planeando algún lugar elegante y lujoso al cual llevarte… Sin embargo hay dos grandes hechos innegables que debemos afrontar. Lo del lugar lujoso lo haría de todos modos, pero por sobretodo lo haría todo si tú en verdad fueras a llegar.

En lugar de eso ya son más de tres buenos cafés los que voy descubriendo en la ciudad, ya son más de diez buenos regalos que hubiera podido darte que se han terminado perdiendo entre las pocas ganas que me dejas cuando actúas así y de lugares elegantes… bueno de esos tengo aún más por escoger. Pero el caso es que en esas viejas mesas solo ordeno yo, en esos capuccinos con crema o en esos frapuccinos con miel solo están mis dientes mordiendo el borde de las tazas. Enojado busco una canción en especial, una canción en un idioma el cual no pueda entender para quedarme solo con la melodía, para no concentrarme en tu ausencia y dejarme llevar solo por los recuerdos de cuando cumples tus promesas, el resuello de tu voz tan animosa en esos momentos se desdibuja pausadamente como acallándose cuando no apareces y otra tarde más al final de la barra solo estoy yo pretendiendo que vine para estar solo y que no he sido plantado deliberadamente por tercera vez.

Hay una parte de ti que me gusta (bueno, enfrentémoslo, son varias) que me puede hacer caer peligrosamente enamorado de ti, pero hay muchas otras que me hacen odiarte hasta morir o siendo más preciso hasta matarte.

Amigos, amantes o simplemente nada ¿Qué deberíamos ser? ¿Qué somos? Nunca puedo estar molesto contigo por más de un día, no puede haber un día en el que no te abalances sobre mí al saludarme. Me decepcionas, me tocas, me robas la sonrisa más tonta que puedo dar, te hago contar las cosas que nunca pensaste decir con solo estar callado, me tomas por sorpresa, me admiras, tenemos peleas, me enfureces, me dejas de hablar y al final de la semana me invitas a pasar la tarde contigo y cuando creo que todo va estar bien no apareces ¿Quién eres tú? ¿Qué parte de los dos es mentira?

“Guardando silencios de una forma tan tierna que casi es maravillosa.” La dulzura de un dolor me hunde el pecho de un latido ¿Te debería creer? Creer cuando me dices eso, cuando dices que somos únicos, que nos volveremos viejos juntos. Yo otra vez no puedo dejar de preguntarle a mi vida ¿Por qué tanto misterio? Caminamos por las calles y de mi mente alrededor vuelan las ideas, ideas que hilvanas con las tuyas formando un carnaval para nuestra gran imaginación. Al doblar de cada esquina estas tu terminado la avenida de mis propias creaciones ¿Cómo puede ser posible que calcemos tan bien y luego no? Me pregunto ¿Con cada gesto que atesoras y que te encanta de mi te convences más de no querer nada conmigo? A mí me pasa igual y al vernos en esa paradoja todo se vuelve un juego muy muy perverso del que no sé cómo bajar.

No sé como remediar el misterio de tu alquimia, lo que me dejas por buscar… Cómo entendernos, saber cómo acabara esto, si va a acabar ¿Cuál será nuestro equilibrio? Las enormes ganas de vivir contigo a expensas de las pocas ganas que tengo después de ti. Una irónica noticia el hecho de que cuanto más queremos acercarnos más difícil se nos hace.

Debería estar levantándome de la vieja mesa de este café y verme salir por esa puerta furibundo, pero el caso es que tengo muchas preguntas para los dos y si hay algo que sé de todo esto es que nunca he sido alguien que pueda vivir con la duda. Pienso que, entonces, podría esperar…

Nota a pie de página: Y que escogerás?


viernes, 24 de agosto de 2012

Escritos de Tierra N° 14: INNOSCENCIA (post - 84)



Tenemos un cuarto, un claro oscuro, gritos que resuenan en nuestra cabeza que no cesa de dar vueltas. La mirada vacía que se pinta de negro desafía una locura poco entendida. El eco de las palabras mancha las paredes de la habitación haciendo cada pequeño recuerdo placentero.

Bienvenida al nirvana, a mi estado de éxtasis, a tu liberación total. El mundo es una vil patraña cuando tu cuerpo se viste solo de sudor. Lo que somos no importa más que como nos unimos. Un completo extraño dentro de ti. Palabras que carecen de sentido se acurrucan sobre mí intentando ser almas gemelas. Mi incompleta inocencia se aclimata a tu calor.

Esencia de flores, estragos del alcohol, el resumen de todo lo vivido atornillado a la punta de tu lengua no parece mi futuro. Un dolor maquillado con rubor ¿Te sigues confundiendo? Jugando con la sublime paradoja que es dejarse llevar… del ritmo, de la cascada, del ímpetu en tu juventud.

Sintiendo los instintos. Movimientos salvajes de la pasión. Mi vida poseída por mis actos, por mis palabras, por mis manos. Hagamos un baile animal, dancemos al compás de los latidos sin sentir remordimientos. Tenemos un tiempo nuestro, un error de la realidad ¿Qué más vale si lo hacemos real?

Devoción, atracción por lo prohibido… condenándome la vida sin objeción he tomado nuestros cuerpos y les he obsequiado nuevos límites. El espacio es tolerante, pero nos encierra alrededor ¿Serás capaz de olvidarlo todo y recordar sólo lo importante? Considerando que haya algo importante o algo que olvidar.

Nota a pie de página: Return to innocence...

lunes, 30 de julio de 2012

Escritos de Tierra N°13: LO QUE HAGO POR TI (Post - 83)

Es ir a la librería y comprar los libros más grandes que tengan, los más pesados, llegar a casa y colocarlos encima del pequeño cuaderno en el que anoto mis emociones para que cuando me cruce contigo estos no puedan salir. Para que cuando hable contigo pretenda no tener que decir, cubriendo mí silencio al escucharte. Estar feliz, como si nada me faltara.

Es tomar un par de cigarrillos y fumarlos en la azotea comprimiendo la pena, dejándola salir del cuerpo coloreada de blanco viendo como me estalla en el rostro. Ninguna bocanada carece de sentido, amor. Tan solo el aire que cambia de color puede llevar a ti mis buenos deseos esos que por no molestar no te los digo. Lo que hago por ti… es desaparecer.  Mantenerme a distancia.

Es por eso que al ver tus fotos no te escribo, aunque me guste verte feliz sería incomodo hacértelo saber, podrías malinterpretar lo que ya está malentendido y sabe Dios a dónde nos llevaría todo eso. Lo que hago por ti es no hacer nada. Es seguir mi camino en una diferente dirección, preocuparme por ti sin que te enteres, es ayudarte haciéndote creer que no fui yo, lo que hago por ti es no hacerme notar. No confundirte… Apaciguar mis sentimientos hasta el punto de sentirlos tranquilos. Ya no emocionarme por ti.

Es seguir deshaciendo lazos que ya llevas desatados. No ser parte de tu vida. Alterar mi memoria para no creer que haya asuntos pendientes. Deshacerme de todo lo tuyo en el cuarto. No hablarle a una parte de mí. Es cambiar de peinado, de vestido, de mi forma de vivir. Es pensar en ti solo cuando estoy tomando para no recordarte a la mañana siguiente, para que el dolor de cabeza detenga la depresión.

Es hacerle el amor a otra persona, ilusionarme de alguien más. Es creer que es mejor. Lo que hago yo por ti es olvidarte aunque no sepa por qué, es avanzar aunque no vea a dónde, es cambiar aunque no quiera hacerlo.

Lo que yo hago por ti es no decirme lo mucho que aún me afecta tu partida y lo poco de sentimientos que me quedan…

Es estar feliz, como si tú no me faltaras.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Escritos de Ensoñación N° 12: A PRINCESS SORROW (Post - 77)

Déjame ver si entiendo, otra vez, has decidido no hablar con nadie, te vas a esconder de todos como lo haces cada vez que te lastiman. No responderás los mensajes, no contestaras las llamadas, no actualizaras tu perfil en la red social todos los días como sueles hacerlo. En definitiva, estas planeando desaparecer del mundo ¿verdad?


Lastimosamente para ti, como te lo he dicho antes, no lo podrás hacer. Aunque no los leas, los mensajes seguirán llegando (Por lo menos los míos). Aunque apagues tú celular, quedarán los registros y el buzón de voz. Y en la red social, bueno, ya deberías saber que esa nunca se detiene. Como ves, ponerte en la torre más alta del reino… princesa, no va a hacer que el mundo o tu desaparezcan. Solo te hará un poco más difícil de ubicar, pero nada más.


La cosa es que, siempre has sido más inteligente que yo y por ende ya lo sabes. No obstante… a pesar de ello aún sigues prefiriendo el exilio. Si usarás ese tiempo para pensar, para sentir lo que más duele, descubrirías que hay una manera de afrontarlo, de seguir adelante. Pero no, tu usas ese tiempo para tratar de olvidar, para comprimir tu dolor hasta lo más ínfimo. Reprimiéndolo… mientras que en una parte de tu piel aparece un pequeño lunar.


Ay princesa… Yo no sé como le haces para no hacer lo correcto. Siendo como eres, tanto en tanto ¿Cómo puedes creer que el simple piquete de una aguja puede herirte? ¿De dónde sacas que eres débil? ¿Qué llevas una maldición? Decir que no eres buena para ser tú, que lo único que te queda por hacer es dormir.


Y por última vez (Como cada vez) me pregunto, mientras reconfirmo que aún sigues encerrada en tu habitación ¿Qué puedo hacer yo por ti? Si quien lo intenta termina siendo con el tiempo el villano de tu historia. Si en el descuido de un parpadeo creas un laberintoso castillo rodeado de lava, alejado por un puente de madera que se tambalea bajo la sombra de un gran dragón. Como le hago para armarme del valor, de coraje… como hacerte entender, sin tocarte, que con tu decisión estas equivocada. Princesa… si no te puedo ver.


Y van tus dudas en rumores por el pueblo, van tus miedos y temores en murmullos que escucho cada vez más fuerte cuando parezco acercarme. Todo lo que sé de ti son elementos de una historia que artistas como yo escriben en sus cuentos. Me haces comprender que no he sido el único que alguna vez ha sentido ser un pequeño heroesillo incapaz de luchar ante tanta adversidad.


Y al final de una noche, cuando no sepa si atacar o defenderme, cuando llegar a ti se haya vuelto más difícil; volverás a despertar. Me hablaras. O cuando menos contestaras el celular. Y como quién deja un pañuelo de seda blanco en el balcón que súbitamente cae hacia mí, me dejarás un extenso mensaje en el buzón (Tú oculta muestra de afecto). Preguntándome como estoy, que recién hoy reapareces porque antes tenías mucho que hacer, que todo lo tuyo te agobia. Y yo me preguntaré por qué la primera persona con la quisiste hablar fui yo. Y haré volar la mente, albergando la tierna esperanza de que siempre sea así me daré cuenta segundos después de que no lo será, que la próxima vez que te vuelva a ver serás una nueva persona y que si intento saber que pasó o que puedo hacer por ti solo terminaré incomodándote. Y me daré cuanta sin que me lo digas que esa nueva princesa querrá conocer también nuevas personas, porque la gente del pasado le hará revivir malos recuerdos y entenderé que entre los nombres de esa lista caprichosa en algún momento estaré yo. Eventualmente llegará el día en el que quieras olvidarte de mi y aunque sé que no debería consentir tales engreimientos no tendré opción, porque después de todo son tus ojos y en ti está la libertad de saber en dónde los dejas descansar y yo lucharé mi permanencia en ellos sólo hasta cierto punto, pues siempre seré un caballero muy orgulloso como para seguir adelante luego de éste.


Ya ahora que volvemos a hablarnos naturalmente, que vuelves a dejarme mensajitos en el buzón y vuelvo a ver tu naturaleza coqueta y escondida caminando junto a mi por la calle, tan misteriosa, mi fascinación trasciende mi mirada. Eres una niña inquieta y engreída. Una mujercita tierna y juguetona de brincos y vestidos. Como una princesa… (Quizá nunca debí empezar a llamarte así, pero no pensé que nos llegará a gustar tanto tu pequeño sobrenombre) tan sonriente y tan fácil de herir. Tengo una duda antes de que vuelvas a dormir, antes de verte regresar a la torre castillo… Dime ¿Será tan difícil evadir tu encanto? Créeme que me gustaría intentarlo. Sin embargo, lastimosamente para mi… ya no estoy en condiciones para hacerlo…


Nota a pie de página: And my sorrow too.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Escritos de Tierra Nº 12: TONTO, DESCARADO, CURSI, ENCANTADOR… (Post – 70)



Si te sirviera de algo te diría que he cambiado. Ahora ya no suelo usar el cabello corto, ahora he cambiado las chompas holgadas por casacas de cuero y mitones negros, ahora ya no me veo tan flaco aunque sigo siendo delgado. Ahora mi rostro ya no es tan pálido, ahora no veo como un niño, mis ojeras ya no resaltan (tanto).


Si me vieras ahora me creerías que he cambiado. Hoy, tengo la mirada más centrada, más penetrante, te aseguro que si me retaras otra vez tus muecas ya no me harían pestañear. Ahora tengo un aire más platónico que enfermizo, ahora mi sonrisa es más coqueta y la bufanda gris que llevo alrededor del cuello te comentaría de seguro que le encanta adornar el blazer negro que me pongo. Hoy, no lo dudo, ambos te contarían en secreto que ahora me parezco un poco más a la imagen que teníamos de mi en tus anhelos. Sin embargo ahora el perfume aquel que tanto te gustaba ya no lo uso más.


La taza de café al final de cada viernes se ha vuelto algo ritualístico en mí. Una de mis nuevas manías interminables. Sentarme a escribir cerca de su fuego todavía renueva mi calor, el misticismo discreto de mis manos se rebela en las epifanías de mi pluma ahora consentidas (ahora más certeras), su canto acalorado de seguro te diría lo diferente que soy.


De las tardes (siempre tuyas) en las que te acompañaba sin saber bien que decir queda ya solo el recuerdo. Hoy en día basta sentir solo la mitad de lo que tú me das para no reprimir más mi nueva sinceridad, no es que ahora sienta demasiado es solo que esta vez… desde aquella vez… me he propuesto no acallar lo que siento, lo que estoy dispuesto a dar… si me vieras hoy te confesaría que no es que sea menos tímido… es que contigo sentí todo y las barreras que se ponen los demás (gracias a ti) ya no las tengo tanto.


Si me preguntaras por qué creo que he cambiado no podría darte una respuesta. Hay tanto que decir… tanto que decirte a ti. Supongo que he cambiado porque ya no temo hablar de besos, no me pongo nervioso cuando tengo que declararme a alguien, ya no me callo por miedo cuando me preguntan quien me atrae. Ya no soy un niño, no tengo reparos en decir quien me gusta, a quien quise, a quien amé, a quien amo y a quien siempre amaré. Ya no me avergüenza decir lo que más deseo de tu cuerpo, lo que me encantaría tener, lo que quisiera hacerte. Es increíble como cuando se es joven se piensa que estas cosas te costarían la vida entera. Ahora entiendo que es un privilegio sentir algo por alguien y tener la oportunidad para decírselo.


Si nos viéramos ahora y tu sonrisa fuera la misma, si tu mirada fuese la misma, si tu timidez aún estuviera allí poco tiempo me tomaría para decir lo mucho que fuiste para mí, lo mucho que aún me importas sin saber por qué. Si nos viéramos así probablemente no me entenderías o quizá si, y si fuera así te pediría que me lo digas tal vez así comprendería la esencia de mi espera aunque con razones o sin ellas igual te espero… yo creo que mi inocente ignorancia hace que mi amor sea más puro… hace que no te pueda olvidar.


Si nos viéramos ahora y tu sonrisa fuera otra, si tu mirada fuese distinta, si tu timidez no estuviera allí te pediría tomarnos un café, platicar a lo mejor del clima, del tráfico, de las noticias… con solo un poco de tu tiempo sobre mi me tendrías por completo (otra vez) porque puedes no saber que hacer, puedes no saber que quieres, puedes perder la memoria, volver a nacer, puedes hablar otro idioma, tener otros gestos (tener otro querer) y aún igual yo siempre terminaría enamorado de ti, como lo dije antes quizás tu también te has vuelto una de mis nuevas manías interminables. Aquellas que me apasionan… aquellas… por las que dejo el corazón.


Si cruzáramos la calle a la vez solo tu notarias lo que mantengo igual. Los hábitos que no mueren fácil. Todavía no llevo reloj. Soy desordenado, solo planifico mis actividades gratificantes. Aún me gusta jugar con las palabras, me gusta emocionar a la gente. Todavía me gusta escribir. Aún te tengo sobre mí…


Si sintiéramos el tórrido pasar de nuestras vidas otra vez, si llegara a nosotros el frágil caleidoscopio del recuerdo… ¿Cuántas vueltas le darías a mi vida? ¿Cuántos años contemplarías mis abrazos? Si soy tonto, si soy sincero, si soy cursi, si soy un descarado, si te parezco encantador… si solo soy lo que soy y no he cambiado… si llevo tantos años un sentimiento acorralado, si todo lo que siento es pasajero, si sigo acostumbrando mi memoria a almacenar recuerdos que imagino, si todavía te siento conmigo sin saber si estas. Dime ¿Quién eres tú? ¿Quién soy yo? ¿Por qué te extraño tanto? ¿Por qué te busco tanto? ¿Por qué me hubiera gustado jugar contigo? ¿Estudiar contigo? ¿Salir contigo? ¿Estar contigo? Si nos viéramos hoy, cada uno al lado de la acera ¿me reconocerías? ¿Lo haría yo? ¿Cuánto tiempo para los dos… dedicarías? ¿Cuánto tiempo tomaría… para olvidarme de ti?



Nota a pie de página: Dos de tres... o quiza hayan más...


sábado, 14 de mayo de 2011

Tinta Séptima: UNA SEÑAL DE CUIDADO (post – 62)





“No soy perfecto. Aún sigo viviendo tratando de no lastimar a nadie. Aún hago las cosas deseando la felicidad. Soy egoísta. Aún quiero complacer a todos. Aún busco ********** ** **…”


Como parece, las cosas nunca han sido como al final quiere uno que sean, la mañana en la que planeas levantarte esperando hacer todas las cosas que tienes pendiente hacer, es la mañana en la que más cansado y con la que más flojera te levantas (si es que llegas a hacerlo). La ultima oportunidad para aprobar ese examen que puede salvar tu agonizante camino hacia el examen de aplazados o a repetir el curso, es el día en el que reniegas completamente de todo, en el que rebates la existencia de tu clase, tu escuela, tu universidad, de ti mismo y por supuesto de ese triste incompetente (la mayoría de veces) al que te toca decirle “profesor”. En ese momento crees que todo el significado de tu existencia se decide en si estudias o no para ese examen porque sencillamente no tienes ganas de darle viada a esa larga rueda del sistema académico del que (solo por ese día y solo en ese momento) ya estas harto solo para pasar un mísero curso que no demuestra en lo absoluto tu capacidad intelectual (argumentas tu) ni tu manera competente o no de solucionar los problemas de tu vida.


Finalmente cuando tratas de agradar a alguien, de preocuparte o de ayudarle en sus escabrosos conflictos emocionales con el único objetivo de hacerle sentir mejor y demostrar lo mucho que te puede importar no caes en la cuenta de que esa persona podría enamorarse de ti, no obstante a veces hacemos todo eso esperando que ese alguien se fije en nosotros y se enamore de nuestra presencia, de nuestro inamovible deseo de verla feliz. Sin imaginar, envueltos en una total ingenuidad, que eso ya es absolutamente imposible ¿Por qué? No lo sé, porque hay personas que simplemente van a regresar siempre al origen de todos sus males con una impulsividad suicida y una convicción que sinceramente es sorprendente. Aunque nos duela aceptarlo. ¿Entonces? ¿Qué pasó? ¿Qué hago ahora? Nada, solo cierra la boca y sécate los ojos, no es tu culpa ni lo uno ni lo otro, ni el primero ni el segundo pues como dije antes las cosas nunca han sido como uno al final espera que sean.


Quizá renunciar a tenerlo todo y ya no esperar por finales enteramente felices sea obtener poco a poco esa inverosímil e intangible prenda que solemos llamar madurez. Es una pena, pero, que a veces esa escurridiza madurez lleve más de tristeza que de felicidad. Es una pena ver a una virgen que llora, una niña con los ojos rojos aprendiendo a controlar su llanto, a no dejarse abrazar… a reprochar su inocencia. Es una pena ver como las personas cambian y estar ahí para notar el cambio y lo mucho que nos pueden herir así y lo mucho que podemos aferrarnos a su recuerdo. El principio de una mirada a los confines de un alma blanca ahora resquebrajada. Hay una señal de cuidado en todos nosotros, una señal que no se ve, que escondemos muy bien, que nos cuesta develar, una herida en nuestro costado tan honda y tan fuerte que al leve contacto podría hacernos morir.


Las cosas no siempre son como uno desea que sean y alrededor de las luces, las personas y los anuncios a todo color van caminando unas niñas con frías sonrisas, un hombre a saco y corbata, una mujer apresurada… corazones en reparación… todos nosotros en ellos… un corazón con señal de cuidado que nos prohíbe y nos previene de entrar en una zona tan intima y tan personal que al tratar de curarla sus heridas podrían reaparecer en nuestro cuerpo. Heridas símbolos de malos recuerdos, de esperanzas perdidas, de tantas cosas que vivimos y no entendemos. ¿Y yo? ¿Qué podría hacer? ¿Cómo podría ayudarte? Cuando acompañarte me parece tan poco, cuando no soy capaz de sanar tu dolor en un instante, cuando todo lo que te pueda decir ya te lo has dicho tú entre sollozos, cuando solo puedo escribir, cuando solo puedo esperar… una señal de cuidado. Cuidado con las cosas que pueda hacer, con lo que quiero (sienta) decir, con la forma de poder ayudarte. ¿Mi manera de acompañarte bastará…?


Las cosas no siempre son como uno quiere que sean. Siendo así… ¿Qué puedo hacer yo para cambiarlo… para seguir adelante…?


Nota a pie de página: Ahora los post se colgaran cada sabado exceptuando el ultimo de cada mes, como siempre.


jueves, 9 de diciembre de 2010

Escritos de Tierra Nº 11: A LAS AMANTES QUE PERDÍ… (post – 56)

A las amigas que tengo y a las que no, a las mujeres que no conozco o que no conoceré, a las que me enamoraron pero que no se enamoraron de mi, a las que quisieron enamorarme y que yo se los impedí, a las amantes que perdí… a todas a quienes puedan estar leyendo esto evitando el llanto, presionando los dientes o reduciendo los dedos.


¿Por qué? ¿Por qué cada vez que te veo llorar pienso que es por el mismo motivo? ¿Por qué cada vez que intuyo estas cosas tengo razón? ¿No te basta verte destrozada? Claro. Claro que no. Si el único que te ve así soy yo. Si al único al que le permites consolarte es a mi y luego yo, yo soy el que tiene que abrazarte así, rodeada de lágrimas, llena de rabia aunque al final no hagas nada en contra del que te hizo llorar, aunque al final vuelvas a hablarle, a salir con él, a besarle. Yo no entiendo como puedes volver con alguien que te lastima tanto, yo no entiendo como puedes soportar todo lo que te hace sin decirle nada y aparentar que todo va bien ¿Cómo haces para olvidar todas las cosas que conmigo lamentas? Mujer, yo no entiendo como le haces para creer que lo que tu sientes es amor.


Cómo puedes pretender que después de maltratarte, de hacerte sufrir, de decirte que eres lo peor que le ha pasado en la vida me olvide de todo aquello con la misma facilidad con la que lo haces tú. Como esperas que te crea que han arreglado las cosas, que se ha disculpado de corazón, que no volverá a suceder ¿Por qué un par de lágrimas te pueden convencer? ¿Es que ya se te olvidaron todas las tuyas? De las que solo algunas tengo en el hombro porque aunque no me lo digas sé que haz llorado más cuando estabas sola, antes de venir conmigo.


No es justo para mí que te tengo tan cerca, que eres tan importante, verte así de triste. No me enamore de ti (tu tampoco de mi) pero eso no quiere decir que no te cuide, que no quiera protegerte y tú ¿Qué piensas? El hecho de que tengas miedo a estar sola no te da derecho ser infeliz, un par de besos no te deberían costar tu tranquilidad. No deberías estar con una persona que solo piensa en ti como un objeto, algo de que hablar en sus reuniones, una línea más que llenar en el formulario, algo sin lo que vería lo miserable que es su vida, un patán de esos que cuando tiene un mal día no se le ocurre mejor idea que descargar su furia contigo, alguien que es capaz de decirte las peores cosas en los peores momentos solo para hacerte sentir más dolida, alguien que te hace pensar que ha dado todo de sí y que por ende la única culpable de que las cosas hayan salido mal eres tu ¿Cómo puedes querer a alguien así? ¿Cómo puedes excusarlo? ¿Cómo puedes esperar que no lo golpee? No puedo cambiar esto, podría darte mil argumentos todas las noches del por qué no deberías estar con un sujeto así y podrías darme la razón (Qué irónico) pero aún así volverías con él en la mañana. Yo no voy a hacerte cambiar, no te diré que esa relación te lastima, que ya hay surcos de lágrimas en tu rostro (y en mis ropas), que llevas noches sin dormir, que te apagas a ratos, que no hay nada que yo pueda hacer… que solo tu puedes darte cuenta de lo que pasa contigo, que solo tu puedes cambiarte y cambiar lo que sucede.


Que pasara de ahora en adelante… Él vendrá a recogerte del trabajo, de la universidad y tu pensaras que es un gran detalle, te sentirás cómoda y segura y luego discutirán por cualquier cosa (tarde o temprano) y te dirá todas esas palabras que no quisieras escuchar y luego llorará, te pedirá perdón y tu aceptaras pensando en lo arrepentido que (aparente mente) esta y en lo sensible que es. Buscarás regresar con él en las fechas importantes para no enfrentarte a un cuarto vació, a un celular inmóvil… Date cuenta mujer lo inmadura que eres, lo tonto que es estar así mendigando sus caprichos, lo triste que es depender de alguien, lo patético que se ve él a tu lado, lo confundida que estas, la pena que siento por ti. Mi forma de llorar es estando en silencio…


Nota a pie de pagina: ...

jueves, 25 de febrero de 2010

Escritos de Viento Nº 6: WHEEL (post –28)

(RUEDA)


Estoy empacando. Guardando cada pequeño objeto que he traído, no me gusta dejar nada atrás pero no puedo negar que ese tipo de cosas pasan, así que trato de ser cuidadoso. Ahora estoy por dejar el hotel, dejo sus largas noches, sus grandes cuartos y sus ásperos tiempos, no puedo soportar estar en él un momento más, ya no me gusta la gente de aquí ya no tolero este ambiente siendo una persona que prefiere en la mayoría de casos permanecer por sí misma entiendo que esta situación está lejos ya de eso. Así que me voy.

La puerta se ha cerrado tras de mí, camino unos cuantos pasos fuera de su sombra y empiezo a sentir atisbos de libertad, miro alrededor y quiero seguir en movimiento, tengo esta onda hacia/del adiós, esta atracción de pasajero, esta forma de amor que nunca es demasiado y esta perceptiva rendición. Siempre me ha embelesado ver las cosas pasar, no soy nada más que una simple rueda, una rueda que se place de rodar en cualquier dirección, de girar los polos y tornear los caminos porque para eso estoy aquí, para dejar que la rueda sea atrapada por el viento en un periodo, con una estación. Una rueda es todo aquello que no puede detenerse pues no es así como debería ser, no hay propósito para ella ahí. Es así como las ruedas funcionan, como todo debe continuar, como los cauces siguen su curso infinito y los seres también aunque alguna veces se permitan regresar en formas distintas, con nuevos rostros, por eso quizá yo no sea el último en amarte ni tú la primera en quererme, tal vez deba de convencerme que como tú y yo no ha habido caminos tan distintos. Tal vez la marcha de estas ruedas no cruzan las líneas de tus manos, quizá los senderos que he salvado no calzan en tus trazos, quisiera saber donde estoy en relación contigo, pero quizá eso impida el conocernos. Y si ya te tengo alrededor… dime qué debo hacer ¿A qué velocidad debo vivir… para poder verte de nuevo?

No, no habrá por qué preocuparse ¿verdad? Siempre estaré alrededor, si tengo un centro, siempre he de estar alrededor, aunque no pueda parar, aunque siempre este impulsado a viajar, a cambiar.

Y cuando encuentre a más personas, cuando alcance montañas, cuando atraviese parques ¿seré capaz de encontrarte? ¿Serás capaz de entender que no he de quedarme? Es solo la bruma en las noches, las tenues luces del alba, son solo todas esas cosas que no sé cómo explicar ¿Cómo es que funciona esta rueda? ¿Qué pasa cuando nuestros sentimientos se involucran? ¿Algún día todo lo que he dado regresará? ¿Saldrías conmigo alguna vez? ¿Podrías amar algo de esto?

¿Podrías decirme cuando parar?


Nota a pie de página 1: Este post tardo un poco porque estaba en duda entre ponerlo en ingles (que es como fue escrito en realidad) o pasarlo al español, bueno espero que sea buena mi elección. He de buscar o hacer un mejor video de la canción. (((ya 'ta)))

Nota a pie de página 2: Con este post terminan los días de vacaciones y con el regreso al VI ciclo podre decirles en que día fijo se dará cada post.