"Podria decirte que son historias, cuentos, relatos o simples anotaciones en un diario, pero la verdad es que solo a ti te corresponde la eleccion. Como en el amor y la vida... todo depende de ti..."
domingo, 1 de julio de 2012
Escritos de Fuego N° 15: PUENTE DE CEREZOS (6/15) (Post - 81)
lunes, 7 de mayo de 2012
Escritos de Ensoñación N° 15: PUENTE DE CEREZOS (9/15) (Post - 80)
martes, 27 de marzo de 2012
Escritos de Ensoñacion N° 14: Y en tus vestidos... (Post - 79)

Coge una manera dulce de mirar, tira un par de mis papeles tristes al suelo, salta hacia mí sin la menor intención de saltar de regreso y en alguno de esos momentos me veras con una expresión de claridad. Cómo puedes ser tan niña, cómo puedes aceptar mi seriedad y volverla tu alegría. Cómo puede enamorarme tanto tu manera de jugar.
Camina por el parque junto a mí, golpea tu cadera con la mía intentando sacarme del camino. Consíguelo. Búrlate de mí y vuélveme a mirar. Fija sobre mí esos ojos que siempre extrañaré. No me prestes atención, digo tantas cosas que no entiendes, dices tantas cosas que no me preocupan. Cómprame un helado sin que te lo pida, hazme sentir mal por ello. Cómo puedes ser niña tan niña, como puedes usar esos vestidos sin que te queden mal. Te quedan genial. Más que la apariencia creo que te gusta el viento, el viento sin malicia que acaricia tus rodillas, que sopla por tu cuerpo y suspira en tus mejillas. Toma estas, mis pocas ganas de hablar y conviértelas en rimas (como ahora). Respóndeme ahora ¿Qué tan difícil puede ser colarme en tus vestidos cuando no me ves? ¿Qué tan loco es sentir celos del aire?
Pelea conmigo. Si lo vas a hacer grítame que tienes razón aun cuando ambos sabemos que no. Enfádate conmigo, hazme unos pucheros. Nunca he sido un buscapleitos, pero no importa que tan calmado sea tú siempre sabes hacerme enojar. Confróntame como lo haces. Ponte caprichosa, engreída y sin cruzar los brazos todavía déjame engreírte. Recuéstate en mí. Tomate una foto conmigo aun sabiendo lo malo que soy para las fotos. Consérvala, aunque no me guste… lo importante es estar los dos.
Diles a todos sin decirlo lo mucho que me gustas, usa esas viñetas que nunca entiendo. Lo mucho que te extraño cuando no estas se puede resumir en una de ellas. Di que te encanta cuando digo lo mucho que te quiero con palabras sencillas. Di lo poco que te importa lo mucho que me esfuerzo cuando lo trato de decir con frases complejas que simplemente no te gustan. Luego de hacerme saber lo diferentes que somos me besas, me tomas de la mano con algo de inocencia, de hipocresía a la vida. Lo que hay que saber no lo sé contigo. Pero lo puedo sentir.
Domina con tus muecas mi indomable buen humor, háblame de la vida con tu voz de niña, muéstrame la madurez que hay detrás de esos vestidos de colores. Sé más seria, formal, impávida como cuando me preguntas que te queda mejor, como cuando no crees en el juicio que te doy. Sé nada de lo que antes dije, quien sería yo si tratara de cambiarte y para empezar ¿Por qué lo haría?
Si fuera un buen hombre con un buen corazón doblaría mis camisas contigo, tendería la cama, te haría el desayuno. Si fueras una buena mujer cocerías mis botones y no solo los harías volar, cocinarías de vez en cuando y no solo me darías órdenes de cómo hacerlo. Si fuéramos así mis lapiceros nunca perderían su tinta y tus vestidos nunca hubieran salido de la tienda. Que aburrida sería la vida si tu no fueras niña y yo no fuera lo que soy. Dicho sea de paso ¿Sabes quién soy?
Un día tú y un día yo. En tu maldad y en tu sonrisa soy aquel que las cree no siempre tan fingidas, tan indefensas. En tus rabietas soy la almohada de tus golpes. Soy en tus antojos lo que no puedes conseguir, tus dudas en el rumbo de la noche… La danza en tus vestidos, la tierra que mueve tu baile. De alguna manera tú y yo nos vemos bien, nos llevamos mejor. De todo lo que dije antes creo que eso es lo importante.
Nota a pie de página: My shadow days are over now...
domingo, 19 de febrero de 2012
Escritos de Mar N° 14: PUENTE DE CEREZOS (4/5) (post - 78)

Serán mis buenos deseos mi única manera de acercarme a ti… Las hojas de tallo rojo que apenas florecían las primeras semanas de setiembre ahora se ven marchitas. Ha pasado casi un año desde que abandonaron su color.
Los niños de primaria que antes nos veían pintar la tarde en sus columpios a escondidas ya no me preguntan si somos novios. Ahora me preguntan dónde estas. Su forma más precisa de hablar me hace comprender de nuevo, que ha pasado mucho tiempo.
Como te mencioné alguna vez, la gente del salón ya no nos fastidia, ahora tienen otra novedad. Solo las chicas que ocasionalmente me preguntan por ti, me preguntan además si pasó algo entre tu y yo, pero como ya imaginarás no les he contado nada. No creo que sean las indicadas.
Sobre el tejado de madera, debajo del árbol cerca al parque, en la tienda de los helados, por el boulevard al lado de la plaza, bajando el puente, un lugar perfecto para el atardecer. Todos aquellos, nuestros lugares favoritos, parecen verse algo diferente. Inclusive el aroma liviano de cemento en la lluvia de ciudad que tanto solía agradarte respirar creo que huele diferente. Comienzo a creer Cari, que empacaste mis sentidos en tu maleta.
El camino de regreso luego de las clases va largo hasta perderse del otro lado de mi vista. No recuerdo desde cuando comencé a contar las piedras, las grietas, la rutina de quienes pasan alrededor de mí. Entre las 6 y 7:35. Mis maneras de pasar el tiempo en esta parte del día son escribir y leer lo que me escribes. Cuando se apaga la tarde y llego a casa tengo la sensación de haber platicado contigo ¿Será verdad que los trenes de allá llevan tantas personas Cari? ¿Serán verdad las historias sobre aquel puente?
Como es costumbre aquí en el pueblo han inaugurado el festival del río. Como cada año en esta semana las actividades empiezan con fuerza, las personas ya se muestran por las calles con los atuendos de colores típicos de nuestra localidad. Las bengalas en la noche son el broche de oro ideal para las celebraciones y las danzas. Los colegios compiten para ver quien es el mejor en el carnaval. Esta vez quedamos en segundo lugar. Nos esforzamos mucho, Cari. Ganamos en el baile y en los concursos de velocidad, si seguimos así estoy seguro que el próximo año nos llevaremos el trofeo a casa. Si es así, te prometo tomarme una foto con ella y enviártela, seguro te gustará mucho.
Hoy es domingo, ya casi va a oscurecer y para terminar el festival todos los estudiantes de todos los colegios estamos en la cuenca del río cada uno con un velero. Se dice en el pueblo que si amarras una vela en un velero de papel y madera y lo dejas navegar por el río sin que este se llegue a apagar tu deseo más anhelado se cumplirá. Quizá la razón por la que solo los estudiantes hacemos la tradición es porque los adultos saben que eso no es verdad. Eso era lo que pensaba. Cari, los adultos no pierden la ilusión solo entienden que los deseos se vuelven con el tiempo metas por cumplir y el alcanzarlas depende únicamente de ellos y cuando no lo hacen entristecerse es algo inevitable. Los veleros en el río son tantos que por un momento imagino el mar, las costas de una playa, un velero de verdad. Tan grande que sea capaz de llevarme a cualquier lugar, al lugar al que más quiero llegar… Soy un niño todavía Cari, no puedo evitar volar la mente. Los miro, miro a los adultos que nos miran y quisiera estar ahí con ellos ¿Sabes que es lo que carga mi velero? ¿Dónde quisiera estar…?
La noche cubre lenta. Las velas que a lo lejos permanecen encendidas parecen reflejar las estrellas. Al final del festival uno debe contemplar las luces hasta perderlas de vista. Sin embargo yo prefiero marcharme y no mirar atrás. Un mar de velas debe ser algo muy hermoso de ver, pienso, pero el admirarlas tanto tiempo no me traerá felicidad. Serán mis rutilantes deseos mi única forma de llegar a ti… esa noche, por segunda vez Cari… quise que no fuera así.

