martes, 25 de enero de 2011

Escritos de Mar Nº 11: TRANSHUMANTE… (post - 58)


Me gustaría decir que estas semanas en las que he estado ausente han sido ocasionadas por algún retiro espiritual , unas vacaciones al Caribe, por unas sencillas tomas de sol o por un sequito de adorables chicas en bikini haciéndome una cordial invitación a perder un poco (con ellas) el calendario para perseguirlas unos cuantos días en busca del perfecto bronceado que vista mi piel en estas tardes de enero, pero la verdad es que no soy muy fanático de las playas y mis vacaciones de verano nunca lo son tanto. Mi ausencia estas semanas se debe más a fallas técnicas (o tecnológicas) que a fallas de origen. Matemática básica: Bloguero + escrito – computadora = No post.


Hastiado del tiempo libre sin estar cansado busco nuevas formas de encontrar las mismas cosas. Pienso, quizá si cambio quien soy pueda cambiar lo que encuentre, si reemplazo mus gestos tal vez encuentre nuevas manías ¿Si cambio mi apariencia podre cambiar lo que atraiga? Juego a los roles conmigo mismo, quizá mis emociones ya lo han empezado a hacer, quizá estoy triste sin saberlo, quizá espero a alguien que nunca vendrá ¿Por qué siempre todo lo que digo es quizá? Las interrogantes del nuevo año, cuestionamientos de una persona experimentada que quiere serlo más, preguntas que el aire de estas tardes no quiere responder comienzan a empañar mis lunas. No soy yo mismo estos días. Esto, sumando a una serie de eventos muy afortunados que en contadas ocasiones me apetece llamar vida hacen que indague nuevamente mis inicios, la que considero la forma más pura, poética y perfecta de escribir.

De vuelta al papel y al lápiz (lapicero para ser más exactos) vuelvo a escribir con algo de desazón y mucha curiosidad en las manos, una poca de intuición y grandes cuotas de libertad me hacen imaginar planos de mi propia consciencia que aún no había explorado. Un querer escondido, un cariño muy lindo, una complicidad sin sentimientos, lo bonito que se vuelve bello, el alma separada del cuerpo ¿es posible? Quizá (…?) nuevas formas de llegar a la misma conclusión infinita y absoluta “Todo es posible a momentos”.


Escribo todo a medias porque estos días han venido cargados de situaciones a medias, a medias las vías, a medias los besos, las caricias, a medias las puestas de sol, medias son quizá lo que necesito para dejar de caminar descalzo, aventurado a la complaciente niebla de estas noches, un algodón de azúcar que enmiela mis dedos haciéndome pensar que tengo algo entre las manos demasiado dulce como para no morderlo, demasiado frágil como para asirme a el. Aunque la verdad de toda vida es que nada es predecible quizá lo intangible se vuelva tangible, quizá la incomodidad se vuelva paz, quizá no pase nada, quizá al final todo siga yendo igual (…Tal vez siga caminando por el limbo con tanto placer y dolor como hasta ahora…). Como sé, en los años que he vivido he aprendido a buscar diferentes alternativas para diferentes situaciones no es bueno (a mi ver) centrarse en una sola idea, la expectativa puede devenir en decepción. No obstante, para mi nostalgia, con todo lo que hago puedo evitar un golpe directo pero no puedo evitar ser golpeado, un hincón que lastima al contacto pero que sana rápidamente. Como sé… todo cambia, todo evoluciona, todo avanza.


En mi vida hay sueños e ideas que no van a cambiar luego de eso todo lo demás es inseguro. Puedo desear quedarme en una sola ciudad para toda la vida, pero mañana puedo desear conocer el mundo. Puedo ahora no pensar en casarme, pero mañana tal vez quisiera tener un latido mío, una mujer a la cual pertenezca. Lo que siempre sabré es que las ideas cambian de acuerdo a la experiencia y a las personas que conocemos (lo que consideramos especial, a las que permitimos entrar) lo único capaz de cambiar una vida es otra vida ¿obvio no?


Si ando virado, alucinado por estrellas de noches que aún no llegan, si en mis desvaríos me sumerjo en lenguas de fuego que intentan lamer de mi cuerpo toda la sal, si doy vueltas en mi cama con delirio y no puedo dormir, si hay bondad con maldad en mis besos, si puedo ser muchas personas entre silencios no es nada personal… solo soy yo… olvidando al mundo olvidado… cambiando al mundo cambiado… tiritante, transfigurante… transhumante…

Nota a pie de pagina: ...


lunes, 17 de enero de 2011

Escritos de Ensoñacion Nº 10: PRINCESA CRAYÓN (post – 57)

¿Cuántos sueños debería soñar para comprender el mundo? Quizá una historia llena de ilusión, quizá un punto de lejano al corazón sea suficiente para entender la naturaleza de todo lo vivido. En la simpleza de un retrato la figura de una mujer me ha dado un segundo de tranquilidad. Los antiguos mayordomos de la casa van avivando mi curiosidad. Esa mujer en realidad fue una niña, una princesa ante sus ojos “Los mejores días de mi vida” “La más linda sonrisa” “La más agradable compañía” “Ella lo era todo hasta su irremediable reposo”.

¿Qué le pasó a la princesa? “¿Qué le sucede a la niña? Su sonrisa ya no relumbra, su mirada no destella; ella juega, baila y ríe tan bella. Ella sueña y a la mañana siguiente no despierta, ella duerme, duerme como si los días fueran noches y no despierta. No hay llanto, no hay temor, en su rostro la niña no tiene dolor. ¡Ay! Princesa por qué aún sigues dormida ¡Ay! Princesa por qué no quieres despertar, ya han pasado los días, los meses, los años y tus sirvientes todavía te seguimos esperando ¿Por qué no quieres regresar? ¡Ay! Princesa de sedosos cabellos ¿No podrías reavivar tan solo uno de ellos? ¡Ay! Princesa ¿Qué habremos hecho para cambiarte así? Tu pequeña voz ya no resuena, tu cuerpecito en vilo no revuela, ahora solo se mueve con el alicaído vaivén de tu respiro.

La niña no volvió a probar alimento a tocar el mar a beber el sol, pero tendida allí en su cama como estaba ella no desfallecía, no envejecía… a pesar de los años ella aun se veía como el primer día. Nunca supimos por que se puso así, quizá nunca llegó a gustarle nuestro mundo, quizá había cosas que quería cambiar y no podía quizá en sus adentros había más felicidad de lo que nosotros podíamos darle. Nunca lo supimos, pero aún así la cuidábamos, aun así aguardábamos por ella, aun así la quisimos y como tristemente tratábamos de aceptar algunas noches, contemplando la agridulce beldad de su ausencia, una cálida tarde de verano la princesa partió del mundo que ya no gustaba de ver, la niña de la casa nos dejó, diez años después de su misteriosa enfermedad, de su inexplicable decisión y nosotros que tanto la habíamos amado quisimos recordarla para siempre en un retrato; uno que hablara de ella como fue y como habría sido si hubiera llegado a esa edad con vida, con su sonrisa, con su alegría y aún con nosotros.”

Si tuviera que elegir, si pudiera decidir un lugar en el que pueda sentirme tranquilo, en el que tenga la fe total de poder conseguir todo lo que he deseado, si pudiera permanecer en un solo lugar que tenga todo lo que quiero, que me pueda dar todo lo que necesito no estoy muy seguro si todavia estaria aquí… no, miento, quiza no estaria aquí. Aunque para mi sorpresa no puedo alcanzar un objeto sin intentar mover las manos, no puedo probar una limonada que no sea dulce, no puedo enamorarme de alguien sin mirarla a los ojos.

En estas noches estoy totalmente convencido de que el pequeño oleaje artifical que construyo en mi resquebrajada copa de vino lleva más poesia y encanto que la inmutable soledad que navega por las playas de Barranco. Atrapado en sus arenas los sueños parecen una tibia caricia de mañana, un ultimo beso a los labios del sueño me da la calida ternura de comprender tu historia. Esta noche deambulo por los rincones de la casa antes tuya y creo verte en los pasillos del vestibulo, en las flores del jardin, en las pinturas de los cuartos, los óleos de tu habitación princesa parecen oler a ti, evocaciones de esa ausencia ahora escondida ¿Por qué niña? ¿Por qué nunca supiste que el imaginar lastima? Quiza los sueños de esta casa fueron tuyos, quiza esa mujer que dibuja las paredes (y que me acompaña ciertas lunas) sea parte del soñar; quiza ahora como todo este tiempo, Princesa crayón, te he estado soñando a ti.

Tal vez sea solo un deseo (como son), instintos que a momentos controlan el cuerpo y lo hacen reaccionar o dejar de hacerlo, dejar que la mente adormecida proyecte anhelos alrededor, verlas, escucharlas, sentirlas ¿Bastaría para volverlas realidad? Niña de la más linda sonrisa, de la más agradable compañía ¿Tus ojos cerrados hasta ahora te hacen feliz? ¿Los lienzos de ese mundo tuyo todavia conservan su intenso color? ¿llevaran sus colores la intencion, la razon? ¿Buscaran en la brecha de la realidad los motivos para no hacerte despertar? Princesa ¿Será que nunca quisite hacerlo? ¿Será que olvidaste cómo? Niña ¿Será que pensaste que por fin habias despertado?

Hoy he vuelto a la casa sola, a la casa vieja, he vuelto después de un largo tiempo y tu cuadro al centro de la habitacion aún encandila mi mirada como el primer día. Los mayordomos y sirvientes me reciben de la manera más grata posible, ellos son especiales en verdad, luego de la cena vuelvo a caminar por los pasillos, por el balcón y te veo ahí Princesa, nuevamente, bailando en el corredor. Descuida no le contaré a nadie (si tus sueños son los mios, si tu me estas soñando a mi, si yo te sueño a ti), el verte para mi es un secreto, una ilusion, un punto cercano al corazón, un estado de estupor, la naturaleza del sueño, la escencia del dolor.

Nota a pie de página 1: Los dias de mi ausencia los explicare en el prox post.

Nota a pie de página 2: Les debo el video, en estos dias lo colgaré

jueves, 9 de diciembre de 2010

Escritos de Tierra Nº 11: A LAS AMANTES QUE PERDÍ… (post – 56)

A las amigas que tengo y a las que no, a las mujeres que no conozco o que no conoceré, a las que me enamoraron pero que no se enamoraron de mi, a las que quisieron enamorarme y que yo se los impedí, a las amantes que perdí… a todas a quienes puedan estar leyendo esto evitando el llanto, presionando los dientes o reduciendo los dedos.


¿Por qué? ¿Por qué cada vez que te veo llorar pienso que es por el mismo motivo? ¿Por qué cada vez que intuyo estas cosas tengo razón? ¿No te basta verte destrozada? Claro. Claro que no. Si el único que te ve así soy yo. Si al único al que le permites consolarte es a mi y luego yo, yo soy el que tiene que abrazarte así, rodeada de lágrimas, llena de rabia aunque al final no hagas nada en contra del que te hizo llorar, aunque al final vuelvas a hablarle, a salir con él, a besarle. Yo no entiendo como puedes volver con alguien que te lastima tanto, yo no entiendo como puedes soportar todo lo que te hace sin decirle nada y aparentar que todo va bien ¿Cómo haces para olvidar todas las cosas que conmigo lamentas? Mujer, yo no entiendo como le haces para creer que lo que tu sientes es amor.


Cómo puedes pretender que después de maltratarte, de hacerte sufrir, de decirte que eres lo peor que le ha pasado en la vida me olvide de todo aquello con la misma facilidad con la que lo haces tú. Como esperas que te crea que han arreglado las cosas, que se ha disculpado de corazón, que no volverá a suceder ¿Por qué un par de lágrimas te pueden convencer? ¿Es que ya se te olvidaron todas las tuyas? De las que solo algunas tengo en el hombro porque aunque no me lo digas sé que haz llorado más cuando estabas sola, antes de venir conmigo.


No es justo para mí que te tengo tan cerca, que eres tan importante, verte así de triste. No me enamore de ti (tu tampoco de mi) pero eso no quiere decir que no te cuide, que no quiera protegerte y tú ¿Qué piensas? El hecho de que tengas miedo a estar sola no te da derecho ser infeliz, un par de besos no te deberían costar tu tranquilidad. No deberías estar con una persona que solo piensa en ti como un objeto, algo de que hablar en sus reuniones, una línea más que llenar en el formulario, algo sin lo que vería lo miserable que es su vida, un patán de esos que cuando tiene un mal día no se le ocurre mejor idea que descargar su furia contigo, alguien que es capaz de decirte las peores cosas en los peores momentos solo para hacerte sentir más dolida, alguien que te hace pensar que ha dado todo de sí y que por ende la única culpable de que las cosas hayan salido mal eres tu ¿Cómo puedes querer a alguien así? ¿Cómo puedes excusarlo? ¿Cómo puedes esperar que no lo golpee? No puedo cambiar esto, podría darte mil argumentos todas las noches del por qué no deberías estar con un sujeto así y podrías darme la razón (Qué irónico) pero aún así volverías con él en la mañana. Yo no voy a hacerte cambiar, no te diré que esa relación te lastima, que ya hay surcos de lágrimas en tu rostro (y en mis ropas), que llevas noches sin dormir, que te apagas a ratos, que no hay nada que yo pueda hacer… que solo tu puedes darte cuenta de lo que pasa contigo, que solo tu puedes cambiarte y cambiar lo que sucede.


Que pasara de ahora en adelante… Él vendrá a recogerte del trabajo, de la universidad y tu pensaras que es un gran detalle, te sentirás cómoda y segura y luego discutirán por cualquier cosa (tarde o temprano) y te dirá todas esas palabras que no quisieras escuchar y luego llorará, te pedirá perdón y tu aceptaras pensando en lo arrepentido que (aparente mente) esta y en lo sensible que es. Buscarás regresar con él en las fechas importantes para no enfrentarte a un cuarto vació, a un celular inmóvil… Date cuenta mujer lo inmadura que eres, lo tonto que es estar así mendigando sus caprichos, lo triste que es depender de alguien, lo patético que se ve él a tu lado, lo confundida que estas, la pena que siento por ti. Mi forma de llorar es estando en silencio…


Nota a pie de pagina: ...

viernes, 19 de noviembre de 2010

Escritos de Fuego Nº 10: LA CHICA DEL TREN… (post - 55)

“¿Esperarías por mi? Aunque no te lo haya pedido, aunque no sepas si he de volver…”. Yo quería que aquello que imaginaba fuera verdad, pero mientras te espero en esta cálida estación del tren; tu rostro sonriente, en mi memoria, imaginando esas palabras que nunca llegaste a decir no son más que un sueño, un recuerdo artificial que creé muchos meses atrás para conservar esa ilusión de esperarte. Ahora. Aquí, ha comenzado a llover. Me pregunto… si aquel lugar del que vienes tendrá lluvias tan hermosas como esta… la verdad… yo espero que no.


Me di cuenta de que ella iba en el mismo tren que yo solo después de la segunda mitad del año. Con tantas personas subiendo y bajando todos los días me reconfortó saber que pude notarla antes de la llegada de la primavera. Las pocas cosas que supe de ella en esos viajes fueron que estudiaba en el mismo colegio que yo y que al parecer le gustaban mucho los libros pues siempre iba leyendo uno camino a casa y aunque solo fuera un pequeño descubrimiento el saber que ambos nos subíamos al mismo tren fue de esa forma que empecé a interesarme en ella. Dicho esto, no es como si hubiera querido investigarla, acercarme o hablarle, es solo que… ella… la chica del tren, solo con ser capaz de observarla desde cierta distancia podía hacer que mi día fuese un poco mejor.


Yo siempre he pensado que mi estación preferida es el invierno, a pesar de que no me agrada pasar frió, me gusta mucho sentir la lluvia, caminar en la neblina que cierra mis pasos y no me permite distinguir nada más que mi propio aliento, escuchar como lentamente la nieve va enmudeciendo la ciudad aletargando todo, como deteniendo el mundo para poder apreciarlo más. Ese invierno que hacía enrojecer tus mejillas y entreabrir tus ojos hasta quedarte dormida me regalo uno de los mejores recuerdos de toda mi vida. Verte ahí, tranquilamente dormida en uno de los asientos del tren con ese librito de pasta color marrón entre tus lindos dedos y con la clara luz del cielo que traslúcida en la luna caía suave iluminando tus cabellos será algo que nunca olvidaré. Fue en ese mismo invierno en el que te vi, bajando del tren en una de esas tardes en las que no debíamos encontrarnos. Tú caminabas atrás de mí, como siguiéndome, como si supieras mejor que yo adonde iba, en varios momentos quise voltear pero la idea de que estuvieras ahí por mi no me parecía creíble… y era así, justo antes de llegar a mi puerta te detuviste en la casa de al lado. Esa tarde, aunque no nos hayamos mirado, aunque solo escuchara tus pasos, si pudiera confesarlo ahora… me gusto mucho caminar a tu lado.


Uno de los últimos días del tercer trimestre, yo, como ya se había vuelto mi costumbre, esperaba verte pasar y sentarte a dos asientos del mió en el tren, como solías hacerlo. Pero no apareciste. Antes de partir te busqué y vi como una linda chica de tez clara y hermoso cabello largo, con una maleta en las manos y una expresión triste en el rostro abordaba el otro tren en dirección opuesta al mío. Era tu forma de decirme adiós. A la distancia creí ver una lágrima pero no estaba seguro si era verdad o si solo era el reflejo de mi propia emoción. Pensé en hablarte, en decirte lo bien que me había hecho tu sola presencia, tu contemplar. Bajé del tren, caminé hacia el tuyo y antes de llegar a ti comprendí que tan bella podías ser, aún en la tristeza, cuando toda la luz del día parecía concentrarse en ti, cuando el calor matizaba tu piel, cuando me quede allí, inmóvil, deslumbrado, sin saber que decir, que más hacer. Cuando te vi partir la estación era primavera. La estación más apropiada para ti.


Después de todo, al final, no pude hacerlo, se dice que hay cosas que son inalcanzables sin importar cuanto se esfuerce uno. Los días siguieron tal cual, sin ti descubrí que aquel tren al que tantas ganas tuve de ir ahora se había vuelto un lugar gris, lleno de personas opacas y de ruidos diminutos. La primavera se volvió el refugio de mis pocos recuerdos aquellos que alimentaba con escenas de ti, de los dos, pequeñas imaginaciones que utilizaba para recrear mi tiempo, una de esas noches descubrí que me había enamorado de ti, desde hace mucho, pero no supe entenderlo. Lentamente todo se volvió idílico, si ya no tenia tu presencia para poder sentirme mejor tu recuerdo fue el que empezó a obrar en mi. Ese tenue regalo que dejaste para mi me ayudó todos estos años en los que sin querer esperaba por ti.


Con los años sorprendentemente llegue a saber que aquel vecino de al lado resulto ser tu hermano, ya era amigo de él antes pero ahora tenía una razón mayor para platicar con él todos los días y con el tiempo supe de ti, pues llegaste a confiar mucho en él y él en mi. Llegue a saber que tu primer beso había sido tan incomodo como el mió, que lloraste por días cuando tu primera relación terminó, que te escapabas de casa en las noches siempre que llovía, que tenías problemas con tu nuevo enamorado y que no sabías como solucionarlo y por eso recurrías a tu hermano y él, que todo ese tiempo que fuimos amigos nunca mostró mucha destreza en esos temas, recurría a mi ¿Puedes creerlo? Al final yo terminaba ayudándote a regresar con quienes quizá no debías solo porque parecías estar muy enamorada. Sé que soy un cobarde por cuidar bien lo que siento, pero si me gustabas tanto no es ninguna sorpresa el que haya querido hacerte feliz. En verdad me gustabas y si no podíamos estar juntos solo me quedaba protegerte porque a pesar de que yo estuve envuelto en muchas relaciones en todos estos años, al final del día siempre una parte de mis pensamientos iban hacia ti. Pero no te sientas mal, ese día en la estación, fui yo el que no supo llegar a ti.


Hay una historia de amor en el pueblo, se dice que si eres capaz de conservar la luz de una pequeña llama en la cima de una colina durante toda la noche una diosa aparecerá frente a ti y te revelará si tu sentimiento es verdadero. Muchas parejas van ahí todos los días pero nunca han logrado quedarse lo suficiente. Yo nunca había aceptado ir hasta ayer, sé que estando solo tengo mucho más probabilidades de no lograrlo, pero quisiera intentarlo por los dos, aunque para ti esa idea no exista muchas veces para mi lo ha significado todo. El frío de la noche hace muy difícil mantener esa llama con vida, yo trato de no moverme, de no dormirme. Agazapado bajo un árbol trato con todas mis fuerzas de rescatar el fuego que llevo en las manos, el viento cambia de dirección y golpea de lado, yo trato de ocultar la llama que tambalea entre los pliegues de mi ropa, muchas veces parece inútil, parece que se apagará en cualquier momento, pero resiste. Mis manos forman un pequeño escondite que impide a las ráfagas de aire entrar. A mitad de la noche garuó. Las ligeras gotas caen heladas sobre el pasto, yo he formado una pequeña cueva con mi cuerpo, mis dedos enrojecidos ya no sienten el dolor de esa pequeña quemadura que paulatinamente desensibiliza mi piel. En el momento más duro de la noche recuerdo tu mirada, tu forma de dormir en aquel tren, tu silenciosa belleza, tus largos cabellos parecen rodear mi cuerpo ahuyentando el último frío del invierno y aunque solo te imagino siento como si estuvieras aquí ¿Cómo puede ser que me haya enamorado de ti con solo verte? ¿Es que pude notar algo más allá de ti? ¿Algo más que solo los cuerpos? La emoción que tuve en ese momento fue igual a las que tenía al verte, mucho más que en tus recuerdos. Al final de la noche entendí que aquella diosa nunca iba a aparecer que la única certeza del sentimiento que pude tener fue la de haber permanecido toda una noche amparado en ti, en un recuerdo feliz y comprender que el fuego nunca se apagó.


Hoy es primavera, como me lo comentó tu hermano, regresas al pueblo y yo ya estoy aquí esperándote en la misma estación del tren para decir y hacer todo lo que ese día comencé a sentir…


“Definitivamente lo diré, que gracias a ti he sido feliz. Definitivamente te lo diré, que las emociones que tuve aquella vez crecieron y se han convertido en todos los sentimientos que llevo hoy. Ellos… ahora ¿llegarán a alcanzarte?...”


Nota a pie de página 1: Lo ves. despues de tantos días pensaste que no lo iba a hacer, que lo habia olvidado. Me gustaría saber que piensas ahora.

Nota a pie de página 2: Me gustaría saber que pasó.