"Podria decirte que son historias, cuentos, relatos o simples anotaciones en un diario,
pero la verdad es que solo a ti te corresponde la eleccion. Como en el amor y la vida... todo depende de ti..."
Hay un pacto sin firmar,
una carta en blanco con un sello carmesí en forma de labios. La promesa
de quienes no hacen cosas normales, de quienes buscan un solo momento, un solo
motivo aunque pequeño para cambiarlo todo. Si yo fuera diferente… Si tú creyeras
que no todo cambio es malo, tal vez no tomaríamos taxis separados. Nuestra vida
sería otra… Pero, felicidad por felicidad ¿Quién lo haría? En la avenida del
café y las copas nos preguntamos sin palabras si el amor no se equivoca aunque
sea real.
Cuando haya un cielo completamente azul tan inmenso que cubra
mis ojos con su manto, cuando las arenas de otro mar llenen de un tibio frio la
timidez de tus tobillos en una tarde caída de abril, cuando acabe mis hojas y
la tinta me sea escasa, cuando hayas pintado ya todos los colores con los que
siempre soñaste. Pienso, que solo en esos bocetos podremos encontrar nuestra
respuesta y en ese instante cuando el cielo me deje ciego y la vida me
envejezca, cuando conocer el mundo te deje ignorante de ti misma y la paleta
haya incluido por ti un nuevo color… En ese destello abriremos un poco más los
ojos. Arqueando las cejas finalmente desataremos el nudo en la garganta de la duda
y como cada noche de lunes a lo largo de este año, me temo que esa claridad
terminará con el mismo gesto con el que ambos regresamos a casa y que para ese día ya habremos
olvidado.
Tú, te humedecerás los labios mientras te encoges de hombros...Y
yo, tendré un intenso hormigueo en las manos y un ligero tic que se agolpará en
mi mejilla en donde debería caer una lágrima… ésa que no mostré por miedo a tu
ausencia y por cariño a tu felicidad…
“Hay algo que nunca debes hacer, después de eso todo puede
estar permitido”. Es una regla muy sencilla para mí. Mi padre solía decirla
todo el tiempo. “Debes tener cuidado, si no vives tu vida adecuadamente
terminarás siendo la vaga inspiración para algún tonto escritor de mediano
calibre como yo y créeme hijo que no hay nada más jodido en este mundo que ser
la gran historia de una persona que nunca llegó a serlo.” No podría asegurar
que ahora a mis 23 años entienda por completo el significado de esas palabras
así como tampoco entendí la necesidad de decírmelas desde los 10. Supongo que
mi padre siempre fue una de esas personas a las que les gusta hablar a media espuela dejando lo más importante de la vida en el
tintero para ver si alguien se anima a preguntar o a descubrirlo.
Desafortunadamente para mi gracias a eso sé que me he vuelto una persona muy (demasiado)
curiosa.
Ahora bien ¿Qué significaba lo adecuado para él, que lo es
todo? Estamos hablando de una persona que no me regañaba cuando llegaba a las 3
de la madrugada a la casa pero que podía castigarme una semana entera cuando no
ayudaba a mi hermana con la tarea. “No me importa que quieras destruirte a ti
mismo privándote del sueño o tomando demás – decía - después de todo es parte de tu adolescencia.
Pero ayudar a la familia o a los demás en problemas es parte de ser hombre y
esas faltas si no te las voy a pasar…” – Bah, menudo tío el que había resultado
ser mi viejo. Bastante difícil de entender. Tal vez por eso soy muy tolerante con las personas.
En la cabecera de su cama el respaldar era como una pequeña
estantería ahí había una hilera de libros que siempre tuve curiosidad de leer, mi
padre nunca pareció una persona que
tuviera tal hábito y en sus conversaciones nunca le escuchaba decir “Según… o,
como dijo…”. Una noche cuando tenía 9 y él no estaba cerré la puerta del cuarto
con llave y me abalancé sobre los libros sin titubear. Indescifrable sorpresa. Tenía
libros con menos de la mitad de páginas en blanco, escritas a mano, algunas con
hojas ya muy viejas. Tenía razón sobre el hábito – me dije – mi viejo no lee,
escribe. Creo que desde ese día comencé a respetarlo. Como era de esperarse
cada que podía me escabullía al lado de la cama para leer sus historias, pienso
que si mi viejo hubiera tenido la constancia suficiente hubiera sido un gran
escritor, pero él nunca pudo terminar sus historias. Quizá el trabajo lo cansó,
quizá la vida le distrajo, que sé yo, de hecho nunca fue una persona muy
constante, era algo olvidadiza con la mayoría de cosas, tenía la tez de siempre
estar viendo algo con un semblante de tristeza y cuando le sorprendías ensaya o
hacía algo tonto para hacer parecer que estaba perdiendo el tiempo. Soñando
despierto le llaman.
Lo que nunca hizo mi padre fue llorar frente a nosotros aun
cuando mi madre falleció, después de eso todo nos estaba permitido. Las
primeras veces que yo, Katia y Almudena preguntábamos por ella no se rehusó a
contestar, cuando quisimos verla nos llevó al lugar donde estaba enterrada inclusive
nos mostraba fotos y grabaciones de ella. Cuando Katia cumplió 15 y Almudena
tenía 13 mi viejo les regalo unos dijes que usaba mama de cuando ella era joven
¿Cómo los consiguió? Probablemente ya tenía pensado dárselos desde que hace
mucho lo que me sorprendió fue el hecho de que los haya podido guardar hasta
ese momento con lo descuidado que era pero para esas cosas siempre fue un papa
genial, siempre tenía la habilidad de sorprendernos.
“Sabes hijo – una de nuestras últimas conversaciones – Un
hombre siempre debe proteger a los suyos y proteger lo que otras personas
valoran también…”. Que les digo, mi viejo a veces tenía la facilidad de sacarse
una líneas esas de película en pleno fraseo, sobre todo cuando las sentía. Los
meses que no pasan en vano me dan una buena oportunidad para reunirme con él y
mis hermanas. Todo irá por mi cuenta esta vez, pero esta bien, el dinero nunca
es importante en estos casos ¿Me pregunto que sería bueno para comer hoy? Quizá
después podamos ir al cine o sólo regresar y ver una película en casa.
En la mañana de hoy el mundo se
detuvo en la pequeña memoria SD de mi celular. “Su bandeja está llena favor de
borrar los mensajes más antiguos para almacenar nuevos…”. (Exceso de recuerdos)
Te tengo una pequeña mueca dibujada en el rostro celular ¿Tal cosa es posible?
Pero como dije el mundo se me
estaba agolpando en la memoria y uno tiene que dejar algunas cosas para poder
sentiré más liviano, “Poquita ropa” le dice. No sé cómo puedo estar con una
fanática de Arjona y no sé cómo no se me ocurrió borrar todos los mensajes que
tengo hace tanto.
Pero como que es gracioso ver que
inclusive las más ligeras confirmaciones para salir a comer, las respuestas
tontas a preguntas aún más tontas y algunas declaraciones se hayan quedado
guardadas tanto tiempo en este sencillo aparato. La convicción que tenía al
principio no es tan firme como yo creía y eso de borrarlo todo ya no parece ser
tan buena idea.
Ahora que me detengo a leerlos,
les veo la utilidad. Cosas que ya había olvidado estaban ahí… “A Little trip…”
- me dijo - “… Por las calles de tu mente, todo lo que no pudiste o no te
atreviste a decir en estos últimos dos años puesto ahí, en vitrina, para su
exhibición antes de su muerte…” “Sos algo exagerada, nena”-
Trágica diría – Aunque en ocasiones la presión de la pantalla no soportaría una
segunda pregunta: “¿Esta seguro que desea borrar este mensaje?…”
Decirnos las emociones en otros
idiomas las hace menos cursis y más significativas ¿Será eso un descubrimiento
nuestro? O será que no nos gusta desnudar lo que sentimos tan obviamente o será
que solamente somos un par de alienados con un gusto políglota por las frases
de amor.
Borrando mensajes me encuentro
sonriendo más de una vez, sintiéndome triste algunas veces y encolerizado
también. Es como morir y traer a la mente en un “Flash back” (ves, ahí está
otra vez) las memorias de mis últimos años de vida. Suena trágico lo sé pero
como decías este pequeño viaje, esta pequeña muerte me hace el espectador de
mis propias decisiones. Inclusive he recordado como llegaste aquí. No es que lo
hubiera olvidado, no te enfades “Je t'aime beaucoup” My love es solo que es
lindo volver a sentir las emociones de cada mensaje, sentir que no las
recordaba es como volverlas a experimentar. Decirnos las cosas de diferentes
maneras es como probar los sentimientos del mundo y preguntarnos por qué les
dan ese significado, es ser tonto…
transformar algo tan insignificante en algo filosófico y mezclarlo con
algo tan íntimo. Svestire conmigo tiene más que solo una acepción y en el
lenguaje de los dos decirte amor no significa algo tan ordinario como para que
todos lo puedan decir si lo decimos por que no hacerlo como lo hace el mundo
para hacernos diferentes y reinventarnos tiernamente.
Nota a pie de página:I love you, Ti amo, Je t'aime, Aishiteru, Ya
tyebya lyublyu, Yes kez si'rumem, Volim te, etc…
Luego de varios años, cada lunes como a las seis te vuelvo a
ver.
Luego de todos mis trabajos, de tus clases en la
universidad, de tus mil peros (mi lucha eterna), de mi inconvencional
melancolía y nuestro poco tiempo. Luego de tanto tenemos una tarde libre en
común. Quien diría que esta vida que nos debía tanto ahora nos vuelve a unir.
Hay cosas que han cambiado. Tengo un trabajo más rentable,
puedo pagar un taxi de la oficina a tu casa si me apetece, aunque igual trato
de salir temprano y tomar el tren. Te siento más madura, ya no te preocupa que
nos veamos por temor a lo que pueda sentir por ti y aunque ahora lo haga o no
por fin podemos creer cuando te decía que una relación así podía funcionar. El
descaro nos cae bien. Tú oculta pasión por lo que escribo y mi amor platónico por
ti no tendrían por qué arruinar nuestra amistad.
La avenida del café y las copas se ha convertido con los
años en el punto de encuentro de artistas y bohemios que pretenden más de lo
que en verdad son y aunque solo algunos de verdad merezcan el título el
ambiente que ellos han formado con sus afanes ha envuelto las noches tan
humildes como esta con un cálido manto de inspiración, algo que nos resulta
íntimamente atrayente. Cualquier lugar aquí puede ser nuestro refugio. Es imposible
no sentirnos tan bien cuando tu aún muy en el fondo sueñas con ser esa gran
pintora que viaja por el mundo y yo sigo debatiéndome entre ser un escritor errante
o un cantante célebre.
Mientras hablamos de trabajo y de estudios nos miramos con
una pequeña luz azul en los ojos preguntándonos si podremos tirar todo algún
día y dedicarnos de por vida a lo que sentimos y aunque lo planeamos todavía
nos falta la entereza para poder hacerlo o tal vez solo unos tragos de más.
Cada tarde al comenzar la semana me reencuentro con una
vieja amiga que nunca lo fue tanto, de la que alguna vez me enamore sin saber
cómo. Todos los lunes (o al menos esa es la idea) nos reunimos para planear
como escaparnos de la vida que llevamos. Rodeados de bocetos de las personas
que queremos ser la admiro porque ella es la mejor chica que conozco sin
conocer. La más igual a mí, la que juega a dejar a su enamorado si yo dejo a la
mía y aunque haya días en los que me parezca un sano intercambio sé que ninguno
de los dos lo hará. Estamos atrapados en una gran comodidad. Una sensación de
felicidad. Ella madura muy lejos de mí y yo me vuelvo viejo lejos de ella. Ella
ya no tiene en el alma esa tierna inocencia con la que vino a mí la primera vez
y yo de seguro ya no guardo rastro de esa luz que logro ilusionarla aquel día.
Pero ahora nos vemos, con la mitad de nuestras vidas ya resueltas
nuestras frases de cordialidad se pierden entre ideas delirantes de rebelión, rebelión
a la vida, al pasado, a esos malditos días que no quieren ir atrás. Lo que nos
queda entonces es jugar entre supuestos. Una probabilista consolación de
saber que en alguna vida paralela estaríamos los dos partiendo al mundo en un
crucero por los mares del océano atlántico y sus purpurinas aguas de las que
tanto te han hablado.
Los sueños que tuvimos cuando jóvenes quizá nunca fueron lo
suficientemente fuertes como para dejarlos salir. Quizá la felicidad real sea
mejor que la de ensueño, quizá nos vemos cada vez con esa pregunta en los
labios esperando que el otro la responda pero nos quedamos callados. Tomándonos
el último trago nos retiramos del lugar esperando volver la semana siguiente.
Cada lunes como a las seis la vida nos brinda la última
oportunidad para tomar nuestra elección y cada lunes al parecer
Nota a pie de página: Perdonen pero me siento incompleto para terminar esta historia. El parpadeo contante
del cursor en el documento se ha metido en mi cabeza, como el único final que
puedo darle por ahora.